Bitácora de Sergi Bellver: Fallo del IV Premio de Relato mínimo Diomedea.

22/12/08

Fallo del IV Premio de Relato mínimo Diomedea.

Muchas gracias a todos los autores que han participado en esta edición del Premio Diomedea y enhorabuena a ganador y finalistas ―que, por un empate en las votaciones, en esta ocasión serán tres―. Esta iniciativa tuvo la fortuna de señalar en su día a unos cuantos talentos, como lo demuestra poco a poco la trayectoria de los tres escritores galardonados en anteriores convocatorias: Iván Humanes Bespín, que se hizo con el primer Diomedea gracias a «Conjunto Mandelbrot», sigue adelante con su revista Dado roto y tiene una novela a las puertas de ser publicada; Ana Pino, la ganadora del segundo Diomedea con «Mamá» (cuento publicado en una antología de la editorial Hipalage, en la que también aparecen relatos de otros participantes en el Diomedea, como el finalista David González Torres, entre otros), ha obtenido este año 2008 el Certamen de Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Madrid; y Carlos González Zambrano, cuyo relato «Trueques» obtuvo el tercer Diomedea, continúa con su labor de cuentista, con la que ha participado en la antología Relatos en cadena (en la que podréis encontrar de nuevo a Ana Pino y a otros participantes del Diomedea), publicada por la editorial Alfaguara. Háganme caso, en este premio no se mueve dinero ni hay tráfico de influencias, pero no encontraran otro igual: aquí manejamos talento, trabajo, ilusiones y, más que cualquier otra cosa, pasión por el cuento. Quien quiera comprobarlo puede leer los relatos ganadores y finalistas de las cuatro ediciones o, sobre todo, animarse a participar en el V Premio de Relato mínimo Diomedea.

Fallo del IV Premio de Relato mínimo Diomedea:


Finalista del IV Premio de Relato mínimo Diomedea
Finalista del IV Premio de Relato mínimo Diomedea:

Título: «El primer día»
Autor: Antonio García Fernández
(Almería, 1977).

Autor del libro de relatos La eterna promesa publicado en 2006 por la editorial almeriense El Gaviero. Filólogo, guionista y director de cortometrajes como El besico. Finalista en la modalidad de poesía del Certamen Nacional de Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Madrid en 2001, y premiado en el Certamen Nacional de Relatos de Roquetas de Mar 1995. Ha colaborado en la creación de espectáculos teatrales y es autor del prólogo a Entre el clamor y el silencio, antología de poesía joven de Almería.
Bitácora: Las cosicas del Sr. Curri

Obtiene el libro de relatos Mujer con perro sobre fondo blanco, de Alfonso Fernández Burgos (Gens, 2006), por gentileza de la editorial.


EL PRIMER DÍA



CASI NO HABÍA TENIDO TIEMPO de sacar los cartuchos cuando empezó a llover. Se parapetó en su puesto, cubriéndose con el plástico para que no se mojara el fusil y esperó. Lo peor era eso, la espera, el tiempo muerto. Empezó a pensar en cómo iba a contar después, a los años, ese primer momento en la trinchera. Ya se imaginaba la chimenea de su casa rodeada de nietos vestidos de domingo pegándose por sentarse junto a él, comiendo todos las rosquillas de su esposa y a él mismo diciendo Niños, en la guerra llovía tanto... Sonrió y en ese momento de pequeña felicidad, sin que hubiera habido ningún ruido antes, una bala le entró como un silbido por la frente y allí se quedó parada.
«El primer día» es propiedad de © Antonio García Fernández 2008.


Finalista del IV Premio de Relato mínimo Diomedea
Finalista del IV Premio de Relato mínimo Diomedea:

Título: «Luces de neón»
Autora: Esther Rodríguez Cabrales
(Madrid, 1973).

Lleva adelante varias bitácoras y es autora de una novela gráfica, Horizontes y fantasmas, disponible en impresión bajo demanda.
Bitácora: Horizontes y fantasmas

Obtiene el libro de relatos Mujer con perro sobre fondo blanco, de Alfonso Fernández Burgos (Gens, 2006), por gentileza de la editorial.


LUCES DE NEÓN



LLUEVE.
Los vehículos, con sus ráfagas, me impiden ver con claridad. A través del espejo retrovisor veo sus ojos suplicantes. Gritan enmudecidos. Tengo a la chica y el dinero. Ahora no es el momento, pero lo cierto es que, abriría la puerta y la dejaría huir. Con sus medias rotas. Tal vez podríamos hablar, tomarnos unas copas. Pero los negocios son así.
A esos cabrones les da igual la chica. No tienen hijos. No saben lo que es el dolor. Ella solo es una pieza que sobra en este rompecabezas. Jugarán con ella y después le meterán una bala entre sus preciosos ojos.
Diluvia. Deben estar dentro. Esperándome. Las luces de neón brillan duplicadas en el asfalto.
Bien. Esto es lo que haré. Saldré del coche. Cogeré el dinero y después, la chica. La entregaré, tal y como acordamos. Ellos me darán mi parte y yo no volveré a pensar en ella jamás. Se acabó. Qué más da lo que hagan con su piel.
Cojo la bolsa con el dinero. Está húmeda. Bajo la ventanilla y la arrojo al suelo mojado. Meto primera y acelero. Segunda. Tercera. Los ojos de la chica me siguen mirando. Ya no hay vuelta atrás.
«Luces de neón» es propiedad de © Esther Rodríguez Cabrales 2008.


Finalista del IV Premio de Relato mínimo Diomedea
Finalista del IV Premio de Relato mínimo Diomedea:

Título: «Tenemos que hablar»
Autor: Javier Puche
Licenciado en Filología Hispánica, ha trabajado como corrector de estilo, crítico musical y guionista de televisión. Sus cuentos han sido publicados en diversas revistas y antologías.
Bitácora: Puerta falsa

Obtiene el libro de relatos Mujer con perro sobre fondo blanco, de Alfonso Fernández Burgos (Gens, 2006), por gentileza de la editorial.


TENEMOS QUE HABLAR



―TENEMOS QUE HABLAR.
Eso dijo ella con pesadumbre. Algo aturdido, me senté en el sofá donde solíamos ignorarnos. Pero esta vez no encendimos la tele. Apenas recuerdo lo que finalmente hablamos ―mi memoria tiende a suprimir las catástrofes―. El caso es que ahora vivo lejos de ella, en las afueras, entregado a una existencia gélida y crepuscular. Fantasmagórica, para ser exactos.
Al principio, achaqué mis visiones nocturnas a la añoranza ―no en vano, aquellas fugaces mujeres del pasillo parecían vestir como ella―. Luego, a la vertiginosa desnutrición ―únicamente me alimentaba de pan seco y agua corriente―. Por último, comprendí con pavor que los fantasmas no procedían de mi tristeza, sino del más allá. Lo supe por el modo en que me abrazaban. Eran almas en pena, dolientes criaturas sin tiempo, espectros quejumbrosos que paulatinamente invadían mi nueva casa en las afueras. Lo peor del asunto ―y por eso estoy bajo la cama― es que ahora hay veinte o treinta reunidos en el salón, esperándome en absoluto silencio. Pude verlos hace un rato, justo antes de huir despavorido, cuando el señor del sombrero me cogió del brazo y me dijo con voz de ultratumba:
―Tenemos que hablar.
«Tenemos que hablar» es propiedad de © Javier Puche 2008.


Ganador del IV Premio de Relato mínimo Diomedea
Ganador del IV Premio de Relato mínimo Diomedea:

Título: «Manos»
Autor: Xuan Folguera Martín
Cuentista activo y vecino de Madrid, en este 2008 ha obtenido, entre otros, el I Premio Desnivel de Relato de Escalada.
Bitácora: Los cuadernos secretos

Obtiene un lote con los libros de relatos Nosotros, todos nosotros, de Víctor García Antón (Gens, 2008), Mujer con perro sobre fondo blanco, de Alfonso Fernández Burgos (Gens, 2006); y la antología Parábola de los talentos (Gens, 2007), por gentileza de la editorial.


MANOS



SUS OJOS ERAN GRISES, como los del abuelo, aunque ya sin brillo. Pronunciaba fatal: abría su boca sin dientes, solamente de un lado, como si tuviera la mandíbula dislocada. Quizá, por eso, ninguno de nosotros entendimos bien lo que decía. No sé, tal vez nos estuviera pidiendo ayuda. Sólo pudo dar dos o tres pasos antes de caer al suelo. Como todos, intentó agarrarse del césped, pero las manos tiraron de sus tobillos y lo arrastraron, hasta que, por fin, cayó dentro del agujero. Después de escuchar las dos palmadas largas y una corta que servían de señal, cerramos el agujero y nos volvimos a casa. Era tarde y aún no habíamos cenado.
«Manos» es propiedad de © Xuan Folguera Martín 2008.


Todas las obras están bajo una Licencia de Creative Commons.



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10 comentarios:

Arcángel Mirón dijo...

Vayan mis felicitaciones al ganador y a los finalistas, tanto por el resultado como por la calidad de los cuentos.

Y larga vida al Premio Diomedea.

:)

Cable Hogue dijo...

Felicidades a los ganadores y a todos los que han organizado este premio.

A mi me ha encantado "El primer día", genial. Aunque el resto son fabulosos también.

Anónimo dijo...

A mí me gusta mucho tenemos que hablar, aunque todos están bien

Herman dijo...

Acabo de enterarme. Qué alegría. Mis felicitaciones al ganador. Un relato excelente.
Y enhorabuena de nuevo, Sergi, por esta entrañable iniciativa. Larga vida al Diomedea.
Un fuerte abrazo

José C. dijo...

El cuento ganador es inquietante y sugiere más de lo que cuenta, por eso me gusta. Los otros tres tampoco tienen desperdicio. ¿Los finalistas se ordenan por número de votos o no tiene nada que ver?

Es una gran noticia que hayas vuelto por tus fueros, Sergi, y que con todo esto apoyes a otros escritores y, de paso, nos los descubras a los que nos limitamos a disfrutar con la lectura. Vistos los resultados de los otros Diomedea, te estás convirtiendo en todo un cazatalentos.

Gracias por tu trabajo, como siempre.

Te mando un gran abrazo navideño, espero que todo te esté yendo bien y que en 2009 por fin veamos ese libro tuyo.

manuespada dijo...

Enhorabuena a los premiados por los estupendos relatos, y a Sergi por su trabajo organizando el concurso. Gran iniciativa bloguera.

Xuan dijo...

Muchas gracias a todos por las felicitaciones.

Me ha hecho muchísima ilusión.

Seguiré participando en las próximas ediciones y animando a todo el mundo para participe. A ver si entre todos conseguirmos que el Diomedea sea un referente dentro de los concursos de relatos mínimos.

Esther dijo...

Gracias, gracias de verdad y felices fiestas.

Marsu dijo...

Guau, menudo nivel.

Felicidades a todos, participantes, ganadores, y por supuesto, promotor.

josé antonio ruiz dijo...

Me alegro de que resucitaras el Diomedea, Sergi, y qué vivo está, qué cadáver tan saludable y hermoso. Buenos cuentos, estupendos, merecedores de sí mismos y del Diomedea. El gusanillo se me retuerce por ahí adentro. Un abrazo fuerte