Bitácora de Sergi Bellver: Generación DSP (I).

26/5/08

Generación DSP (I).

«Para que una obra espiritual relevante pueda tener sin demora una incidencia amplia y profunda, ha de existir una secreta afinidad, cierta armonía incluso, entre el destino personal de su autor y el destino universal de su generación.»
THOMAS MANN, La muerte en Venecia

DERIVA

Hay algo en la demasiada belleza que resulta insoportable y, como en un cuento de Chéjov o en esta novela del creador de La montaña mágica, deja un rastro de amargura tras de sí. La impotencia o la angustia son sólo sucedáneos de ese silencio aturdido, hay algo más, inefable, que se instala y se adueña del anfitrión para siempre, como un estigma. También la injusticia ―una de las peores formas de fealdad― produce una llaga parecida, ese algo que, como un vértigo o un huésped indeseado, detiene el tiempo alrededor: cierta asunción de la propia mortalidad. Todos sabemos que un día habremos de morir, pero interiorizarlo y, más que cobrar conciencia, sentirlo como una marea desde las entrañas y experimentar con ello la promesa de nuestra finitud, es algo a lo que el ego no consigue enfrentarse y salir indemne.

Aunque en lo personal he sufrido un aldabonazo de la demasiada belleza, que se escapa como la vida de un cuerpo enfermo, y en lo profesional-vocacional a veces la injusticia me muestra su cara, de lo particular a lo general, de la rutina privada a la situación global de la literatura, con todo ello no basta para explicar este estado de ánimo. Hay algo más que me incomoda y todavía no sé identificarlo. Me sobra energía y entusiasmo para seguir adelante con todo, no es eso, estoy bien, lleno de ideas y ganas de seguir aprendiendo. Pero hay algo que me angustia, y todavía no le he puesto cara. No sé muy bien por qué escribo hoy estas palabras, y por qué lo hago así, sin medida, tan a contra corriente, en un mundo y en un contexto que demandan premura y concisión, pero no puedo dejar de hacerlo. Escribir entradas tan largas y densas ahuyenta a las mayorías. Este espacio cada día se parece menos a una bitácora, y yo cada vez menos a un ser racional-funcional. Tan sólo escribo, con unas décimas de fiebre, y no hay más. Por aquellas cosas del azar objetivo, me pongo a hacerlo justo cuando asoma un poco de azul después de un domingo plomizo, y con la calle aún mojada ―no me hace falta asomarme, me lo dice el paso de algún coche, rasgando la película de lluvia del asfalto con sus neumáticos―. Traigo desde anoche esa cita de Thomas Mann entre manos, me siento delante de esta ventana ―a la que tampoco me asomo demasiado, bien lo saben varios amigos a los que les debo correo― dispuesto a dejarla ir, a dejarme ir. Sintonizo Radio Clásica ―la única clase de música que me deja escribir si por alguna razón no me puedo permitir el silencio―, y justo en ese instante el locutor despide una conexión en directo con el Liceu de Barcelona en la que acaban de retransmitir, «casualmente», La muerte en Venecia. Ni siquiera tenía noticia de que existiera una ópera basada en esa obra, no alcancé a oír el nombre del autor lírico, no debe de ser de los cinco grandes, por una simple cuestión de fechas, supongo, pero me ha despertado la curiosidad ―apenas he alcanzado a escuchar las últimas notas y el aplauso del público―. Apago la radio, por si acaso me hacen perder el hilo otras «casualidades», transcribo por fin la cita y me dejo ir.


FASCISMO

Aunque la frase del atormentado von Aschenbach sea susceptible de ser tergiversada por un fascista, me sirve para desencadenar este texto. Los fascistas ―y hablo en presente porque han asumido mil disfraces para seguir ahí― son muy dados a imaginar destinos universales e imponer una cruzada generacional tras otra, según el frente en el que luchen y «Sein Kampf» particular. Ni siquiera hay ideales ya en ese lado del prisma, y toda la patria que les importa salvar a los de siempre es ahora el capital. Los caminos que conducen a ello en la cultura-producto pasan por la garantía de presencia o visibilidad, la gestión funcional de aquello que en lo político sería el activo-miedo, o el usufructo de la autoridad ―que no capacidad― para la prescripción de los contenidos ―que no del conocimiento―. Un fascista es ante todo un seductor, no importa en qué forma se presente: prieto uniforme negro y cruz de metal pulido al cuello ―gamada o no―, traje de primerísima firma y exhibición de gadgets de poder, pasamontañas calado y mochila de amonal, o pantalones dos tallas más grandes de estrella del reggaeton. De veras no importa, para el proselitista de su raza, el ultraliberal, el patriota fundamentalista o el monigote cabeceador, todos son héroes de su generación.

Pero en lo literario ―lo que nos concierne en este espacio― las generaciones no existen, salvo por esa necesidad inherente al instinto conservador del ser humano que supone clasificarlo todo, más aún cuando se siente amenazado o pretende conquistar algo. Atar en corto al visionario, amordazar al diferente, hacer inventario de aliados y enemigos, levantar guetos para hacinar allí al antagonista, hasta hacerlo invisible y al fin exterminarlo con la cómoda connivencia del público ―el verdadero culpable, por omisión o elección, como sucedió durante el nazismo―, no son otra cosa que la revulsión del amenazado, la eficacia del conquistador y la estrategia del líder. Desde arriba el Gran Hermano, pero desde la base cada sumiso y circunspecto operario, en su mundo feliz, a gusto con su irresponsabilidad y dispuesto a abrir la boca para la siguiente ración de soma. Cada proceso le sirve a ese virus fascista para controlar el sistema operativo de nuestra memoria, borrando archivos, saturando espacios, actualizando nuestro deseo con una versión cada vez más urgente y fallida, que creará la necesidad de la siguiente, y de la siguiente, hasta hacerse con el disco duro de nuestra autonomía.

La historia ―en una minúscula de taberna y conciliábulo― se repite una y otra vez. Si dependiera de los vencedores, no les bastaría la muerte del adversario, harían como los faraones egipcios cuando usurpaban un trono o se apropiaban de una pirámide ajena: la completa victoria sólo llegaba al borrar el nombre y el recuerdo del otro, al sellar para siempre cualquier atisbo y testimonio de su voz. Cuántos escritores habrán desaparecido de nuestro acervo sólo porque en su momento quienes tenían un dedo índice para señalarlos lo usaron para hurgarse la nariz o contar monedas con su tropa, porque los gerifaltes y por ende los rebaños de su tiempo les dieron la espalda. Nos hemos ahorrado mucha bazofia, seguro, existe a veces una necesaria criba que funciona y en ese caso una obra no llega porque no se lo merece, y no hay más. Pero sigue llegando tanta bazofia, ―y llaga tanto su lectura―, que uno no puede evitar preguntarse por lo que se ha perdido en el camino, por lo que ha permanecido invisible al otro lado del gueto, lejos de la injusta, deslumbrante e implacable dictadura de la inmediatez.

Del mismo modo que algunos aceptan los daños colaterales en una guerra comercial ―cualquier guerra comercial, tanto la de Irak, pura y dura operación financiera, como la batalla diaria del Mercado―, la kale borroka, la contaminación sostenible ―a cuento de la ecología, por cierto, detesto profundamente el asqueroso cinismo de la mayoría de anuncios de automóviles y empresas energéticas, de un tiempo a esta parte― y otros atentados de baja intensidad, en literatura también soportamos, mal que bien, a fascistas de todo pelaje, incluso a los que no saben que lo son. Los hay de a pie, con su camisa almidonada, su correa de charol y el brazalete ad hoc, siempre dispuestos a reventar cualquier acto con su griterío de turba. Fascistas de a pie, lo sepan o no, los hay de muchos tipos, los que dicen velar por la imparcialidad y no hacen otra cosa que vivir del cuento con su salario de mamporrero, los que esgrimen el garrote hostil de su verdad donde convenga y cosen la piel del otro a moratones. Y los peores, los de tantas noches de los cristales rotos repetidas, aquellos que arrojan su piedra anónima y cobarde contra cualquier escaparate. Pero también hay fascistas literarios de pro, de balcón y arenga, desde su columna semanal, su artículo, su libro y su Santa Firma ―siempre hay un pope para canonizar a quien sea―. Cada uno de los miembros de los distintos cónclaves posee su pedestal sobre el que cincelar ídolos según el molde previo o las necesidades ―creadas― de sus feligreses ―consumidores―, pues el monoteísmo del capital es claro, pero sus Iglesias ―mayúscula para no confundir mafia con edificio― son legión, y para cada credo se venden altares de diferentes tamaños, según sección, pasillo y oferta. También desde esos mismos altares se arroja por costumbre a los débiles y los tullidos ―los diferentes― al foso espartano. Hoy en día, los ancestros de Leónidas, los Borgia, Procusto y Hitler ―cuesta discernir ahora quién fue arquetipo y quién real― tal vez se ganaran la vida como publicistas, asesores políticos, gerentes de petroleras, fabricantes de coches, magnates del software, faraones comerciales de cualquier estructura piramidal o también, por qué no, como macroeditores, presentadores de televisión, locutores de radio, columnistas y críticos literarios.


DEGENERACIÓN

No hay generación literaria más allá de la sucesiva ración de genes que se superponen y entremezclan. El mestizaje es inevitable y fértil, aunque ya sabemos lo que opinan los fascistas de la pureza genética. La renovación no se produce en una escala temporal ni valen las coordenadas al uso. La transmisión de lo literario se parece más a la hojarasca en otoño que a una ruidosa carrera de relevos. Porque no hay urgencia; porque desde la distancia guarda silencio y cruje sólo si la pisas, si te mezclas; porque cada hoja es distinta, sin moldes, y terminará bebida por la tierra; porque la vida aguarda latente para renacer bajo lo que ya dimos por muerto y caído. Hoy no es así, hoy tenemos demasiada prisa. Seguir la curva violenta que resulta de combinar la vertical del «éxito» ―de lo que la mayoría adocenada acepta como tal― y la breve horizontal de la inmediatez sólo sirve a los mediocres y a los interesados, pero sobre todo condiciona a los que no poseen la libertad de pensar por sí mismos. Creen tomar la elección, pero el albedrío está secuestrado, sutilmente domesticado por la estrategia del líder, que conoce perfectamente los resortes que debe pulsar para fabricar esa ilusión de libertad en la masa. Las editoriales ―que no dejan de ser empresas como cualquier otra, aunque algunas debieran recordar de vez en cuando que trabajan con material sensible, la cultura y el conocimiento, la única herencia digna que el mundo dejará tras de sí a los que vengan―, especialmente los grandes grupos, pero también la mayor parte de las mal llamadas independientes, siguen al pie de la letra esta ecuación. El macho beta siempre imita al alfa para escalar en la jerarquía de la manada, y la primera estrategia es cuestionarlo, atacarlo, erigirse en alternativa, aunque sea de manera forzada, para acabar mimetizando todos y cada uno de los actos del líder en cuanto sube un peldaño y usurpa su puesto. Los únicos editores del todo independientes son aquellos que pueden hacer lo que quieran, es decir, que tienen el suficiente poderío económico para publicar basura o literatura ―de vez en cuando salta la liebre― sin resentirse. Las mal llamadas editoriales independientes están maniatadas y publican lo que pueden, si quieren ser viables y sobrevivir. Podríamos denominar a esas editoriales que algunos ya tenemos en la punta de la lengua como «alternativas», pero sería un apellido falso, porque las editoriales en verdad alternativas ―a los modos del Mercado― son aquellas que sólo pretenden divulgar un discurso y no persiguen el beneficio económico. Deberíamos pues encontrar un término más afortunado para cierto tipo de editoriales que, eso sí, con unos recursos económicos más que ajustados y por lo tanto una presencia en los medios cuanto menos esporádica ―con los popes hay que ser muy bueno en francés, repartiendo felaciones, quiero decir, cadeaux y otras delicatessen, para tenerlos contentos y que le nombren a uno―, así y todo insisten en publicar literatura, indefectiblemente y de la mejor. Para referirme a ellas, me vienen a la memoria aquellos galos en su aldea, rodeados de romanos, y se me ocurre un peregrino «editoriales irreductibles».


REGENERACIÓN

Volvamos a Thomas Mann ―lo que nunca defrauda, por cierto, en literatura―. La obra relevante, la incidencia profunda, el destino de un autor y el de «su generación». Dije antes que el relevo generacional literario suele ser una invención interesada y no se produce en una escala temporal reconocible, ni valen las coordenadas habituales para darlo por hecho. Que la vertical del supuesto «éxito» y la horizontal de la inmediatez dan una curva violenta y fugaz, y, desde luego, nada profunda. Se dispara, brilla con estrépito y luego se desvanece como un cohete de feria. Esa operación le sirve a las editoriales comerciales ―a las que tengan esa visión única, sean grandes o pequeñas―, a los medios ―siempre atentos a la carne fresca, con fecha de caducidad―, y a los escritores arrobados en esos fuegos artificiales ―la pólvora, aunque sea mojada y de baja intensidad, es un buen negocio a corto plazo, nadie puede devolverte un libro ni un petardo una vez fallidos―. El testigo de una pretendida generación a la siguiente no pasa en un momento unívoco, más bien se establece una complicada red de transferencias y nudos correderos que van de lo cercano a la fuente primera sin un patrón definido. Pero el verdadero éxito ―o al menos lo que unos pocos entendemos como tal― no se despeja con esas variables. La horizontal del tiempo es mucho más lenta y pausada, la curva más suave y duradera, como la pendiente de una colina galesa o la cadera de una mujer dormida, y sólo entonces se destila poco a poco el éxito cierto, la incidencia profunda de una obra relevante, el respeto privado que cada escritor siente por la obra de quien le precedió y ahora le inspira, el goteo discreto pero invencible de la maestría que todo buen lector aprecia. En ese alambique literario, pasar del vástago inicial al licor añejo puede y suele ser cuestión de generaciones. Y la nuestra, o las nuestras, si es que las hay, tienen un destino tan incierto como diáfano. No es uno ni grande, pero sí puede ser libre, si nos dejan los fascistas y si nosotros no delegamos; si nos preocupamos por ser lectores y autores responsables.

Una voz puede quedar agazapada en el tiempo porque nadie le prestó antes la atención suficiente, o porque la barahúnda de la inmediatez armaba demasiado jaleo para poder discernir una sola palabra entre el ruido de fondo. Por eso a veces alguien repite lo viejo y lo toman por nuevo, porque nadie había reparado en lo anterior. Las modas regresan y se reciclan, siempre. Por eso, de repente, alguien se saca una generación de la manga, arrambla con todos los matices a escobazos y hace tabla rasa con diez, con veinte discursos distintos ―cuando no opuestos: uno ha llegado a leer dos éticas y estéticas enfrentadas en la misma antología o en el mismo catálogo―, y ya tiene su etiqueta. Los medios la necesitan, las editoriales comerciales la necesitan, los lectores incluso creen que la necesitan. Amenazados, conquistadores y seductores, su bombardeo es constante y satura los canales de percepción de la realidad como el correo no deseado inhabilita la bandeja de entrada de la curiosidad. Queda cada vez menos margen para la aventura y el descubrimiento, cuando te están diciendo de entrada qué es moderno y qué es baldío. No importa si uno relee Memorias del subsuelo de Dostoievski, o a Miller, o a Dos Passos y cree percibir que aquello que le presentan ahora como vanguardia ya se hizo antes y se hizo mejor, que más de medio siglo atrás ya fueron hollados estos caminos que ahora dicen algunos abrir a machete. No importa, porque si se deja seducir y olvida, a medio plazo no quedará ni rastro, ni una rendija de silencio por la que respirar, y el fragor de la maquinaria aplastará en ese lector el discernimiento, la disidencia interna y cualquier otro rastro de libre albedrío.


DERIVADOS

Yo no soy un fascista, ni un seductor, ni desde luego, aunque a casi nadie le importe lo que diga en este espacio, un anónimo. Aunque sea sólo porque siempre dejo mi firma pagana y sincera en todo lo que hago, incluso donde me equivoco. Aquí vuelco algunas de mis derivas, mis elucubraciones y buena parte de mi tiempo sin otro interés ni beneficio que el de compartirlos. No creo en los vasos estancos sino en los comunicantes. No creo que la calidad tenga que ver con la minoría por principio, pero tampoco estoy ciego: a la mayoría de la gente la verdadera belleza ―poca o demasiada, pero verdadera― que a veces asoma en la literatura se la trae al fresco. No comulgo a pies juntillas con ningún pope de las letras ni dejo de cuestionarme cualquier discurso, incluidos los de la gente que quiero o el mío propio. No voy a misa, a ninguna Iglesia ―no confundir Monopoly con Monipodio y su patio, o sí― ni a ninguna taberna de ateos fundamentalistas, que también ofician. Si me dan una hostia consagrada le miro la letra pequeña y la devuelvo, y si cualquiera me arrea una hostia de las otras, le leo la cartilla al tipo y también se la devuelvo. Vivo en estado de atención permanente pero sin alarmismo. Escéptico pero no incrédulo. Entregado y expuesto pero no iluso. Disfruto de las líneas paralelas y tangentes de la literatura, reniego de las sectas, no me hago cruces ―gamadas, menos― por casi nada y no confío en otras lecturas que las que mi criterio digiere poco a poco, después de prestarle la atención necesaria pero justa al de otros que saben más que yo, que tienen más entidad que yo, pero no tienen al fin y al cabo mi mirada, y por tanto no pueden ni deben decidir por mí. Voy despacio, pero nadie puede tomarme por idiota y llevar razón, y con eso me basta. Sólo me da cierta rabia ver cómo se repiten los patrones de siempre ahí fuera, y cómo se eternizan discursos ya caducos, y se hacen grandes aspavientos de lo más común, cómo todavía surte efecto el juego de manos del ilusionista ante un público entregado y distraído de su propia libertad. Por estúpido que pueda parecer, me importa lo que haga la gente con sus vidas, me sabe mal si creo que podrían darles gato por libro. Es su problema, dirán, y es cierto, pero en los casos recuperables, en aquellos a quienes aún no les resbala la belleza ―no perdería mucho tiempo con quien porfía en la horterada―, me preocupa su libertad. Por eso no soy un fascista, imagino, porque si puedo echar una mano al otro, no la escondo, ni me escondo. Que luego la acepte o la rechace es asunto suyo.


LECTURAS

Para poder ejercer esa libertad real de elección no basta con haber leído mucho, aunque sea una premisa deseable. Es necesario sobre todo haber leído bien. El fascista también ama a su patria, y «mucho», pero no bien. El que asesina a su mujer porque no concibe que pueda dejarle también dice que «la quería mucho», pero no bien. La ignorancia satisfecha, en la que vive la mayoría de la gente que nunca abre un libro, es el desierto mismo. Pero también hay otros caminos para la sabiduría, y de nada sirve haber engullido bibliotecas enteras si no fuimos capaces de aprehender, más allá del conocimiento en su primer nivel, la esencia misma de cada discurso, del que nos conmociona, del que nos cuestiona, e incluso del que nos agrede, para sublimarlos todos. Eres un perfecto imbécil si te crees mejor que un labriego analfabeto de Mongolia, si has leído las obras completas de Antón Chéjov y eres capaz de un análisis textual y epistemológico de su obra, pero no se te quedó adherido en la puta vida ese extrañamiento visceral que uno siente por la bondad humana que atesoran sus cuentos, apenas dibujada como una luna entre las tinieblas, como una sonrisa deslizada entre personajes de toda calaña. Leer bien, por tanto, no es el acto pasivo de un receptor, sino el ejercicio activo de asimilación de un intérprete. Un estado de atención del que nacerá otro nuevo. Leer es una actividad en la que también cabe el aprendizaje y que el aire de los años suele curtir y mejorar, pero, como el mismo acto creativo de la escritura, es sobre todo una cuestión de mirada. En esto no hay atajos posibles, ni estrategias acumulativas que valgan, del mismo modo que un pasaporte lleno de sellos no hace a un viajero: por mucho que se jacte de lo visitado y te dé unas paternales palmaditas en el hombro porque tú apenas saliste del país un par de veces, si en su actitud no hay curiosidad y vulnerabilidad, si no hay verdadera disposición al cambio, el pasaporte gastado de ese cretino sólo certifica a un vulgar turista. Es esa mirada, y no sólo la actividad febril del día a día, ni el querer estar al tanto de todo y en todas partes, lo que marca el sello de un buen escritor, y de lo que ese mismo escritor fue siempre antes que eso y seguirá siendo aún después: un buen lector.


GENÉTICA

No hay generaciones literarias, sólo hay una genealogía errática y telúrica de escritores. Una vasta familia a la que pertenecer. Los medios, las editoriales o los críticos necesitan las generaciones, el arte no. El arte se pudre en un sistema de esclusas, no está hecho para ser contenido por el mecanicismo ideológico del hombre. El arte brota de la otra veta de la naturaleza humana, la más genuina, la única capaz de moldear hombres nuevos. El arte se desborda, inunda y anega lo preconcebido, se filtra y aguarda en las cavidades del mundo, para volver a fluir mañana. El arte no necesita ser cifrado en generaciones, sólo sucede cuando decodifica el gen único de la insatisfacción humana, que es atemporal. Las generaciones literarias son cosa del libro-producto, del negocio. El público a menudo quiere ―llega a creerlo― un marchamo reconocible, algo de «los creadores de», «la última novela de», «del ganador del premio por». Y los interesados lo saben, y crean poco a poco un público a su medida. No sé si existió realmente la generación del 27 ―tal vez de las pocas que consiguen hacerme dudar―, o la del 98, porque una fecha fecunda o un cambio histórico no hacen miradas generacionales unívocas, acaso recogen y asisten al conjunto heterogéneo de unas voces que sólo después alguien se encargará de agrupar en los libros de texto. Federico, Juan Ramón, Antonio Machado y Miguel Hernández, cuatro poéticas distintas en una época, eso sí, feraz. En el mismo tiempo Europa contempló el auge del nazismo y la fecunda bohemia parisina. Céline y Saint-Exupéry escribieron Viaje al fin de la noche y Tierra de hombres en la misma generación, dos grandes obras desde dos prismas antagónicos. Breton y Borges fueron contemporáneos, y sin embargo construyeron dos mundos absolutamente opuestos. Las obras de Conrad, Orwell, Huxley o André Gide y las de Kipling o Scott-Fitzgerald parten de premisas tan dispares ―el cuestionamiento y la bendición de lo establecido― como hoy las de Belén Gopegui y Vila-Matas ―el Yo político y el Yo estético―. No hubo generación Beat, ni X, ni movida madrileña ―quien lo probó, lo sabe, mon amour―, ni mucho menos hay, desde luego, generación Nocilla.

No tengo ninguna aversión a lo contemporáneo, todo lo contrario. Ni me inclino en especial por lo mal llamado «clásico». Lo que hoy consideramos como tal fue trasgresor en su día y, no por casualidad, conserva a menudo esa simiente. La modernidad es el pulso de la vida, el contrapeso necesario a la tradición para que el vaivén del hombre sea el adecuado antes de dar el siguiente paso. Me gusta hacer equilibrios en esa cuerda, pero otra cosa muy distinta es que me deje tomar el pelo y no distinga cuándo alguien, por bonito y joven que haya dejado su cadáver, vivió tan deprisa que no le queda ni rastro de pulso en las venas. Simplemente percibo literatura o no, y sólo lo declaro si aquella sucede en mi lectura. No es una construcción mental premeditada, no necesito que nadie refrende mis opiniones, y si hace falta soy un iconoclasta irreverente. Puedo leer al Nobel de turno o a la vaca sagrada y aburrirme como un buscador de setas en Marte o un pintor impresionista en Tobarra, o puedo encenderme con ese autor novel semidesconocido que me descubre el Nuevo Mundo. Sólo me ciño al puto texto™. Pero el caso es que lo de la literatura reviviendo en la lectura me suele suceder con bastantes autores de finales del XIX y de la primera mitad del siglo XX, unos cuantos de la segunda, y bien poquitos de lo que llevamos del siglo XXI. No necesito que el tiempo los consagre, no les haré más caso porque repitan sus nombres en los libros de texto del mañana. Ante Baudelaire, Rilke, Kafka, Faulkner, Pavese o Cortázar, o con Una temporada en el infierno, La condición humana, Trenes rigurosamente vigilados, Cien años de soledad, Las uvas de la ira, o Mortal y rosa entre manos, olvido la teoría y el marco temporal, simplemente hay trato y penetro en esos mundos con una disposición sin grietas. Si sucede con un autor del ahora, bendigo el hallazgo, pero el caso es que, aunque de vez en cuando me llevo una agradable sorpresa, no es lo habitual.


TRANSGÉNICOS

De un tiempo a esta parte, las corrientes, las generaciones y las modas no me parecen más que un juego, a veces inocuo, otras pura y dura diversificación de la oferta. Individuo por individuo es otra cosa, y aunque, por ejemplo, la obra de Fernández Mallo no llegue nunca a emocionarme, o lo del zapping televisivo como inspiración y absenta «afterpost» me suena a chufla, le reconozco mirada personal, ganas de buscar otras cosas, que no es poco, tal y como está el panorama de la imaginación en la literatura española: como esos eriales marcianos en los que todavía se rasca la cabeza el buscador de setas. No sé quién ni cómo ni cuándo ―o no me interesa saberlo― acuñó lo de generación Nocilla, pero comienza a ser ya una «alineación Nocilla» ―dije bien, alineación, no alienación, aunque en algunos ya empiece a producir ese efecto―. Alineación Nocilla, como la del Atleti del doblete, como la del Madrid de las seis copas, como la del Barça del Dream Team ―pero menos brillante que estas―, llega un momento en el que te la sabes de carrerilla, y la misma lista de convocados aparece en las mismas revistas, los mismos simposios y las mismas antologías una y otra vez. ¿Son mejores? No, son más listos, y suenan, y eso es lo que le interesa al editor y seduce al medio. Teorizan sin rival, se sienten cómodos en el escenario, despliegan mantel de buen paño sobre la mesa, el ataúd, el serrucho a dos manos, la chistera y los guantes blancos, pero luego no siempre sale el truco como lo habían planeado. Teóricos excelentes son los que sintetizan ―ergo, jamás seré crítico, sólo un lector que opina y un escritor que lee―, no los que abruman. Teóricos y críticos a respetar son los que llegan a la excelencia por decantación del trabajo y sublimación del talento, no por saturación de la base lectora con avalanchas de datos, citas y referencias anudadas con pinzas. Pero sobre todo, buenos teóricos debieran ser los que, si deciden pasar a la práctica y someterse a la gran prueba de fuego, resolvieran sin problemas el acto creativo ―supongo que habrá buenos críticos a los que no se les ocurra meterse en camisa de once varas―.

No son mejores quienes más suenan sólo por estar, ni tampoco los minoritarios por definición. Lo marginal es también a veces un discurso impostado, la letanía de quien quisiera en el fondo estar en el centro. Sólo la trayectoria personal de cada quien da y quita razones. A cada título hay que juzgarlo por separado, pero el caso es que la abrumadora presencia de algunos autores en todas partes acobarda a la disidencia. A muchos no nos termina de convencer lo que ahora está tan en boga. En muchas conversaciones espontáneas entre escritores aparecen unos nombres que no son los que luego se reflejan en los medios, o viceversa. Todavía no me he sentado a charlar con ningún cuentista, y conozco unos cuantos, que me confiese lo mucho que ha disfrutado con ese libro de moda. Las modas no inciden en esas tertulias y solemos hablar de otros, así de simple. La antología Hank Over de Caballo de Troya, por ejemplo, tiene momentos interesantes pero en otros se cae de las manos, con ligazones en ese homenaje a Bukowski que no se sostienen. Lo mismo sucede con los Mutantes. Pocos críticos hay en el panorama literario español que se lo curren tanto como suele hacerlo Vicente Luis Mora, con el que unas veces estoy en desacuerdo y del que otras aprendo, y que además tiene el detalle de exponerse en su Diario de lecturas, no como la mayoría de escritores, que aún se acercan a Internet con mascarilla y guantes de látex, sin mojarse nunca. Un buen teórico, Mora, pero el caso es que luego tratas de sumergirte en el Solteth de su cuento en Mutantes y encuentras un paisaje esquilmado por la teoría, un texto de lo más común. Y si le cito a él y no a otros es porque de su escritura y de sus ideas, como algunos aspectos de Circular y de sus ensayos, todavía rescataría unas cuantas cosas positivas. No así de la de otros en esa trouppe mutante y demás generaciones alineadas. En poesía, lo mismo, Pablo García Casado logra interesarme en algunos poemas, pero su obra en general, y Dinero en particular, no me parecen ni mucho menos mejores que otras recientes de las que se habla bastante menos. Se presta atención según el resultado previsto. Luego, el mecanismo de críticos y autores ―que olvidan o forcluyen lo que conviene o no les baila el agua― se parece demasiado al que utilizan otros actores del mundo del libro. Desde los editores a los libreros, pasando por los distribuidores. La gran superficie se atiende primero y se lleva el grueso de la producción, la editorial con firmas conocidas se lleva al gran distribuidor al agua, y ese gato huraño ―que ignoró antes a aquellas editoriales irreductibles― deja a las pequeñas librerías literarias y no generalistas para la última ronda, con suerte. La patria del capital, lo mismo en todas partes. A gran escala o en un terreno más reducido, a sabiendas o por inercia, el resultado es idéntico. Así funciona el Mercado.

En este momento asistimos a un fenómeno peculiar, en especial en el cuento: se están escribiendo libros que prometen mucho y muy bueno para el relato en particular y para la narrativa en general, pero, siempre después de las grandes divas ―¿hace falta nombrarlas?, pues ya saben, Pérez Reverte, Molina, Marías, Freire, Grandes, Zafón, el fabril desembarco latinoamericano orquestado por editoriales españolas que ya ni aceptan originales de otras latitudes, premios-escaparate, ya es primavera en El Corte Inglés, en fin, lo de siempre―, obvio, de un tiempo a esta parte el Mercado y la crítica atienden después a los mismos nombres, mucho mejor si vienen en un pack fácilmente vendible. Evidentemente, a nadie sensato se le ocurre poner en el disparadero ni siquiera a la generación Nocilla, por ejemplo, como responsable de los grandes males ―si los hay, el peor de todos me parece el silenciamiento por saturación de otras voces que sí son de veras distintas― de la literatura española actual. Esas grandes divas de las letras, casi siempre novelistas, vienen antes, están por encima y lo copan todo. Pero lo que me preocupa es que lo que debiera configurarse como alternativa real está empezando a actuar como el macho beta en la manada, ese que no sólo amenaza al alfa justo antes de imitarle, sino que eclipsa a todos los que no le ofrecen sumisos la garganta. Nocilla Dream podría considerarse como un libro interesante en el momento en que apareció, a tener en cuenta incluso para el futuro, pero el fenómeno posterior ―«afterposterior», si me permiten el desahogo― lo ha desvirtuado como alternativa al refrendar Nocilla Experience un grupo tan fuerte como Alfaguara. Si una editorial a todas luces comercial se fija en tu libro, es que cuadra en sus premisas, si tu rollo vende, es que entra en los cánones del Mercado, y sólo entonces encajas en el lecho de Procusto. A mí me parece perfecto que Fernández Mallo publique donde le dé la gana, es un escritor, le respeto y le deseo que no se le suba todo esto a la cabeza y permanezca humilde, es decir, que siga escribiendo lo que él necesitaba escribir desde un principio. Además, el principal objetivo de un escritor es hacer público ―publicar― su discurso, y no hay otra. Pero me parece cuanto menos sospechoso que ese tan cacareado ―por un sector importante de la crítica, que es a la que tengo bajo sospecha, no al autor― fenómeno inicial anti-sistema, anti-mercado o anti-caspa acabe engullido precisamente por quien practica el discurso imperante. Dije en una entrada anterior, de la que espero retomar el hilo pronto, a cuento del libro electrónico y el futuro del libro tal y como lo conocemos hoy, que cada discurso tiene su marco adecuado, o cambia de significado. Eso le está pasando a la generación Nocilla y a otros tantos que publican aquí y allá, que les queda muy poquito para ser el macho alfa ―alfaguara, por cierto, creo que significa algo así como «abundancia de bienes», lo que no debe de ser casualidad en el caso que nos ocupa―, lo que llenará de orgullo a sus mamás y primas segundas, pero tal vez desacredite las mismas posturas que otrora algunos ―críticos y autores― dijeron defender.


GÉNESIS

Acabo de decir, sin embargo, que vivimos un buen momento para el relato, y lo creo sinceramente. Incluso podría hacer extensiva esa apreciación a la novela, aunque ahí el terreno se vuelve un poco más pantanoso. Pero algo pasa con el cuento, esa «expresión de una sociedad viva, adulta y libre» que decía el maestro Zapata. Y sin generaciones, con trabajos y voces distintas que no casan con ninguna etiqueta, por mucho que algunos intenten arrimar el ascua a su sardina. Ricardo Menéndez Salmón, por ejemplo, entre novela y novela, tiene tiempo para publicar dos relatos tan formidables como «Gritar» y «La vida en llamas» en ese libro suyo de Lengua de Trapo que ojalá hubiera tardado, por lo menos, un año más en podar y perfilar, para ser del todo redondo. Es un autor con una capacidad lírica incuestionable que gana más cuanto más la somete a la narración y menos la exhibe. Hay en el mundo del cuento lo que yo llamo hombres-arrecife, escritores que son referencia y no necesitan hacinarse en ninguna balsa para navegar según su propio rumbo, escritores como el mencionado Ángel Zapata o Eloy Tizón, que sólo se parecen de veras a sí mismos y que en los últimos años nos han regalado lecturas e iluminaciones inolvidables, todavía no suficientemente señaladas por la crítica, a pesar de publicar en editoriales que sí tienen presencia en el circuito. Me pregunto qué quedará de sus libros en el futuro, cuando una sociedad en los estertores del petróleo ―a ver hasta cuándo exprimen la jodida vaca los fabricantes de coches― mire hacia atrás en lo literario. Qué libros habrán quedado, a qué iniciativas estériles les estamos dando pábulo para la posteridad. También en este tiempo hemos visto algunos resbalones como el malhadado limón del muy respetado Sergi Pàmies, que esperemos haga oídos sordos a las sirenas editoriales la próxima vez y entre en vereda en su siguiente libro. De quien no podemos decir lo mismo es de Quim Monzó, que con Mil cretinos vuelve por sus fueros y deja temblando algunos muebles con su paso de paquidermo distraído; nada más lejos de la realidad, porque si algo tienen los cuentos de Monzó es mirada atenta y caminar seguro. Carlos Castán también ha publicado recientemente, como tantos otros que ahora mismo callo, porque la lista es larga. En resumen, para respaldar lo dicho sobre las no-generaciones, sólo hay que comparar la obra de todos los autores que he citado en este párrafo: calidad y diversidad.


GENERACIÓN DSP

Si acaso, estoy dispuesto a aceptar que sí hay una generación: la generación DSP. Somos humanos, lo queramos o no, a poca nobleza que nos quede, nos regimos por un sistema de lealtades ―tener o no talento, comulgar o no con otros, todo es perdonable, pero no existe atenuante para el delito de ser un desagradecido o un traidor―, incluso los prohombres que creen estar por encima del bien y del mal tienen su pequeño círculo de aliados, pero estas lealtades se dignifican cuando obedecen al afecto sin desvirtuar el rigor. Aún así, tengo la desagradable sensación de que debiera explicarme o justificarme por hablar de los libros de tres amigos, y me fastidia que así sea. Significa que el aire está tan viciado que nadie se cree que uno pueda ser objetivo al comentar la obra de un amigo sin que queden en tela de juicio la honestidad y la independencia de su criterio. En ese sentido, los tres autores que voy a mencionar en la entrada del próximo día me han puesto en un compromiso, porque han escrito tres libros de relatos que de veras valen la pena. ¿Qué hacer? Baste mi credibilidad, la poca o mucha que me pueda haber ganado en este tiempo, la que hoy mismo pongo en cuarentena o expongo con inconsciencia. Creo que salta a la vista que no me escondo, que no me caso con nadie, y que no gano absolutamente nada con todo esto. Nada, palabra. Lo único que saco en claro es no haberme callado y tal vez, con mucha suerte, haberle hecho reflexionar a alguien, haberle dado, aunque fuera sólo a una persona, la opción de plantearse unas cuantas cosas antes de ejercer su verdadera libertad de elegir. Incluso si prefieren leer otros libros y no de los que hablaré en breve.

Generación DSP. Podría sacarme de la manga algo así, tirar de acróstico, urdir lazos donde no los hay y forzar los que sí existen hasta la extenuación. Fabricar teoría intencionada. Podría echar mano de fechas, hablar de cuentistas que nacieron en una España que estaba a punto de dejar el blanco y negro. Podría hacer una exégesis de sus lecturas, las que comparten y las que no, las que se traslucen de Carver o de Capote, de Bernhard o de Brecht ―o eso creo―, de Monzó y de Cortázar. Podría, en definitiva, pensar más en mí mismo que en estos libros y epatar un poco al personal, pero no. Lo cierto es que esos tres libros son muy distintos, lo que me parece saludable para el cuento, y que son tres magníficos libros de relatos, que me lo ponen absolutamente fácil cada vez que alguien me pide que le recomiende alguna lectura del ahora, algo nuevo. Y eso haré en mi próxima entrada: a quien quiera que lea esta bitácora, le recomiendo su lectura sin ambages. No voy a hacer tres reseñas concienzudas, apenas un comentario con mi breve impresión general, pero creo que basta para que conste en acta mi apuesta por ellos, sin fisuras.

No hay generaciones viables en lo literario. Sólo esta generación DSP: De Su Padre y de su madre, como cada uno, como todos, qué si no. Y eso es lo mejor: que no nos espera un discurso único y reiterativo a la vuelta de la esquina, que en cada autor vive una mirada distinta, y eso viene a satisfacer al lector inteligente, que no lee para que le den la razón, ni para satisfacer ese otro instinto tan humano de pertenencia al grupo, sino para transitar otros mundos. En literatura, de cada autor sólo queda el trabajo tras de sí, aquello de su escritura que tiene la facultad de recobrar vida en manos del otro. Y esa conexión sucede en singular, sin colectivos, sin generaciones, sin intermediarios. Hay literatura en un texto o no la hay. Todo lo demás es paja, Mercado y bisutería.

98 comentarios:

L´ HABITACIO D´ARLES dijo...

No estoy de acuerdo en algunas cosas Sergi, pero por exponerte de esa forma y con esa claridad, mis desavenencias ahora mismo son lo de menos. Daría para una larga charla con un par de birras en cualquier bar.
Un neófito no debe meterse en estos berenjenales, y lo digo por mi, evidentemente, así que me sentaré a leer lo que otros con más conocimiento y recorrido contestan. Ya sabes que a mi AF Mallo me gusta un montón, desde hace tiempo, cuando no era conocido, porque la mezcla ciencia-literatura (dejemos a un lado los escritores de ciencia ficción puros, que eso es otra cosa) siempre ha estado en mi cabeza, y pensaba que un acuerdo tácito entre ambas era improbable. Así que sus lecturas son como reencontrarme de alguna manera (he leído Yo siempre regreso…[Creta lateral y Joan Fontaine este fin de semana], y las nocillas leídas y releídas).
Un ensayo brillante, como tus letras, por encima de los desacuerdos.

Una abraçada al óleo company.


PD: por cierto en otras estoy muy de acuerdo, pero insisto, lo dejamos para una/s cerveza/s

carlos maiques dijo...

Hola Sergi:

He dejado en tu buzón -el del sobre blanco- un mensaje sólo para sus ojos (no pienses que es SPAM, no señor)

Continuando con lo afirmado por L¨Habitació, sí que pienso que hay tela que cortar, y ahí cada uno responderá a lo que le quede más cerca, o esté más en desacuerdo. Al estar expuesto alto y claro lo que dices, dos cervezas pueden ser pocas, pero ya te las tomas en Arlés. Un saludo para los dos. Y a ver qué siguen escribiendo.

Un saludo y hasta otra.

Wilco dijo...

Una bitácora, para parecerlo, tiene como referencia a...¿la Gran Bitácora?

Sergi, et llegeixo a tu, el lloc em preocupa poc. Penso, gran error ha estat aquest: "sobretot no parlis, digues 'mucho gusto, dos terrones, gracias' "

La fórmula d'acord social feta més important que si vol sucre o no.
La persona desapareix? Diria que sí. Fa molt.

Me uno a habi, cm, y las cervezas, Sergi

Muerte en Venecia, Thomas Mann, sincronicidad ¿casual en Málaga hable de telepatía? Sergi, si vols, engega la ràdio

Abraçada forta, man

gorocca dijo...

La verdad Sergi es que me duelen un poco los ojos,no por tu entrada larga,que lo es,es lo de menos aunque depende del cansancio y hoy ya llevo unas cuantas horas en pantalla, en fin primero de todo decirte que eres un autentico guerrero y creo que eso es algo muy bueno, también me apetece decirte que siempre me sorprendes, siempre vas más allá y nunca logro alcanzarte,también es lo de menos, lo de más, que aprendo un montón leyéndote aunque discrepo en ciertas cosas y eso es bueno en principio, que añadir crítica alguna a algo tan elocuente sería una necedad por mi parte y bien,hace poco acabé un libro de Menéndez Salmón, el último creo,y me cautivó desde el principio hasta el final así que no puedo por menos que comprarme alguno de los cuentos recomendados.Respecto a tu bitácora decirte que conseguí leérmela completa, que no tiene desperdicio, que fue un hallazgo incalculable encontrarte flotando por aquí y para finalizar que ya me excedo, a mí me gusta leer variadito en gral. y de vez en cuando me gusta releer, estos días en los que me compré 3 ó 4 libros que ya leí, anduve pensando en releer una trilogía de Miller:Nexus,Plexus y Sexus que tengo olvidada en la estantería, no me acuerdo el orden,y bueno,joder empiezo a mimetizarme en tú bitácora jajaja, en fin eso, que eres un placer!Gcc.

gorocca dijo...

Por cierto,a ver,ahora igual meto la pata:pero menos brillante que éstas-el éstas va con o sin acento?es mera curiosidad que de las normas ni me acuerdo.Un saludo!Gcc.

José C. dijo...

Vaya, Sergi, regreso después de un tiempo apartado de Internet y te encuentro en plena actividad.

Menudo torrente...

Como aquí algún contertulio, veo en tu ensayo-deriva-carta abierta, o lo que sea, que poco importa, algunas cosas de las que discrepo, y a las que también pondría un par de cervezas por delante para conversar sobre ellas. Pero también algunas ideas y frases que firmaría donde hiciera falta. Alguna realmente brillante y muchas verdades como puños.

Sea como sea hay que reconocerte sin rodeos tres cosas: tu excelente prosa (probablemente sea el post más largo que has hecho y no podía dejar de leer, tanto si asentía como discrepaba), tu valentía (los tienes cuadrados) y tu manera única de exponerte.

Un abrazo, compañero.

josé antonio ruiz dijo...

Hola, Sergi:

Coincido en señalar que se trata de una entrada valiente, y uno no puede menos que agradecer (y admirar) tu arrojo, y que traigas a la palestra estas cuestiones, sobre las que es necesario reflexionar y, también, actuar.

Lo cierto es que no estoy del todo al tanto de la actualidad cultural española y, así, no sabía de la cuestión Nocilla más allá del primer libro y de ese agrupamiento de una serie de escritores en esa llamada generación. Independientemente de que, sobre todo a raíz de la secuela, se convierta en un mero producto mercantil en el que poco pueda importar ya la calidad, no deja de ser cierto por un lado que son muchas las editoriales más poderosas fueron en un momento ‘irreductibles’. Por otro lado, la inmensa mayoría de lo que arrastran las vanguardias acaba perdiéndose en olvido por su falta de fondo, pero dejan también nombres propios (que no necesitarían la compañía de generaciones). Creo, por ejemplo, que Fernández Mallo, guste o no, parece ser un escritor talentoso y capaz de hacer buena literatura. No conozco el libro-homenaje a Bukowski de Caballo de Troya y la verdad es que me interesa poco, a pesar de que se trata de una las editoriales que más libros verdaderamente buenos, de auténtica calidad, ha sacado en los últimos años.

De Pablo García Casado he leído sólo varios poemas en Internet y en El Duende y debo decir que a mí sí ha logrado interesarme, de hecho como pocos, y en el pedido que te conté que les hice a los de Tres Rosas Amarillas se incluye uno suyo. Y, discúlpame, pero me parece que decir que el hecho de que se hable menos de otros a tu juicio no inferiores que él es un argumento endeble y, por eso mismo, injusto. (Además, huyamos de la comparación, de ponernos a competir unos y otros por saber qué arte y artista es mejor: ese es también el lenguaje del Sistema.)

Sea como sea, el problema del margen y el centro en parte también radica en que el propio sistema tiene un sistema de defensa excepcional, y no es necesariamente que quien habita el margen desee estar en el centro si no que si algo marginal alcanza prestigio, admiración, etc. el sistema lo integra inmediatamente en ese centro con lo que deja de ser un elemento transgresor. Y la cosa está difícil porque uno no tiene muy claro como se lucha contra eso (más allá del ejemplo), en un sistema en el que quienes no piensan de acuerdo con lo establecido no tienen poder de decisión ni ejecución.

Totalmente de acuerdo cuando dices que “el albedrío está secuestrado, sutilmente domesticado por la estrategia del líder, que conoce perfectamente los resortes que debe pulsar para fabricar esa ilusión de libertad en la masa.”. Además, a través de ese continuo idiotizar a la gente se ha conseguido que ésta carezca de recursos para realmente pensar por sí misma, para imaginar realizarse en otros valores que los inculcados, en ‘ser’ algo diferente de lo que ‘posee’ y ‘consume’.

No quiero extenderme más. Estupendo ensayo, Sergi, gracias.

carlos maiques dijo...

Hola Sergi:

He vuelto a enviarte otro NO Spam, lo digo para que no lo borres si te descuidas. Espero que tus décimas de fiebre se hayan ido a la deriva y que te encuentres mejor. Un saludo y hasta otra. No te canses demasiado!

Arilena dijo...

Interesante (y valiente) texto-ensayo, Sergi. Me recuerda en cierta manera a mis "discursiones" sobre libros con algunos amigos. Ellos legitiman los best-seller (aquel día al que le tocó fue a La sombra del viento diciendo que son entretenidos y que a la gente le gustan. Hasta ahí de acuerdo, no se puede negar que los leen muchas personas (personas que leen mucho pero no bien). La discursión viene cuando yo les digo que vale, que sí, pero que no son arte y ni mucho menos Literatura, que no dejan de ser un producto comercial. Es entonces cuando me rebaten con: “ya, pero hay muchas maneras de entender el Arte, o la Literatura” -Y las hay, claro-digo yo, ahí no me meto. Pero ellos ponen cara rara: “entonces, ¿Cuál es el problema con La sombra del viento? a mí me gustó mucho.”
Yo creo que para que una obra sea arte o tenga un atisbo de belleza tiene que ser parte de quien lo ha escrito. El problema de ese tipo de libros superventas, ya lo decíamos en el comentario de la otra entrada, es que no tienen esa parte de emoción, de alma si se quiere llamar, esa parte de su propio ser que se ha dejado el autor en el libro. Quizás también sea por eso por lo que son capaces de escribir cualquier cosa, de hacer lo que el editor pida, o lo que el Mercado pide. Quizás es porque son libros sin ser. Es esa prostitución literaria que existe ahora mismo ¿no? Ese tratar de poner lo mínimo posible de uno mismo en los libros para evitar el daño de saberse vendido.
La verdad es que no digo nada nuevo, porque creo que yo llamo de esta manera tú lo llamas mirada del escritor. Viene a ser lo mismo.
Respecto a la generación Nocilla: 1) ya el término en sí da repelús (me recuerda a las clases de Lengua y Literatura del instituto en las que yo, que siempre me ha encantado leer, he llegado a odiar libros de lectura por el mero hecho de tener que estudiarlos y no poder disfrutarlos como es debido -no digo más, que me voy del tema-). 2) He leído Nocilla Dream y como ya se ha hablado en alguna ocasión, no es un mal libro, puede gustarte o no, pero tiene esa parte de riesgo, de tener algo de entidad propia, de mirada. 3) Una cosa es el primero y otra que el segundo lo haya publicado Alfaguara (ya no hay riesgo, es algo sobre seguro, algo que se venderá).
Perdona por la extensión, aunque la entrada también era extensa (muy al estilo Bellver ;)
Y es que esto daría para MUCHOS Y MUCHOS debates.

carlos maiques dijo...

Hola de nuevo:

En El Síndrome Chéjov podéis encontrar más información relacionada (en parte, dado los palos que se han tocado) con la entrada inicial de Sergi

http://elsindromechejov.blogspot.com/
2008/05/ricardo-menndez-salmn-todo-lenguaje-se.html

También una crónica curiosa sobre mutaciones malagueñas por orden cronológico en

http://cuentosdebarro.blogspot.com/
2008/05/mutaciones-tendencias-y-efectivos-de-la.html


http://cuentosdebarro.blogspot.com/2008/05/mutaciones-
telepata-colectiva-20.html

http://cuentosdebarro.blogspot.com/
2008/05/narrativa-contempornea-
ciencia-y-nuevas.html

--

Y es cierto Arilena, esto da para mucho y bien largo.

Creo que no estoy tan de acuerdo con los libros "sin ser", los hay, y con carácter vocacional (he estado bien cerca de alguno), o la falta de riesgo de un libro a otro -eso está al margen de la editorial que los publique, espero, uf! disculpa que ya me enrollo...-. Sigo hablando más tarde. Un saludoy hasta otra.

Anónimo dijo...

Una pregunta, Sergi, por si tienes tiempo de contestarla: ¿crees que todas esas "divas" que has mencionado son malos escritores?

El Viajero Solitario dijo...

Muy atinada tu disertación-ensayo, Sergi. La distinción que haces entre lector y buen lector me parece muy atinada. Ya lo hizo antes Cortázar en Rayuela (sí, ya sé, aquello del lector macho y lector hembra no fue un acierto precisamente, pero sí el significado), y supongo que muchos antes. Creo que es en la actitud del lector ante el libro donde se encuentra la verdadera esencia de la literatura.

En cuanto al análisis que haces del estado de la literatura en la actualidad, es cierto que el Mercado está dominado por productos de consumo inmediato, que no exigen del lector una implicación, un esfuerzo, basta con que asistan pasivos al despliegue de las páginas, y con eso se entretienen. Pero me temo que esto no es sintomático de nuestro tiempo, sino que viene ocurriendo desde siempre. El arte en general nunca ha sido mayoritario. Es una opinión personal, pero creo que los que entran en una librería en busca del último best-seller, no tienen la menor pretensión de enfrentarse a una obra de calidad, no buscan arte, buena literatura, sino un producto que les entretenga, que les haga pasar un rato ameno, a poder ser sin que tengan que pensar demasiado.

Los que buscamos a los autores que mencionas (Cortázar, Pavese, Zapata, Tizón), los que esperamos que sea el libro el que nos lea, y no al contrario, siempre hemos sido y seremos minoría.

Respecto a las generaciones, suscribo cuando dices que no hay generaciones literarias. Supongo que el hecho de englobar a unos autores en una generación obedece a la necesidad del Mercado de tener bien catalogados sus productos, para poder ofrecerlos a los consumidores de la manera más apropiada, en el stand oportuno para que resulte más vendido. No sé quién acuñó el término Generación Nocilla y, sinceramente, me importa bien poco. He acabado de leer recientemente Nocilla Dream y, al margen de cualquier catalogación, he de reconocer que es un libro meritorio. No tan original como algunos los presentan, pero sí atrevido, en tanto que transita por caminos poco transitados. Fernández Mallo es un buen publicista (sabe venderse como nadie -¿acaso es malo?), no cabe duda, pero también un buen escritor, más allá de que publique en tal o cual editorial (no creo que ningún escritor rechazase la posibilidad de publicar en Alfaguara). Prefiero a otros autores actuales (Eloy Tizón o Hipólito G. Navarro, por nombrar dos que se me vienen a la cabeza), pero no dejo de reconocer el mérito y la valía de Fernández Mallo.

Y acabo ya (alguna cosa me dejo en el tintero, pero ya me he extendido demasiado).

Buf, ya ves, tu entrada da para mucho.

Un fuerte abrazo.

hombredebarro dijo...

Bueno. Mucho y muy interesante todo. He de cogerlo por el principio. He leído en diagonal la entrada y los comentarios. Necesito un poco de tiempo para leerlo bien. Le doy las gracias a Carlos Maiques por dejar aquí constancia de mis crónicas sobre el encuentro de Málaga. Me falta la sesisón Afterpop, que fue muy interesante. En cuanto me organice un poco vuelvo aquí sobre tu texto, Sergi. Me interesa muchísimo lo que planteas.
Un saludo.

en tierra de nadie dijo...

En los diez años que llevo analizando la prensa nacional, te aseguro que he leído pocos artículos como este: valiente, acertado y bien escrito. Una vez empiezas a leer, imposible parar (14 folios impresos, devorados con gusto y gula).

Como han dicho por ahí arriba los compañeros, es la espita que abre un debate demasiado intenso e interesante para desarrollarlo en un blog.

Estoy de acuerdo en la mayoría de cosas que planteas. Me parece interesante la idea de que en realidad no hay generaciones literarias, sino escritores que escriben en un determinado tiempo, cada uno a su manera y entre algunos de ellos es lógico que haya similitudes pero tampoco tiene por qué haberlas.

Sí discrepo en algo: "Si te comes un limón..." me parece uno de los mejores libros de cuentos que he leído, sin duda de lo mejorcito del año pasado, en absoluto fallido. Pero como todo, va en gustos.

Enhorabuena, Sergi. Por el artículo y por la lucha.
Nos vemos!

bss

Wilco dijo...

Personalmente no veo tema de debate o discusión o cómo se quiera llamar.

Por eso preferiría una charla en un bar, entre amigos.

Por aprecio a algunos de vosotros me traslado del bar

Veo dudas, incomprensiones y, como en todo, visiones incompletas. Todas hacen una más amplia, diría. Cuantas más, mejor. Cuanto más integradoras mejor, opino.



No hay generación. Los integrantes de la supuesta lo han desmentido no sé cuántas veces. A ver si el escrito de Sergi sobre porqué no es posible una generación tiene más éxito.

A veces pienso que quienes más insisten en lo de 'generación' deben necesitarla por algún motivo.

Uno habitual:
"¿Yo quién soy? Soy lo que no son los de esa generación" Está de más decir quien sale beneficiado en la comparación.
Incluso, se podría calcular el tiempo dedicado a reflexionar/informarse/investigar/comprender a uno y otro.

Escribe josé antonio ruiz: "‘ser’ algo diferente de lo que ‘posee’ y ‘consume’." Síp.

Podemos incluso decirlo así:
"Soy aquel que no compra/consume ese producto generación"



No hay generación, ¿posible alinear?



AFM ficha por Alfaguara. La promoción del libro, el video musical/anuncio/cortometraje
["‘ser’ algo diferente de lo que ‘posee’ y ‘consume’" ] ¿Cuántos fichados por Alfaguara hacen eso?

No escapamos del mercado.
Traición a tus ideales en una mini-empresa, mediana, grande (será por el tamaño)

Aprovecha los recursos de la grande, que para eso invierte en ti. Sabes lo que quiere y lo que quieres.

AFM con corbata junto a, yo que sé, Carmen Posadas, sentados en un sofá blanco, promocionando sus libros. Si hubiera hecho eso, me pregunto, sería bien visto? Es lo que querría AFM? Que nos aconsejamos "fidelidad a ti mismo" o "adaptate a cómo otros esperan, te comprendan, te aprueben"?

AFM ficha por Alfaguara

Los Clash fichan por la CBS!


No sé, cuando algo no se comprende, o lo desestimamos de la manera más simple, cuando la realidad es sumamente compleja, o también se podría considerar como signo de dicha complejidad.

Prefiero la segunda. Significa que no está todo dicho, que se mueve, continúa, no se limita ni separa, no es un territorio aislado ni sin manchas

De acuerdo con Sergi respecto fascismo y otros apuntes sobre las cosas que no son.

Personalmente, no encuentro cuál es el problema.


Saludos a todos

carlos maiques dijo...

Hola Sergi:

Deriva

Al final, he decidido escribir algo casi igual a lo que te envié al buzón individual. Vueltas a casi lo mismo. Espero que el anterior no se borrara en el ciberespacio, pero quién sabe.


Fascismo/Degeneración

“Simplemente percibo literatura o no” Y eso es lo verdaderamente importante. Podría ahora mismo copiar el noventa por cien de Generación DSP (I), DRM, como los archivos protegidos de copia y/o imitación sería también válido, después de leer tu explicación. Podría seguir tus párrafos, discrepar de planteamientos, aceptar otros tantos, es lo normal. Asentir no es tragar, y se trata de eso, más bien. Entiendo tu compromiso personal con la literatura, el arte o el placer estético, y comprendo que hay muchas situaciones que proliferan, hoy como antes, hoy como pasado mañana, inquietantes. No sospechosas, no tristes, tampoco superfluas. Un poco de todo que no suele reflejarse en las faldas del monte Mercado o en los manantiales contaminados de Lake Post (si me admites la broma fácil) A mí lo que más, al margen de las polémicas fundadas o la confrontación de discursos teóricos opuestos, (y si me apuras, la animadversión personal entre escritores o grupos, que eso no ha de faltar nunca: por deplorable que sea, no deja de ser lógica, entre egos, envidias y estéticas), lo que más me choca, sin duda, es el arrebato personalista de tantas respuestas cuando les tocan las narices literarias –vengo de un entorno más relacionado con la imagen, o el arte contemporáneo, pero ahí (también) se reparten mandobles como basílicas sin parar de sonreír- esa contradicción, tan humana, tan no post-humana, entre la muerte del autor, el grado cero de la escritura, y la defensa a sangre y fuego de la propia identidad,. Nos encendemos por nada. Y eso que uno también tiene su ramalazo de susceptibilidad, del que me gustaría desprenderme en algún momento.

Regeneración

Tiendo a no establecer categorías o comparaciones con ejemplos literarios, porque pienso que muchas veces están contaminados por prejuicios personales, y, a un tiempo, creo que nos separan y admiten una distancia de observación conveniente. Por eso, podría ahora mismo hablar de Jimi Hendrix, y no negar a Skip James, y escuchar su influencia en grupos como My Bloody Valentine. Da igual que conozcas los grupos, pero creo que al igual que tú, desconfío mucho del darwinismo literario como ejemplo de salud intelectual. Sumar y no restar, era eso, verdad. Me resulta muy interesante el largo desarrollo que le has dado a tu comentario, porque llegas a tocar bastantes asuntos sin forzar las costuras. Debes haberlo ido pensando unos cuantos días, o ha ido dando vueltas algún tiempo para que te salga así.

Derivados

Unos cuantos libros, muchas horas de lectura. A partir de ahí, una carrera de ¿galgos? Beta hacia la meta Alfa parece sólo una más de las posibilidades, y desde luego no es de las que importan.

Lecturas

Compulsivas, como el título del libro de Félix de Azúa. Sobre soportes digitales, hormigas mutando (con lo que me gusta esa palabra y lo que va a representar, sólo un ciclo más en qué, en definitiva), cambiando su significado sobre papel electrónico, la seducción del relato. Ahí tengo un problema, dado que la literatura, o las narraciones orales, cuentan en gran parte con la seducción, con atrapar la atención del lector/oyente. Hay algo de encantador de serpientes que por supuesto tiene un lado oscuro, pero que nunca va a desaparecer. ¿Qué opinas?

Genética

Las historias del laboratorio. La asepsia y el cierre teórico del experimento. Los informes para qué academias. Asociaciones diversas, teóricos y logomaquias sobre el silencio digital…

Transgénicos

Cultivos. Trigo limpio o no tanto. Campo, playa, cemento y hormigón. Cada palabra una silueta.

Génesis

Ahí cada uno marca su inicio. Su gateo, sus primeros pasos, la progresiva conciencia de no haber dado todavía uno, después de tantos valles y desfiladeros a las espaldas. Por este motivo da un poco igual soltar un puñetazo en la mesa con o sin mantel. No depende de uno, o como mínimo, no del todo. Especificar entre alineaciones no alienadas me ha hecho mucha gracia.

Generación DSP

En fin, Sergi. Te voy a seguir leyendo por distintos lugares, sobre todo esta bitácora. No sé cuándo pensarás que tu material –lo que ya has escrito, lo que sigue- constituye una obra; el día que llegue será un gusto poder hacerlo sobre papel. No tengas prisa si no quieres tenerla, eso es lo mejor que puede pasar.

Hasta otra, no te canses mucho.

carlos maiques dijo...

Juan Bonilla, sobre la lectura

http://www.elcultural.es/historico_articulo.asp?c=7586

"(...)Leer, en esencia, nos convierte en el lugar donde ocurren las cosas. Todas las historias duermen en nuestro interior como las figuras de Miguel Angel dormían en bloques de mármol que él se dedicaba a tallar para sacarlas. Leer sirve para que acontezcan gracias a un milagroso comercio íntimo entre dos elementos únicos: el libro y su lector. La relación entre uno y otro sólo es traducible por aproximación y nunca de que pueda parecerse al comercio íntimo que se habrá establecido entre ese mismo libro y otro lector cualquiera. ¿No es eso lo suficientemente fantástico? Por eso los grandes libros son los que no sólo permiten que los leamos, sino también nos leen ellos a nosotros. Ser leído por un libro es una de las experiencias más fascinantes que nos es dado alcanzar. ¿Por qué hay tanta gente que renuncia a ella? No lo sé, no consigo saberlo."

Bonilla también habla de "generaciones verticales" entre escritores, no determinadas por la época, si no por el parentesco estilístico, argumental, pasando por encima del hecho de ser contemporáneos de un momento concreto.

Alfredo G. Díez dijo...

Da gusto encontrar a gente que piensa lo que dice y luego dice lo que piensa (y lo digo también por algunos de los comentarios). Parece un juego de palabras absurdo, pero lo cierto es que no es frecuente que la gente se exponga con esa claridad, sin medias tintas ni concesiones. Puedes estar o no de acuerdo, pero el valor y la sinceridad son siempre de admirar.

Por otro lado, tu post me parece que, como aventuras, no es el de un crítico ni un teórico (ahí también hay tela que cortar, como te dicen, y creo que te equivocas en un par de cosas, o al menos yo las veo de otra manera, sobre todo en lo que hace referencia a la modernidad o vigencia de algunos libros ya antiguos). Ni siquiera creo que lo hayas escrito como editor de una de esas independientes o "irreductibles", como dices (no conocía Gens, investigaré). Creo, sobre todo, que es el de un escritor/lector. De un lector que no se deja engañar y de un escritor que cuida lo que hace. Por cierto, veo que también eres profesor de escritura en una escuela. A mí siempre me ha parecido que no se podía enseñar a escribir, que un escritor nace, pero en fin, ese es otro tema y me gustaría que hablaras de ello otro día.

Yo leí Nocilla dream y no me pareció ni tan mal libro como dicen unos ni tan bueno como dicen otros. Me pareció que tenía cosas originales y otras que ya se han hecho antes pero adaptadas al momento actual. No me arrepentí de su lectura, pero también he de decir que la continuación, Nocilla experience, no me atrae para nada. No me apetece seguir por ese camino. Hay otros muchos libros que me interesan más, algunos de los que mencionas, como el de Salmón, por ejemplo, y otros tantos.

En cuanto a generaciones o escritores, estoy de acuerdo contigo en que las etiquetas vienen de fuera, y que cualquier autor que de antemano intente encajar su obra en una u otra corriente, para estar más o menos presente en el mercado, es un fraude literario. Un creador debería ser sobre todo eso, un creador, una mirada, como dices, distinta y original. Y si metemos a diez o doce miradas en un saco, ya vamos mal.

En fin, que ha sido todo un descubrimiento tu blog. Le hace pensar a uno que internet a veces es una verdadera alternativa, sobre todo porque me imagino que gente como vosotros escribe un blog porque le da la gana, sin ver un duro, y sin embargo en la prensa y los medios, con fascistas o sin ellos, todo siempre tiene cierto tufillo de interés y tráfico de influencias.

Cuando publiques tus libros, avisa, se nota que te tomas mucho trabajo y eres cuidadoso con cada palabra. Me gusta mucho tu manera de transmitir las cosas, con seriedad pero sin frialdad, todo lo contrario, apasionado. A menudo echo de menos la pasión en lo que se escribe hoy en día. Si no te importa, voy a enviarte un email para estar en contacto, y también preguntarte una cosa relativa a lo de la enseñanza. Espero que no te moleste.

Un abrazo y gracias por tu tiempo.

Sergi Bellver dijo...

Otro día me tomo tres tilas, regreso y con calma trataré de contestaros a todos, uno por uno. Pero hoy, esto es lo que hay.

Gracias a todos, más que por cualquier otra cosa, por resistir como jabatos a un texto tan largo y vivir para contarla. Además, parece que la extensión se os contagia, y me alegra: no deja de ser otra manera de ir a contra corriente en la acelerada "blogosfera".

He revisado con atención mi entrada, que escribí a lo largo de toda la tarde del domingo, y aunque sobran muchas cosas y he detectado un par de errores de forma, la dejo como está y vuelvo a firmarla tal cual.

En este momento estoy francamente molesto, triste y disgustado. Además no me parece de recibo abundar en cosas que ya he expuesto meridianas en esa entrada, aún con mi personal y rara manera de hacer. Ahí está lo que pienso y siento respecto a estos temas. No todo, hay más cosas, pero en algún momento debía terminar la redacción.

He recibido un total de diecinueve correos (Carlos y Wilco, los vuestros también —no así el tuyo aún, Alfredo—, disculpad que no haya podido responderos aún, tengo mucho trabajo –aunque poca pasta- aquí y allá), de gente que por alguna razón prefieren hablar en privado y no en este foro público. Unos dándome razones y apoyo sin ambages, otros cuestionándolo todo y alguno incluso enfadado.

Observo las mismas rutinas en diferentes escalas en todo este asunto. Me entristece que no se plantee un debate general, no ya aquí, en esta bitácora en el culo del mundo, sino en toda la cultura hispanohablante, en torno a las cuestiones que de verdad importan. Algunas levemente señaladas en esta exposición (la lectura responsable, la escritura coherente y honesta, la posibilidad de educar a la base lectora para que puedan decidir de veras por sí mismos, a través del aprendizaje, la perversidad del Mercado, la inercia idiota de las cosas, el amiguismo, etcétera) y que se haya centrado casi todo en el asunto Nocilla, que era sólo una cuestión más, ejemplificadora como mucho. Considero que no se ha entendido (y por lo tanto yo no me he explicado bien). De todos modos, remito al texto (no me hagan tirar de mis propios entresacados, sería de muy mal gusto por mi parte) para que quede claro que respeto a los autores Fernández Mallo y García Casado y al crítico Mora. Lean otra vez, por favor. En mí no hay tibieza, si pensara que no tienen talento o no valen, lo digo y me quedo tan ancho. Pero no ha sido el caso. Simplemente discrepo, y creo que lo hago sin algodones pero con educación. Con lo que no trago es con las estrategias de mercadotecnia, la omisión interesada, la hagiografía ramplona y las habilidades publicitarias de quienes tienen ya varias sartenes por el mango. Y que quede claro que no me ciño sólo a ese fenómeno, sino a muchos otros gestos en esa danza eterna, la maldita coreografía del capital, el interés y el salario ruin.

Estoy disgustado, sobre todo, porque veo que TODO va a seguir exactamente igual que antes. Tanto en los grandes grupos editoriales, como en los acobardados, como en los autores con síndrome de ansiedad, como en los que miran por encima del hombro al resto. Estoy molesto porque en la literatura española hay mucho cuidado, cierto miedo y demasiada mojigatería. Incluso cierta mezquindad. Porque la estrategia del Mercado, por tanto, funciona. Nada nuevo bajo el sol, me imagino. El resultado final es el que cuenta, las ventas, estar o no en la mesa de novedades, tener o no tal cargo, recibir o no tal premio, escribir o no en tal revista porque eres amigo de, que no me meto con ese crítico porque luego me, que con entre bastidores sí pero en público no, que el editor te ponga o no el primero de la lista porque saliste en, que te llamen a un congreso y apoquinen porque publicaste con... sin poner en cuestión de veras los contenidos, el conocimiento, el discurso y la calidad literaria.

Soy viandante, no necesito que me vendan motos. Además, con franqueza, y lo digo por cosas que veo también en otros lares, al teléfono con autores, editores y críticos, en presentaciones, por correo, en bitácoras, en revistas, en diarios, en librerías: no soporto a los lameculos ni a los enfermos de ego.

Os agradezco vuestro tiempo, las intervenciones, las lecturas, el afecto, la sinceridad y ciertos detalles que me alivian al menos un poco pues todavía veo a gente de la que poder esperar honestidad, tanto de los que están de acuerdo con mis derivas como de los que no.

Os pido disculpas por este comentario, tan en caliente, y os emplazo a cualquier debate, aquí o en cualquier otra parte, con cervezas o sin ellas, conmigo o sin mí, incluso. Soy del todo prescindible, como cualquiera. No dejéis nunca de cuestionarlo todo, empezando por este pelmazo que os habla. Por mi parte, una vez asumido que la lucha es del todo imposible por esta vía, voy a dedicarme sólo a editar a unos, leer a otros y escribir la mía.

Al jodido mundillo le pueden dar por el saco desde ahora. Pero que sepan que al menos hay un idiota escribidor en alguna parte que no se deja engañar ni lamerá jamás un puto trasero para conseguir nada. Nada.

Anónimo dijo...

Es muy sencillo, Sergi. Otros ya han comprendido que esto es un negocio y tú aún crees que estamos hablando de arte.

Dedícate a escribir, es lo que mejor sabes hacer, y lo que más te gusta, por lo visto, ¿no? Escribe pues, y pasa de todo lo demás.

Saludos.

en tierra de nadie dijo...

Ahondando en una llaga ya sabida, pero no por ello menos indignante. Leo esto en el BLOG DE ALFAGUARA y no doy crédito:

Es una entrada sobre la presentación en el Círculo de Bellas Artes de la última novela de Rosa Montero (a la que por cierto respeto y me gusta tanto como columnista como escritora, esto no va con ella, sino contra la editorial), que termina con esta frase que releo sin salir de mi estupefacción:

¡Qué pena que estos actos apenas tengan repercusión en la prensa!

Repito: EN EL BLOG DE ALFAGUARA.
ROSA MONTERO.

Sobra lo demás.

Por cierto, ayer escribí un comentario respetuoso pero discrepante. Hoy aún no está publicado. Esperaré, no me gustaría pensar en que existe una censura tan explícita.

Lo siento, Sergi, aunque no creo que esto contribuya a desanimarte más. Es sólo otra constatación.

En fin, ¡a disfrutar de la Feria! (en su sentido más originario: Feria de ganado, diría)

besos

ETDN

(la entrada a la que me refiero en:

http://www.alfaguara.santillana.es/blog.php?id=31)

Sergi Bellver dijo...

Querida, ETDN, no está activada la moderación de comentarios, por lo que no hay filtro. Sólo borré dos anónimos, uno que me insultaba a mí y otro que insultaba a Vicente Luis Mora, y que por suerte encontré a tiempo y borré enseguida (aquí sólo se censura la mala educación y la cobardía).

No sé a qué comentario de ayer te refieres, pero entró como los demás. Está publicado. Igual se te ha pasado. Por si acaso lo vuelvo a copiar. Si te refieres a otro escríbelo sin problemas de nuevo.

Un abrazo fuerte.

*********

en tierra de nadie dijo...
En los diez años que llevo analizando la prensa nacional, te aseguro que he leído pocos artículos como este: valiente, acertado y bien escrito. Una vez empiezas a leer, imposible parar (14 folios impresos, devorados con gusto y gula).

Como han dicho por ahí arriba los compañeros, es la espita que abre un debate demasiado intenso e interesante para desarrollarlo en un blog.

Estoy de acuerdo en la mayoría de cosas que planteas. Me parece interesante la idea de que en realidad no hay generaciones literarias, sino escritores que escriben en un determinado tiempo, cada uno a su manera y entre algunos de ellos es lógico que haya similitudes pero tampoco tiene por qué haberlas.

Sí discrepo en algo: "Si te comes un limón..." me parece uno de los mejores libros de cuentos que he leído, sin duda de lo mejorcito del año pasado, en absoluto fallido. Pero como todo, va en gustos.

Enhorabuena, Sergi. Por el artículo y por la lucha.
Nos vemos!

bss

28 mayo, 2008 19:41

en tierra de nadie dijo...

No, no, Sergi, creo que no me he explicado bien, me refería al BLOG de Alfaguara, no al tuyo, el comentario al que me refería lo hice en el blog de Alfaguara y es allí donde no me lo han publicado.

ACLARO EL MALENTENDIDO DESDE YA.

(colgué un post en mi blog, justo después de escribir el primero en el tuyo en el que creo que queda claro)

Uf, siento el lío y haberme explicado tan mal. Con lo de la constatación me refería a los de Alfaguara, no a este blog.

¿Ves? Al final, mejor las cañas y el cara a cara; los malentendidos en los blogs son odiosos.

Besazo

pd.- me pasaré por lo de Neuman en Las Tres Rosas esta tarde.

carlos maiques dijo...

(si aparecen tres comentarios idénticos lo siento, no sé que pasa hoy)


Tres Tilas.

Tequilas.

Hola otra vez:


Uno de los momentos que mi madre recuerda con más agrado fue el día que mi hermano mayor supo que sabía leer. Estaba paseando por la calle cuando vio un cartel de un ultramarinos. Mientras mi madre hacía la compra, mi hermano iba juntando sílabas:

-to… ma… te.

-to-ma-te.

-Tomate…

-¡Mamá, ahí dice tomate!

Algunos años más tarde, me encontraba viendo una obra de teatro televisado –si se trataba de Estudio 1 o no tampoco viene al caso- Entendí, dentro de lo pequeño que era, que el hijo mayor era la mujer alta que discutía con los señores mayores que eran los padres. La mujer alta (el hijo, no recuerdo cuál era su nombre) quería algo que los padres no le sabían dar (¿comprensión y aceptación, dinero para un cambio de sexo, espacio?). En un momento de la discusión grita fuera de sí, -esto es kafkiano! Debía ser una obra muy mala, imagino. Me giré y pregunté a mi madre qué era kafkiano –suponía que era algo más “malo”, -como “chungo”-, que extraño. Mi madre dijo que venía de un escritor. Ah.

Al leer DSP (I), me han venido los dos recuerdos casi al mismo tiempo.

--

( A Flock of Seagulls: Ultra Short Remix)

Molesto, triste y disgustado. Razones, apoyo, cuestionamiento. las mismas rutinas en diferentes escalas. mucho cuidado, cierto miedo y demasiada mojigatería. Incluso cierta mezquindad. Porque la estrategia del Mercado, por tanto, funciona. Nada nuevo bajo el sol, me imagino, sin poner en cuestión de veras los contenidos, el conocimiento, el discurso y la calidad literaria. Todavía veo a gente de la que poder esperar honestidad, tanto de los que están de acuerdo con mis derivas como de los que no. aquí o en cualquier otra parte, con cervezas o sin ellas, conmigo o sin mí, incluso. Por mi parte, una vez asumido que la lucha es del todo imposible por esta vía, voy a dedicarme sólo a editar a unos, leer a otros y escribir la mía.

Chapeau, monsieur. Pero no te molestes tanto, no es necesario. Y sólo hay que mirar otra vía. Se mezclan, interfieren, pero hay mucho más de lo que nos parece. Por fortuna.

--

Sergi, sólo me gustaría añadir que si quieres no hace falta contestar a mis correos, (a menos que te empeñes, nadie podría impedirlo/detenerte), porque ya lo fundamental se va diciendo por aquí, a un lado los flecos que no eran de mayor interés. En cambio, sí que me interesaría, cuando tengas espacio, tiempo y ganas, proseguir con la seducción –las serpientes, y todo el encantamiento-. Me interesa mucho ese asunto, porque en él cabe lo más alto y bajo de casi todo, depende del grado e intención con que se aplique.



Acabando. Lo de la longitud de nuestros comentarios viene obligado no por el tuyo en exclusiva, si no más bien porque tu entrada ha activado resortes de autoindagación algo dormidos. Como jarro de agua fría, en las facultades de Bellas Artes solían poner este libro para comentario de texto en primer ciclo. Se ha quedado algo desfasado, pero el sentido general de lo que está ocurriendo, cuándo empezó a suceder, y porqué hemos llegado a esto (algunos porqués, hay tantos). Y el mercado vigilando. Una buena lectura, todavía lo pienso. Un saludo, y gracias por la paciencia.

Kris i Kurz, La leyenda del artista, Madrid, Cátedra, 1982.

http://www.iacat.com/revista/recrearte/recrearte02/romo01.htm

Esther dijo...

Aún no sé cómo me atrevo a meterme en camisa de once varas. Por ello, pido disculpas de antemano. Y comienzo a escribir a medida que leo y apruebo. Porque, sí, porque la prisa me vence. Esa inmediatez que prima. No puedo aceptar una afirmación como la que dice que las generaciones no existen. Y no puedo hacerlo porque no lo creo. Aunque al final llegue al mismo destino. El hombre necesita agruparse, más allá del inmanentismo de la especie. El escritor, también lo hace. Se agrupa por afinidades. Crea una simbiosis con otros seres de su misma especie para hacerse oír, para salvarse del temible olvido. Nadie quiere ser un Robinson Crusoe, un letraherido a la deriva, a no ser para ahogarse con sus lágrimas. Por eso buscamos el refugio de un grupo a fin. Cierto es que el hecho de agruparse, clasificarse, etiquetarse, excluye al resto. ¿Es menos el resto? No. Es diferente. ¿Es peor el resto? Pues hay de todo, bueno y malo. ¿Qué queda entonces para el resto...? Yo, que para este tipo de pensamientos soy muy optimista, pienso que para el resto queda toda la libertad del mundo. Es el resto el que está libre de modas literarias. Es el resto el que es fiel así mismo. No tiene que dar cuentas a nadie. Claro que eso significa renunciar al éxito pero ¿quién demonios necesita el éxito? Claro que así nos hemos ahorrado mucha bazofia. Pero seguro que también hemos perdido la oportunidad de disfrutar otros modos de percibir el mundo.

Las editoriales... ¡ay, las editoriales! éstas sólo quieren ganar dinero, claro, cómo no. Pobre Zafón. Sí, pobre. Pero ¿y las editoriales alternativas? pero ¿eso existe? Sí. No seas burra. Existen pero no se ven. Pero ¿y los críticos literarios? ¿qué pasa con ellos en todo este tinglado?

Me he quedado en Regeneración. Seguiré leyendo Sergi. Me lo he llevado en papel y lo leeré con detenimiento. Seguro que más adelante hablas de los críticos literarios. Espero ansiosa a poder terminarlo.

Anónimo dijo...

Buen finde!Gcc.

Mister Google dijo...

Me quito el sombrero ante los cojones que le has echado al asunto. Ya era hora de que alguien tocara a los intocables. Hoy sí que te has ganado todos mis respetos. ¿Que tú defiendes los libros de tres amigos? ¿Y qué? Al menos no lo haces para medrar, como los otros.

Un fuerte abrazo.

Marsu dijo...

Ha tenido que llegar el fin de semana, y la madrugada, para poder encontrar un rato tranquilo y suficientemente largo. No quería partir la lectura, y no he podido empezar antes. Y tendré que repetir, no son horas para enterarse bien, creo que no estoy muy fina.
Me siento aludida, público culpable por omisión, ¡ay!, y desde luego, como público, reconozco mi culpa. Me he vuelto cómoda, con mi soma diario. Sólo espero, aunque con poca confianza, que la siguiente generación (¿en el público si hay generaciones?) sea algo más exigente, más reivindicativa. A pesar de todo, tengo nauseas. Llevo todo el día escuchando noticias sobre la apertura de la feria del libro, y lo emocionante que resulta que Follet y Ruiz Zafón firmen libros. Al parecer, sólo ellos, y nada más que ellos. Vale, desbarro, es por la madrugada, supongo.
Pero a veces veo a mis hijas descubrir lo que yo hace años descubrí, y enamorarse de lo que a mí también me encandiló, y defraudarse igualmente por las mismas cosas, y creo que todo se repite y no hay cambio ni por tanto solución. Aunque a veces, otras veces, creo ver en ellas una mirada nueva y distinta.. y eso me hace esperanzarme de nuevo.
Me da un poco de miedo decir lo que voy a decir, porque va a sonar como lo que no es, pero a estas horas, cualquier cosa vale. Parece como si el que un grupo fuerte viera en una obra "posibilidades", desvirtuara automáticamente a esa obra. Como si un pintor fuera bueno mientras es pobre como las ratas, y perdiera esa cualidad (y calidad) al ser reconocido y hacerse famoso. Como si un escrito, por ser genial, no pudiera ser además comercial. Y no hablo de Nocilla Dream en concreto, que lo tengo atascado hace meses y cada vez que empiezo de nuevo retomo el principio y vuelvo a atascarme... con lo que con el "sueño" terminaré, pero el "proyecto" se va a quedar en eso para mí... Lo siento, me ha sonado a tópico, a lo de "hay que pasar hambre para que lleguen las musas". Me vas a disculpar, porque tendré que releerte para llegar a entender. Las horas que son, repito, que hacen que probablemente no llegue bien al fondo.
Pero gracias por hacerme reir, lo has conseguido, aunque sean estas horas. Pobre Pàmies... ¿no tuvo leña suficiente? Me gusta cómo criticas la terminación de los libros, sigue así, no te cortes. Me gusta que no calles nunca lo que piensas. Ni falsa modestia, ni falsa humildad.
Ahora venía una maldad sobre tu próxima entrada, hablando de esos tres libros. Y sobre el éxito de los mismos y tal y tal. Pero en realidad, estoy demasiado cansada hasta para ser mala. Así que lo dejo; disculpa la verborrea, creo que se me ha contagiado ;)
¿Sabes? A pesar de todo, del desencanto y de las fobias, creo que hasta bajaré a la feria.

miguel ángel zapata dijo...

Sin brevedad, pues.
Hay prodigiosas obras de arte de aceptación masiva: son clásicos sin vuelta atrás, o se aceptan de forma unánime o es que esto de la Literatura no existe y es un invento de juntaletras. Pero es radicalmente imposible que cada temporada sean devorados veinte libros por medio millón de pupilas, como una especie de fiebre admirada ante el gran arte, que aparece anualmente, oh, prodigio, en las mismas editoriales con los mismos mecanismos de difusión y distribución (por demás, ciclópeos, y siempre, gran casualidad, tochos novelescos á la mode: léase revisiones imposibles de la Guerra Civil, elfos y duendes o niños-mago con gafas de pasta que ya no se llamen Harry). IMPOSIBLE. Estadísticamente, en ese medio millón habrá un alto porcentaje de neolectores, una parte considerable de aficionados esporádicos y unas gotitas del jugo de limón de lectores habituales, así como para darle saborcillo al producto (entre estos últimos, algún crítico de suplemento igualmente masivo, convenientemente adiestrado para la bajada de pantalones sumisa y la vaselina a mansalva, mejor si es KY, que cuenta con el beneplácito de esfínteres televisivos).
Igualmente, es radicalmente IMPOSIBLE que cada editorial de las llamadas independientes (o ideologizada, o de género, o underground, o simplemente, con maquinarias de difusión precarias) lance cada año cinco obras maestras como cinco soles poéticos, sencillamente por el hecho de ver restringido su ámbito de publicitación del fenómeno a ciertos círculos; también por razones estadísticas y de imposibilidad de la existencia de un don ubicuo y un clínico ojo editorial fetén para lo excelso, y porque (carajo, ¿hace falta decirlo?) no existe una credencial de excelencia intelectual tampoco en los suburbios literarios, sabidos los tiempos de abulia cultural que nos traen y llevan.
Así que: perspectiva. Únicamente, eso. Tiempo para sopesar si Anagrama se estancó, si Alfaguara apostará por alguna joya que no huela a engrudo chocolatado con grumos indiscernibles, o si Ediciones del Último Arrabal ha parido un genio porque escribe con el ano en bárbara contorsión sobre una chaise-longue de terciopelo turquesa. Necesitamos tiempo, estudio, análisis de cada obra. Tiempo para limpiar de inercias y tópicos nuestros estantes. Tiempo, sobre todo, para darle a la Literatura la importancia que tiene: jamás cambiará el mundo (gracias al Altísimo) pero lo hará más simpático, más habitable o más inmundo si así lo precisamos, y si así nos parece.
Disculpad esta nueva perorata, que quizá era, como casi todo en esta vida, innecesaria.
Un abrazo, Sergi: tu blog sí es de esas cosas (¡¡¡) absolutamente necesarias que merecen la pena un viernes antes del coma etílico o un sábado no más lluvioso que otro en esta Villa y Corte que mata pero bien.

cerillasGaribaldi dijo...

No sé porque aterrizo por estos lares y mucho menos porque me atrevo a escribir.

Tengo un desconocimiento casi absoluto del mundo literario, pero me gusta leeros: a ti que me lo recomendó ETDN, a Jordi Roldán en su Habitacio e incluso a AFM en tu querida Alfaguara. También leo la traducción de La Panxa del Bou de Júlia y otras cosas que se me medio escapan.

Y después de leer me entran la ganas de escribir, claro.

Exprimes tus pensamientos en el mundo de la escritura, pero lo poco que he entendido creo que es aplicable a la sociedad en general en la que nos movemos. Tu ensayo bien podría retratar la escena musical, el mundo empresarial o hasta la esfera docente o investigadora.

En general, estoy de acuerdo con tus planteamientos pero desde luego no tengo respuestas a los mismos.

Hace años trabajé en una oficina en la que mi mejor aliado era el conserje: una persona de unos 28-30 años que había estudiado 3 carreras universitarias (creo recordar que Económicas por imposición familiar, Historia y Filología Hispánica) y se encontraba inmerso en la cuarta, Periodismo. Era una persona inteligente, con capacidad de estudio y asimilación y, sobre todo, con muchas ganas de divertirse. Aparte de su múltiples aficiones su mayor interés era ir a bailes de salón que por aquella época eran los jueves por la tarde en la sala But de Madrid y ligar como un descosido. Doy fe de que lo hacía.

Hablamos mucho sobre su planteamiento de vida, como es lógico, y, en resumen, sus conclusiones eran:

Le gustaba aprender y estudiar un amplio abanico de materias y disciplinas.

No había encontrado ni creía que iba a encontrar nunca un trabajo que le colmara personal, vocacional y profesionalmente.

Algún acercamiento que había tenido en el mundo universitario había derivado rápidamente en esclavitudes, exigencias y responsabilidades que no estaba dispuesto a asumir.

Por eso, y dado que admitía que había que prostituirse laboralmente para poder desarrollar tu vida en los términos que te interesa, había escogido un empleo que le permitía asumir la sensación de prostitución de forma muy llevadera, sin grandes daños ni para su cuerpo ni para su mente ni para su alma. Incluso a veces pensaba que le estaba dando la vuelta a la tortilla y qué podría llegar a ser el "cliente" de esa oficina.

Complementaba sus retribuciones con los premios de los concursos televisivos a los que frecuentemente se presentaba para su beneficio y diversión. Supongo que se habrá llevado el gordo de Pasapalabra pero hace tiempo que no hablo con él.

Mi conclusión es que muy poca gente puede darse el gustazo de no prostituirse laboralmente y que muchos que están libres todavía es muy muy muy probable que lo acaben haciendo a lo largo de su vida profesional.

Y que lo importante es asumir y tener muy claro que te estás prostituyendo, que el que pueda encuentre la forma de prostituirse más llevadera o incluso llegar a una simbiosis perfecta con tu realidad y entorno laboral.

Y que teniendo esto muy claro, seamos capaces de vivir nuestra vida como más nos apetezca.

Soy consciente de que este planteamiento no es la solución a los problemas que comentas pero es la que menos me duele y con la que soy capaz de convivir sin mucho desgaste para mi libertad.

Espero que haya una regeneración de verdad que cambie un poco el mundo, porque yo desde luego no veo generaciones nuevas desde hace más de 50 años, en todos los ámbitos de la vida....No creo en las regeneraciones recurrentes y frecuentes, ya que no hacen sino copiar o apropiarse de ideas ya consumidas, como muy bien nos has explicado.

Todavía no creo que haya habido tiempo para asumir los cambios que estamos sufriendo en nuestra sociedad, porque creo que la siguiente regeneración vendrá de la mano de esta dimensión que nos une, Internet, pero la deberán afrontar los que han mamado el Messenger desde su más tierna infancia.

Saludos y gracias por plasmar tus pensamientos como lo has hecho, Ignacio

Anónimo dijo...

Estás loco, Sergi Bellver.

Por colgar el post más largo de la historia en un blog (bueno, digo yo que no habrán muchos tan largos), por meterte dando nombres y apellidos con quien haga falta, y por firmarlo también después con tu nombre y apellido. Por cerrarte puertas. Por decir lo que piensas sin medir las consecuencias. Por compartir todo esto sin sacar pasta, y por escribir tanto y seguir sin publicar, que ya son horas de ir acabando tus libros, ¿no?

Si le dedicaras la misma energía a tu novela ya estaría en la calle.

En fin, estás loco. Pero me gusta. Venir aquí es recuperar un poco de fe en los mejores locos, los que parecen cuerdos entre la locura habitual de la realidad y sus, como dice el comentario anterior, prostituciones varias.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Hola Sergi.
He descubierto tu blog hace poquito y ni te imaginas lo que estoy aprendiendo. Eres un maestro.
Gracias.
AM.

Sergi Bellver dijo...

Hasta que lleguen esas birras, Jordi, en L'habitació d'Arles o donde se tercie, cualquier lugar es bueno para el debate. Siento curiosidad por tus opiniones, ya sabes que las tengo muy en cuenta. Lo del neófito dilo por todos, por mí el primero, que aquí nunca nadie (excepto los pedantes) deja de aprender. Sé que te gusta Fernández Mallo, además de ser radiólogos compartís otras maneras de hacer. Y también sabes que valoro y admiro (porque esa es otra de las muchas cosas en las que soy lego) a los que conjugan ciencia y letras. En realidad, y lo he dicho en la entrada, respeto a Fernández Mallo y me parece un personaje interesante. Pero no trago con las modas, es decir, con lo que hace etiquetas artificiales. Supongo que eso le vino de fuera, aunque a estas alturas ya lo habrá aprehendido. A ver qué pasa cuando la trilogíoa Nocilla acabe, por dónde tira AFM en su escritura. Si habláramos de bazofia, no tendríamos este debate. En todo ese artificio de la "generación Nocilla" también hay cosas interesantes. Lo que me preocupa es la imitación de las estrategias del líder, donde debiéramos hablar de alternativa.

Con cervezas o en esta ventana, pero siempre eres y serás más que bienvenido, sobre todo si discrepas, porque así, enriqueces (como las pastillas de caldo, vamos, ya que estamos alimenticios).

Una abraçada forta

Sergi Bellver dijo...

Querido Carlos Maiques, como te dije, tus correos llegaron. No quiero que pienses que no contestaba por "bordería", es que estaba de veras ocupado. Pero mira, si con ese silencio forzado conseguí que publicaras aquí tus opiniones, genial. Deberías tener una bitácora... eres un crack.

Luego sigo contigo, voy por orden.

*

Estimat Wilco, unes birres tots quatre plegats m'agradarien com no t'imagines. Me abriría de orejas, sobre todo, me gusta leeros, con esa efervescencia inimitable que tenéis.

Explícame lo de Mann y Málaga, que me has despertado la curiosidad con esa telepatía.

Gràcies per la cançó dedicada!

Sergi Bellver dijo...

Si después de tantas horas como dices delante de la pantalla, Gorocca, le has echado narices para leerte esta entrada y el resto de la bitácora, es que eres peor que yo, una verdadera masoquista. Gracias por tu tiempo, hoy en día nadie lo regala, y sea quien sea el que lo hace, me sigue pareciendo siempre un privilegio. Gracias, y perdona las idioteces que habrás encontrado por ahí, en las entradas pasadas, que algunas se me escapan de vez en cuando.

No es bueno que discrepes, es mejor. Sólo así llegamos a alguna parte entre todos. Si además me visitan lectores que indagan en Menéndez Salmón y regresan a Miller, uno empieza a pensar que igual, de casualidad, está empezando a hacer algo bien.

Un abrazo.

Sergi Bellver dijo...

Saludos, José C., siempre me alegra tu regreso (cada vez más espaciado, empiezas a ser el comentarista-cometa de esta bitácora).

Voy a empezar a planear una reunión cervecera, a ver si así consigo que os mojéis un poco más y debatamos. Me interesa mucho saber qué pensáis los lectores sobre todos estos temas.

Gracias por los ánimos. Sin valentía no vamos a ninguna parte, hay que exponerse para conseguir mover algo en los demás. De lo contrario nos quedamos en una cómoda y átona "seguridad" que no soporto (ni en lo literario ni en la vida). No me gusta ser un mero espectador y prefiero también en los demás a la gente que actúa.

Abrazo fuerte, José C.

David Condés dijo...

Querido Sergi,

Cómo no vas a tener fiebre, si hace tiempo que te picó ese mosquito colorado que hace de punto sobre la “i” de Literatura. Siempre ha habido, y aún habrá, quien se adentra en esta jungla de las letras porque alguna vez gozó al leer y puede que incluso sintiera esa necesidad inefable de escribir[se], de arrancar[se] la ropa de Coronel Tapioca dominical y bañarse desnudo –con la picha tiesa, por supuesto- en una poza íntima regada por la bonita cascada del río “Ello”. Sumergidos en esa belleza frondosa que es el arte, la escritura, unos quedan satisfechos con su contemplación y disfrute, mientras que los hay quienes –léase aquí editoriales del tipo piraña, o sanguijuela, por poner un ejemplillo- pronto piensan cómo sacar partido del hallazgo. Es la mierda de historia de siempre, para qué seguir con una imagen tan pueril y cutre como esta mía ¿no? De todos los instintos que puede albergar el sujeto, el comercial es de los que más vergüenza me dan, aunque tanto gusten, como tú dices, “a las mamás y las primas segundas”.
Básicamente estoy bastante de acuerdo contigo, ya te podrás imaginar. ¿Generación? ¿Eso qué es? El debate no es vender o no vender, claro, sino acerca de la creación de productos literarios transgénicos, doxa, de igual tamaño, sabor, color y forma entre sí, listos para su consumo masivo indiferenciado, para el engorde artificial de las reses que ya no saben pacer de forma natural: con las ubres al aire. De seguro que podamos profundizar en el tema y hallar grandes convergencias y similitudes entre los escritores nacidos entre las coordenadas 43.29 N – 8.14 O y 37.11 N – 3.35 O, a partir de la inclusión del botón UHF y hasta la caída del muro de Berlín. Pero, desde mi punto de vista, esto es más sociología que otra cosa. Lo de la Generación Nocilla, más que nada, es que suena muy “cool”. Por supuesto, no me refiero ni por asomo con desprecio a ninguno de los escritores a quienes se engloba bajo este título, ni a su trabajo, sino al concepto, a la idea misma de crear una Barbie novelista y un Ken escritor de cuentos. Personalmente, más que afterpop preferiría ser un aftermetadona, de la generación de los que se salvan de un intento de aglutinamiento comercial para intentar no caer en el siguiente. ¿Qué tipo de realidad es la que realmente define a un grupo de escritores por encima de las otras? ¿Son los recursos utilizados?, ¿es la referencia a una constante, el saborcillo de boca que dejan sus escritos? ¿es la perspectiva? Por encima incluso del hecho de no poder hablar en puridad de generaciones, es una pena que se crea, de esta sociedad, que está más marcada por lo que se ha soñado que se vivía que por lo que se ha padecido de verdad.
No me alargo más, Sergi, porque no tiene sentido repetirse.
Para tu cumpleaños te voy a regalar un teclado, que el tuyo debe tener ya las letras gastadas de tanto escribir.

Un fuerte abrazo,

David

Sergi Bellver dijo...

Bienvenido, como siempre, José Antonio.

Como nos vamos a ver en unos días, no me voy a enrollar demasiado, porque ya habrá tiempo (contigo sí, por lo menos) para esas cervezas y hablar de todo esto sin prisa. Pero de manera rápida, unos pocos fogonazos:

- Me quedo con lo que dices, que a veces aparecen "nombres propios (que no necesitarían la compañía de generaciones)". Otros, sin embargo, sí lo hacen, o bien como autores menores que se enganchan al carro, o bien como críticos que aspiran a ser gurús de algo, y por supuesto editoriales que quieran darse el barniz de "modernas". Las modas son, por definición, efímeras. Sólo quedarán los mejores, los genuinos.

- De acuerdo con lo de Caballo de Troya. Constantino Bértolo ha señalado con el dedo a varios autores que de verdad me parecen originales, con talento y mirada, véase Mercedes Cebrián, por ejemplo. Pero como toda editorial, también tiene pinchazos, porque los editores aciertan y fallan como cualquier otro profesional (y mira que Bértolo lo es y de largo recorrido).

- No me expliqué bien, no quise decir que García Casado fuera mal poeta. Dije que también me interesaban algunas cosas. Ni por supuesto tengo esa idea de competición entre artistas, todo lo contrario. Pero sí me parece que al lector le llegan una y otra vez los mismos nombres, cuando, cuanto menos, no son los únicos que hacen buena poesía. Y eso sí se debe a quienes practican el lenguaje del Sistema y protegen siempre a sus camarillas.

No se trata tanto de luchar contra el centro desde el margen, cada uno ya es mayorcito para saber qué lugar prefiere, desde dónde alzar su voz o hacer barrena desde abajo. El tema es, como dices, que autores y lectores asuman la responsabilidad de "ser", y vayan prescindiendo del "tener" cuando se sientan a crear o interpretar.

Gracias a ti por tu tiempo y tu participación, honesta y sincera como siempre. El afecto no está reñido, nunca, con el debate.

Nos vemos pronto, te mando un toque hoy mismo.

Abrazo grande.

Sergi Bellver dijo...

Amigos, enemigos, compañeros, camaradas, retomo el hilo en otro rato y sigo contestando a todos vuestros comentarios.

Vuelvo al trabajo.

Un abrazo a todos.

L´ HABITACIO D´ARLES dijo...

Me cuelo entre tus respuestas. No sé si me ha gustado más tu ensayo a las respuestas que vas dejando.
Una breve nota, AFM es físico no radiólogo (está más cuerdo que un servidor).
Ya sé que respetas a esos escritores, no tengo ninguna duda de ello, y creo que queda muy claro si uno lee lo que has escrito.
En cuanto a lo de las etiquetas, creo que a uno se las ponen muy a su pesar, pon un humano y creará una frontera, pon otro humano y clasificará esa frontera. Generaciones o no, creo que lo fundamental está en lo que hacen per se y no lo que se les atribuye.
En lo de las modas tienes todas la razón, Groucho Marx decía algo así respecto a la fama [que al fin y al cabo es un tipo de moda]: la fama es como un chicle, cuando se acaba el azúcar lo tiras. Pues eso más o menos. Centrándolo en las nocillas (aunque evidentemente tus reflexiones van más allá)ya veremos que pasa después de las nocillas, pero si lees su poética anterior, podrás ver que había antes de las nocillas y creéme que al menos para mi, las supera (será porque yo también pienso en plan poético más que en narrativo, como bien sabes por el Diomedea y mis relatos con tinte métrico).

No sé, un montón de cosas más. Que es un placer leerte y que eres un crack, en todos los aspectos.

PD: estoy de acuerdo contigo en que C Maiques debería tener un blog. Todos sus comentarios deberían quedar recogidos en un punto concreto, porque sus "seguidores" perdemos luego las referencias y opiniones que expresa y luego no nos acordamos donde encontrarlas.

Abraçada forta company y perdona la nueva intromisión.

Wilco dijo...

Hola Sergi

Dispensa el retard

Seguro José Luis Brea lo explica mucho mejor (a lo mejor ni va por aquí pero bueno)

Escribes sobre Thomas Mann y los de Radio Clásica retransmiten "La muerte en Venecia" (espera, apago la luz. La vuelvo a encender. no tengo pilas para la linterna. Iba a hacer aquello de la linterna iluminando bajo la barbilla. Es igual) Sabían lo que pensabas, uuuh (así no sirve XD)

Y mientras, Brea, habla sobre telepatía.

Pienso en que es algo relacionado con la interpretación. Cada persona un médium rodeado de signos (por todas partes) Quizás no le digan nada, quizás sí.

Un montón de gente gritando "11-M conspiración", no diría se están leyendo en voz alta la mente unos a otros. Diría, son una grabación. Ya es significativo.

No sería tanto que haya coincidido la emisión como el hecho de que lo digas. Lo que dices, lo que no dices. Tus escritos (Sergi entre los signos), la lectura (lo que ha escrito, lo que no, sin quedar cerrado aquí)

Como si los textos se abrieran. Más dimensiones. La palabra viva. El silencio que habla.

No sé si me estoy explicando muy bien.

Es algo curioso. No son poderes, ojalá.

En el proyecto narrativo de Agustín encuentro mucho de ésto. Parece que se adelanta al futuro (dudo mucho sean retoques, es como lo de Radio Clásica y Thomas Mann) o está hablando de ti "ostras, esto y esto, igual que yo"

Diría que internet pone de manifiesto estas cosas. Nos movemos por diferentes direcciones - desde el presente. Una palabra nos sugiere algo, lo buscamos, abrimos esa página (llena de palabras, imágenes, sonido) Algo de esa página nos lleva a otra (no cerramos la primera, nueva pestaña) Podemos desplazarnos, entre la primera y la última página, por un camino poco evidente.

Algo parecido ocurre en la realidad (sea lo que sea eso), diría

No sé. Un ejemplo. Alguien que considera algo "un hecho puntual durante el transcurso de[lo que sea" Por tanto, dejemos acabar lo que sea y desaparece el hecho puntual. Coordenadas temporales de carrera de Fórmula 1. Un accidente, un hecho puntual durante el transcurso de la carrera. ¿Dejas a los coches allí? ¿No los sacas de la pista?

Peor cuando no es la primera vez los pilotos se manifiestan incómodos con el trazado (golpes etc)

Entonces el hecho puntual, es un punto, el punto una metáfora de algo. Por lo pronto de -no sabría decirte el número- situaciones similares del pasado y el presente. Es un punto de reunión, un centro, un nudo, un nodo, un lunar, un montón de cosas. ¿Nada más un hecho puntual entre A y B? ¿A y B? [There's something going on that's not quite right]

Si es lo que piensa, preocupa. Si no lo es y lo expresa, preocupan las consecuencias. Una: la buena consideración de los discursos deshabitados.

Lo que dice, lo que no dice. Hay algo. Lo había.


Sovint aquesta sensació: carreteres buides (transcursos des d'A -naixement- fins B -mort amb algun fet puntual)

La reli no ho ha evitat, la escola?, la política?


Me n'alegro si la cançó t'ha fet conduir content.
N'hi ha molta feina per fer, penso.


Tots arribarem a B. Ja arribarem

Forta barbabraçada

Sergi Bellver dijo...

A todos:

Entre lo que he observado estos días (las numerosas reacciones en privado —me han llegado correos y comentarios en persona de quien menos me podía esperar, entre ellos algunos autores de prestigio— y unas cuantas no-reacciones significativas de según quién) y lo que estuve pensando este fin de semana al regresar de la Feria del Libro (ver mi comentario en La nave de los locos de Fernando Valls), me he reafirmado en mi decisión de, a partir de la siguiente entrada, hablar sólo en positivo y de quien me interesa o de los trabajos que admiro. No pienso darle más cancha a quien, sencillamente, no se lo merece. Hay muchos autores y editores que trabajan con humildad y están publicando textos de veras valiosos, que vosotros, los lectores (lo que importa en esta ecuación) merecéis conocer. Ni una línea más después de esta entrada para los demás, ni zafones endiosados ni gurús "modelnos".

Por lo visto hay gente que tiene más interés y tiempo para contestar a chorradas que no se sostienen, sólo para lucirse porque saben que ganarán la trifulca, o para entrar en peleas de patio de colegio ("tonto tú, ea, rebota y explota", hay que joderse...), que responder a un debate serio o, por lo menos, honesto. Sobre todo si no se le hace la rosca. Esas mentes preclaras, inquietas y locuaces se convierten en silenciosos mazacotes de hormigón cuando alguien les cuestiona; ahí se acaba la "intelectualidad", señores.

En el fondo no sé de qué me sorprendo.

De todos modos voy a terminar de responder a vuestros comentarios (voy con el copia y pega con algunos que escribí anoche). Haberse leído este pedazo de testamento, cuanto menos, se merece un respeto (o una estatua a los mártires). Todo lo referente a este tema quedará pues en esta entrada, sin solución de continuidad. Quien quiera aportar algo más, que lo haga aquí, y le responderé con gusto. Pero no voy a regresar sobre la cuestión en el futuro, fuera de las cuatro paredes virtuales de esta deriva.

Gracias por vuestro tiempo.

Sergi Bellver dijo...

Querida Arilena, en el fondo lo único que he hecho con mi deriva-pataleta es decir en voz alta lo que muchos hablamos entre cañas, entre bromas, incluso, pero muy en serio. Con otro lenguaje y en otro contexto, claro, que si os largo este discurso acabo solo en el bar y encima pagando la cuenta…
Mientras uno sea riguroso y honesto, no entiendo por qué esta disociación radical entre lo que tantos escritores y lectores dicen en privado, es decir piensan, y lo que declaran en público de manera cuidadosa. Bueno, sí lo entiendo. No se puede ir por ahí "haciendo amigos" si uno intenta entrar en el mundillo. Pero como yo no tengo nada que perder, digo lo que pienso. Más que valentía, es una cuestión de higiene mental. No me llevo bien con la esquizofrenia creador-mercader.
Das en el clavo cuando hablas en otros términos de la mirada del escritor, y casi prefiero tu elección, al nombrar lo que debiera ser parte del creador en su texto. No confundir autor con narrador ni hacer pornografía emocional con la literatura, no, no estamos hablando de eso (no sé si alude a ello, pero si es así, estoy con Carlos). Pero sí de que un texto vaya más allá de un simple mecano narrativo (y encima, tantas veces fallido), y hienda la superficie de las cosas y posea vida propia, para zarandear al lector. Mirada, implicación, tripas, verdad en la ficción, sí, viene a ser lo mismo.
No pidáis nunca perdón por extenderos, el hecho de que leáis y participéis supone para mí un privilegio, y un acicate para seguir. El pianista tampoco se disculpa por acompañar al cantante, ¿verdad?. Pues eso, que este concierto lo damos todos juntos.
Un abrazo fuerte.

Sergi Bellver dijo...

Carlos M., mis décimas de fiebre no podían irse a la deriva, porque eran la deriva. Digamos que la fiebre era tan literaria como literal (un buen bote para salir a navegar). Gracias por el Frenadol Hot Lemon virtual y por tu trabajo de referenciar unas entradas y otras. A las de hombredebarro sólo pude echarles un vistazo hace días, pero no acabé de pillar el hilo, a ver si tengo un rato y las leo sin prisas.

Sergi Bellver dijo...

Te respondo a lo de las "divas", Anónimo #1, y lo hago con lo único que me asiste, mi opinión y mi criterio, mejor o peor, equivocado o no, pero intransferible y sincero.
No era mi intención cargar las tintas sobre la calidad literaria de unos escritores determinados que copan el Mercado, así como esta entrada nunca fue un ataque a la "generación Nocilla", aunque algunos lo hayan interpretado como tal (eso me pasa por hacer lo que otros no hacen, y mencionar nombres concretos, que luego la gente sólo se fija en eso). Lo que no sólo cuestiono sino denuncio es la estrategia de ese Mercado, de los que siempre tienen un micrófono o una página doble de diario a su disposición (las divas), y de los que quieren asaltar ese Mercado y esas tribunas con un disfraz de "alternativos". Lo que me jode, con perdón, son las componendas, los artificios y las tomaduras de pelo. A partir de ahí, te respondo sin problema, y "por orden de aparición", como las películas o los culebrones:

Pérez Reverte es un buen periodista y cronista que jamás habría alcanzado este "éxito" como novelista o un sillón en la Academia sin un trabajo meticuloso de promoción y bombo, y mal que le pese, su denostado Umbral pudo hacer y decir unas cuantas boutades, pero por Mortal y rosa se merece pasar a la posteridad literaria (con perdón por la cursilería). Pérez Reverte no lo hará, es así de simple. ¿Te imaginas una erudita edición de Cátedra de El capitán Alatriste? ¿A que no?

Molina, y me refería a Antonio Muñoz, no a César Antonio ni a Vicente M. Foix, aunque si quieres, lo hago (por ejemplo El abrecartas es correcta, con mucho, es decir, planita). Un escritor que firma un buen libro, como es El jinete polaco, y luego ciertas novelitas de sucesos en Madrid y otras perlas lunares infumables, simplemente, me descoloca. No sé qué decir.

Marías, Javier (aquí también hay sagas, Fernando es otra cosa). Pues un tipo endiosado y pagado de sí mismo que tiene talento pero lo estropea con unos novelones, como poco, onanistas. Estoy seguro de que se relee a sí mismo y se excita. Un caso que me da rabia. Con un buen trabajo de poda y un poco de humildad (en el texto, no ya en el autor), Javier Marías sería de mis favoritos. El caso es si entonces seguiría siendo Javier Marías… pues uno es lo que hace.

Espido Freire es una autora muy lista, sabe venderse bien, en todos los sentidos. No tengo nada en contra, y nada a favor. Me deja tibio, lo cual no es gran cosa para la lectura, precisamente.

Almudena Grandes es el típico caso de persona que me cae simpática, me iría con ella de cañas, pero lo cierto es que después de Malena y Lulú perdí el interés. Ignoro si ha cambiado de registro y perspectiva en sus siguientes trabajos, pero hay tanto ahí fuera que leer, que no puedo abarcarlo todo y prefiero dejar de lado a quien ya leí dos veces y no me atrapó. ¿Injusto? No, injusto es que a mis 36 años sólo me haya leído de Stendhal El rojo y el negro o La cartuja de Parma, o de Thomas Mann La montaña mágica, La muerte en Venecia y Mario y el mago, y no el resto de su obra. Ahora dime, si tengo que repetir con algún autor, ¿qué crees que me leeré, Los Buddenbrock o El corazón helado… ?

Zafón, ay, Zafón. Hasta hace poco habría dicho que era algo así como un correcto escritor de novelas juveniles. Un fabulador de oficio y, de toda la caterva de mercachifles, como dice el otro, no precisamente el peor. A mí me parece bien que uno escriba un best seller tras otro, planeados como tales desde la primera frase. Lo dije de Corín Tellado: una autora consciente de su cuerda. Cada uno en su sitio y sabiendo a lo que está. Hasta hace poco habría dicho que La sombra del viento para mí no era arte literario en absoluto pero sí género juvenil cumplidor, y en esa sección de las librerías tenía su sitio, digno y merecido. Pero hoy a Zafón no le doy tanta cancha. Después de querer darnos una clase magistral de teoría literaria en los medios, de meter en un saco u otro a los escritores y quedar él mismo en ridículo, le he perdido todo el respeto.

Espero haberte contestado, Anónimo #1, aunque preferiría no volver a comentar esta cuestión, que ya bastante se habla de los de siempre y en los mismos sitios (no me vengan ahora a preguntar sobre la Echebarría, el Reig o el Mañas, por favor, hablemos de Chirbes, de Monzó, de Tomeo, de Trapiello, de Goytisolo, de Gopegui, de Fraile, de Tizón, de gente que sabe, de gente que crea, por el amor de Chéjov ya, hombre).

Sergi Bellver dijo...

Bienvenido, como siempre, Viajero. A menudo tomamos al lector como inocente corderillo del Mercado, y no es así en absoluto. El lector tiene una responsabilidad, sobre todo consigo mismo. Quien se conforma con la mediocridad es su cómplice. Por cierto, lo más probable es que ya lo conozcas, pero se me ocurre recomendarte un breve ensayo (ese sí, ensayo-ensayo, meditado y pulido, sin mezclar churras con merinas como en mi deriva) en torno a la lectura. Un texto magnífico sobre el tema, que recomiendo de paso a todo el mundo. Lo encontraréis en Escritura Creativa. Cuaderno de ideas, de los Talleres Fuentetaja (mi "competencia" en uno de mis trabajos, pero que cuentan con algunos profesionales estupendos; al César lo que… ). Ahí hay varios ensayos de sus profesores, muchos interesantes, como los de Cristina, Rolando o Víctor, también un prólogo bastante desafortunado en su intención (soy magnánimo), algún mamotreto de texto que se coló entre todo lo demás (me ahorro el nombre del "ensayista") y el ensayo que nos ocupa, sencillamente necesario y magistral. Cierra el volumen, se titula "Leer" y es de Ángel Zapata. Ya me diréis, lectores. Por ese último ensayo, junto con los de Cristina, Rolando, Víctor y alguno más sí vale la pena el libro (la web de los Talleres Fuentetaja la tengo en mis enlaces y allí podréis pedir el libro).

El arte puede que sea minoritario. Lo que no debiera hacer el artista en ningún caso, y a ser posible el lector, es identificar minoría o marginalidad con calidad literaria. A veces coincide, otras no. Madame Bovary lleva más ejemplares vendidos que (joder, da hasta grima meterlos en la misma frase…) El código da Vinci (¿los lleva, o ya no? Válgame Chéjov…) y hablamos de una absoluta obra maestra de arte literario frente a un bodrio comercial, luego... Por suerte hay mucha caca de vaca que sigue en el prado, lejos de los transeúntes. Lástima que de vez en cuando nos empaqueten una buena bosta en cajita de satén. Pero posturitas no, ni en la foto. No hay que mortificarse con el cilicio ni pensar que tras el silencio de la plebe vendrá el culto de los iniciados. Que no, leñe. Que no tiene nada que ver. Como diría el maestro Carver, Sin heroísmos, por favor. Yo creo, en mi ignorancia pero también en mi inconformismo, que la semilla que mueve al ser humano a encontrarse con el pulso artístico, ese gen de la insatisfacción que mueve el deseo y la curiosidad, está latente en todo el mundo, o casi. Por tanto, con una buena educación y una buena gestión cultural (sin mamoneos) podríamos activar ese gen en más personas, hacer hombres y mujeres libres que amaran la belleza y tuvieran la facultad del albedrío intacta. Resumiendo: se puede, se puede hacer llegar la cultura y el arte a las mayorías. Pero hace falta intención, trabajo y complicidad. Hoy en día, mientras gobierne el Mercado, no prevalecerá el arte, sino el negocio del harte, o sea, cebar la vaca hasta que se harte, quiero decir.

Como tú, como Arilena, como Jordi, como Wilco y otros lectores, yo también (y lo he dicho ya unas cuantas veces) creo que Agustín Fernández Mallo es un escritor y un artista que busca cosas. Pero, insisto, que no me envuelvan el regalito, que no me miren por encima del hombro los gurús de la "afterposteridad", porque por ahí no trago. Picasso era un puto genio, un don de la naturaleza, pero también supo venderse mucho y bien, y por eso parece que es el más grande pintor de todos los tiempos, cuando yo, ni lo creo, ni comulgo con ese tipo de máximas mínimas, reduccionistas. Dalí era otro genio, y Gala su mejor agente comercial. Pero acabaron firmando grabados en blanco para ganar pasta con falsificaciones consentidas. Eso no quita mérito a las obras de Picasso y Dalí, pero, francamente…

Gracias por participar y por tu honestidad, Viajero.

Sergi Bellver dijo...

Saludos, hombredebarro, y bienvenido. Como le digo a Carlos, quien nos pasó a todos unos enlaces a tu página, aún no he tenido tiempo de leer con calma tus entradas en torno a los mutantes en Málaga, etcétera. Pero en el primer vistazo me pareció apreciar que abordabas el tema más desde un punto de vista casi humorístico que como una crónica de las charlas. En fin, lo dicho, a ver si encuentro un rato y lo miro bien. El tiempo, tan caro y siempre en fuga.

Sergi Bellver dijo...

Querida ETDN, en su momento colgué un rápido comentario únicamente para que nadie pensara que aquí hay censura y, como te dije, sólo elimino los insultos o la publicidad. Una vez resuelto el malentendido contesto a tu comentario.

Bueno, ¿te has pasado un poco, no? Digo yo que en diez años habrás recopilado una buena hemeroteca, más enjundiosa y cabal. Sólo con hacer una antología de artículos de Juan Bonilla o de columnas de Monzó en La Vanguardia, por ejemplo, ya tenías para un par de tomos. Gracias de todos modos por el pedazo de cumplido, pero sobre todo por la atención, el tiempo dedicado y el gasto en impresora…

Rubores aparte (no es falsa modestia, la detesto, es sinceridad: a mi entrada le falta trabajo y le sobran derivas, si quisiera escribir un ensayo sobre la literatura española actual me tomaría varios meses, no una tarde de domingo ─mira, es una idea, igual me pongo─), hay algo por lo que no quiero pasar de largo, no sólo en tu comentario sino en cierta actitud de muchos lectores asiduos y autores de bitácoras.
¿Por qué hay conceptos, ideas y temas que son o dejan de ser buenos para tratarse en una bitácora? "Demasiado intenso e interesante", dices, amiga. "Un texto muy bien traído, pero demasiado largo para Internet", me dijo un buen novelista. "Sobraban un par de líneas", rezongaba un estupendo cuentista con ironía. El ritmo de las bitácoras "normales" impone celeridad, inmediatez, actualización constante, pero, si un texto es público, sea en papel o en esta pantalla, acepta el mismo debate y maneja las mismas premisas que cualquier otro. Luego, pienso que cualquier sitio es bueno, cualquier herramienta vale si está bien utilizada. Y si me apuras, a veces una bitácora puede ser mejor que el papel para según qué temas. Porque aquí, de manera gratuita y sin esperar a que funcionen los mecanismos de producción y distribución de un libro, cualquiera puede dejar su opinión o aportar un punto de vista diferente, en tiempo real, y establecer entre todos un debate a la vista de todo el mundo. Sin PVP de por medio, sin Feria, sin intermediarios, sin camarillas. Los que defendemos la "blogosfera" como una alternativa real a los medios de siempre, no entendemos esto. También es verdad que unos se ponen muy estupendos con esa alternativa y luego no la aprovechan, o sólo hacen acto de presencia si les doran la píldora. En fin, claro que el cara a cara es más cálido, y el libro más… ¿serio? (luego nos quejamos de que se sacraliza, pero lo hacemos todos), pero cualquier lugar es bueno para el debate si uno, educado pero firme, dice lo que piensa y se moja.

A mí, y a otros muchos cuentistas que hemos admirado desde hace tiempo a Sergi Pàmies, Si te comes un limón… nos parece su libro más flojo. Seguro que el libro más flojo de Pàmies tiene mejores cuentos que otros libros que se publican, pero precisamente porque ese autor puso el listón tan alto en sus inicios, a muchos nos ha decepcionado. En fin, son gustos, expectativas y opiniones, no sería sano que estuviéramos todos de acuerdo.

Gracias por invitar a tus lectores a este sitio, por cierto. Y en cuanto a la Feria, bueno, ayer por la noche dejé un comentario en la estupenda bitácora La nave de los locos, de Fernando Valls, en su entrada sobre Zafón. Con ese comentario (a la espera de que lo revise y apruebe Fernando), resumo lo que me pasó en la Feria y mi nueva actitud ante todos estos temas.

Un abrazo fuerte, fuerte, amiga.

Pd: el viernes 30 por la tarde estaba de camino a Albarracín, no pude ir a Tres Rosas Amarillas. Pero algún día de estos me gustaría conocer en persona y tener una charla con Neuman. Hace cosa de un año y medio le di bastante caña y desde luego el hombre demostró mucha más clase que otros al responderme, aunque fuera en privado. Sigo pensando que Alumbramientos es flojito, y que como autor, no sé, algunas cosas... pero el tipo se ganó cierto respeto por mi parte como persona.

Sergi Bellver dijo...

El ¿problema? es que se habla de algo y con alguien si sale a cuenta, y sólo entonces.

Yo lo llamaría debate, querido Wilco, o eso es lo que me hubiera gustado que hubiera, que no me hubieran llegado 25 correos privados y sí se pasaran por aquí ciertos nombres, no por darle o quitarle lustre a mi bitácora (después de todo este tiempo no necesita publicidad ni la quiero, el que viene aquí ya sabe lo que hay, lo que me falta, y lo que va a encontrar, y si quisiera triplicar el número de visitas, hay maneras, fáciles, distintas y cómodas para conseguirlo sin exponerme; te aseguro que una buena ración de felaciones literarias multiplica las visitas por cinco), sino para contrastar ideas. Pero parece que algunos sólo te toman en serio si tienes galones, si publicaste ya en según que editoriales, o si tienes alguna clase de poder en algún medio, no por lo que digas. O si les haces la rosca, claro. Por lo visto siempre hay tiempo para el compadreo y la broma fácil, pero sólo entre los acólitos. Si viene un pelagatos a discrepar, se le hace el vacío. Y luego nos quejamos de que no hay vida inteligente en este mundillo. Si le pedimos primero el carnet de identidad (y lo muestra, con apellido, bien clarito), y pasa o no según el rango, mal vamos. Luego nos ruborizamos, y quedamos muy bien. Como decía el señor Lobo en Pulp Fiction (si la memoria no me falla), no empecemos todavía a chuparnos las pollas, caballeros, y hala, todo resuelto en amable compañía.

Dudas, si son honestas, siempre: son vida. Cuestionarse las cosas, las propias antes que ninguna otra. Incomprensiones, también, en dos direcciones. Visiones (esto acabará rimando mal) incompletas, todas, como es lógico. Cojones (ya está dicho), casi nunca. La diferencia está en saber que tu visión es incompleta y en permanente formación, sin querer imponérsela al otro como la única autorizada y sabia (de facto) y luego matizar, esconder las uñas (de boquilla) en aras de la diversidad y la libertad de expresión. Tú exprésate, nene, que no te vamos a hacer ni puto caso. Eso no es respeto a la diversidad, es estrategia. Por ahí no.

Un desmentido no vale a destiempo, sobre todo si el beneficio de la estrategia sigue dando réditos. Publicar en Alfaguara no es malo, ni bueno. Publicar en Alfaguara no es delito, ni mérito. Publicar en Alfaguara "sólo" se distingue de publicar en una editorial irreductible en la repercusión, algo que, "curiosamente" tiene que ver con el Mercado. Los derechos de autor sobre diez mil ejemplares suman más que los derechos de autor sobre quinientos. Eso no es malo ni es bueno, es matemático. No es delito vivir de escribir (es milagro, pero delito no). A lo mejor un día yo quiero publicar en Alfaguara, o en Seix Barral, o en Anagrama. Diez mil ejemplares es mejor que servir hamburguesas. No es malo, ni bueno, ni delito, ni mérito. Pero publique en Alfaguara (más improbable aún que antes de esta entrada) o en una editorial irreductible, al menos habré hecho todo el camino a pie, sin vender ni una sola moto, o aceptar con agrado y grandes abrazos que otros gurús hayan hecho de comerciales por mí, vendiendo mi rollo como alternativo, antisistema y al margen del Mercado. Sin el bolo crítico de la susodicha generación, con o sin desmentidos posteriores, ni Fernández Mallo hubiera publicado en Alfaguara ni la alineación Nocilla estaría publicando tanto y en según qué sitios. No son malos, pero tampoco mejores. Son más listos. Y los gurús, todavía más.

El otro día leí un poema de los incluidos en Hank Over. Se lo mostré a dos amistades y torcían el gesto. Me juego el cuello sin dudarlo a que si se pudiera colgar en Internet ese poema de manera anónima y colocarlo entre otros cinco o seis "poemas" de bitácoras casi anónimas, tardoromanticoides y pseudointelectuales, de esas con mucha foto bonita y poca enjundia literaria, vamos, absolutamente NADIE notaría la diferencia. Ah, pero claro, la firma…

Ese es el problema que yo encuentro, querido (y muy querido) Wilco, que el objetivo final de muchos escritores, de las divas y de los falsos alternativos, es que la puta firma prevalezca sobre el texto.

Y aclaro (por enésima vez...): sigo considerando a Fernández Mallo un escritor y un artista, un creador en la vorágine del Mercado, aunque su planteamiento no sea de mis favoritos. Pero estoy atacando el sistema y sobre todo la hipocresía y el cinismo de los que se pliegan al sistema mientras dicen a viva voz que lo cuestionan para dárselas de intelectual. No critico a Agustín como creador, ni a los demás. Sólo me estoy cagando, con mucho temple, eso sí, en los fabricantes intencionados de modas y firmas prêt-à-lire. Y lo hago por el ahora, por los que hubieron en el pasado reciente, y los que vendrán en el futuro. Ahora toca lo que toca y por eso he hablado de esos. Mañana serán otros, pero me encontrarán ya cansado y consciente de la inutilidad de mi discurso. Mejor para ellos.

Una barbabraçada, sempre, amic. Sigues llest, no em prenguis massa en sèrio. No sóc rés més que un boig barbut.

Sergi Bellver dijo...

Gracias, Carlos Maiques por tu impagable participación.

No sólo no se borró nada, sino que me dejó un eco y me hizo pensar en unas cuantas cosas. Esas situaciones que proliferan no son nuevas ni superfluas, pero sí tristes y sospechosas, porque la realidad podría ser otra. Uno ha de madurar, y saber que you can't always get what you want, que decían los Stones, pero de ahí a bendecir la realidad va un trecho muy largo. Acomodarse a lo dado es empezar a morir, y exponerse a contra corriente es arriesgar la vida, pero lo que es seguro es que si el hombre se hubiera quedado en lo primero y no hubiera habido nunca locos a contra corriente, todavía seguiríamos preguntándonos si el macho alfa es el que debe o no salir de cacería, o de si nuestro clan tendrá derecho alguna vez a comer primero en la caverna.

Sólo quiero dejar claro que, al menos en mi caso, lo que parece enconamiento no tiene nada que ver ni con lo personal (Chéjov me libre) ni mucho menos con la envidia. ¿De qué, si acaso? No, yo lo que envidio es la capacidad de trabajo de Menéndez Salmón o Ignacio Ferrando, el coeficiente intelectual de Alvy Singer, la mandíbula de Brad Pitt, al novio de Jessica Alba, el talento atroz de Mozart o la peculiar prosa de Eloy Tizón. Yo qué sé. No envidio a nadie. Y mucho menos por publicar más o publicar menos. Vamos, si fuera por el salario, envidiaría a Ronaldinho (nunca fue tan rentable rascarse los huevos), pero no a un escritor por publicar, si acaso por lo que ha escrito (como cuando digo ese "qué cabrón" admirado al acabar de leer su texto). Lo que me mueve es, bueno, corrijo, que he de empezar a adecuar mis palabras a mi nuevo estado espiritual (siempre se adelanta): lo que me movía cuando escribí esa bitácora era el hartazgo, la rebelión contra la hipocresía y la impotencia de ver desperdiciadas tantas oportunidades para de veras crear una realidad literaria y cultural diferente, mejor. Me jodía que a los lectores les dieran gato por libro en algún caso, pero sobre todo que muchos otros libros no le llegaran a ese lector.

Susceptibilidad, sí, me sé la lección, y todavía suelto lastre cada vez que trato de volar. Cuesta. Nos encendemos por casi nada. Matar al autor, sólo texto, sólo imagen, sólo música, sólo arte y creación. Sí, alguna vez también he filosofado sobre el tema. Y sin embargo la identidad, tan natural y presente. El tema no es el cómo, ni el quién, sino a veces y sobre todo el para qué. Se puede urdir un cómo deslumbrante, fichar a un quién sobresaliente, pero lo que sigue contando es el para qué. Para hacer caja, para cerrar el círculo sobre el propio ego del creador o para haber compartido algo con los demás, para trazar radiales hacia un afuera cada vez más amplio. Yo, ni sobresaliente ni deslumbrante, me conformaría con eso.

Sumar y no restar. El darwinismo en literatura es fascismo. La naturaleza no teoriza ni redime, la naturaleza parece fascista porque impone, pero en realidad no es tan sencillo. La ley del más fuerte y el mejor adaptado sí lo es. Los nazis eran más fuertes que los judíos en Europa. Los judíos fueron más fuertes que los nazis (y luego los palestinos) desde los EEUU. Los japoneses fueron más fuertes que toda Asia. Los americanos, en Hiroshima y Nagasaki, fueron fascistas. Dios es fascista: adáptate a su credo, sé un buen chico, sacrifica tu albedrío (puedes elegir, pero escoge bien, chaval, o prepárate), o ni siquiera el exterminio valdrá, y vendrá entonces el tormento eterno en el infierno. El cielo cristiano, musulmán o judío está hecho sólo para los mejores, los que cumplan, los que se adapten. Los pecadores habrán elegido no adaptarse y perecer. Luego Dios, aunque avise, es un padre traidor. Dios es darwiniano. La literatura y el arte no sirven para nada, no se adaptan a nada, pierden a menudo, luego, el arte creativo del hombre es la única posibilidad de escapar a Dios y a Darwin y a la bomba atómica.

Gilipolleces, puede, pero son mis gilipolleces.

No he preparado conscientemente mi entrada, no la pensé de manera concreta, pero sí que aquel domingo salió todo como un torrente, y supongo que salió así porque llevaba no días, sino meses filtrándose por cada grieta hasta colmar, decir basta y brotar.

No tengo prisa, no. Sobre todo encontrarme con gente como tú me hace demorar el paso y disfrutar del camino.

Nos vemos en la próxima curva, compañero, y ojalá un día, como dice Bonilla, uno de mis libros consiga leerte. Tener conciencia de cosas así será lo que para mí marcará la única frontera real entre éxito y fracaso. Porque uno escribe para que suceda exactamente eso. Todo lo demás es accesorio.

Sergi Bellver dijo...

Amigos, enemigos, lectores, camaradas, sigo en otro momento.

Un abrazo a todos.

Sergi Bellver dijo...

Fe de erratas:

Ronaldo, Ro-nal-do Menéndez, obviamente.

Aprovecho mi lapsus disléxico digital para poneros un enlace al libro en cuestión:

Escritura Creativa: Cuaderno de Ideas

ISBN: 978-84-950794-9-7.
Precio: 17 euracos.

A modo de introducción
Talleres de escritura: una historia en construcción

(desafortunado, podrían haber sido más "constructivos"...)

Taller de novela: del deseo a la forma
Cristina Cerrada
(estupendo)

Los de Gloria y Andrés no están mal.

De los cuentos y los pájaros
Víctor García Antón
(también magnífico y honesto)

Aquí en medio va el peñazo del libro...

La novela y el cuento, dos caras de distintas monedas
Ronaldo Menéndez
(buen ensayo)

Aquí vienen dos más, de María Tena y Magdalena Tirado, interesantes.

Leer
Ángel Zapata
(imprescindible, justifica los 17 euros).

Pablo Villadangos dijo...

Hola Sergi:
Lo siento, después de leer tu largo post y todos los comentarios me da la impresión de que llego demasiado tarde a cualquier debate. Me parece que todo lo que podría decir no haría más que enmarañar más la discusión, PERO no quería dejar de, simplemente (y sin ninguna intención de peloteo), felicitarte por tu bitácora, en general, y por este post, en particular. Felicitarte por tu valentía (como ya se ha dicho), por no tirar la piedra y esconder la mano, por creer aún en el arte (que, efectivamente, no tiene nada que ver con el mercado) y por llevar un rumbo dirigido desde tu interior, no desde un cálculo más o menos ladino o inteligente de los "efectos posteriores". Creo que esto puede reflejar pálidamente la impresión que me ha producido tu blog. Soy aún nuevo en la blogosfera, pero pienso seguir escribiendo en mi bitácora, al mismo tiempo que sigo terminando mi novela. Según puedo percibir, la exposición pública puede ser, en ocasiones, bastante incómoda, pero estoy seguro de que también puede proporcionar mucho placeres. Te doy también las gracias por tu comentario en mi blog (no sé si pudiste leer mi reacción) y, si piensas organizarla en serio, me apuntaría con mucho gusto a la reunión de birras para entrar en detalles. Para no extenderme más, mi opinión general sobre el post es que estoy muy de acuerdo con el fondo y, a veces, no tanto con los detalles (sí con la forma, que te aconsejo seguir desarrollando). Como comentario aparte, me atrae de tu blog que compartimos bastantes gustos literarios (se me ocurre, por ejemplo, añadir Musil o Ingeborg Bachmann a Mann, probablemente por deformación profesional). Por ahora, nada más. Un abrazo.

Arilena dijo...

Sólo un apunte breve, una opinión (o más bien petición) que se me viene a la cabeza. Lo que creo importa de este tipo de debates no es la conclusión a la que se llegue sino las oportaciones que se hayan hecho. Se aprende, mucho. Por eso creo también que todos podemos mandar privados al administrador del blog, pero acaso ¿no está el blog para opinar públicamente? Sea cual sea la opinión seguro que es interesante de escuchar y valorar.
Ahí queda para todos.

pd1.-Justamente me llamaron esta mañana de la biblioteca porque había llegado ellibro de Escritura Creativa que yo pedí. Ya tengo ganas de incarle el diente (en cuento termine con los exámenes...)

pd2.- Otro libro interesante sobre poéticas del cuento es El arquero inmóvil (ed.Páginas de Espuma). Me gustaron sobre todo la de Ángel, la de Hipólito Navarro y la de Eloy Tizón.

Un abrazo fuerte, valiente (nada, yo en mis trece, por mucha higiene mental que vayas a alegar)

Arilena dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Arilena dijo...

(Aunque quede bien bonito, en el comentario anterior por "en cuento termine" me refería a "en cuanto termine")

Anónimo dijo...

Sobre desmentidos:

"Agustín Fernández Mallo. Escritor, de 41 años, afincado en Palma de Mallorca. Uno de los miembros de la llamada generación Nocilla. Colaborador habitual en revistas culturales. Autor de obras como El hacedor, Nocilla Experience o Nocilla Dream. Esta última es considerada una de las mejores novelas en castellano de 2006."

EL PAÍS, lunes 9 de junio de 2008, página 5 del suplemento Madrid.

En la otra página hablaban de Zafón, la Feria y los cientos de ejemplares firmados por hora.

Muy a disgusto no parece que esté con la etiqueta, no.

Wilco dijo...

Sergi,

Hasta Thoreau se publicitaba cuando iba a pronunciar un discurso. Decía algo parecido a "No os aviso para que me escuchéis, os aviso porqué voy a hablar"

Millones y millones de blogs. Escribes un post largo largo con la voluntad de iniciar un debate, si he entendido bien, sobre el sistema. Sin anunciarlo. Entre mensajes privados y públicos, no está mal la cantidad de respuestas, ¿no te parece?

A vegades et fotria un parell de calvots per no veure aquestes coses. Mira la capacidad de convocatoria que tienes.

El debate, entonces, es sobre el sistema? Pues, amigo mío, el asunto es sumamente complejo.

El sistema, el status quo. Intentar cambiar un sistema el cual insiste en sacar agua de un pozo seco.

Esto sólo lo cambia quien tiene poder de verdad el Banco Mundial y compañía.

Cereales como alternativa al petroleo, cereales para las vacas en China, especulación con cereales. Montones de muertos por no poder comprar cereales.
Este es el sistema


Al sistema no le importa nada la fantasía, la imaginación

El sistema feliz con estas peleas.
El sistema contento con el escrito del anónimo de arriba cuando a) agustín tiene un blog. Pregúntale directamente porqué no ha desmentido b) de todas las posibilidades, escoge esta. Sólo puede ser por eso?

De vuelta a los Clash. La cantidad de gente que habló en su nombre: sois esto, estáis haciendo esto. Y si responden, "claro, qué vais a decir"

Pues, aquí hay una de las varias explicaciones por las cuales, quizás, no ha desmentido, la etiqueta. ¿Para qué? Si negar -claro, qué van a decir- es un gesto inútil.

Y podemos seguir analizando el texto si queréis. Mientras, pasan los minutos.

"de la llamada generación" Creo es diferente a "de la generación"

Y así. El rato que se quiera.Lo curioso es que miro la lista de los libros más vendidos según La Vanguardia y no les encuentro.

Pero el debate es sobre el sistema.

Pues comencemos.
La caída del muro de Berlín y el desmembramiento de la URSS. No es broma.

Y cada ve va a peor.
No recuerdo quién: la mitad muere por falta de comida, la otra por sobreabundancia. Allí dónde sobra tiran a ancianos, en la otra parte tiran a jóvenes. Morir de hambre es muy doloroso. No extrañe cojan las armas.

Así que el sistema se frota las manos cuando observa lo fácil que es dividir: beatles o Stones? a tu padre o a tu madre?

A ambos, a ninguno, ciertas cosas de unos y ciertas de otros


El otro día encontré un blog . Uno había escrito una entrada sobre el sistema. Hablaba de, según su opinión, los mejores profesores de escritura. No entendía porqué ellos y él no daban clases dónde la das tú, Sergi.
En lugar de alegrarse por vosotros.

Decía que era cosa del sistema. En lugar de preguntaros, hablaba por vosotros.

Los Jackson 5 le echaban la culpa al boogie.

Y la literatura?
La literatura, según mi opinión, ha de servir para algo. Mínimo para desmentir con la ficción una realidad que, siendo también ficción, se ha convertido casi en una pesadilla. Pero es mi opinión, nada más.

Forta barbabraçada d'un sonat

Anónimo dijo...

La publicidad es lícita siempre y cuando no te mientan a sabiendas y te vendan humo. No le pregunto directamente a Mallo porque es parte interesada del asunto, ya me imagino lo que diría, no seamos cínicos. Si alguien no quiere aparecer en un lugar determinado, no lo hace. Si alguien no quiere, bajo ningún concepto, que le encasillen, no colabora con el medio en cuestión. Si lo hace, es que quiere, o le parece bien el precio a pagar (y cobrar), no hay vuelta de hoja. Mallo ya pertenece al mainstream, y tan contento. La división de opiniones es natural y lógica, y a veces hasta ridícula (como somos todos los humanos), lo que demuestra que cada uno ve las cosas del color de su cristal.
A mí no me gustan ni Zafón ni Mallo ni el sistema. Ni siquiera me gusta Bellver cuando se pone tan idealista, tan utópico (prefiero sobrevivir en el mundo real), pero ya iba siendo hora de que alguien empezara a decir ciertas cosas (espero que no te tomes a mal esto, Bellver, pero si hubieras dicho lo mismo en la cuarta parte de espacio y yendo al grano, el resultado habría sido el mismo, creo yo).

A pesar de todo esto, Wilco, me ha gustado tu última frase, en ella sí coincido contigo, en esa visión de la literatura.

Sobre los humanos y el ridículo:

En Qué Leer (de su web, las erratas son suyas), sobre Nocilla Experience, de Agustín Fernández Mallo

A FAVOR
Por Enrique Turpin

"Sean bienvenidos al territorio donde lo insólito se topa con la extrañeza en un mixtape exclusivo. En este segundo volumen del "Proyecto Nocilla", Fernández Mallo va un paso más allá en lo que es la expresión de una conciencia generacional, aunque revelada desde la óptica personal. El resultado de tan ambiciosa estrategia estriba en la intersección constante entre la simultaneidad y la extensión de los acontecimientos. Es la respuesta a tanta voz que habla continuamente de la crisis de la novela moderna: aquí crisis es evolución. De lo que se trata ante todo es de un cambio en el modo narrativo. Como dijo hace ya años John Berger, "ya no es posible contar una historia en la cual los acontecimientos se desarrollen en un orden cronológico lineal". El logro mayor de este nuevo modo de contar consiste en ensanchar las posibilidades que se entrecruzan en el momento de narrar. Todo cabe en este caleidoscopio ficcional, desde las enseñanzas del código samurái hasta las opiniones de las estrellas del pop, sin olvidar las andanzas de un elenco protagonista con rarezas de primera magnitud. La novela es, por tanto, un reflejo del mundo; y hoy el mundo es fragmentario, envuelto en la casuística que comporta el imparable zapeo al que se somete cualquier suceso. El autor va más allá de la estrategia epatante. De Saigón a Nueva York, el tetris que forma Nocilla Experience se acerca al redescubrimiento arquitectónico de Brasilia, algo que ya existía pero que necesitaba nuevos ojos para ser valorado en toda su dimensión. Siempre habrá oportunistas y falsarios embaucadores, pero nuestro hombre no está entre ellos."


EN CONTRA
Por Ángeles López

"No hay autor con el que vibre más al unísono que con don Nocilla, pues su literatura es otra vuelta de tuerca a casi todo: customización, Rave Party, Kronen, colajes, deconstrucción ferranadrianesca, Ignatius Reilly, Panero, marxismo, neourbanismo, Woody Allen, nihilismo e incluso atapuerquismo... Pero también estoy en el mayor de los desacuerdos a causa del indieísmo que postula —o le cuelgan—, sundanceísmo y hasta del bloggismo. No deja de ser paradójico que tanto el cuento como el microrrelato necesiten de cien padrinos por minuto, mientras que sus miniepisodios docuficcionados han hecho correr ríos de tinta con el viento a favor (si fuera mujer dirían que se acuesta con alguien). Este poeta —por tal lo tengo—, relator de los thrash-after-post-neo-outsiders-metafísicos, sustenta su ADN narrativo en la mitología basura de la globalización para que bebamos de los charcos de la comida rápida cultural. Ficción reclicladora y apropiadora contra el exceso de botox de la actual literatura. Narrativa fragmentada al servicio de lo que no puede considerarse novela ¿tal vez a fuer de serlo¿, salpicada de personajes fronterizos que, a diferencia de su primera entrega, aquí son guadianescos hasta adquirir peso atómico. Aún le queda mucho por demostrar a este autor tardomoderno, abanderado de la posnarrativa, porque todos tenemos un libro y un disco en la cabeza... lo difícil es acometer el segundo. De momento en tal empresa ha fallado por vivir de rentas. Hay que admitir que sigue sin ser afectado y no está de vuelta de ninguna parte... Podría ser la Ribot de la narrativa y, por tanto, decepciona que no haya atendido a su feroz aliento poético conformándose con contentar y autocontentarse. Confío en que no haga más concesiones y transmita a su pluma la sensibilidad con que la artista alimenta su cuerpo.
Querido autor: me tacharás de crítica reaccionaria que no sabe ver los cambios. Aunque darás en hueso porque tengo idéntico acervo nutricional que tú e incluso me alimenté del suburbial tulipán con cola cao. Secundo tu traída revolución pospoética... Del mono Amedio y Mazinger Z hablamos otro día."

Sergi Bellver dijo...

Tengo mucho trabajo y sólo quiero hacer un inciso. En otro momento regreso y sigo contestando uno por uno a vuestros comentarios, por orden de publicación. Pero considero que debo decirle a ciertos anónimos o a quienes firman con alias falsos, como Mister Google, por ejemplo (no creo que el emporio me visite...), que no entran en la categoría de fascistas que señalaba en mi entrada, porque no están insultando y esas cosas, pero no me parece del todo elegante su manera de plantearse las intervenciones. Si criticamos a gente que expone su obra y sus ideas con nombre y apellidos, lo suyo es al menos tener un remite al que acudir para contestar. Se puede responder aquí, obvio, pero frente a frente es como se dirigen las personas que no tienen nada que esconder.

En fin, no me parece reprobable, aquí respeto la libertad de expresión mientras no se insulte o se ataque injustamente a terceros y por eso acepto anónimos, pero creo que hay maneras más elegantes de hacer las cosas. De lo contrario, estaríamos haciendo lo mismo de lo que nos quejamos en otros, empezando por el sistema.

Y lo digo tanto si esos anónimos están o no de acuerdo con lo que yo pueda decir (y con su extensión...).

Mañana regreso y sigo contestando a vuestras huellas. Gracias a todos (anónimos incluidos, a pesar de todo) por vuestro tiempo.

Xuan dijo...

Aunque tus entradas sean tan largas, creo que merecen la pena, porque son muy valientes. Como proyecto de escritor me adscrito a la generación DSP.

carlos maiques dijo...

Ya sabéis quién es el anunciante,pero participando del mosqueo de Sergi,por lo menos hagamos un chiste de ello. Encima, hacen firmar a todos, sin excepción, los empleados de ese su Sistema energético. Es la fiesta del agua y de la conciencia...

paraloshijosdetushijos

June 10th, 2008

Paraloshijosdetushijos es la campaña de sensibilización que promueve Literatura(s). Hacia una nueva conciencia. Me encanta. Esta es la carta de todas las personas que forman parte de la(s) Letra(s):

“Querido ser humano:

Tenemos que volver a imaginarlo todo.

La literatura, como todo el mundo, se enfrenta al desafío más importante y estimulante de su historia: Reinventar nuestra manera de estar y vivir en el planeta.

Nosotros, como una de las compañías energéticas líderes en el mundo, tenemos una gran responsabilidad en ese reto.

La energía literaria ha sido la principal responsable del nivel de progreso que hemos alcanzado como especie, y la energía debe llevarnos al siguiente paso en nuestra evolución.

Por eso quiero anunciaros en nombre de los casi treinta mil empleados y escribientes, de las miles de librerías, y de los millones de lectores de compañía, este compromiso con los hijos 3.0 de nuestros hijos 2.0.

Queremos hacerlo por responsabilidad, y porque por primera vez en la historia, ahora es posible. Si queremos, nos ponemos de acuerdo.

Sin más, os enviamos un cálido e ilusionado saludo. Hasta muy pronto.

Firmado: Todas las personas que formamos parte de la(s) literatura(s)”.

carlos maiques dijo...

Sólo la opinión de un lector, Rafael Lemus, sobre un sueño, una experiencia y un proyecto:

http://www.letraslibres.com/index.php?art=12985

Anónimo dijo...

Yo te respeto, Bellver, porque eres valiente y me gusta tu manera de decir las cosas, tu escritura. Respeta tú que me parezca, a pesar de todo, que unas veces te vas por los cerros de Úbeda y otras digas con diez párrafos lo que podrías decir con dos. Y sin embargo aquí estoy, leyéndote.

Respeto a los "nocilleros" como personas y respeto a quien publica lo que sea y firma donde sea con nombre y apellidos. Respeta tú que, mientras como tú mismo dices, Bellver, no insulte ni ofenda a nadie, yo opine de manera anónima.

Esa insistencia contra el anonimato no tiene mucho sentido ni tiene nada que ver con la elegancia. Al fin y al cabo lo que importa son las opiniones y las ideas, no las firmas (como si un alias cualquiera en un blog fuera muy distinto al anonimato), o de lo contrario tú mismo estarías cayendo en una contradicción, ¿no te parece?

O importan las ideas o la personificación de las cosas.

Saludos.

El Viajero Solitario dijo...

Sólo unas notas para agradecerte la recomendación de Cuaderno de Ideas. No lo conocía, tomo buena nota de él.
Sí conozco el que comenta Arilena, El arquero inmóvil, y coincido con ella en el interés de algunas de las poéticas del cuento que se recogen (Arilena, asistí en Sevilla a la presentación del libro, en la que estuvo Hipólito G. Navarro, tendrías que conocer la forma en la que “escribió” su poética –genial el tipo).
Sergi, alabo tu entusiasmo por hacer de la cultura algo mayoritario. Quizá no sea tan optimista como tú al respecto, aunque de vez en cuando ocurran excepciones como las que comentas de Madame Bovary.
Un abrazo.

Recaredo Veredas dijo...

Espléndido texto, Sergi.

Marcelo on tour dijo...

Ha pasado mucho tiempo, Sergi, pero qué bueno que sigas con esa energía y ese valor para exponer tus ideas y exponerte tú con ellas. Además, aunque mezcles lo personal con lo literario y lo profesional con lo emocional, tu deriva, ensayo, o como quieran llamarlo, está tan bien escrito que no se hace pesado. Lo que ocurre es que tocas muchos temas a la vez y los caminos que se abren son mil. Básicamente estoy de acuerdo contigo en lo esencial, el Mercado y las falsas alternativas, la excesiva importancia que adquiere a veces la crítica frente a la creación, etc. Lo de las generaciones sí tiene matices, yo pienso que a veces sí se dan las condiciones para que en un momento determinado y en un contexto concreto se pueda hablar de generaciones. La del 27, como mencionas, es un buen ejemplo de ello. Otra cosa que me interesa mucho son las editoriales irreductibles, como dices. Creo que cada vez son menos, porque el Mercado, queramos o no manda, y si no tienen medios ni presupuesto no tienen esa visibilidad que necesitan para llegar a más lectores. Es la ley de la selva.

Te escribo pronto, estuve en Santiago y anduve desconectado un poco de todo. Se me hace raro viajar de acá para allá y volver, ya soy medio español medio chileno, mira que ayer me alegré del 4 a 1 y los goles de Villa como si fueran de Salas.

Me gustó regresar acá a tu sitio y leerte otra vez. Aunque todavía no publicaste tu libro, ¿recuerdas? Espero que hayas avanzado mucho en el manuscrito. Tengo ganas de leerlo. Allá a mis amigos chilotes les gustó mucho tu relato sobre su isla, ya te dije.

Te mando un abrazo bien fuerte y nos estamos viendo.

Marsu dijo...

Nada que ver con el tema, pero hace un par de días, leyéndote, recordé este poema de Jose María Parreño que he visto por esos mundos de Dios. Te lo pego porque me gusta (y porque quiero).

AVISO SUBURBANO

VIAJERO PÁRESE
ACEPTE MI CONSEJO:

EMPLEE UN MINUTO ENTERO
EN DIBUJAR UNA ILUSIÓN TAN LEVE
QUE NI DINERO NI ÉXITO NI SEXO
PUEDAN ENJAULARLA

USTED YA SABE CÓMO ES ESTA VIDA
QUE MUY PROBABLEMENTE EN ALGÚN TIEMPO
LAS RAÍCES DE UN BOSQUE
TRITUREN ESTE ANDÉN
Y EL NIETO DEL NIETO DE SU HIJO
CAZARÁ EN LOS HOTELES CON LA AYUDA DE UN LOBO
Y LA FRENTE TATUADA
CON EINSTEIN EN LA CRUZ

EMPLEE UN MINUTO ENTERO CADA DÍA
Y ESE SUPERVIVIENTE
DIRÁ QUE ENTRE SUS ANTEPASADOS HUBO UNO
AMANTE DE LAS AVES
QUE SUPO SER FELIZ

Besos

Humanoide dijo...

Vaya una cosa tu blog!
Me alegra sinceramente haber aterrizado aquí.
Siento verdadera empatía con tus palabras.
Algunas hasta parecen arrancadas de mi boca.
Por cierto, llegué aquí por un comentario que dejaste en un blog, donde mencionabas al buen soldado shveik, de hasek.
Yo he escrito un humilde comentario sobre esa obra que me gustaria leyeras.
Te agrego a favoritos.
Nos mantenemos en contacto.
Saludos, camarada.

http://librerohumanoide.blogspot.com/2008/04/el-buen-soldado-shveik.html

Sergi Bellver dijo...

A todos: Voy a terminar de responder a vuestras huellas en estos días. Se amontonan demasiadas cosas en el tintero que quiero compartir con vosotros ("reseñas" ─por decir algo─ de algunos libros, otros debates que "manchen" o asusten menos, noticias, propuestas…) y ya va siendo hora de pasar página. Además, como dije, enfocar así la lucha resulta inútil. El cinismo de algunos (de algunos de los que NO han comentado ni comentarán nunca en esta bitácora) es tan inmenso, que desarma cualquier posibilidad de diálogo. Ellos saben lo que hacen, yo sé lo que hacen, hay mucha gente a la que respeto que también saben lo que hacen (fue divertido, al menos, conversar cara a cara con varios escritores y amigos, e incluso reírnos de todo esto). Y ya somos mayorcitos como para que nadie nos siga vendiendo humo. Más que smoke, smog: contaminación. De modo que mejor me lo tomo con filosofía (y a cachondeo, si hace falta) y pasamos página. Lo único que me sabe realmente mal es que no se haya debatido más sobre lo que me parecía más importante: la necesidad de una mayor responsabilidad de autores y lectores para defender la buena literatura y no plegarse al Mercado, y la posibilidad real de formar un criterio (y proporcionar con él una libertad real) en esos lectores, para que nadie les venda humo, para que nadie les dé gato por libro.

Disculpadme si me dejo algo, pero como he dicho, voy a tratar de darle finiquito a esto en un par de días. Si alguien quiere añadir o rebatir algo, está en su derecho, por supuesto.

Sergi Bellver dijo...

Gracias, Alfredo. Aunque todavía creo que debo pensar un poco más lo que digo, sobre todo por ahorrar un poquito de energía en según qué cosas.

Aciertas, y además creo que lo he dicho en alguna parte por ahí arriba: yo soy sólo un lector y escritor que opina, nada más. Aquí mi faceta de editor tiene una importancia relativa, porque trabajo en una editorial que "no es mía", y por lo tanto he de seguir una línea pensada por otros (que defiendo y con la que comulgo en unas cuantas cosas, todo sea dicho). El día que yo emprenda un proyecto editorial según mi único criterio, podré remangarme los pantalones y cruzar el río, mojarme sin pensarlo dos veces. Ah, lo de profesor es una nueva aventura que me propusieron y con la que, sobre todo, más que enseñar, estoy aprendiendo un montón de cosas. Y se puede, por cierto, Alfredo, se puede enseñar a escribir. A mirar no tanto, y a tener talento tampoco, pero a escribir sí. Los pintores o los músicos han de aprender técnica y oficio, ¿por qué no los escritores? Genios hay cada vez menos, y ni siquiera ellos explotaron de manera espontánea su talento. Todo es trabajo. Otro día hablamos de ello. Lo demás, Nocilla, libros, etcétera, ya está todo dicho, o casi.

Bienvenido, gracias por tu interés (tranquilo, te aviso, aunque espera sentado, que todavía queda…) y, por cierto, aún no recibí aquello. Espero que no llegara a mi correo como Spam.

Un abrazo y faltaría más, gracias a vosotros por la atención.

Sergi Bellver dijo...

Anónimo #2, en ello estoy, precisamente, en ello estoy. Lo malo es que algunos de esos que han entendido lo que es el Mercado siguen insistiendo en que son los únicos y verdaderos paladines del arte moderno. Hay cierta esquizofrenia en ello: voy de marginal y luego me dan un cargo institucional. Critico la crítica y luego soy el mayor Critón del reino. Francamente…

En fin, a lo peor sólo soy un imbécil inculto y no me entero de nada, ni entiendo toda esta película, que todo puede ser. Mejor escribo y lo dejo correr, sí, tienes razón.

Sergi Bellver dijo...

Salsa de tomate Kafka, ya a la venta en los almacenes Carlos Maiques S.L.

La Polla Records, años ochenta tardíos: "Come... vitaminada… concentrada…y págala".

Siniestro Total, misma época: "Que meriendilla, dame más".

Buscaré ese libro. Gracias por el dato, pero sobre todo gracias por hacerme saber que al menos en un puñadito de personas algunos de esos resortes dormidos se desperezaron un poco. Era la mayor intención de mi entrada, no tanto soltar presión (que también), como hacer ruido en la cocina de los demás para que espabilen. Tampoco quiero que nadie me dé la razón, sólo que la gente piense y se cuestione, con eso me vale. Incluso si su conclusión es mandarme a la mierda.

Sigo leyéndome tu correo, Carlos, he de hacerme un croquis con mi agenda para llegar a todo… no tengo tiempo para dar abasto. Por eso te pido disculpas por no responder, te mando un abrazo y como desagravio te hago un regalo, una ida de olla, en versión micro y acelerada. Un regalo para ti y para todos, para quitar hierro (o dar la puntilla, ya que estamos taurinos) y reírnos un poco de todo esto:

«SKYSCRAPERS

Había en Ronda un pintor-torero que se sabía de carrerilla todos los tratados de Tauromaquia habidos y por haber, y que era capaz de recitar al revés la lista completa de pintores vorticistas. Rondeño, pintor y torero desde la cuna. En su alternativa, sin embargo, pinchó seis veces: pitos, pañuelos y bronca del respetable. Hubo de salir por pies para evitar a la turba enfurecida, y en la huída perdió para siempre la montera. Pero aunque no volvería jamás a torear, continuó yendo a todas partes con su traje de luces. Al mercado, a ver a su madre al hostal, a clases de Inglés y Derecho Romano, al taller de Otilio con su caballete, a todas partes con el traje de luces (su madre, empleada del hostal Rilke, se lo limpiaba en seco en su día libre). Luego se hizo suicida profesional, pero enseguida tomó la excedencia: sufría de vértigo y ya sabemos cómo es Ronda. Más tarde empezó a trabajar como guía turístico. Una noche, entre sangrías, mientras sisaba un i-Phone de la mariconera de un guiri que hablaba a gritos con sus colegas (las papadas temblaban, muy rosas, como de cerdo después del soplete en la matanza), nuestro pintor-torero se enteró de que era sobrino nieto de Andy Warhol. Al día siguiente, hecho un pincel, como un Valentino del siglo XXI, pero peinado a lo hermanos Gallagher, con su corbatita lazo-pop y su traje oro y grana, se despidió de su madre, un poco decepcionado, se tomó siete gintonics (por el vértigo), subió a su primer avión y se fue a vivir a Brooklyn.

Con su maletín a un lado, liso y humeante, como las aceras de Nueva York, se aposta cada día en el exterior del MOMA y vende su affiche. En él se ve un frasco de crema de cacao y avellanas, y el dibujo a dos tintas de un insecto con gafas yaciendo boca arriba, bajo unos tipos Harlow Solid Italic que dicen "La Mutación 3.0". El pintor-torero es feliz, todas las mañanas vende sus pósters y después (o sea, afterposters), pasea por la Fifth Avenue (ya no sabe decir "Quinta Avenida", también se le ha olvidado el sabor de la sangría) y va a comer al Hard Rock Café: Coca-cola Zero, ensalada de col y BBQ ribs, pero con cubiertos, que procura no mancharse demasiado el traje de luces. Es muy feliz. Ahora el vértigo es como un perder la vista hacia arriba, y la angustia de la muerte desaparece entre los skyscrapers (también ha olvidado rascarse). Siempre que vienen a jugar los Bulls, se pone una gorra roja con el toro y va a ver la faena al Madison Square Garden, con su traje de luces un poco sucio ya, pero con él a todas partes, asándose de calor como un cerdo y sin que por un momento siquiera se le ocurra rascarse. Muy feliz. Llamaría a su madre con el i-Phone para contárselo, pero para qué, si no iba a entender el inglés.»

Sergi Bellver dijo...

Mañana sigo, familia, que hoy tengo lío: corregir textos de alumnos, seguir preparando el temario de un curso de Literatura de Viajes (li-te-ra-tu-ra, sí, aunque alguno no tenga ni idea de qué va el género ─y aquí no hay guiño─), tomarme un café con mi ex, ver cómo ganamos 2-1 a Suecia ─si hay porra, apuntadme, y si no, la inauguro: de premio un libro para el que acierte entre todos los que comenten antes de las 18h, que durante el partido no vale─, ir a ver un rato a dos amigos que firman hoy en la Feria del Libro ─Juan Carlos Márquez y Medardo Fraile─, luego una fiesta-homenaje que le dan a un maestro, echar de menos a mi flaKa, más amigos y, si el cuerpo aguanta, vete a saber…

Cuando pueda sigo con mis respuestas, retomando el hilo desde Esther.

Sed buenos, pasadlo bien.

L´ HABITACIO D´ARLES dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ignacio Jáuregui dijo...

Sergi, no tengo ni idea de dónde has sacado tiempo, con tus no muchos años, para aprender a escribir así, ni para leer todo lo que has leído. Esta tu última entrada, enciclopédica, que incluye todas esas columnas independientes e interdependientes (Deriva, Fascismo, Degeneración, Regeneración, Derivados, Lecturas, Genética, Transgénicos, Génesis y Generación DSP) es, además de un desahogo de fuegos artificiales en plan toro de fuego, otro alarde de manejo de la referencia literaria universal y del castellano. Si tuviera un periódico o revista, créeme que te cedería una columna mensual, aunque eres tan polígrafo e incontinente que una columna, o una página entera, se te iba a quedar muy corta.
Gracias por tan buena literatura de pantalla, y sobre todo, por mantener la integridad contra viento y marea.
Fdo: Otro idiota escribidor ya casi en excedencia, con parálisis en los músculos lamedores.

_-_ dijo...

Sergi,

Dile al toro, que el daño no se lo hace al toro. Se lo hace a si mismo.

Por favor, díselo. Díselo.

Por favor.

Por favor Sergi.

en tierra de nadie dijo...

Valiente versión tuneada del bombero-torero.

Puntillazo, Sergi.

¡Y enhorabuena por la porra! Te saldría más a cuenta dedicarte al fútbol y a las apuestas, que a plantear debates inteligentes y en profundidad sobre la literatura. Ya sabes: mejor pianista en un burdel que practicar ciertos oficios ;D

besote

Sergi Bellver dijo...

Bueno, creo que es hora de ir acabando y publicar algo nuevo pronto, así que vamos allá, con brevedad (venga, Sergi, tú puedes...).

*

Bienvenida, Esther. Todo Cristo se mete en camisa de once varas, de eso va la vida, de curiosear, probar cosas y evitar el estancamiento. Mal asunto la prisa, pero acepto tu discrepancia, aunque una cosa es la afinidad, que todos tenemos, y otra adecuar el discurso para entrar en un molde. No sé si hay "resto", pero desde luego, para mí, no hay adversarios ni mucho menos inquina (Chéjov me libre, quien me conoce de veras y no de refilón, lo sabe bien). Lo que sí hay es una voluntad firme de que nadie que venda humo se vaya de rositas.

No creo que más adelante hable más de los críticos, la verdad es que, como digo arriba, estoy cansado del tema, lo dejo por imposible. La gente sólo ve lo que quiere ver. Supongo que yo no soy distinto. Pero ellos tampoco.

Gracias por tu tiempo.

Sergi Bellver dijo...

Gracias, Gcc/Gorocca/etc.

*

Gracias por alabarme las gónadas, Mister Google... Aunque, como te dije el otro día, mucho mejor si para estas cosas no usamos el anonimato o un falso alias. Me encantaría crear escuela en ese sentido, pero ya veo que no será fácil. Gracias de todos modos.

*

Querida Marsu, trataré de no extenderme tanto en el futuro, pero gracias por saber encontrarle el momento adecuado a la lectura. No hablaba precisamente de lectores como tú cuando hablaba de la complicidad de un público pasivo. Tú eres, en este contexto, de todo menos una lectora pasiva. A la vista está...

Tu náusea y tu esperanza son las mías. Esa es la síntesis de mi deriva.

Lo del pobretón ensimismado ya lo critiqué también en mi entrada, como una postura más, vacía.

¿Bajaste a la Feria al final? Yo repetí tres veces, pero es que entre Zafones y Follettones había amigos y artistas desconocidos a los que por fin pude estrechar la mano. Todo es cuestión de saber hacer una criba y separar el grano de la paja (sobre todo de la paja mental).

Y sé mala, que es más divertido...

Besos

Sergi Bellver dijo...

Ya veo que se contagia, querido Miguel Ángel...

Para el bien del arte literario habría que meter a esos "prodigios" en cierto baúl y extraviar la llave. Pero aunque nos vendan la moto (y el humo, y sobre todo el ruido del escape), no hablamos de literatura ahí sino de Mercado. Luego, creo que a partir de ahora me rasgaré menos las vestiduras. Simplemente hay que saber en qué liga juegas, qué idioma hablas, si lo que te importa es crear o medrar.

Por si no lo dejé claro (es lo malo que tiene escribir 14 folios en una tarde, enfebrecido y a toda velocidad, que no te explicas bien), insisto en que la "marginalidad" o la "minoría", no son garantía ninguna de calidad. Coincido contigo, pues.

Y que me ha encantado tu lírica mala leche, qué narices...

Un abrazo fuerte.

pd: este jueves coinciden en Madrid Hipólito G. Navarro y Nacho Ferrando presentando dos libros (En Tres Rosas Amarillas y en El Corte Inglés). Cago en todo, yo quiero esa ubicuidad del "Altísimo".

Sergi Bellver dijo...

Bienvenido, cerillas Garibaldi, o Ignacio. Tendré que poner un aviso en la cabecera de esta bitácora que deje de amedrentar a la gente o algo, que unos no se atreven y otros lo hacen con tantas dudas. Que no mancha, que no pasa nada, que tenéis un papel en blanco para decir la vuestra...

Gracias por atreverte, pues (si lo hiciste, lo sabes: algo se movería). Eres inteligente por leer a Jordi o Agustín, sea dicho alto, claro y de antemano. Tengo buena opinión de quien busca cosas diferentes, porque lo peor es repetirse. Eso quiere decir que lees para descubrir y cuestionarte, para aprender o disfrutar, y no para que te den la razón. Bien traído el ejemplo del conserje, porque tú mismo lo sigues.

Lo que vivimos ahora es una moda (conviven varias, el follettón con misterio bíblico al canto, la coctelera afterpost que tiende e inventa puentes donde sólo hay sombras, etcétera), y como moda, tiene fecha de caducidad.

No es NADA moderno fijarse en los continentes y las maneras y perder de vista el fondo, bastante más universal y atemporal. Stendhal o Flaubert, o incluso Beethoven o Leonardo no fueron trasgresores por fijarse en las formas y pedruscos brillantes de su época, lo fueron por socavar la condición humana.
Madame Bovary o la Novena Sinfonía no serían lo que son si sus creadores se hubieran fijado sólo en las conexiones inefables del alumbrado eléctrico, el bidé, el telégrafo, el metro suburbano, la absenta o el paté al Oporto envasado al vacío, para sacudirlo todo en una batidora y darle un perfil intelectual muy de los modos de su época.

Dostoievsky fue mucho más moderno para su época de lo que son ahora para el presente los que se tienen como modernos.

Humo.

Gracias por tu tiempo, Ignacio.

Sergi Bellver dijo...

Bienvenid@, Anónimo #... ¿3? (pierdo la cuenta).

Estoy loco, en efecto. y lo prefiero, si la cordura es lo otro. Me cierro puertas, no publicaré en Quimera, no; el día que tenga libro en la calle sólo esperaré dos cosas de cierta gente: el vacío absoluto o el libelo; y etcétera, etcétera, pero... ¿podría mirarme al espejo si me faltara a mí mismo al respeto y me traicionara para prodigarme más y mejor con esa gente que tiene el "poder" de decidir?

Vaya, me temo que tienes razón con lo del libro... Me levanto una hora antes todos los días para escribir, con la casa y la ciudad en silencio y esa lucidez de la primera hora y el café, casi monástica. Y sigo en ello, sin prisa. Vendrá primero el libro de cuentos, por cierto, la novela me llevará más (no quiero que pase de 150-200 páginas, que no sobre ni un solo párrafo... y eso es trabajo —en mi caso, la concreción es trabajo—).

Saludos de un puto que, por lo menos, elige tarifa y cliente.

Sergi Bellver dijo...

Bienvenid@ y gracias, AM. si encima aprendes algo, doble alegría por mi parte. Pero yo, lo que se dice "maestro", de muy pocas cosas... Más bien aprendiz de casi todo.

Saludos.

*

Camarada David, ese mosquito va con la tripa llena. Ahí le has dado con tu deriva rojo-sangre y erecta: crear contra medrar, crear contra producir, crear contra cagar.

No les des ideas con lo de las coordenadas, no les des ideas, que hay quien te saca una conexión intertextual y filosófica según el lado de la almohada por el que resbale el hilo de baba de la siesta.

Me quedo con esto, que suscribo:

"preferiría ser [...] de la generación de los que se salvan de un intento de aglutinamiento comercial para intentar no caer en el siguiente."

Con eso, para empezar, me bastaría.

Abrazo fuerte.

pd: 25 de noviembre, por cierto, pero prefiero libros, ya sabes...

Sergi Bellver dijo...

Hola, Jordi, a mí me dijeron el otro día que Agustín había estudiado Física pero ejercía de Radiólogo. Mal dato, entonces. Gracias por la corrección. En todo caso compartís, sino profesión, sí cierto campo de formación y perspectiva.

Desde luego, en todo creador, y Fernández Mallo para mí lo es (no sé cuantas veces lo he dicho ya...) lo importante es lo que hace y no lo que le atribuyen. Pero también ha de tener cuidado con lo que le atribuyen, con lo que está dispuesto a que le atribuyan, con el marco y el contexto... porque si de lo obligado pasamos a la connivencia, estamos matizando el discurso original (otros críticos y autores como Ángel Zapata lo podrían explicar mejor que yo). Pero está en su mano, no es algo del todo externo, te lo aseguro.

Propongo hacer corta y pega, como suele hacer Carlos Maiques con bibliografías varias, pero con sus ideas, y hacerle una bitácora a su pesar. Daría para veinte entradas, así, para empezar.

Barbabraçada núm. 1

pd: pena que la borraras, porque tenías razón en tu última huella. Lo importante está vivo, no es letra muerta.


*


I barbabraçada núm. 2 per a tú també, Wilco.

El tema es, como muy bien sabes ver tú mismo, la mirada. Lo que elegimos contar, lo que elegimos que nos elija. Ahí sí veo escritor en Mallo. Y por eso le respeto lo escrito. Pero no la película montada alrededor. Ya no quiero seguir explicándome, no viene a cuento. Cada creador va saltando de piedra en piedra para cruzar el río, o se deja llevar por la corriente, o se convierte en libélula y se queda a trazar fractales irisados sobre los remansos. Yo qué sé. No hay dos escritores iguales si de veras son escritores. Todos llegarmeos a B mientras tengamos el deseo y la insatisfacción innata con A. Si los trayectos se parecen sospechosamente, eso sí, igual te montan una generación en un santiamén, pero ahí hay entonces menos escritor(es).

Yo qué sé. Me canso del tema.

Y gracias por el consejo, pero no hay toro, ni ganas de hacer daño a nadie, ni peligro alguno de hacérmelo yo mismo, descuida.

Fins aviat, barnabarbut.

Sergi Bellver dijo...

Bienvenido, Pablo, y gracias por intervenir.

Nunca es tarde, para eso queda esto publicado, con los cabos sueltos a la vista, para que quien quiera siga el hilo.

Lo de no calcular los efectos posteriores, e incluso afterposteriores a ellos, no es sólo valentía, también puede que tenga algo de inconsciencia y estupidez. Mi padre quería que yo estudiara Farmacia o me dedicara a las ventas. Ni que decir tiene que el tema de las elecciones personales no lo llevábamos muy bien.

En serio no sé, pero si hay reunión "bloguera-literaria" (las hay de vez en cuando, pero no suelen tener ese matiz, sino más bien generalistas, que no me van) en los madriles, te paso nota.

Un abrazo y repite cuando (y cuanto) quieras.

*

Hola, Arilena. No hay conclusiones definitivas (rayaría el fascismo en algún caso), sino eterno cuestionamiento. Por eso me da pena o rabia que no se hayan hablado más otros temas, y no tanto lo que ha venido después de los nombres propios. Pero igual que el escritor elige un tema, los lectores lo reelaboran a su antojo. Y me parece bien, humano, lógico.

Ojalá, al menos seis o siete de esos correos privados hubieran sido públicos, no sólo por la firma, sino sobre todo por la aportación.

Con un poco de suerte me prestan pronto El arquero inmóvil.

Un abrazo, a ver si nos vemos el jueves.

Sergi Bellver dijo...

Anónimo #4 (creo, según mis cuentas), gracias por tu(¿s?) intervención(¿es?), pero insisto y te remito a lo que dije hace unos días: el anonimato no me parece lo más elegante para hacer ciertas cosas, simplemente eso. Ni siquiera aunque, como yo, creas que hay quien vende humo a sabiendas. El otro día te lanzaba un guiño malévolo (menos que el tuyo, creo) sobre la extensión de mis escritos. Es lo que hay, siempre puedes saltártelos. Pero lo de utopía no, por ahí no trago. No soy ningún primo, Anónimo, te lo aseguro. No, no me he caído de un guindo. Creo sinceramente que, si me dejas robar la cursilada, otra realidad literaria es posible.

Y otra realidad en las bitácoras también. Sobre todo si damos la cara, que no lo digo por personalizar (tienes toda la razón en ese aspecto, lo admito, lo importante son las ideas), sino porque a menudo el anónimo, aunque sea educadamente, ataca. Para ser coherente con lo de las ideas deberías aportar nuevas, otras, útiles, y no sólo basar tu aportación en el demérito de otros.

Mi respeto también, en todo caso, a tu libertad de expresión si sigues ese tono.

*

Wilco, que se me ha pasado: no es que no me dé cuenta, porque no me estoy quejando de la repercusión de mi bitácora, que es la que es y según el día y según para qué y para quién. Me lamentaba de la demasiada repercusión en los medios (por miles de personas, no por ochenta en una bitácora) de quienes saben más venderse que escribir. Tan sencillo como eso. Y lo de cambiar, bueno, podría ponerte unos cuantos ejemplos de cómo la gente, el boca a oreja y cierta anarquía colectiva han cambiado unas cuantas cosas. El Sistema tiene la sartén por el mango, pero sólo porque de momento, le dejamos. Hay que ser valiente (o loco) para dar el primer paso, para ser pionero, eso sí. Pero luego se sumarán otros, cada vez con menos miedo (y esto no es utopía, Anónimo #4, es memoria).

Si puedes pasarme la dirección de ese sitio donde hablaban y se quejaban de los talleres de escritura, te lo agradecería mucho. Siento curiosidad.

No lo enfoques mal, aquí no hay "pelea", y mucho menos personalizada. Sólo había hartazgo con el estado de unas cuantas cosas. Vehemente, si quieres, pero poco más.

Barbabraçada forta.

Sergi Bellver dijo...

Bienvenido y gracias por tu "firma", Xuan. Pero sobre todo, colijo, por tu paciencia lectora.

*

Bien hecho, Carlos, chiste (El humor, el humorHeart of Flart-ness o Brando con nariz de payaso, o en la isla del Dr. Moreau revisited también me vale, menuda facha...—), chiste y dardo, todo en uno.

De lo que nos pasas de Lemus (inteligente artículo, pero no se moja, me falta asertividad entre tanta opción), rescato esto, para meditar sobre ello:

"¿Qué significa, entonces, que el trabajo de Fernández Mallo, uno de los más radicales del idioma, se edite en la misma casa editorial que publica a Clara Sánchez y Marcela Serrano? Dos opciones: a) que los escépticos tienen razón y ya no es posible recuperar el ánimo subversivo de las vanguardias, sólo su voluntad experimental; b) que la subversión es todavía posible y su nombre es, como quería Julia Kristeva, abyección: roer desde dentro, aprovechar los medios de distribución ya creados para dinamitar sus pilares."

Si supieras la de veces que he hablado de eso, de hacer justo eso, con amigos escritores y nunca nos ponemos de acuerdo. Ojalá fuera ese el caso que nos ocupa, pero me temo que es mucho más sencillo: si vende, lo compro y lo revendo (mentalidad editorial).

Me gusta en todo caso la visión de Lemus sobre la trilogía Nocilla como valiosa por el proyecto en sí y no tanto por el fondo y la forma de las obras. Pero en cada lector hay discursos y propuestas que cuajan o no cuajan. Yo creo que ahí no está el paradigma de la modernidad, con todo respeto, y que respeten los demás que por decir eso no me convierto (me da la risa) en un reaccionario. Por favor.

Abrazos.

Sergi Bellver dijo...

Amigo Viajero, Hipólito es siempre un tipo genial, e inteligente, sobre todo porque sabe transir de humor todo lo que hace. Mayoritario no, pero que se abran las ventanas, se oree la casa y entre la gente sin miedo, eso sí. Antiguamente los curas le enseñaban la Biblia a sus atemorizados feligreses con espantosos iconos mortificados en los retablos. Los sacerdotes egipcios guardaban celosos sus secretos ante la población. Los masones canteros se comunicaban con un lenguaje encriptado. Los... en fin, lo que hacen muchos críticos no es otra cosa que convertir lo que se les antoja en códigos elitistas y apropiarse de aquello que debería ser la verdadera literatura: material vivo puesto en palabras, sin más.

Abrazo.

pd: le pasé a Víctor noticia de tu opinión sobre Amor del bueno. Esas cosas siempre alegran al autor.

*

Bienvenido y gracias por asomar, Recaredo. Si te gustó a ti, es que vamos bien.

Sergi Bellver dijo...

En efecto, querido Marcelo, mucho tiempo...

Espero que no te pareciera mal la mezcla, al fin y al cabo la literatura es un poco lo mismo: mezclar vida con vida, ficción con realidad, discurso con voz, mirada con idea... En fin, para cosas más escuetas prometo mayor concreción.

Me importa mucho lo que hay en esta frase tuya, porque es parte del sentido de mi entrada: "la excesiva importancia que adquiere a veces la crítica frente a la creación". Una buena crítica es muy necesaria, pero cualquier crítica, si viene de según quién, está empezando a dañar mucho la creación, porque la condiciona, y espero que nos demos cuenta a tiempo de ello.

Salas ya está retirado, ¿no? Mira que eres nostálgico, seguro que hubieras dicho Zamorano, pero como sabes lo que me jodió ver el 5-0, precisamente en Chile, elegiste a otro. ¡En el fondo eres un buenazo!

El cuento sobre Chiloé era sólo una escena, digamos que sólo valía por la ambientación, como cuento era muy malo. Espero que los que vendrán en el libro te gusten más, porque hay trabajo y trabajo y trabajo...

Hasta pronto (eso espero), hueón.

Un abrazo fuerte de tu amigo. Aquí estamos para lo que necesites.

Sergi Bellver dijo...

Gracias por el bello poema, Marsu, aunque te equivocas en algo: tiene todo que ver, y si no, relee el poema, que nunca por casualidad hace uno estas cosas.

Me aplicaré en lo de ser feliz. Por eso voy a dejar ciertas guerras a partir de ahora para los que gustan del combate por el combate. Yo sólo empuño la palabra si de veras hay una razón para ello que, al menos a mí, me parezca justa.

Besos.

*

Bienvenido, Humanoide, ya te contesté en tu espacio y leí tu comentario, me alegra que el placer por el hallazgo haya sido mutuo.

Como te dije allá, nada hay más grato para un escritor que otra persona le diga que encontró sus palabras en el texto. Al fin y al cabo es como un buen oficio, carpintería, lo que sea: servir para que otros tengan algo útil o bello entre manos que puedan hacer propio.

Abrazo grande.

Sergi Bellver dijo...

Hombre, mi querido Ignacio Capótegui, qué alegría verte de nuevo por aquí. Lo de los años, nada, nada, conozco a algún que otro veinteañero que ha leído cinco veces más que yo y encima tiene tiempo para estudiar y pasarse más videojuegos que todos tus hijos juntos (es un decir... que videojuegos no sé, pero seguro que estudian). Portentos de la generación aftercolacao, supongo. en mi caso no es tanto, como digo, el leer mucho, sino el tratar de leer bien.

Si alguna vez tienes diario, revista, o lo que se tercie, prometo ceñirme al contexto, palabra... una cosa es esta bitácora, sin corsé y con cuerda larga, y otra el trabajo. Si te digo que no quiero pasar de diez cuentos en mi libro de relatos ni de 150 ó 200 páginas en la novela...

La excedencia tómatela para lo de hacer reverencias y lamer posaderas, pero lo de escribir no, ni de coña (no te lo crees ni tú, amigo, que si entre la consulta y la familia, encontraste siempre tiempo para cuentos y novelas, es que lo llevas en el ADN).

Abrazo pindépiro.

*

Wilco, que ja van tres avuí, mira cap amunt, que ja t'he dit quelcom.

No t'amoinis, que no passa rés.

Més barbabraçades, barnabarbut!


*

Estocada, dos orejas y rabo, ETDN, pero yo también preferiría ver a los otros toros, a los Bulls. Eso sí, las costillas con los dedos, las cosas por su nombre, y, sobre todo, yo no me iba a olvidar del sabor del jamón pata negra o del lenguaje de mis padres, vamos, ni empadronándome en Wisconsin.

Lástima de porra, sí... Pero lo de plantear debates literarios (profundos o peregrinos, tanto da, si uno no tiene nombre ni galones...) en clave vehemente va a pasar a la historia, visto lo visto.

Mejor zapatero a mis zapatos, yo a lo mío, escribe que te escribe, y que salga el sol por Albarracín (cada uno ve amanecer donde le parece).

Besos, amiga ¿nos vemos el jueves? Como no me puedo desdoblar, yo estaré en lo de Ferrando, aunque me gustaría charlar con Hipólito también, ay...

Marsu dijo...

Obviamente tiene que ver.
¿Por qué si no, me iba a haber acordado a tí al leerlo? ;)

Juan Carlos Márquez dijo...

Si es que donde esté el blanco...

marina dijo...

Sergi...! Te envié mi comentario por mail, espero que no se le pegara la etiqueta del spam.. :-)
M'agrada la nova cara de la bitàcora...

fins aviat!
un petonàs al...

Sergi Bellver dijo...

Doncs va arribar com Spam, Marina!! Acabo de veure-ho per "casualitat" (fa temps que faig un cop d'ull a l'Spam, per anar amb compte i no esborrar el que no toca).

Ho llegeixo avuí o demà i et contesto.

Abraçada cap al Maresme


pd: Jordi, Carlos, Alfredo lo mismo digo, tengo correos vuestros como Spam, uno más o menos nuevo y dos viejos. Me pongo al día en seguida. Si alguien más tiene problemas de ese tipo o no contesto en varios días, que me de un toque, aunque sea aquí, como ha hecho Marina.

Ayshane dijo...

Antes de descansar hoy los ojos, que ya va siendo hora, comentarte que después de leer tu entrada, honesta y sencillamente sincera he llegado hasta el final con un regusto dulzón; me explico, apenas te conozco... brevemente 4 días en un mes y ahora además desde aquí, descubro la veracidad de tus palabras, de tus acertadas o no opiniones puesto que día a día y con una larga sonrisa me doy cuenta de que a pesar de tener muchos libros e ignorado muchos otros que de entrada me hubiera venido bien para aprender, culturizarme un poco más y a fin de cuentas no sentirme a veces tan ignorante; y dispuesta a decir algún taco (ya sabes que de vez en cuando se me escapa alguno y que luego dices algo parecido a "esta fuera de contesto" jajajaja)voy a decirte únicamente que "olé por los cojones tan bien puestos que tienes y a los que se ofendan por una mera opinión sincera, no lucrativa en un página personal pues que se vayan a tomar viento fresco y pasen de largo"

Me está encantando leerte, has sido un descubrimiento que de seguro me hará aprender muchisimo... de echo ¿o hecho? jajaja hay cosas que están destinadas a comenzar algún día, solo hace falta la chispa para comenzar la andadura....

Besos,
Ana Belén

Marta María López dijo...

Bueno, Sergi, acabo de leer esta entrada antigua y me he quedado a cuadros. Me quito el sombrero ante tu lucidez y tu valentía. No sé si, como dijo algún comentarista tuyo, con estas palabras te estás cerrando puertas, pero yo siempre he creído que ciertas puertas es mejor que permanezcan cerradas. Quizás se debe a que yo soy un poco así de kamikaze también y la boca me pierde y digo lo que pienso aunque lo que piense me suponga un problema. Me he metido en "embolaos" como este muchas veces y eso me supuso puertas cerradas en las narices, pero no me arrepiento. No soporto las bajadas de pantalones. El fin no justifica los medios. Ahora soy más cauta que antes, pero basta que alguien me pregunte: "¿Qué piensas de...?", para que acabe abriendo la bocaza y metiéndome en líos :)
Un abrazo.