Bitácora de Sergi Bellver: Microrregalo.

30/10/09

Microrregalo.

El pasado 22 de octubre, para celebrar las cien mil visitas en su página, el escritor Juan Carlos Márquez ofreció a sus lectores el relato «El progreso», que forma parte del original que quedó finalista del premio Ribera del Duero. Causa cierta sorpresa que dicha colección de cuentos no se haya convertido ya en libro, a estas alturas, sobre todo cuando el ritmo de publicaciones en relato está rozando la saturación en este último trimestre del año. Saturación por títulos desde diversas editoriales y sin embargo, salvo heroicas excepciones, desolación en las propuestas literarias. En fin, cosas del mundo editorial.

Yo, que todavía soy un escritor pequeño y torpón, y que saco adelante esta página que, contra viento y marea, ha pasado ya de los cien mil visitantes en sus pocos años de vida, no tengo gran cosa que ofreceros. Mi agradecimiento. Mi gratitud hecha sorpresa, a menudo, por el hecho de que siga habiendo lectores al otro lado. Por eso, porque me sigue pareciendo inaudito que, entre toda esta marea de bitácoras, libros, revistas y panfletos, alguien encuentre unos minutos para leer mis derivas, quiero haceros un microrregalo. Lo escribí para ese concurso al que todo Dios ha mandado un micro, pero me temo que no se ha comido una rosca. Por algo será. De hecho, creo que esta historia es más el germen de un relato breve, de tres o cuatro páginas, que un microrrelato en sentido estricto. Así que no hay mal que por bien no venga: aprender a renunciar siempre es una buena escuela para el escritor. No sé si este chico sin brazos pasará de aquí, ni si me apetece o viene a cuento contar su deseo en 1.000 palabras, en vez de 100. Pero mientras preparo algunas reseñas, un nuevo curso de literatura de viajes, dos artículos, una crónica y tres antologías (arf, arf... un momento, que respiro), ahí os lo dejo. Creo que, de haberlo recibido en el Diomedea, igual también me lo cargaba.
Feliz fin de semana a todos.

AJENJO



EL CHICO SIN BRAZOS sueña con ser médico.
Dejó a la madre y a las siamesas en su granja de Ucrania y llegó aquí para comprender cómo juega la genética con las piezas del cuerpo: sus manos le nacen de los hombros como brotes en un tubérculo rancio.
Los otros estudiantes se mofaban de él, le empujaban para hacerle caer o le llamaban dinosaurio. Un día, el chico sin brazos embistió a uno de segundo y le arrancó la lengua de un mordisco, con una furia antediluviana.
Ahora, en su celda, cada noche atenaza el diccionario con sus manos terribles y aprende una palabra nueva.
Ya va por «ajedrez».
«Ajenjo» es propiedad de © Sergi Bellver 2009.

8 comentarios:

ladydark dijo...

Gracias por en medio de tanto ajetreo ofrecernos un regalo tan ajustado para los que estamos en el ajo de tus letras, que no nos son ajenas y que lucen más que unas ajorcas.

MGJuárez dijo...

¡Jo! He descubierto por el título de tu micro, que por intoxicación de ajenjo, murió Verlaine.

Volviendo al texto, solo decir que no tiene 100 palabras, sino 101 (no cuento el título, claro). Yo soy adicta a los textos de 100 palabras, pequeñas delicatessen que admiro del escritor José Ángel Cilleruelo. Yo les llamo cariñosamente bocaditos a z [i]en.

El tuyo, pudiera ser que si, que de ahí surja un traje más completo (sigo con las "j", provocadas por el ajenjo), pero a mí ya me convence así: justo, preciso y sin cerrajes.

Un abrazo,
Montse.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Me ha encantado. Muchas gracias por el microregalo.
Soy forofa de los micros y me conformo con difundirlos por este medio. Creo que aprendemos los unos de los otros.
Saludos

Anónimo dijo...

llegará a volar cuando se sienta libre para pronunciar todas esas palabras que se guarda.

Por lo demás, en si merecía ganar o no, ni idea, no me meto en ese tipo de juicios

Besos

Anónimo dijo...

Supongo que ya se entendió, pero hablo de pronunciarlas, con acento, hablo de palabras que acompañan al vuelo, no hablo de escribir

+ besos

Amaia dijo...

Vaya Sergi,es magnífico,vuelvo a él,gracias!

Petons amb respiració assistida,jajaja!

Anónimo dijo...

Es verdad que hay micros que nacen con vocación de relato. La verdad es que en tan pocas palabras has creado un personaje con historia detrás y delante. Así tal cual, este pedacito de vida me atrapa pero como parte de algo más grande también. Ajedrez, ajenjo...

Un saludo.

R.A.

ETDN dijo...

Se me hace raro el cambio en la bitácora. Me gustaba el aire clásico de la pluma de antaño y de las mayúsculas estilizadas. Pero supongo que de vez en cuando uno necesita renovarse, modernizarse, adaptarse.

El micro entre sugerente e inquietante.

Y yo tampoco tengo suerte en los concursos, ni en las editoriales ;))

besote