Bitácora de Sergi Bellver: Siete-mil riales de Omán.

10/7/09

Siete-mil riales de Omán.

Al cambio, más o menos, eso es lo que se llevará el ganador del Premio Setenil en curso: doce mil euros para aquel libro de relatos que el jurado considere "mejor" entre los publicados en España entre el Día del Libro de 2008 y el de 2009. A vuelapluma y sin rodeos, se me ocurre hacer algunos comentarios sobre este certamen, que en cierto modo alienta a la publicación de relatos por parte de algunas editoriales, lo que no es poco, tal y como está el asunto. Creo que ése es el principal efecto secundario (en clave positiva) de premios como éste, como el Hucha de Oro y otros a libros publicados: cada editorial asume sus riesgos y recoge lo sembrado con cada libro de cuentos, pero si el Premio Setenil (o similares) ayuda a mantener el interés de algunos editores por el cuento, bienvenido sea.

Ni que decir tiene que sólo cobra sentido un premio cuando es honesto y transparente. De entrada, creo que la trayectoria del Setenil mueve a cierta confianza, si reparamos en la nómina de finalistas del año pasado, o en la editorial del autor que se llevó los siete mil riales omaníes (quiero decir, doce mil euros) en 2008: Ediciones del Viento, un sello independiente gallego que apostó por Oscar Esquivias y La marca de Creta. También la presencia de Javier Tomeo en el jurado hace pensar en una lectura más ácida y moderna (si se me permite el exabrupto) de los textos, lo que anima a los autores más arriesgados. Ahora bien, a esto cabe hacer dos apostillas: por un lado, todo depende siempre de la labor del prejurado (bien está que conozcamos los 74 títulos candidatos, para calibrar mejor a posteriori la selección de finalistas), y por otro, la nota oficial del Ayuntamiento de Molina de Segura (la entidad que convoca el premio) este año comete el desliz (a mi parecer, ya que le hace un feo a los demás cuentistas) de añadir el siguiente párrafo: "Entre los autores que optan a este VI Premio Setenil se encuentran algunos tan conocidos como Ignacio Martínez de Pisón, Juan Bonilla, Juan José Millás, José María Merino, Espido Freire, Vicente Molina Foix, José Luis Borau, Albert Sánchez Piñol o Miguel Ángel Muñoz". Mal asunto para todos los candidatos que se comience a señalar con el dedo y a priori a unos autores sobre otros. Un feo, cuanto menos, como digo, ya que el trabajo y las ganas no conocen apellido. En todo caso, la decisión final será la que cuente, como es lógico, y ahí veremos si el jurado del Setenil permanece fiel al texto, al cuento y a lo literario, prescindiendo de lo demás. Creo que el certamen ya goza de prestigio por sí mismo y no necesita de ninguna estrategia por la tangente, ya que no existe a posteriori la expectativa de una publicación o de una rebanada de ningún pastel editorial (el premio es para el autor, aunque la editorial consigue cierta difusión para "relanzar" su libro, por supuesto).

Esperemos que este año, por lo tanto, no venga ninguna vaca sagrada con la pataleta de turno, si es que no gana el premio. Con esas rabietas que pretenden denunciar no se sabe muy bien el qué, el único retratado termina por ser siempre el ego del cascarrabias en cuestión. Confiemos en el buen hacer de todos y a ver qué pasa. Repasando la lista de candidatos creo que podemos concluir insistiendo en algo que ya se ha dicho en otras ocasiones en este espacio: desde el punto de vista editorial y de los medios, todavía queda mucho camino por recorrer para el cuento contemporáneo, pero desde el punto de vista creativo, creo que la cosecha ha sido bastante buena en general, con algunos títulos de los que, con siete mil riales o sin Setenil, nos seguiremos acordando dentro de unos años.

De entre los 74 títulos candidatos (puede consultarse la lista completa en la página Molina digital, o en las bitácoras El síndrome Chéjov y Relataduras), hay unos cuantos que he leído o catado y de los que se me ocurre detallar algunas cosas. Quien quiera, que haga su propia "porra". Y que ustedes los lean, sobre todo, que es lo que importa.

1. Oficios, de Juan Carlos Márquez (Castalia)
Un autor muy productivo, que el año pasado ya llegó a los finalistas con Norteamérica profunda. Para no repetirme sobre este nuevo libro, se puede leer en esta bitácora mi reseña de Oficios. No debiera tenerse en cuenta su Premio Tiflos, ya que las bases permiten presentar un libro ya premiado. Como este hombre es de Bilbao, es capaz de todo...

2. Cenizas, de Gonzalo Calcedo Juanes (Pre-Textos)
Un libro muy en la línea de Calcedo, solvente, bien resuelto, impecable, aunque tal vez ése sea el "pero" que se me ocurre ponerle, precisamente: que sigue en la línea de Calcedo y ésta comienza a ser un poco recta.

3. Aeropuerto de Funchal, de Ignacio Martínez de Pisón (Seix/Barral)
No he leído este libro, pero sí varios de sus relatos, ya publicados con anterioridad, por lo que a pesar del ilustre apellido, creo que debieran tenerse en cuenta las bases del Setenil, no sea que luego venga nadie a impugnar nada.

4. Tanta gente sola, de Juan Bonilla (Seix/Barral)
He comenzado a catarlo y a alegrarme del regreso de Bonilla al cuento. Además, Pre-Textos acaba de reeditar El que apaga la luz con algún nuevo texto. Los Bonilleros (en ningún caso nocilleros) están de enhorabuena.

5. La soledad de los ventrílocuos, de Matías Candeira (Tropo Editores)
Ha de venir una reseña de este libro en esta bitácora, y no tardará mucho. Creo, sin ambages, que estamos ante uno de los debuts más interesantes y originales del año. En esta ocasión el lugar común de la crítica, lo de "una voz propia" es, por una vez, un lugar cierto.

6. Cuatro veces fuego, de Lara Moreno (Tropo Editores)
7. Malas influencias, de Sergio del Molino (Tropo Editores)

No he podido más que catar estos dos libros, bien trabajado el segundo y arriesgadamente lírico el primero. En todo caso, creo que la candidatura más seria de los editores zaragozanos en este año es la de Candeira.

12. Sicilia, invierno, de Ignacio Ferrando (JdeJ Editores)
Sin rodeos, uno de los libros del año. Aun con las mínimas apostillas que le hice en su día a Ferrando en esta bitácora, con mi reseña de Sicilia, invierno, creo que si este autor no publica pronto en un sello fuerte será por pura miopía del sector editorial. Pocos narradores tan escrupulosos con el texto y la forma se me ocurren.

14. Los objetos nos llaman, de Juan José Millás (Seix-Barral)
No es el mejor Millás, pero entre las vacas sagradas de este año para el Setenil es uno de los que cumple mejor con sus cuentos.

18. Con la soga al cuello, de Flavia Company (Páginas de Espuma)
De todo el desembarco espumoso (cinco títulos), no es éste desde luego el que más números tiene para llevarse el gato al agua. No creo que el jurado del Setenil sea de la cuerda de esta heredera (más voluntariosa que real) de Fleur Jaeggy.

19. Propuesta imposible, de Javier Sáez de Ibarra (Páginas de Espuma)
Javier Sáez de Ibarra tiene un serio competidor este año: el propio Javier Sáez de Ibarra. Y es que después de Mirar al agua las huestes del cuento verían con ojos inyectados en vino (ya que de Ribera hablamos) su hipotética victoria. Un dilema, porque Propuesta imposible me parece uno de los mejores títulos del catálogo de Páginas de Espuma en 2008 (en lo que llevamos de 2009 sería La fe ciega del argentino Gustavo Nielsen, sin duda).

20. Las puertas de lo posible, de José María Merino (Páginas de Espuma)
Ahora entiendo por qué donde dije Merino digo Tomeo. En fin, el maestro Merino se merecía optar alguna vez al Setenil y lo hace con un libro muy digno, pero creo que sería bueno fijarse en los que vienen pisando fuerte, esa horda de jóvenes hambrientos.

21. El trabajo os hará libres, de Espido Freire (Páginas de Espuma)
Sí, el libro ha tenido buenas críticas. Sí, Espido Freire se ha llevado este año el Premio Llanes de Viajes. Sí, otro apellido de postín para la lista. Pero con franqueza, con humildad y con todo el respeto del mundo, creo que es el más flojo de los cinco libros de cuentos presentados por Páginas de Espuma.

22. Quédate donde estás, de Miguel Ángel Muñoz (Páginas de Espuma)
El regreso del caballero de la adusta figura. El responsable de El síndrome Chéjov (la bitácora) vuelve a experimentar un crisol de voces tras su primer libro, a no conformarse con sacar el rodillo y repetir el mismo cuento.

27. El boxeador polaco, de Eduardo Halfon (Pre-Textos)
Guatemalteco nacionalizado español y flamante finalista del Ribera del Duero (como Juan Carlos Márquez), para mí es el responsable de otro de los libros del año, aunque me temo que teniendo en la cabeza la ortodoxia y la praxis del cuento que tenemos en este país, el libro en cuestión es más un compendio de textos que de relatos y no se llevará el Setenil. Léanlo, en todo caso, porque merece la pena, como ya dije en su día, con mi reseña de El boxeador polaco.

29. Nosotros, todos nosotros, de Víctor García Antón (Gens ediciones)
Libro incomprendido por unos pocos, admirado por unos cuantos y adorado por más de uno, me parece otro de los títulos del año, la confirmación de su autor como magnífico cuentista tras Amor del bueno. Por méritos estrictamente literarios, creo que merecería estar entre los finalistas del Setenil. Lean por qué en mi deriva de Nosotros, todos nosotros.

31. Submáquina, de Esther García Llovet (Salto de Página)
32. Como una historia de terror, de Jon Bilbao (Salto de Página)

Marco estos dos libros de manera conjunta por varios motivos. Primero, porque los dos, para mí, irían de cabeza a una hipotética decena de finalistas. Luego, porque Salto de Página presenta dos libros muy parejos en su calidad literaria. El de Jon Bilbao ya obtuvo un premio importante e insito en lo que he comentado sobre Oficios. Incomprensiblemente, el de García Llovet no ha tenido todo el eco que merecía. Sería una buena ocasión para que las leyes del karma hicieran su trabajo. Más detalles en mis reseñas de Submáquina y de Como una historia de terror.

35. Órbita, de Miguel Serrano Larraz (Candaya)
El trabajo de hormiga de Candaya terminará por cosechar su recompensa más tarde o más temprano, pero aunque, como dije en mi reseña de Órbita, el libro tiene más aciertos que deslices, alzarse con el Setenil sería un premio excesivo para los cuentos de Miguel Serrano. Eso sí, al tipo, humilde y franco donde los haya, le daba yo los siete mil riales de Omán.

37. La ruta de Waterloo, de Adolfo García Ortega (Menoscuarto)
38. Un mortal sin pirueta, de Ernesto Calabuig (Menoscuarto)
39. El amigo de invierno, de José Luis Borau (Menoscuarto)

Menoscuarto siempre en la brecha y con las botas puestas. Como no recibo sus novedades (ya son unas cuantas editoriales las que me mandan sus títulos para una posible reseña en esta bitácora o en alguna revista), he de leerlas de prestado, catarlas en la librería de costumbre o pedirlas prestadas a un amigo. Ya lo sé, también existe el verbo "comprar", pero a día de hoy no lo puedo conjugar demasiado. Caté pues los libros de Calabuig y García Ortega, algunos cuentos, y el del gran Borau sigue intacto. En fin, me dejaron buen sabor de boca, aunque lo mejorcito de este año en Menoscuarto se lo he leído a Moyano, que no está en la pomada.

46. Estancos del Chiado, de Fernando Clemot (Paralelo Sur)
Una pequeña sorpresa este libro melancólico, demorado y vivo. Me lo hizo llegar el autor, o la editorial, no lo sé porque apareció sin previo aviso en mi buzón. Creo que de entre las editoriales más periféricas es el título que, de momento y aún con algunas objeciones, más me convence.

60. Abierto para fantoches, de Patricia Esteban Arlés (Dip. de Zaragoza)
En cuanto a ediciones periféricas también hay que destacar la de esta autora aragonesa, que en 2010 va a pegar con fuerza, ya lo verán. El año pasado consiguió entrar en la lista de diez finalistas del Setenil con Manderley en venta. Lo tendrá más difícil en esta ocasión, vista la competencia.

61. Revelaciones y magias, de Miguel A. Zapata (Traspiés)
No he podido catarlo aún, pero conociendo al autor, y si ha porfiado en su imaginario y formato habitual, es posible que el microrrelato le deje a cierta distancia de lo que tal vez espera el jurado de un premio como éste.

68. Yo también puedo escribir una jodida historia de amor, de Carlos Salem (Escalera)
A día de hoy creo que Carlos Salem, autor prolífico y expansivo donde los haya (novela, poemario y libro de relatos en un mismo año no puede ser bueno para la salud) es más solvente en la novela negra (que quede por escrito en la Semana Negra de Gijón, ya que estamos) que en el cuento. Un libro menor, a mi juicio.


*


¿Mi pronóstico? Ni idea, tal vez ganarán Merino, Bonilla o de Pisón, tal vez Millás o Molina Foix, a lo peor, y que habrá alguna que otra ausencia clamorosa entre los finalistas. Alguna vaca sagrada puede incluso que se comporte como un jeque de Omán, sin sus siete mil riales ni su Setenil. Mi deseo (que no es lo mismo) es que los lectores conozcan y lean un puñado de buenos libros de esta añada fértil. Y mi criterio (que tampoco es lo mismo) me llevaría a dejar por escrito mi decena de finalistas, pero declino. No me apetece seguir "haciendo amigos", que es lo que pasa en este mundillo literario cada vez que uno dice lo que piensa o deja de nombrar a Fulano. La gente se queda más con el titular que con el argumento. Paso. La verdad, ya me he ganado unas cuantas espaldas de más. Haced la "porra" vosotros. Y que Chéjov reparta suerte, camaradas.

11 comentarios:

Marta María López dijo...

Creo que el ganador va a estar entre los siguientes:

Oficios
Cenizas
La soledad de los ventrílocuos
Sicilia, invierno
Quédate donde estás
El boxeador polaco
Nosotros, todos nosotros
Submáquina
Como una historia de terror

manuespada dijo...

Mi favorito es "Silicia Invierno", no sólo el libro, sino el futuro del autor.

Pepe Momia dijo...

Yo he disfrutado tanto con "Tanta gente sola" de Bonilla que lo propondría para que ganara éste y muchos más.

Delia Olmos dijo...

(Ya dejé este texto en Masacre en los jardines):

Trataré de ser respetuosa, aunque a veces la lengua me pierde… Bien, empezaré diciendo que he leído todos los libros de relatos de la lista excepto los de Baile del Sol (no, miento, también leí el de Inma Luna, aunque el resto de los de la editorial tinerfeña no) y el de Patricia Esteban. De los que leí, creo que merecerían ganar la estupenda Esther García Llovet, Juan Carlos Márquez (tremendo, el tipo), Ignacio Ferrando, Matías Candeira (eso sí que es un debut y lo demás son chorradas) o Eduardo Halfon. Eso sí, ¿los autores no tenían que ser españoles? Halfon es guatemalteco.

También me gustaría decir, con todo respeto, que hay algunos libros que no están a la altura de ganar el Setenil y que si lo ganan sólo demostraría el jurado y el prejurado y todos los involucrados en la selección que están ciegos. No debería ganar (porque es un libro muy flojo, lleno de lugares comunes y con un desarrollo narrativo desorganizado y carente de interés) Con la soga al cuello de Flavia Company. También me resulta flojísimo el libro de Inma Luna (tanto o más que el de Flavia, porque en ambos casos pretenden sin lograrlo ser herederas de E. Jelinek. El libro de Inma Luna es un blablabla interminable donde se cuenta todo, pero no se muestra nada) y flojo también es el de Miguel Ángel Muñoz, cuya densidad estilística y manera de marear la perdiz han hecho que su libro no me interesara demasiado.

Creo, sinceramente, que ante libros como los de Juan Carlos Márquez, Calcedo (aunque ya cansa con su siempre lo mismo), Candeira, Ferrando, Jon Bilbao, Llovet, Gª Antón, y Halfon, todos los demás están a años luz, en una galaxia far, far away.

Me mojo: ¡¡¡que gane la Llovet!!!

Delia Olmos dijo...

Se me olvidaba decir que me ha parecido duro de leer (durísimo, diría yo) ese lirismo extremo de los cuentos de Lara Moreno. Tampoco la veo como ganadora.

El canibalibro dijo...

Estimado Sergi, de acuerdo en general con sus apreciaciones sobre el premio. Felicitaciones por su estupendo blog que tantas cosas buenas nos decubre. En silencio lo seguimos con asiduidad.

Un saludo.

Rafael dijo...

Como siempre, creo que es más importante el puñado de libros que podemos añadir a nuestras lecturas que el premio en sí, que sólo importará al galardonado, como es lógico. Recuerdo que hace ya unos meses anoté unos cuantos títulos a partir del debate que planteaste con nuestros libros preferidos de 2008. Hoy pienso lo mismo, hay al menos un par de libros en esta nueva lista del Setenil que han aparecido en 2009 y que pienso leer con mucho interés, como el de Juan Bonilla, por ejemplo. Tal vez también otros como los de José Luis Borau, Ignacio Martínez de Pisón, Ángel Vázquez y Miguel Serrano. El de Fernando Clemot lo buscaré, por lo que dices. Pero Bonilla me parece un valor seguro.

No me atrevo con una porra, pero sí puedo compartir mis impresiones. De los libros que ya he leído, o en algunos casos "catado", como tú dices, hay un poco de todo, descubrimientos, confirmaciones y decepciones. Para no irme por las ramas, lo resumiré.

Me han gustado mucho, por lo bien escritos y las historias, los libros:

Como una historia de terror
Sicilia, invierno

Aunque a cada libro le pongo alguna pega, me han gustado bastante algunos cuentos de:

Los objetos nos llaman
Cenizas
Propuesta imposible
La soledad de los ventrílocuos
Las puertas de lo posible
Contento del mundo
Oficios
Submáquina
El boxeador polaco
Nosotros, todos nosotros
La ruta de Waterloo
Formas del relámpago

No me han convencido, me han dejado frío o les encuentro demasiadas pegas (o no son de mi estilo, que todo puede ser, ya que no digo que sean "malos", pues no soy nadie para juzgar eso, sólo digo que no me han gustado):

Con tal de no morir
Historia de las despedidas
Cuatro veces fuego
El trabajo os hará libres
El hotel de los cuentos
Quédate donde estás
Yo también puedo escribir una jodida historia de amor
Con la soga al cuello

En fin, suerte a todos y gracias por tu espacio, Sergi. Por cierto, ¿para cuándo ese libro tuyo en el Setenil?

Anónimo dijo...

¿Pero de verdad os habéis leído todos esos libros o sólo la contraportada y algún párrafo al tuntún? Porque para valorar el trabajo de los demás lo mínimo es tomarse el trabajo de leerlo a fondo.

Sergi Bellver dijo...

En casa del cuentista, cuchara de palo. Mi porra (de madera o extensible, según) de libros finalistas por orden alfabético, y que de ahí salga el ganador. No digo más, no sea que me manden sicarios a casa para eliminarme, si ya por callar (y permitir que la gente se exprese) me retiran el saludo los viejos “amigos”.

1. Como una historia de terror, de Jon Bilbao (Salto de Página)
2. El boxeador polaco, de Eduardo Halfon (Pre-Textos)
3. La soledad de los ventrílocuos, de Matías Candeira (Tropo editores)
4. Los objetos nos llaman, de Juan José Millás (Seix-Barral)
5. Nosotros, todos nosotros, de Víctor García Antón (Gens ediciones)
6. Oficios, de Juan Carlos Márquez (Castalia)
7. Propuesta imposible, de Javier Sáez de Ibarra (Páginas de Espuma)
8. Sicilia, invierno, de Ignacio Ferrando (JdeJ Editores)
9. Submáquina, de Esther García Llovet (Salto de Página)
10. Tanta gente sola, de Juan Bonilla (Seix-Barral)

Sergi Bellver dijo...

Gracias a todos por vuestras opiniones sobre los textos, los cuentos, los libros, las obras, el trabajo, el oficio, los resultados.

Me gustaría que alguna vez en España los escritores fueran capaces de entenderlo así. Por desgracia, de momento todo el mundo juega al ajedrez y lleva las cuentas de cada ficha movida.
Sé jugar al ajedrez. Sé que hay que jugar al ajedrez si quieres prodigarte y figurar. De momento, sin embargo, hago enroque largo entre el rey y la torre y espero. Tal vez no me interese jugar al ajedrez, después de todo.

Bienvenidos, El canibalibro, y gracias por vuestra atención.

Estoy de acuerdo, Manu y Pepe, son dos grandes libros (ya estoy leyendo más a fondo el de Bonilla).

Marta, Delia y Rafael, gracias por mojaros. Por cierto, Rafael, a tu pregunta: a este paso, nunca. No lo digo por mí, el libro estará terminado este año, después de mucho trabajo. Pero es posible que ningún editor me lo publique. A no ser que decida jugar al ajedrez. Mala suerte.

Anónimo, yo me he leído los que he dicho que he leído y he catado los que he dicho que he catado. Y punto.

Anónimo dijo...

Yo sólo puedo hacer la porra con los que he leído.

La soledad de los ventrílocuos.
Matias Candeira(para mí, escritor revelación de este año)

Oficios de JC Márquez.

Nosotros, todos nosotros de Victor García Antón( me ha gustado especialmente el relato que da título al libro y el de 5 Estaciones).

Revelaciones y magias de MA Zapata

y Tanta gente sola de Juan Bonilla


Un saludo.

¡Mucho por leer!
R.A.