Bitácora de Sergi Bellver: El filo del tantō.

5/8/08

El filo del tantō.

La etiqueta entre los samurai les hacía portar el tantō en el cinto, a la vista del oponente. Se trataba de la más corta de sus armas, además de la katana y otra de talla media que variaba en diseño y dimensiones. El tantō llegó a ser empleado en los combates, como complemento de la katana y cuando la lucha cuerpo a cuerpo se embravecía. Con el tiempo, el tantō adquirió un uso ceremonial en el ritual del seppuku o también llamado harakiri, por el que el samurai recobraba su honor tras un desprestigio o falta grave.



Yo respeto a los guerreros que llevan el tantō a la vista y no hacen trampas, aunque su propio código sea el de hacer trampas. Por una fracción de segundo, uno ha deseado batirse en duelo con ellos, y al notar el filo del tantō en las entrañas y la vida que al escaparse se reafirma, no preguntarse por quién lo empuña, si el adversario o la propia mano. Con un buen combate, noble y valiente, a veces basta para cierta belleza.

Uno anhela en ocasiones que la gente vuelva a mirarse a los ojos y a decir su nombre con el rostro desnudo y el deseo a la vista, o la polla en la mano, o la mano en la botella, o el grito en el llanto a la salida de las peluquerías, o un puñal verde de jade entre los dientes. Siento una extraña camaradería con esas personas al margen de la etiqueta social, que sin embargo mantienen una fidelidad insoslayable a su propia naturaleza, y por ello, aunque pueda llegar a ser contraria a la mía o incluso agredirme, tortuosa e inútil, esa misma naturaleza me parece más limpia y verdadera: un camino en el que no cabe otra deshonra que traicionarse a sí mismo por la estúpida idea de agradar a los demás.

Mercy Seat, Johnny Cash

It all began when they took me from my home
And put me on Death Row,
A crime for which I am totally innocent, you know.

I began to warm and chill
To objects and their fields,
A ragged cup, a twisted mop
The face of Jesus in my soup
Those sinister dinner deals
The meal trolley's wicked wheels
A hooked bone rising from my food
And all things either good or ungood.

And the mercy seat is waiting
And I think my head is burning
And in a way I'm yearning
To be done with all this weighing of the truth.
An eye for an eye and a tooth for a tooth
And anyway I told the truth
And I'm not afraid to die.

I hear stories from the chamber
Christ was born into a manger
And like some ragged stranger
He died upon the cross
Might I say it seems so fitting in its way
He was a carpenter by trade
Or at least that's what I'm told

My kill hand's tatooed E.V.I.L.
Across it's brother's fist
That filthy five!
They did nothing to challenge or resist.

In Heaven His throne is made of gold
The ark of his Testament is stowed
A throne from which I'm told
All history does unfold.
It's made of wood and wire
And my body is on fire
And God is never far away.

Into the mercy seat I climb
My head is shaved, my head is wired
And like a moth that tries
To enter the bright eye
I go shuffling out of life
Just to hide in death awhile
And anyway I never lied.

And the mercy seat is waiting
And I think my head is burning
And in a way I'm yearning
To be done with all this weighing of the truth.
An eye for an eye
And a tooth for a tooth
And anyway I told the truth
And I'm not afraid to die.

And the mercy seat is burning
And I think my head is glowing
And in a way I'm hoping
To be done with all this twisting of the truth.
An eye for an eye and a tooth for a tooth
And anyway there was no proof
And I'm not afraid to die.

And the mercy seat is glowing
And I think my head is smoking
And in a way I'm hoping
To be done with all these looks of disbelief.
A life for a life and a truth for a truth
And I've got nothing left to lose
And I'm not afraid to die.

And the mercy seat is smoking
And I think my head is melting
And in a way that's helping
To be done with all this twisting of the truth.
An eye for an eye and a tooth for a tooth
And anyway I told the truth
But I'm afraid I told a lie.

3 comentarios:

vaz dijo...

Me cuesta mirar a los ojos porque tengo estropeada la visión binocular.

Anónimo dijo...

De verdad aun no estoy segura si nos hemso entendidos, pero valga aclarar que jamas te he pedido que dejes de ser tu mismo para que me caigas bien. Asi como tú simplemente expreso lo que me gusta y lo que no y ya. Veo la vida con alegria y por eso bromeo (mi madre siempre dice que no ria tanto pq la gente va a creer que no me tomo las cosas en serio) quizas tenga razon! pero esa soy yo! entonces caemos en lo mismo........

Ya veremos hasta donde me lleva la corriente de este rio....

Ayshane dijo...

Ser fiel a uno mismo es el princio, la base para comenzar a conocerse y aceptarse.

Las etiquetas sociales, autoimpuestas y en primera instancia aprobadas, solo nos conduce a la pérdida de nuestra esencia, y con esa perdida consentida, lo único que obtendremos es una entidad falseada y por lo tanto carente de autenticidad.

¿Qué imagen nos devolvería el reflejo de un espejo al contemplarnos? sólo algo impreciso de nuestro espíritu.

¿cómo queremos que nos vean los demás? creo que esa es la eterna pregunta que deberían hacerse las personas que se han rendido, que han disfrazado ésa porción de su ser ante la aceptación de los demás, únicamente para sentirse resguardados ante un entorno tal vez antagónico.

No es curioso que compares esta idea con el honor vital, dramático y a veces épico que caracteriza la definición de la integridad como principio primordial de un código moral, basado en un acto de de fe en la dignidad del ser, que sin ella la vida sería sinónimo de deshonra y por lo tanto, ruina implacable de la dignidad.

Besos, Ana Belén