Bitácora de Sergi Bellver: Colapso vital.

11/2/08

Colapso vital.

Amigos, hoy a las 14 horas (zona CET) se ha cerrado el plazo para la tercera convocatoria del Premio de Relato mínimo Diomedea, para la que se han recibido alrededor de cincuenta relatos. Y el próximo viernes, día 15, a la misma hora, publicaré el fallo con el ganador y los dos finalistas. Nada es seguro, y tal vez me arrepienta, pero al menos por el momento, hasta aquí llegó el Premio Diomedea. Estoy tentado de cerrar también esta bitácora, de dejar mi labor en la editorial, de abortar el proyecto que me plantearon para dar talleres de escritura creativa, de abandonar la idea de la revista literaria y, si soy honesto conmigo mismo, puede que un día de estos me olvide incluso de la escritura en general y tire mis dos manuscritos a la basura.
De momento voy a dejar toda esa duda en un cajón apartado, lejos de mi vista para no torturarme ni darle más vueltas, y voy a seguir trabajando. En cuanto pueda, también haré la reseña de los libros que me han llegado ya al apartado de correos y de los primeros que leí de aquella lista de literatura de viajes. También, de vez en cuando, publicaré en su momento algunas noticias relacionadas con la literatura, novedades editoriales y libros que considere que merezca la pena que leáis. No voy a actuar aún en ningún sentido (salvo el silencio, acaso) ni a tomar ninguna decisión precipitada, ni en la editorial, ni en la bitácora, ni en los talleres, porque la confianza que otros han depositado en mí se merece cierta integridad y respeto. Pero por razones personales, más que poderosas, ahora mismo considero en entredicho el mismo acto de escribir una sola palabra más.
Todo lo que he hecho en mi vida ha sido un larguísimo rodeo para evitar o soportar una realidad con la que no me conformo, todo lo que escribí fue apenas un anestésico para la sed. Lo que he vivido con algunos de vosotros gracias a esta página ha supuesto parte de lo mejor del camino, y por eso os lo agradezco de todo corazón. Creo que me llevo a más de un amigo gracias a esta red extraña, y sólo por eso ya habría valido la pena anudar una iniciativa tras otra. No es un adiós, lo más probable es que sea un hasta pronto, pero considero que he de replantearme todo, después de una suerte de colapso vital que me ha dejado sin rumbo y sin cartas de navegación. No sé hacia dónde me lleva la deriva, pero necesito encontrar y construir una realidad distinta, una que no me sepa a sucedáneo, aunque el riesgo sea grande, porque una vida sin pruebas de fuego es sólo supervivencia y yo no vine al mundo para eso, no, para sobrevivir sin más no vine. Prefiero renunciar a lo seguro y exponerme, con tal de dejarle una mínima posibilidad al Deseo.
Gracias a todos y hasta siempre, hasta pronto o hasta la próxima.

72 comentarios:

Sr Curri dijo...

¡50 relatos en el Diomedea! Vaya, enhorabuena. Es todo un logro. Felicidades, de verdad. Las cosas de la cultura cuesta mucho organizarlas y normalmente no dan más satisfacción que que salgan bien.

Ahora, señor Bellver, ya no puede irse. Tiene un compromiso con nosotros. Una ducha, un colacao y se le pasará todo. Los lunes son siempre malos (esta frase también se refiere a ese grupo musical que se llamaba los lunes).

Nos vemos. Aquí.
Un abrazo.

goroka dijo...

Estoy todavía flipando, y no es que haya fumado maría,no no, es que descubro hace dos días como aquel que dice, una de las bitácoras mejor construída y,zas, quiere desaparecer como por arte de mágia.Y dime:qué hago yo ahora con este mal cuerpo que se me ha quedado con la desafortunada notícia? Quié nos va a contar todas esas historias que nos hacen vibrar, sentir frío, calor,desesperación o rabia? Quié nos va a abrir los ojos hacia esa realidad tangible de la gran debacle de incultura que nos asiste?Quién nos hablará de amores que se rasgan y se marchitan en aras de ofrecer lo mejor de sí mismos, o de entregar todo lo que son?Querido y estimado Sergi Bellver, esto que haces es una gran marranada si me lo permites pero...estás usando tu libertad y no podría ser de otra manera en ti.Espero y deseo que vuelvas a meditar sobre la hecatombe que se nos avecina y ojalá el pequeño dios hindú que preside tu bitácora en la cabecera, te llene de luz.Un beso de rayuela,de trópico de cáncer,de la mujer rota,de cien años de soledad,de las inquietudes de shanti andía,de esos cielos,de barrio de maravillas,de lobo estepario,de abel sánchez,de muerte en venecia,de hannah arendt...sé feliz!!!

en tierra de nadie dijo...

Me sumo al sentimiento de los comentarios anteriores. Yo también te he descubierto hace poco y me quedo, como quien dice, con la miel en los labios.

Egoístamente deseo que sea un bajón pasajero, que tras unos días o semanas de descanso y reflexión eches de menos esto tanto como tus lectores a ti.

No está bien acostumbrarnos a algo bueno para arrebatarnoslo de cuajo.

Pero la libertad está por encima de todo lo demás. Así que sólo puedo desearte suerte, salud y alegría en los nuevos caminos que emprendas.

Y que sabes donde me tienes.

Un placer conocerte. Y un abrazo grande, que espero sea un hasta pronto.

ETDN

Diáfana dijo...

Hola Sergi.
Creo que nunca escribí aquí en tu blogger pero ya me conoces de otros sitios.
Siento que te sientas así de perdido y con esa brújula dando vueltas como loca pero eso les pasa a los que tiene gran corazón y mayor cerebro.
Te entiendo y te apoyo. Yo soy partidaria de los cambios de rumbos radicales en la vida, de las vueltas completas y las puestas bocabajo.
Te deseo que, dure lo que dure, sea para mejor (aunque siempre suele serlo) que aprendas, que sientas hasta lo mas hondo, que elijas y te quedes o te vayas de donde te dé la real gana.
Sufre solo lo imprescindible y acuérdate que solo te debes a ti mismo. A los demás que no den. Ya cada uno se buscará la vida como pueda.
Mil besos tiernos y reparadores.
Ya sabes por donde ando :)

hombredebarro dijo...

Yo tampoco he dejado nunca un comentrario en tu bitácora, creo, pero me asomo a ella de vez en cuando y leo. Además doy con tus comentarios en otras que también me interesan. Se nota pasión por aquello que haces. Pero quizás un exceso de impaciencia o de autoxigencia lleva a veces a estos colapsos. Sobrevivir no es tan malo. La vida está llena de supervivientes y créeme son los tipos y tipas más interesantes. Un saludo.
Y espero que pronto el nudo se deshaga.

Anónimo dijo...

cuando tu vida se convierte en una busqueda incansable de buenos escritores , es una muy desagradable noticia la posibilidad de que esta bitácora desaparezca.
Pero es como una relacion de amor,ante todo ha de importar la felicidad del otro,aunque nos duela su marcha.
Así que te deseo todo lo mejor allá donde "vayas",y ya sabes...cuando nos necesites silba.

Anónimo dijo...

Gracias por habilitar de nuevo los comentarios abiertos (ya te dije que me daba mucha pereza hacerme un perfil), así puedo decirte públicamente que creo en ti, que te envío mi agradecimiento y mi respeto por todo este tiempo y trabajo compartido con nosotros y que espero que sea un hasta pronto.

No obstante, si me lo permites, creo que debo decirte algo más, Sergi, y es que tú eres un escritor, un artista a tu manera, y que no puedes esperar encajar en otro molde. Creo que te has dado cuenta de que demasiadas veces el arte no tiene mucho que ver con el mundo en el que estás metido, que se rige por unas normas bastante más mundanas y corrientes. Tal vez por eso te esté quemando la vida que llevas y la que en realidad quisieras es distinta. Eso le pasa a tres cuartas partes de la humanidad, nada nuevo bajo el sol. Pero tú eres el único dueño y responsable de tu propia vida, así que plantéate qué es lo que deseas realmente, como dices al final, y no hagas concesiones.

No pienso que la disyuntiva esté entre la supervivencia o la renuncia, tal vez podrías compaginar las dos cosas, encontrar un modo de sobrevivir en lo material (mientras sigan sin poderse comer las piedras) y a la vez seguir persiguiendo tus sueños. Pero si no puedes conciliar eso, si hay que elegir entre blanco o negro (a veces la vida en la escala de grises es más cómoda, pero no siempre posible para cierta clase de espíritus), lo dicho, no hagas concesiones.

Siempre estarás a tiempo de arrepentirte de lo que hagas, pero ya hemos hablado alguna vez de que lo peor del mundo es arrepentirse de lo que no hicimos. Por el camino aprenderás lo necesario.

Aparte de eso, me parece que tus últimas cartas (excelentes, por cierto, literariamente, sobre todo la moscovita, y las escenas del cura y el miliciano) tienen mucho de literal, aunque las vistas de ficción. Me parece que el amor o el desamor tienen mucho que ver con todo esto, disculpa si me equivoco, pero es lo que intuyo.

Si no regresaras aquí, hazme un favor, ¿de acuerdo? Que la próxima vez que sepa de ti sea porque tengo un libro tuyo en mis manos. Haz lo que quieras, pero no dejes de escribir, eso es lo único que no te perdonaría nunca.

Un abrazo enorme y mucha suerte.

IF

José C. dijo...

De un tiempo a esta parte venía leyéndote pero sin comentar nada, ni aquí porque ya no podía, ni en el correo porque no se me ocurría nada que añadir ni quería molestarte, ya que no sueles contestar. Por eso este comentario, que te ruego disculpes si me extiendo demasiado. No se me ocurría qué añadir, pero seguía disfrutando con la lectura y un poco sorprendido por tus letras, que cada vez me parecían un poquito mejores, en una buena dirección.

Hoy sí que debiera haberme llevado una sorpresa, al leer tu agotamiento o tu desencanto, pero no sé por qué, no me sorprende tanto. Tienes una enorme capacidad de trabajo pero no estás hecho para la rutina. Eres generoso con tu energía y con los demás, pero llega un momento en el que te encuentras con las manos vacías. Tienes talento, sabes hasta dónde llegas, sabes que aún te falta un trecho del camino, pero no quieres recorrerlo así, como lo has hecho hasta ahora. No sé qué te ha pasado en lo personal, espero que nada relacionado con la salud ni nada de eso, pero vista tu trayectoria y tu manera de ser, por lo que creo conocerte, me parece lógico que no te conformes. Me da que lo tuyo no es un problema de fuerza, que te sobra, sino de motivación, que necesitas estar convencido de lo que haces en cada momento.

Sinceramente no sé qué más decirte, aparte de que cuentas con mi apoyo y mi aprecio, eso creo que lo sabes. Pero mucho me temo que ahora las palabras no pueden ayudarte demasiado, y sólo necesitas un cambio profundo, que depende de ti.

Piénsatelo un poco, no seas drástico, sopésalo todo, pero una vez tomes una decisión, no mires atrás.

Hagas lo que hagas, dejes de estar presente aquí, dejes o no la editorial, el taller, la revista, el concurso, lo que sea, hay una cosa de la que estoy absolutamente convencido: escribirás.

Has nacido para eso, tanto si publicas como si no, tanto si estás en el mundillo como si no, escribirás. Puedes hacerlo igual tanto si te relacionas con toda la gente de editoriales, talleres y otros escritores, como si escribes tus manuscritos aislado en una cabaña del bosque. Lo que tenga que venir o no después ya no depende de ti ni de tus contactos, porque no me pareces de esa clase de gente, sino de tu trabajo, de tus textos. Escribirás publiques o no, si le gustas a muchos o a muy pocos, da igual, escribirás. Pero me sumo, como ya imaginarás, a esa última petición de IF. Yo también me decepcionaría contigo si lo dejaras.

Te mando un abrazo y mucha fuerza, amigo.

Anónimo dijo...

Será complicado pasar sin tu voz a través de la palabra.
La vida será distinta sin tus lecturas.
Maldita sea!
Huérfana de ti.
Suerte

letras de arena dijo...

Sólo decirte que no te rindas, que somos muchos los que te leemos, sin ni siquiera pronunciar una palabra virtual, pero admirándote.
Un abandono tuyo significa un pequeño abandono en cada uno de nosotros, que ya estamos bastante mordidos por los desánimos diarios.
Haz lo que puedas, una red invisible está contigo.
Un saludo.

NIMRIL dijo...

Yo te entiendo, Sergi, tal vez porque yo paso en ocasiones por circunstancias similares, porque he tenido mil veces la tentación de abandonar, de tomarme un respiro, de reciclarme, de mejorar, de dejar pasar la vida por delante de mí. Pero te diré lo que un gran amigo mío me dijo en una ocasión y que es, a veces, lo único que me mantiene en la brecha: "cuando se han oído los gritos del mundo, es imposible cerrar los oídos".
Mucha suerte, compañero de viaje.

La flak dijo...

que vas a dejar de escribir? que vas a dejar tu trabajo? que vas a dejarlo todo? PUES NO... es que no es conceso. Asi como piensas tonterias, te has puesto a pensar por todo loq ue hs pasado para llegar a dodne estas? que si es mucho que si es poco no e slo importante. Lo has logrado solito, con tus letras con tu pasion y entonces?

te pasastes? que e slo que te dio ahora? depre? pues de esa sufrimos todos en algun momento.

Ayyy es que me da rabia cuando la gente se da por vencida. Tu puedes porque puedes y ya.

A parte de eso gracias por tu mail. Muy hermoso. Los sentimientos son los mismos Sergi. Es una invasion de muchas cosas.
Dificil de explicar. Me encanto haber ido a Madrid.

Te quiero mucho

lector dijo...

Hola, Sergi, me atrevo a dejarte por fin un comentario porque creo que la ocasión lo requiere.

Soy uno más de tus lectores anónimos que, por lo visto, formamos un nutrido grupo. Suelo leer con atención tu bitácora y algunas de las que tienes enlazadas, y disfruto con las propuestas y los debates de todas ellas, creo que hay un grupo de personas ahí que está haciendo realmente cosas muy interesantes en la red, y que me parecen una verdadera alternativa a los medios tradicionales. Pienso en Miguel Ángel Muñoz, en Vicente Luis Mora (ahora deberías recitifcar algunas palabras que dijiste en su Diario de lecturas sobre los anónimos, visto lo visto), en Portnoy, en la revista Narrativas, y en muchos otros, todos tan distintos pero tan necesarios para los lectores que no nos conformamos con lo de siempre.

La tuya ha sido siempre una bitácora peculiar, más de creación y pasión que de crítica e intelectualidad, pero somos muchos los que hemos disfrutado y nos hemos emocionado leyéndola. Sé además que queda mucho material aquí, en ese sentido nos quedan lecturas, si rebuscamos un poco en el tiempo. Pero me parece que si cerraras esta bitácora quedaría un hueco enorme en la red. Nadie es imprescindible, por supuesto, pero esto no será lo mismo.

Porque no se encuentran todos los días personas con una pasión y una generosidad como la tuya.

Yo también espero poder volvérmelas a encontrar un buen día, aquí, en un libro, o donde surja.

Escucha a quienes te quieren, pero sobre todo a tu voz interior.

Te deseo lo mejor.

Y un enorme gracias por todos los buenos ratos.

Anónimo dijo...

Pues yo creo que eres un maldito cabrón que se saca de la manga algo tan bien parido como el premio diomedea, y luego se raja a mitad de camino. Pienso que eres un capullo que le deja a uno temblando con cartas escritas de puta madre, como la de Sasha e Irina y luego nos deja sin postre. Me parece que eres un cabronazo, sí, con todas las letras, por hacerme sentir bien tantas veces y largarte ahora por las buenas.

¿Que no puedes vivir de tu trabajo en la editorial? Pues monta tú una, que lo harías genial. ¿Que no estás convencido de lo de los talleres? ¿Y cuánto profesor infiltrado te crees que hay en cualquier parte, macho? Haz lo que puedas y no te agobies tanto con lo de ser honesto, eso ya se verá por tus actos. Ya se ha visto en todo este tiempo, si exceptuamos tu mariconada de hoy.

En realidad creo que eres un tío cojonudo, pero te meto caña para ver si despabilas, así que sécate los mocos, dile a tu chica que la quieres como nadie y que se deje de historias, follad como animales todas las noches, y haz el puto favor de acabar tu novela, que ya llevo tiempo esperándola, ¿estamos?

Te quiero, perro (lo que yo no te perdono es que me hayas cabreado y me hayas hecho escribir el comentario más largo que he dejado en mi vida, tío).

Tu amigo anónimo (sí, te jodes, otro anónimo).

El Viajero Solitario dijo...

No te conozco apenas, pero he de admitir que me ha sorprendido leer esta entrada. Sigo tu bitácora desde hace un tiempo y reconozco el esfuerzo desinteresado y la dedicación que ofreces a la literatura en general y al cuento en particular. Soy consciente de que la literatura no es todo, ni siquiera lo más importante, y que poderosas razones has de tener para pensar y escribir lo que has escritro. Sin conocerte lo suficiente, alabo tu valentía cuando dices que "necesito encontrar y construir una realidad distinta, una que no me sepa a sucedáneo", y te atrevas además a hacerlo; ya quisieramos muchos tener ese valor.
Mi sorpresa viene porque la entrega que vienes mostrando hasta ayer mismo en esta bitácora no hacía presagiar este "desenlace". No hace mucho me comentaste que "ni se te ocurra colgar las botas con la escritura, que no sirve para nada en la vida, más que para vivirla de un modo particular (que no es poco)". No era mi intención colgar las botas, pero comparto lo que me dijiste, de ahí que me sorprenda ahora tu decisión o idea de colgarlas tú.
Así y todo, Sergi, sólo me resta agradecerte que hayas compartido con nosotros tu amor por la literatura y la labor (¿pequeña? ¿grande? ¿importa acaso?) que haces en favor del cuento, y desearte que tomes la decisión más acertada.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Espero que encuentres lo que buscas, haz lo que sea necesario, lo que tú consideres mejor. Que encuentres esa nueva realidad distinta si es lo necesitas. Feliz viaje.

Antonio (militeraturas) dijo...

Per a tu, Sergi:

Ver cerrarse el día.
No como un libro
sino como una faja demasiado
apretada. La niebla, alrededor,
comprimiéndolo todo.- ¿Todo?
- Todo es donde se está.

Donde se está tan sólo hay
un centro que pronuncia y escribe.
Un centro, o una esquina.
Alrededor, como la niebla,
lo demás. Irreal.
Lo vivo, abajo, inhabitable.

Oír sellarse las compuertas.

Querer sobrevivir
ha de ser la costumbre.

Chantal Maillard.

Claudia 2008 dijo...

No sirve de nada pero yo, que estoy igual o peor que tú, te invitaría a un café bombón en el Café de París, que está en Ópera. No te diría mucho pero seguro que te convencería para que no tirases la toalla. Y, de paso, te crearía una adicción al café bombón. He sido anónima indirecta (porque has logrado que me siente a escribir más de una vez) y ahora te entiendo perfectamente. Y créeme: Todos hemos venido a este mundo a sobrevivir. Eso tiene más mérito. Salud.

Anónimo dijo...

18 comentarios en dos días.

Tú verás si tienes derecho a dejar de escribir o no, pero creo que cometerías un error. Seguro que muchos te ignoran, seguro que a muchos no les gusta lo que haces, pero si tanta gente te apoya, por algo será... no te parece???

Hazlo cuando te sientas mejor, hazlo en el modo que prefieras y donde te parezca bien, pero ES-CRI-BE.

Anónimo dijo...

Si lo eres, si eres escritor entonces no podrás dejarlo. Aunque quieras, aunque pienses que es lo mejor.

Todo tiene baches pero de veras que sería una pena que abandonaras lo que estás haciendo. En todos los lados hay tocapelotas e injusticias.

Ánimo. A seguir. Hacia adelante.

Marsu dijo...

Querido Sergi, no he leído los comentarios anteriores, no sé qué te habrán dicho, aunque lo puedo suponer. Estoy muy ocupada, y no tengo tiempo para nada. Únicamente para leerte, para esto siempre saco unos minutillos.

Sergi, tú eres ESCRITOR, así, con mayúsculas. Siempre lo has sido, lo eres ahora, y siempre lo serás. Te pongas como te pongas, tu naturaleza no cambiará. Además de escritor, eres BUSCADOR. Y sea cual sea el cataclismo que te ha llevado a replantearte tu vida (de nuevo, porque esto no es nuevo, lo sabes), sea cual sea, eso no cambiará tu naturaleza.

Así que te lo digo con toda la tranquildad del mundo: sé que antes o después volverás a escribir, sé que aquí o en papel te encontraré de nuevo. No tengo la más mínima duda.

Muchas gracias por todo lo que nos has dado hasta ahora. Mucha suerte, encuentra tu faro, y ya sabes dónde estamos, o al menos donde estoy yo, para lo que necesites.

Un beso

María

manuespada dijo...

Tendrás que apuntarte a "Escritores anónimos" para desengancharte y leerles este post a otros que han intentado dejarlo como tú, Sergi, pero uno nunca se acaba de desintoxicar, vivirás permanentemente con el mono, aunque montes un taller de coches en el barrio, apuntarás cosas en la libreta a escondidas, y tendrás una recaída. Ánimo, dejarlo no es fácil.

Lula May dijo...

Los colapsos vitales son, como ellos mismos se dicen, vitales. Necesarios, viscerales, rotundos, incluso placenteros (aunque ahora no pueda parecértelo). Date tiempo, descansa y disfruta de todo lo hagas, sea esto de la naturaleza que sea. Y, sobre todo, no te juzgues duro.

Ha sido un auténtico placer leerte durante este tiempo, un regalo.
Gracias por tu generosidad.
Un abrazo enorme,
Lula.

Oren dijo...

Soy uno más de los que te leían pero que nunca dejaban un comentario.
He de reconocer que tu post me ha impresonado.
No soy nadie para aconsejar. Cada uno sabe lo que tiene que hacer con su vida, pero desde luego que te echaré de menos.
Gracias por todo lo que durante este tiempo me has dado.

Herman dijo...

Permíteme, Sergi, que también me una a este motín de perplejidad y tristeza. Como ya te dije, refiriéndome a tu apasionada generosidad, eres un ejemplo a seguir, una auténtica rara avis en peligro de extinción. Por eso lamento de veras que atravieses horas bajas. Aunque confío en que muy pronto vuelvas, cargado de entusiasmo, para iluminarnos de nuevo. Sería muy reconfortante para todos. Te mando mucho ánimo. Un fuerte abrazo.

Raquel dijo...

Sólo me imagino una combinación posible de tres sentimientos que te hayan podido llevar a esto: decepción o desencanto con algo o alguien, alguna traición o puñalada por la espalda y, no sé cómo llamarlo, tal vez una especie de descenso a los infiernos en el que te has visto en algún espejo y no te has reconocido.

Por inseguridad o cobardía no creo que sea todo esto, no te pega en absoluto. Pienso que lo que te sucede es que sabes lo que quieres, pero no aciertas con el cómo. ¿Quieres que te publiquen, ganar premios, que te reconozcan por la calle, impresionarnos? ¿O quieres escribir cosas que nos toquen por dentro? Yo creo que tú, yo, y otros muchos, sabemos perfectamente la respuesta. Pero tienes que encontrar la manera adecuada y no perderte en lo que no necesitas, en lo que no te aporta nada.

Estoy con otros comentarios, se te va a echar de menos, más de lo que te pensabas antes de escribir eso, seguramente, pero estoy convencida de que seguirás escribiendo, una vez te sientas bien, tú mismo y sin sucedáneos, ante la imagen del espejo. Y se te echará de menos porque todo lo tuyo está vivo, porque no serás el mejor escritor del mundo, porque siempre habrá otros más listos, más eruditos, más ambiciosos, más ingeniosos, más vendibles, más talentosos, pero si algo tienen tus escritos, aunque no sean perfectos para cualquier crítico, es que respiran, que están vivos. Siempre. Y eso los hace "perfectos" para algunos lectores. Tal vez algunos críticos piensen también que yo no soy una buena lectora. ¿Crees que me importa? ¿Te vale con eso, con establecer comunicación con alguien, sin importar quién, o no es lo que quieres?

Más que suerte, te deseo paz mental, porque con ella conseguirás lo que te propongas. Cualquier decepción o traición que hayas vivido en tu trabajo y tus proyectos no creo que sea muy diferente a la que cualquiera de nosotros pueda vivir en cualquier otro trabajo que no tenga nada que ver con la literatura. La gente es la gente, en cualquier sitio. Concéntrate en TU VOCACIÓN y relativiza todo lo demás.

Me parece que lo que te vendría genial ahora mismo es un largo viaje, una escapada, hazlo si puedes.

A veces las personas tenemos que tocar el suelo para volver a levantarnos mejor que nunca. Y tú ahora tocas fondo, Sergi, pero si sabes aprovechar la ocasión para el cambio, si no te decepcionas a ti mismo ni a muchos de nosotros, tú no te levantarás, tú volarás.

Un beso.

cgamez dijo...

Pues es lástima. En todo caso, suerte en lo que te plantees en adelante, un abrazo y gracias (que es lo menos que se te puede dar, las gracias).

Anónimo dijo...

Sergi:
Hace poco descubrí esta ventana, por la que miro,conozco otro mundo, y a la vez me reconozco en el amor a la escritura que tenemos en común los que la visitamos.
He pasado este ùltimo año momentos muy difìciles, que me han descolocado. La muerte de mi padre lejos de casa, el descubrimiento de una enfermedad en mi hija casi adolescente, el recuerdo intermitente de una infidelidad remota ya de mi marido, en fin...
Pero te aseguro, que si buscamos bien adentro nuestro, algo siempre encontraremos para seguir adelante. Cuando se apaga la luz, la oscuridad nos encandila. Y sin embargo, es cuestiòn de esperar tan solo unos instantes porque no tardará en aflorar la capacidad para empezar a distinguir, a ver. Primero grandes sombras, figuras inciertas. Luego, no sabemos de dónde, pero un pequeñito haz de luz que se cuela desde afuera nos permite ver lo que antes no podìamos.
Deja pasar unos instantes, vuelve a abrir tus ojos en la oscuridad, puede que aún en esa situación descubras cosas nuevas o te redescubras a ti mismo.
Con cariño, desde Argentina:
CMC

Juanjo dijo...

Siento que lo dejes, Sergi; pero sobre todo que estés pasando por un mal momento.
Espero que sea para bien, y salgas de este pozo en que te hallas con las ideas claras y una dirección fija a la que dirigirte.
Los caminos que merece la pena transitar, los que llevan hacia nuestros deseos, no suelen ser fáciles de recorrer.
Aplaudo tu decisión de seguirlos y espero que no desfallezcas.
Y si necesitas algo de mí, pues ya sabes...

dimitri dijo...

Tal vez tengan razón por aquí arriba, tal vez no se pueda dejar de ser escritor.

Piensa con calma y perspectiva y, decidas lo que decidas, aquí tienes al menos mi pequeño apoyo: tomarás el camino adecuado.

un abrazo.

Las3Musas dijo...

Te entiendo, estuve años sin escribir. Pero las letras ganan y tarde o temprano uno debe contar retroactivo. Las letras nos explican cosas de nosotros mismos que de otra forma no descubriríamos.
Pero también es válido dejarlas, dejarse, cambiar el rumbo, romper espejos.

Yo tengo la extraña sensación de que tengo un amigo catalán en Madrid.
Un abrazo fuerte.
musa

Balcius dijo...

Claro que puede irse, claro que puede cerrarlo todo y abandonar. Es lo hermoso (¿todo lo hermoso es triste o es al reves?), lo que hace de la flor lo que es hoy: que mañana no lo será.

Y es lo que le dará un valor gigantesco a la siguiente palabra que nos regale, a lo que al fin salga de sus manos. Volverá no porque se lo pidamos, no por un compromiso o una promesa. Volverá porque tiene luz dentro, porque se llenará de palabras que arden y cuando las escribe siente más que nunca que está vivo, que regala belleza al mundo y que se hace a sí mismo.

Ve atesorando letras, y tiempo. Sobre todo tiempo. Un abrazo.

Sergi Bellver dijo...

En general, para todos:

“No tengo tiempo”, dice uno. Y suele ser verdad. Pero es el tiempo el que suele tenernos en sus manos. Me zafo, lo busco, y no se me ocurre mejor manera de pasar la mañana del sábado que dedicándole eso, tiempo, a quienes se lo merecen. He de darme prisa, escribo en casa desde temprano y luego a toda máquina con el copia y pega en el ciber. Al mediodía quiero estar en Fuencarral, con los huelguistas de la Librería Fuentetaja (se aceptan adhesiones).

Como dije en la entrada de ayer, voy a contestaros uno por uno ―es lo mínimo―, también a los que os habéis comunicado conmigo en privado ―a vosotros más tarde y con más detalle―, pero no creo que pueda responder a esta tremenda corriente de energía que he recibido de vosotros y que me ha dejado muy tocado, en muchos sentidos. Tocado, pero para darme cuenta de que aún no estoy hundido; touched, que dirían los anglosajones, emocionado; y también touché, como en la esgrima, porque algunos de vuestros floretes han hecho diana.

Soy consciente de que todo esto tiene más que ver con cierta empatía que con lo literario, que no es tanto porque yo escriba bien o mal, como que por alguna razón “os caigo bien”. Gracias de todo corazón por el afecto y la franqueza. Si he de elegir, prefiero que me consideren buena persona que buen escritor (las dos cosas, ya sería la leche). Gracias. No sólo a los amigos, que ya lo son, sino también a los desconocidos, que me han recordado todo el calor que puede manar de una ventana tan supuestamente fría como esta. Cualquiera en su sano juicio, si tuviera que envidiar algo de esta bitácora, sería la calidad humana de algunos de sus lectores. Vosotros sí que sois la leche.

Sergi Bellver dijo...

Dichosos los ojos, Sr Curri, cuánto tiempo. Las otras dos ediciones rozaron los sesenta relatos, para esta ha habido algunos días menos, así que debe haber una especie de estadística que se ha mantenido. Para ser un concurso organizado por un particular casi anónimo, la verdad es que no me puedo quejar. Si entre todos hemos hecho algo en favor de que algunos se animen a seguir escribiendo, y leyendo, bienvenido sea.

¿Los lunes? ¿Eran unos gallegos, no? ¿O los confundo con Los limones? Ya ni los recuerdo… mala señal. De Vigo me vienen a la mente Siniestro Total, y así estoy ahora, esperando al perito. Hará falta bastante más que una ducha para volver al camino, pero si he de regresar, será a pie, aquí o donde sea.

Un abrazo para Almería.

Sergi Bellver dijo...

A mí no me vendría mal un poco de maría ahora, Goroka. Gracias por tu opinión sobre mi bitácora, me alegra que seas tan franca en la discrepancia o en el apoyo. Pero mujer, hecatombe… Contadores de historias los hay mejores que yo, en la red o en los libros, clarividentes y gurús de la cultura los hay más instruidos que yo por todas partes, el amor, bueno, love is in the air… así que no es tan grave. Sigo meditando sobre todo lo que me rodea, lo que hago y por donde camino. Le pediré a Ganesha, patrón de escritores e imposibles, que me eche una de sus muchas manos para encontrar la manera, pero lo único que me preocupa es que sólo tengo una vida, que ya debo haber consumido más de la mitad, y que no quiero pasarme la otra media lamentando lo que no hice, todo por un pedazo de “prestigio”, un jirón de “nombre” o unas migajas de nada. Prefiero vivir MI camino, por duro que sea, que recorrer uno prestado, así venga entre algodones. La libertad cuesta cara, pero a mí me parece un precio justo. El peaje de la supuesta “seguridad” es el que no estoy dispuesto a pagar.

Un abrazo.

Sergi Bellver dijo...

Sí es verdad que a mí mismo me sabe mal irme ahora, ETDN, porque estaban empezando a pasar cosas. Pero a veces es mejor soltar amarras antes de que el apego pese demasiado. Apego a un trabajo bien considerado ―aunque no bien retribuido―, a unos galones, al innegable placer de sentirse escuchado y, por qué no, apreciado… todo eso es grato a priori, pero muy peligroso: puede crear adicción y hacer olvidar el rumbo natural de las cosas, el Deseo primero. Yo quería escribir, pero no para publicar a toda costa, ganar concursos como razón de ser ―antes del lunes envié mi primer cuento a uno, y ahora no tengo claro qué quiero que suceda…―, pavonearme con alguna dama incauta como cualquier huelebragas o mirar por encima del hombro a nadie. No, lo que yo quería era crear belleza sin mentir a nadie, reinventar la realidad sin conformarme con lo dado y provocar cambios, mover “algo” en “alguien”. A estas alturas he tenido muchas veces la sensación de que sólo era uno más, otro aspirante con un talento mediano y una formación escasa, que en el fondo se ufana de algo inútil. La diferencia es que a otros les encanta, les basta con que les den palmaditas, con hinchar el gaznate y lucirlo. Pero a mí eso me la trae al fresco. Lo de “ser Escritor” no me interesa. Si yo mismo no me creo lo que hago, si no pienso que estoy diciendo lo que quiero, prefiero el silencio. Y esa es la duda que ahora me tiene así, en la encrucijada. Dejarlo para siempre o seguir, pero si sigo, hacerlo de otra manera, así de simple.

¿Sabes? De veras, aún sin conocernos, como me sucede con otras personas aquí, se nota el afecto en tus mensajes. Se notan ciertos. Un fuerte abrazo.

Sergi Bellver dijo...

Bienvenida a esta otra casa, Diáfana. Es posible que poco a poco vaya cerrando las otras (de momento ya llevo una y media). Mi intelecto es de la parte media de la tabla, nada del otro mundo, y mi corazón es algo así como un alienígena. No estaría mal algo más equilibrado ―escribiría mejor, seguramente, y viviría más tranquilo, entre otras cosas―, pero es lo que hay. Creo que, como dices, lo que me conviene es un cambio de rumbo radical. Ahora se avecina difícil, pero tal vez en un futuro lo recuerde necesario, demasiado tiempo postergado. Me hace gracia porque tu frase “sufre sólo lo imprescindible”, es una de las que, con otras palabras, mi cabecita va rumiando en estos últimos tiempos. Exponerse y aceptar lo que venga, sí, pero la otra mejilla no, la otra mejilla ni de coña. Una característica de mi persona es que tengo una paciencia casi infinita. Pero cuando ese “casi” se agota, no hay vuelta atrás.

Un fuerte abrazo y nos encontraremos en el camino, estoy seguro.

Sergi Bellver dijo...

Tienes razón, hombredebarro, entre otras muchas cosas, he pecado de autoexigente muchas veces (no tanto o no tan exactamente de impaciente, y aprovecho para decir que todo esto no tiene nada que ver con ningún “no”, y sobre todo con ningún “no” de ninguna editorial, aviso, ya que me lo ha preguntado algún amigo, que no le he mandado todavía ningún manuscrito a nadie). Pero creo que si uno llega a ser consciente de que está haciendo sillas de tres patas, debe dejarlo. No vale con hacer bonitas sillas de tres patas, la gente se cae, la gente se hace daño. Si no sabes hacer más que tres patas, dale a otra cosa, no le mientas a nadie, ni a ti mismo, dedícate a los taburetes, por ejemplo. En esa duda existencial y carpintera estoy.

Bueno, se me va la olla. Lo que quiero decir es que lo que más admiro en un escritor (y en otros especimenes) es la mirada, la honestidad, el trabajo y el talento (por este orden, siempre). Trabajo no escatimo, el talento no lo puedo comprar ―uno llega hasta donde llega―, la mirada es innata ―gracias por lo de la pasión, tiene que ver con aquella―, pero la honestidad… esa es la que me preocupa. Yo no quiero venderle gato por libro jamás a nadie. Así de sencillo.

También tienes razón, desde ese enfoque, en lo de los supervivientes. Al fin y al cabo, de momento, sigo aquí. Lo que yo quise decir no tenía tanto que ver con el seguir caminando en sí ―I’ll survive, then―, como con encontrar la manera de caminar.

Un abrazo fuerte y bienvenido.

Sergi Bellver dijo...

Bienvenid@, anónimo #1. Tu primera frase, menudo halago, talla XXL para un receptor talla M, así que gracias. La segunda es una Verdad que no puedes imaginar hasta qué punto está marcando mi vida ahora mismo… Repito que lo mejor de esta bitácora, de largo, son sus visitantes. Si gente de mirada tan justa y limpia creen que no pierden el tiempo por aquí, es que algo estaría funcionando, a pesar de mi punto de vista actual. Cosas como tu mensaje me hacen dudar aún más.

Un abrazo lleno de afecto.

Sergi Bellver dijo...

Como siempre, IF, me das más de lo que recibes. A tu comentario le hubiera faltado la luz de dos cafés y el abrazo, o ni eso, porque lo he sentido así de cercano. Eres otra de esas personas que ha dado en la diana con su florete, touché: no encajo en ciertos moldes, ese es el problema. No sé medrar, tampoco sé si se me da bien venderme, y no manejo bien la moneda de los favores e intereses entre la gente (siempre ando en números rojos en esa cuenta, aunque de un tiempo a esta parte trato de librarme de acreedores y dejar de prodigarme). La verdad, para no conocernos apenas, creo que has hecho una radiografía casi exacta de mis huesos en este momento. También con lo de las cartas (qué bien que te gustaran, yo también creo que la primera es mejor en cuanto a escritura), tu intuición va muy bien encaminada, aunque hay muchas más cosas ahí, también relacionadas con mi trabajo y mi vocación.

Poco más que añadir. Aparte de que lo material, precisamente, está lastrando todo lo demás, pero supongo que no tengo derecho a quejarme, pues hay millones de personas en el mundo con verdaderos problemas en ese sentido. Pero es que no me quejo, sólo trato de buscar soluciones, porque, al fin y al cabo, yo soy el único que va a vivir conmigo las 24 horas del día. Y necesito saber que habrán otras 24, claro, pero sobre todo que podré seguir sintiéndome yo mismo cada segundo. Y eso es más importante que todo lo demás, incluida la escritura.

Por el camino aprenderás lo necesario, me quedo con eso.

Un abrazo inmenso, IF.

Pd: ay, el libro… por cierto, no estaría nada mal que te hicieras no ya un perfil, sino una bitácora. Tienes mucho que ofrecer a los demás (sigo en mis trece).

Sergi Bellver dijo...

Por eso habilité de nuevo los comentarios, José C., porque entre el riesgo de que volviera a entrar algún troll sorbemocos o el no perderme las huellas de algunos amigos, pudo más lo segundo. Perdona si no suelo contestar a los correos, te prometo que no es desinterés ni altanería, nada más lejos, sólo falta de tiempo (no siempre puede uno zafarse) y luego descuido, eso sí. Decir “de mañana no pasa” no suele funcionar. Aparte, estas dos últimas semanas han sido las de la gestación, digamos, de mi estado actual, con lo que aún he parecido más ausente en general. Pero tú no molestas nunca, ya lo sabes. Todo lo contrario. Y no me hables de extenderse, que si aquí alguien tiene el jodido Record Guinness no oficial de toda la blogosfera, es el menda.

Te selecciono también para el equipo de esgrima, amigo, porque de nuevo en tu segundo párrafo… touché! La única explicación razonable para que tantas personas que apenas conozco de algunos comentarios y correos sepan tanto de mi interior, es que debo haberlo mostrado demasiadas veces a través de mis letras. Eso, o tengo una convención de psicólogos y clarividentes entre los lectores y aún no me he enterado. No, querido, nada de salud, o no la de la carcasa, al menos. Si acaso algunos achaques del alma, un gripazo mental y cierta astenia moral. Pero nada de salud. Gracias.

Esta frase tuya ―y valdrían otras― es una foto con rayos X de Sergi Bellver:

Me da que lo tuyo no es un problema de fuerza, que te sobra, sino de motivación, que necesitas estar convencido de lo que haces en cada momento.

C’est ça. Si cambiamos motivación por viento de cola, regresamos a la vieja metáfora del albatros. Ses ailes de géant l’empêchet de marcher. Pero sólo cuando no hay viento de popa. Y lo de “convencido” atañe a la honestidad.

Te prometo no tomar ninguna decisión a la ligera. Si decepcionara a personas como vosotros, es que me habría convertido en un auténtico imbécil. Pero la verdad, ahora que lo dices, lo de la cabaña en el bosque ―o cualquier otro espacio/tiempo de libertad― sería un acicate tremendo para escribir, porque no es este “mundillo” lo que me interesa, porque no me importaría ser otro periférico más, porque la villa y corte está llena de fulanas, y porque lo único que me haría feliz en las letras sería encontrar lectores en su propia cabaña, tan independientes y atentos como tú, amigo.

Pd: Sí, creo que lo sé.

Sergi Bellver dijo...

Será posible, en todo caso, anónimo #2. En tu breve comentario hay grandeza, y desde luego, muchísima más de la que merezco. Me abruma, me angustia, casi. Huérfana no, y menos de mí. Si algún día escribo (sólo si encuentro ese otro camino que me haga sentir digno), ten por seguro que tendré siempre en mente a lectores tan generosos como tú. Tan necesarios como un crítico implacable y premeditado, el blanco y el negro, los extremos, para encontrar el punto medio.

Un beso fuerte.

Sergi Bellver dijo...

No es cuestión de tirar la toalla, Letras de arena, no es eso, no me rendiría, en todo caso asumiría una renuncia. Hay escritores, escritores de verdad, con grandísimos libros publicados, que un buen día decidieron ser honestos consigo mismos y dejaron de escribir para siempre, porque algo dejó de convencerles. La diferencia es que yo no tengo libro, que no soy “grande”, y que tal vez quepa la posibilidad de que viva ese descabalgamiento ahora, tan pronto. Yo encontraría dignidad y belleza en eso si es de veras lo que ha de venir: dejar de escribir porque uno sabe que lo que hace no es ni arte, ni bello, ni útil. No tengo que demostrarle nada a nadie. Se puede ser feliz de otras maneras. En fin, no he decidido nada aún, porque cuando lo haga será irreversible, y porque si no lo hago, y al fin encuentro esa otra manera de escribir, será imparable. Blanco o negro, sí, lo siento, nunca fui de grises.

Si encuentro el modo y la motivación será gracias a vosotros, en parte. Porque toda esta corriente de afecto y atención no puede ser casualidad. Sería faltaros al respeto. Me ha emocionado esto: “una red invisible está contigo”. Lo ha hecho de veras (“estar” y “emocionarme”).

Un abrazo.

Sergi Bellver dijo...

Mi estimado Nimril (tú mismo has pasado por metamorfosis y reciclajes), sé que lo mío ―la parte trabajo-vocación― no es tan distinto a muchos otros trabajos y vocaciones. En aquellos, lo de siempre: la gente y nuestras miserias, en una editorial o en un supermercado. En estas, lo inevitable, las dudas, el temor al fracaso. Creo que lo que distingue a ciertas personas de los conformistas es la necesidad del reciclaje, que empieza por la misma angustia, como síntoma reconocible del tedio o la decepción. Cambiar, cambiar, cambiar, para encontrar lo único inmutable en uno mismo. Dejar pasar la vida no, mejor vivir cada paso, aunque a veces la tentación por claudicar apriete. Pero creo que mejor que nadie, tu amigo logró expresarlo admirablemente con esa bella frase. Y algo de eso hay en lo que me sucede (tendremos que fichar a tu amigo también para el equipo de esgrima): una vez me he dado cuenta de lo que valen las palabras justas y el silencio, ya no me conformo con cualquier cantinela.

En cuanto al colapso vital, en la parte que no tiene que ver con la vocación y el día a día, me ha sucedido algo parecido: una vez he tenido delante aquello que daría un sentido real a mi vida, no me conformo con medias tintas. Sé que no podría hacerlo aunque lo buscara, y eso me subleva, pero también me mantiene digno en mi pellejo.

Compañero de viaje, nos hemos de ver en el camino.

pd: con un poco de suerte, un bolo me llevará a Salamanca en primavera.

Sergi Bellver dijo...

Hace más de cinco años que estás en mi vida, como sólo La flak puede estarlo: arrasando con todo como un huracán caribeño (así como has venido aquí a echarme “la bronca” con razón, con cabeza y con ese genio tuyo, que tanto adoro) y dejando siempre tras de ti un bello poso de dulzura. Tengo tanto que decirte, y tú tan poquito tiempo delante de esta pantalla (aprovecha para disfrutar de tu gente y tu tierra mientras puedas, de hecho, creo que ni siquiera leerás esto a tiempo, pero yo te hablo igual, porque entre dos personas que se importan la energía llega, de algún modo, siempre llega…) que lo que tengo que decirte lo reservo para tu próxima visita (en ambos sentidos, muy próxima). Eso sí, mientras te hable, no me pases el dedo por la espalda ni me mires con esos ojos que sonríen. O no habrá quien se concentre y no quiero que “te salgas con la tuya”… esta vez no me callaré ciertas cosas, no te lo pondré fácil.

Dice una querida amiga mía que el destino nos coloca delante las oportunidades, los momentos, dice en realidad (Danke schön, meine Freundin), pero sólo depende de nosotros lo que hagamos con ello.

Esto (que no es una “depre”, sino un replanteamiento vital) no tiene nada que ver con darse por vencido, todo lo contrario, me considero un luchador, sólo trato de enfocar mi energía en la dirección adecuada, de descubrir qué batalla es la mía, cómo ser feliz sin desperdiciar mi pasión en algo equivocado. Tal vez tengan razón todos mis amigos y sí sea un escritor. Escribiré pues. Pero sólo eso, y sólo de cierto modo y no a cualquier precio. La felicidad no está en venta.

Escucho Compay Segundo, son cubano, me sabe la boca a tu ausencia, trato de imaginar la luz de Venezuela en tu piel, y pienso que Madrid es una caricatura de ciudad, ahora que tú no estás en ella.

Creo que soy valiente, flaKita, precisamente porque tengo miedo.

Lo demás ya lo sabes. Porque lo sabes: incondicional.

Sergi Bellver dijo...

Bienvenido, lector. Antes de nada, quisiera comentar ese verbo extraño que algunos empleáis, ¿por qué “atreverse”? No soy un académico, ni un crítico encopetado, ni un cretino engreído, creo. Aquí se respira libertad y buen rollo, y trato siempre de no ignorar a nadie, entonces, ¿por qué algunos os cortáis? No lo hagáis nunca, no hay comentario pequeño ni menos importante, todo lo que diga un lector es valioso, porque el simple hecho de decirlo implica que “algo” en el texto le ha movido a hacerlo. Aunque sea para criticarlo. Así que atreveros, atreveros.

Veo que esa red de la que hablaba Letras de arena tiene más nudos de los que me podía imaginar. Me alegra mucho también que comentes el trabajo de otras personas que respeto, y me halaga que me coloques en la misma lista. Sobre todo por Miguel Ángel, que además de cuentista, es un amigo generoso. Una bella persona que está haciendo mucho por el cuento sin perder de vista lo esencial, sin que se le suba a la cabeza y de quien aprendo todos los días. Me parece fantástico que algunos lectores os deis cuenta de esa alternativa que se está consolidando en Internet. El conformismo acaba con todo, y una masa crítica de lectores que buscan algo más garantiza mucha vida a las letras. Y por cierto, de nuevo, TOUCHÉ, por lo de mi comentario en la página de Vicente Luis Mora (ya veo que te lo lees TODO…). Pero me mantengo en lo que dije sobre los anónimos: cuando realmente aportan y colaboran, fastidia no poderles poner remite y rostro, no sé, me da rabia no poder darles las gracias o seguir conversando más allá de esta ventana.

Estoy de acuerdo contigo, en esta bitácora hay más de creación e impulso, y por eso muchos “intelectuales” la desprecian o ignoran, pero quiero que sepas (aunque lo he dicho ya alguna vez) que en mis trabajos aparte, en esos dos manuscritos que ahora mismo duermen en el purgatorio, a la espera de mi decisión, he intentado volcar todo el trabajo del mundo. Un solo cuento, por ejemplo, me ha llevado más de seis meses de composición y correcciones, y aún no me suena limpio, como un puto violín, que diría mon cher. En la bitácora todo es más inmediato, más directo, aunque creo que algo de mi mirada (la pasión, el Deseo, la sed) sobre las cosas quedará en mis textos “oficiales”, vamos, los que trataban de ser cuentos y novela. De todos modos, como tú dices, en esta bitácora todavía queda mucho escrito, tal vez mucho por leer, no sé si bueno o no, pero eso, “material hay”. Lo que está claro es que a alguien podrían gustarle mis cuentos y decepcionarle mi bitácora, pero no al revés, no lo creo. Porque son textos de la misma mano, pero aquellos con más horas de vuelo y más trabajo.

También me han emocionado tus últimas frases. En fin, creo que he recibido un regalo enorme de todos vosotros. Si es que sigo escribiendo, y no es un brindis al viento, juro que no cambiaría todos los premios y baratijas del mundo por poder conservar a lectores como algunos de vosotros.

Un fuerte abrazo, lector, seas quien seas.

Sergi Bellver dijo...

Vaya, anónimo #3, yo también te quiero, macho… Primero iba pensando que eras una persona en concreto, luego no me cuadraba y aún estoy con la mosca detrás de la oreja (se aceptan aclaraciones vía correo-e, que aún no te ubico, nene). En el fondo me ha venido de perlas tu comentario, ha sido como una colleja bien dada, a tiempo, y además me has hecho reír, que tal y como está el patio, el de mi casa, que es tan particular, no es poco.

Que no me voy por las buenas, que me lo estoy mirando, a ver si me quito de ciertos vicios y me pongo bueno, y me curo de espanto y me centro en lo importante. No puedo vivir de mi trabajo en la editorial porque no depende de mí, porque es una editorial pequeña e independiente y de momento no hay recursos como para poder vivir sólo de eso. No me importaría en absoluto embarcarme algún día en una propia, ahora que conozco casi todo lo que hay que hacer y lo que no, pero no se me ocurriría hacerlo hasta dentro de un tiempo, cuando ganara mucha más experiencia y tablas, y sobre todo, cuando pudiera hacer un proyecto viable, serio y con una mínima inversión (tema chungo, ese) y una distribución adecuada (este chunguísimo de veras) que garantizara poder publicar los textos que realmente me motivaran. Porque si me conoces algo (que me conoces, supongo, ¿no?), ya te imaginarás que no iba a publicar ni mamotretos, ni folletines, ni novelones históricos, ni novelitas histéricas… sino mucho cuento y bueno, algunas novelas potentes y quién sabe si a algún poeta que no fuese poheta.

Lo de los talleres, bueno, sigo adelante, si continúan confiando en mí, no soy nadie para faltar a mi palabra y lo haré lo mejor que pueda y sepa. Desde luego, con mucho curro, eso siempre. Pero sí, amigo anónimo, lo de agobiarme con lo de ser honesto va a misa, no lo puedo evitar.

Te pasaría el teléfono de La flak, para que se lo recordaras tú mismo. Me parece un gran plan, sobre todo porque no es “mi chica” (formalmente), “sólo” la chica a la que quiero desde hace más de cinco años y que nunca “tuve”, aunque en todo este tiempo he intentado olvidar ese amor en otras miradas, y alguna vez anduve cerca de conseguirlo, a veces con la persona equivocada, alguna musa de mentira, a veces con la persona correcta, alguna amiga encendida, pero no hay caso, como dice Federico Luppi en Lugares comunes, no hay caso, ella siempre gana. Aunque no sé, casi mejor no te lo doy, que igual me la asustas y luego es peor.

Gracias por ese mensaje tan cargado de energía y buen humor, y perdona por hacerte escribir tanto.

Un abrazo, de perro a perro y con un par de cervezas.

Sergi Bellver dijo...

Qué razón tienes, Viajero solitario, otro para el equipo de esgrima. Me has pillado con eso de colgar las botas. En tu relato utilizabas el fútbol, pero lo estuve releyendo el otro día, mientras consideraba los candidatos para esos doce del patíbulo… y en el fondo me parecía una metáfora de lo que ahora me sucede. Más de lo que imaginas. Y es que hasta ahora estaba demasiado pendiente de las estrategias, de llevarme bien con los entrenadores, de memorizar los trucos, de apuntar bien a la espinilla, de burlar al árbitro… y se me había olvidado que un delantero, para lo que ha nacido, es para meter goles. Si entrena bien, y todo ello le sirve para mejorar, genial. En realidad ese es el camino correcto. Pero si se olvida del gol por el camino, todo lo demás no sirve para nada. A lo mejor lo que me pasa es que me estoy planteando mi posición en el campo. A lo mejor puedo ser un buen portero, un medio centro potable, un defensa útil. Parece una tontería, pero cuando uno se sienta a comer pasteles con el hombre que odiaba, como sucedía en el cuento de Carver, cuando uno cuelga las botas y se acuerda de ir descalzo, no sé, empieza a ver las cosas de otra manera, empieza a considerar que lo importante en esta vida no siempre es meter goles, sino el jogo bonito. Si encima eres Diego y humillas al inglés, entonces ya traspasas el umbral, pero genios así, en la literatura y en el fútbol, hay cuatro. No hay nada malo en no querer ser Maradona, en saber que no lo eres, y, no sé, correr la banda izquierda como Sergi… Barjuan, o clavar los pases como Guardiola, o volar como Iker Casillas. La gente se acuerda de Maradona, de Ronaldinho, de Cruyff… pero otros también nos acordamos de Migueli, de Sócrates, de Neskens… y también hay fútbol, literatura y arte en lo que no es el gol.

Un abrazo fuerte, Viajero. Yo creo que valor no te falta, de entrada ya te estás atreviendo a perseguir lo que Deseas, que es más de lo que hacen muchos con su inercia.

Sergi Bellver dijo...

Gracias, anónimo #4. Cada gota de afecto y cada buen augurio cuenta. Voy con el vaso hasta el borde, con las alforjas llenas. Gracias de corazón. Espero encontrarme siempre rostros así de desconocidos en mi viaje.

Sergi Bellver dijo...

Vaya detallazo, Antonio, y además de Maillard.

Querer sobrevivir
ha de ser la costumbre.


Es cierto, aunque me suene mejor cualquier otra palabra que “costumbre”.
Este otro me toca aún más, me conmueve:

Donde se está tan sólo hay
un centro que pronuncia y escribe.


Ser consciente y tomar posesión de ese centro, estar donde se está, ser en cada gesto, como una interminable meditación zen que se concentra en cada acto y en cada idea.

Una forta abraçada. Gracias por tu regalo.
He aquí el mío, discreto:

Es el sentimiento o la perspicacia lo que anima las palabras, no al revés.

Quizá tenga más valor enfurecer a los filósofos que estar de acuerdo con ellos.

Y sobre todo:

La vie est plus belle que les idées.

Wallace Stevens, Aforismos completos (Lumen, 2002).

Sergi Bellver dijo...

Bienvenida, Claudia 2008. Todo sirve, si nace genuino, de algún modo sirve. Siempre tengo presente ese breve poema de Rilke que preside esta bitácora, inclinado, como se inclina el deseo para ganar parábola y apuntar más alto. ¿Es una proposición en firme? ¿Se puede canjear el vale por un café en París, en Ópera, más o menos donde para el autobús que viene del Charles de Gaulle? Bueno, bromas aparte, creo que con el simple gesto de dejar tu huella ya has puesto tu grano de arena para que cada vez la balanza lo tenga más difícil. Si de verdad he logrado de cualquier modo que te sientes a escribir alguna vez, de corazón, ya me siento feliz por todo lo que haya podido hacer en esta bitácora. Aquí estoy, superviviente. Sólo que prefiero Vivir intensamente lo que me queda.

Un abrazo muy fuerte.

Pd: ya soy adicto al chocolate (mejor negro), eso viene de serie.

Sergi Bellver dijo...

Bienvenid@, anónimo #5 (espero no perder la cuenta, madre mía). Derecho y deber, legitimidad, no sé, si dejo de hacer algo para lo que he nacido, si es que de veras ese es el caso, estaría equivocándome. Si sigo haciendo algo para lo que en el fondo no tengo nada que decir, también. En esa duda estoy. No soy un tipo de decisiones tremebundas ni a la ligera. Las medito mucho, precisamente porque cuando las tomo son irreversibles, no hay vuelta atrás.

Ese “por algo será”, toda esta gente, me está machacando, en el buen sentido, no puedo ignorarlo.

Un abrazo.

Sergi Bellver dijo...

En ello estoy, anónimo #6 (vaya tela), como Hamlet o como un sexador de pollos: soy esto o no lo soy. Siempre que he escrito lo he hecho con una actitud determinada, incluso cuando era niño, pero no he escrito desde siempre. Quiero decir que nunca supe si era esta mi vocación (yo creí siempre que era el dibujo, iba para Bellas Artes y esas cosas, pero cobré conciencia con los años de tener un talento mediocre para ello). Un artículo o dos en la revista del colegio cuando niño, pero yo no iba a ser escritor, iba a ser ilustrador, dibujante. Un cuento con dieciséis años sobre una prostituta del Raval (versión Poe). Muchas cartas, algún poema, pero yo no iba a ser escritor, ni se me pasaba por la cabeza. Y de repente, a los 31 años, suena algo en mi cabeza, a los 32 hace “clic” y a los 34 se instala. ¿Vocación tardía o conciencia retardada? ¿Iluminación o despertar de una vez? No tengo ni idea, ando perdido, así de simple.

En todas partes hay gente que te decepciona, claro, pero lo que cuenta aquí es que yo no decepcione a nadie, empezando por mí mismo.

Un abrazo fuerte.

Sergi Bellver dijo...

Si estás tan ocupada, Marsu, te agradezco entonces tu atención y tu cariño de siempre, pero multiplicado por dos. No sé qué tengo que te hace regresar, aunque sé que, cuando puedes, eres una lectora empedernida y observadora (te he visto en las páginas de otros amigos escritores con más tablas). Pero precisamente por eso, el simple hecho de que robes un rato para leerme me dice, alto y claro, que tal vez me estoy equivocando en una parte del asunto. Tal vez el trabajo, el “mundillo”, la manera de ganarse la vida, el mezclar o no trabajo y vocación, el estar en este tinglado o escribir desde las afueras, como hacen tantos escritores, lejos del foro, lejos de las esferas de influencia, desde su pueblo o su trabajo común, tal vez toda esa historia sea en la que deba pensar ahora. Pero, simplemente, comentarios y presencias como la tuya aquí, me van convenciendo poco a poco de que la duda no está entre escribir o no. Si caso, cada vez lo creo más, en el cómo y dónde.

Buscador, sí, es cierto. Y esto no es nuevo, también, pero creo que esta vez no tiene nada que ver con el ánimo, ni con las circunstancias, creo que me caí otras veces del caballo, pero esta es la definitiva, ahora noto un punto de inflexión en mi vida: dejar de traicionar mi naturaleza, volver a montar o seguir a pie.

Tiene gracia lo del faro. En teoría mi segunda novela en ciernes (en mente y algunas notas) giraba en torno a la luz de un faro…

Ay, amiga, qué bien me irían a veces un par de guantazos espirituales para sacudirme las telarañas. La vida me acaba de dar uno, pero no le pondré la otra mejilla ni se lo devolveré, sino que se lo agradezco y en cuanto descubra la manera, aprenderé de ello.

Desvarío un poco, estoy algo cansado y se acerca la hora de irme al centro, a la huelga, a apoyar a gente con un par de pelotas. Luego sigo con los demás, desde Manuel, y también me pondré con el correo, Olvido, Chema, Cristian, Jordi, José Antonio, Miguel Ángel, Erila y todos los demás...

Y a ti, Marsu, a ti te tengo reservado un día, que creo que el abrazo ya toca.

Pd: gracias por comentar las cartas, tengo la sensación de que si te han gustado, y si acabo mis cuentos, al menos pasarás un buen rato con el manuscrito. Eso también me pone las pilas. Gracias por todo a ti, siempre.

Una anónima más dijo...

Sólo quería decirte que lo de dejar de escribir debe ser un chiste malo, sólo hay que leer tus comentarios. Eres palabra, y no hay más.

Y también quiero decirte que me parece bellísimo cómo le hablas a tu flaca, en ese comentario, en la carta de 1938, en tu comentario a la carta de Sasha, y tal vez en todo lo que escribes. Creo que es una chica afortunada porque la ames así.

Lo incondicional es algo casi imposible de encontrar hoy en día.

Voy a leerme los relatos del premio con calma, entre hoy y mañana, y te mandaré mis votos por correo.

Un beso y suerte, escritor.

Raquel dijo...

Sergi:

Te admiro y no sabes lo que me gustaría parecerme a ti. Mi admiración más sincera por tu honestidad, por ser capaz de cambiar de rumbo cuando sientes que lo que tienes no es lo que quieres, por no acomodarte ni enquistarte en esta vida, en resumen: por ser tan VALIENTE.

Espero volver a saludarte en directo en otra ocasión y si no es así muchísima suerte en todo lo que hagas que te la mereces de sobra.

Un beso enorme y mi cariño.

Raquel

Anónimo dijo...

Me gustaron mucho
relato C
Relato k
Relato L.

Me admiro de tí por ese especial toque literario y por promover la cultura de la lectura.

Segri, eres grande!

Te dejo un abrazo alegre y saludable!

IHB dijo...

vaya, no se grabó el mensaje creo, te decía, más o menos, que el sucedáneo debe servir para construir la vida, no para deconstruirla, que adelante con la elección, pues en cada momento hay que hacer lo que más se desea, muchos abrazos amigo.

Sergi Bellver dijo...

Algunas cosas prefiero no hacerlas hasta que no encuentro el tiempo y el ritmo necesarios. Quizá después de seis días no parezca ya que esté “justificado” contestar a vuestros comentarios, pero esa es una lógica que, en este caso, no me vale. El apoyo recibido me ha sorprendido y desbordado, pero también me ha hecho ver las cosas con un matiz distinto y, la verdad, hay tanto que agradeceros a todos, que corresponder a vuestro tiempo con el mío me parece indispensable.

Me la trae al fresco si algún “intelectual” vomita con esta demostración de emotividad, pero cada danza tiene su coreografía, y aquí estamos manejando material sensible. Para el paso de la oca, empanadas metafísicas y entremeses variados, acudan a su charcutero de guardia.

Aquí el género se toca, sin guantes. Aquí la letra mancha, oiga.

Sergi Bellver dijo...

I’m back, finally, Manuel.

Acudiré a “Escritores anónimos”, me levantaré, diré, “me llamo Sergi y soy escritor”, “te queremos” ―me interrumpirán― , “llevo seis meses sin probar la letra”, aplausos, vítores. Y seguiré asistiendo a las reuniones cada semana, mientras trabajo en… vete a saber, un restaurante turco o en la franquicia de una cadena de jabonerías (con “b”, de burbujas). Y un día, a media tarde, en ese rato sin faena que siempre llega, justo cuando deje de llover, cuando me venga un aroma antiguo de la calle que me distraiga del kebab o el jabón de sándalo, que me galvanice y me saque de mis casillas… tendré una recaída, y daré largos y desaforados tragos de tinta. Cómo lo sabes, camarada, cómo lo sabes.

Un abrazo, de adicto a adicto.

Sergi Bellver dijo...

Suelo decir lo de las pruebas de fuego, Lula May, cuando pienso en esos momentos que te revelan quién eres en realidad, quién es también el otro en tu vida (entre otras cosas, van bien para eso, para empezar a pensar en borrar algunos nombres de la agenda). Me gusta tu punto de vista, es como lo de que cuando escuece la herida significa que está sanando.

Sólo puede doler el tejido vivo.

Desde luego, ahora mismo no le veo el placer a esto, no soy masoquista, pero creo que si encuentro el camino adecuado sí que me sentiré liviano y hasta orgulloso cuando mire atrás.
Intento no juzgarme porque detesto que me juzguen, pero tengo que reconocer que me obsesiona un poco la búsqueda de la serenidad, el saber que lo que hago es digno y bueno. Conciliar pasión y honestidad. Por eso cuando asoma la duda, cuando mis rutinas están bajo sospecha, me enfrío y me cuestiono todo. Absolutamente todo. Es duro levantarte cada mañana y preguntarle al espejo qué estás haciendo con tu vida, si realmente vale la pena lo que haces. Es duro, supongo, porque uno a veces no se relaja. Pero, ¿te imaginas acostarte todas las noches a gusto en tu pellejo, con la conciencia serena, aunque no se alcance la meta, aunque intentarlo por todos los medios no funcione? Esa satisfacción, con o sin resultados, se parecería a la felicidad, porque nos dejaría seguir siendo siempre fieles a nuestra naturaleza. Reconocernos.

El regalo fue que no todo cayera en saco roto.
Gracias a ti.
Un beso.

Sergi Bellver dijo...

Bienvenido, Oren.
A lo mejor por eso me ha sorprendido la respuesta que ha tenido esta entrada, que no buscaba otra cosa que una despedida formal y un agradecimiento sincero. Hasta me salió una entrada “corta”, para lo que suele hacer el menda… señal de agotamiento vital.
Comentarios tan sencillos y hondos como el tuyo, algunos correos de personas que no me esperaba, y las palabras de algunos amigos, me dejan temblando. Cuánta vida hay al otro lado de esta ventana, y qué cierto aquél dicho hindú “Todo lo que no es dado es perdido”.
Cualquier cosa que haya podido yo hacer en esta bitácora, me ha sido pagada con intereses.
Un abrazo muy fuerte.

Sergi Bellver dijo...

Curioso el término, Herman, “motín”. Y es que ayer me llegaron dos correos con una idea similar, correos que me llevaban la contraria, que me echaban la bronca, y que me acusaban de un montón de cosas. Más de una persona me ha dicho ya en estos días que gracias a mí (¿a mí? joder…) habían vuelto a escribir. Que cosas como el Diomedea les habían devuelto una cierta disciplina, les habían sentado de nuevo ante el teclado o el cuaderno. No buscaba nada más bello que eso cuando se me ocurrió la idea, por lo que me siento feliz por ello, pero ahora no me encuentro tan a gusto con mi decisión, no sé, la verdad. De todos modos, a quien de veras Desee escribir, no le van a faltar incentivos. Desde un taller de escritura (que supone un dinero, pero hay que tomarlo más como inversión que gasto, si nos ayuda a pulir vicios y ripios) a la simple hoja en blanco. Ninguno de vosotros ha escrito una sola palabra porque en esta bitácora se haya sugerido nada, sino que las llevabais todas dentro, y siguen ahí, esperando vuestra constancia.

Aprovecho tu huella para comentar algo de lo que también he hablado con otros amigos. Los picos de entusiasmo y depresión deben ser típicos de algunos artistas y de todos los ciclotímicos. Yo no soy uno de ellos ―en realidad soy un tipo bastante sereno, apasionado, pero que sabe tomar cierta distancia cuando toca―, y lo de artista también está por ver. Pero quiero dejar claro que “no me dan venas ni puntos”, ni aunque “esta no sea la primera vez” estamos hablando de una “depre” ―el deprimido ni lucha ni busca, sólo calla y se apaga, y yo estoy buscando, sobre todo buscando―. Simplemente, ahora estoy a la orilla de mi propio Rubicón, el instante en el que todo cambia para cobrar sentido de una vez. Supongo que todos vosotros, si no habéis nacido conformistas, tendréis, habréis tenido o vais a tener un momento así en vuestro camino: un striptease integral ante el espejo, para veros por dentro de una vez y para siempre.

Un abrazo inmenso, compañero.

Sergi Bellver dijo...

Una fémina más en el equipo de esgrima, Raquel #1 (hasta raqueles hay que numerar). Aunque esta vez has hecho touché en tres de cuatro intentos. Decepción sí, con personas y cosas, con parte de lo que me rodea ―creo que no te sorprendería saber hasta qué punto muchas puñetas del mundillo literario no son nada distintas a las de cualquier otro trabajo, como dices―, y descenso al infierno también (vuelvo a recoger de ti lo del espejo), pero traición, lo que se dice traición, por suerte no ha habido, todavía. Alguna vez me equivoqué pero en general suelo tener buen ojo para la gente, y me pueden decepcionar por algo o sorprenderme con algo mejor aún de lo que esperaba ―como me ha pasado aquí con vosotros, por ejemplo―, pero creo que mi intuición todavía distingue a quien lleva el puñal escondido. Las personas cometemos errores y somos egoístas por lo general ―yo el primero―, pero eso no nos convierte en “malos”. Los traidores sí son gente sucia, y a esos creo que los “calo” pronto.

Pero en la tercera estocada, como otro amigo ahí arriba, has hecho otra radiografía completa del tema:

Pienso que lo que te sucede es que sabes lo que quieres, pero no aciertas con el cómo.

Eso lo resume absolutamente todo, Raquel, tanto en lo literario o vocacional, como en lo personal. Sé lo que quiero, y a quien quiero… pero trato de hallar el mejor “cómo” de los posibles. La verdad, ese segundo párrafo tuyo me ha dejado tocado, touché del todo, porque sintetiza el tema. Sí, sabes muy bien la respuesta. No cambiaría ese efecto en los demás, aunque sé que serán una minoría ―inmensa, como decía uno―, por ningún (otro) premio. No es que esté en contra de los premios de manera frontal, pienso que depende mucho de cada certamen, y sé que hay algunos honestos que pueden suponer, con la mejor intención, un trampolín para llegar a más personas, para tener la oportunidad de poder llegarles en el sentido que de veras importa. Pero esa parte de la ecuación funciona si lo hacen las dos, es decir, que todos los premios del mundo pero dejar al lector frío, no me interesa. Y leo cada cosa con su galardón y su banda municipal y todo, que la verdad, me deja helado. La belleza no tiene nada que ver con los concursos de misses, la auténtica belleza suele suceder en cualquier parte, y casi siempre en minoría y sin jurado.

Más de lo que me pensaba, te doy mi palabra. Como también os echaré de menos a vosotros, más de lo que me imaginaba. Con comentarios como el tuyo me pregunto qué hace tanta gente escribiendo chorradas, creyendo que tiene algo que decir, y cómo luego hay lectores capaces de conmover así en cuanto se sientan a decir lo que sienten y piensan.

Lo de que respiran y viven esos textos es uno de los halagos más bellos que he recibido nunca. Gracias de todo corazón. Y sí, hace mucho, muchísimo tiempo que no hago la mochila y me voy por ahí… pero no es que mi bolsillo no me lo permita, es que no me puedo permitir ni los bolsillos. Si pudiera, iría a visitar a algunos amigos en las esquinas del mapa, o pondría rumbo al sur en solitario, al silencio del desierto, al rumor del mar. Bendito silencio.

Touché, Raquel, touché

Sergi Bellver dijo...

Gracias a ti, CGamez. Te he visto por ahí comentando y leyendo en otras bitácoras de postín, por lo que las gracias te las doy yo por emplear parte de tu tiempo en esta. Y por participar con tu esfuerzo en la iniciativa del premio de relato.

Pase lo que pase (aún no tengo ni idea) creo que será para bien, para mí y para todos.

Un abrazo muy fuerte.

Sergi Bellver dijo...

Bienvenida, CMC.

Parece que poco antes de mi despedida se alinearon los planetas para que llegara aquí un montón de gente nueva. Creo que te comprendo, al menos en una parte, ―la muerte de mis padres ya queda muy lejos en el tiempo, y mi relación no era muy buena, pero por eso mismo sigo teniendo claro el calibre de su ausencia―, pero lo de tu hija deja en pañales cualquier “problema” que uno crea tener. Supongo que no hay nada más amargo que ver sufrir a quien diste la vida, pero tómatelo como lo que me imagino que debe ser todo lo que sucede en el mundo: una oportunidad para aprender, crecer y trascender. Eso que dices encontrar siempre en ti misma, ese maestro interior que nos habita y nos empuja a seguir, es el que ahora me tiene aquí, asombrado y reconciliado con la gente, viendo cómo amigos y desconocidos saben ser cercanos y comparten su propia visión de las cosas sin obtener nada a cambio.

Los ojos se acaban acostumbrando a la penumbra, y las personas también. A veces eso puede ser incluso bello, es cierto. Recuerdo una habitación a oscuras, y el descontento de no poder ver a la mujer que amo mientras dormía. Al cabo de un rato pude distinguir su silueta contra una débil neblina azul que se colaba por un resquicio de la persiana, y en ese instante fui feliz. Pero a la mañana siguiente lo fui más aún, al poder contemplar su sonrisa a la luz del día. Quiero decir que a pesar de ciertos tesoros, no es bueno acostumbrarse demasiado tiempo a la penumbra…luego, de repente, te ciega la luz y no distingues nada.

Un abrazo muy fuerte hacia Argentina.

Pd: Sólo conozco Tierra del Fuego, una escapada cuando estuve en Chile, pero como digo siempre, comí del calafate en Patagonia y si la leyenda es cierta he de volver. Inshalá.

Sergi Bellver dijo...

Gracias, Juanjo. El mal momento no podrá durar siempre, y si dura demasiado, sólo podrá ser culpa mía. Uno no es siempre responsable de lo que se encuentra por el camino, pero sí de lo que hace con ello. Así que esperemos que de todo esto salga algo nuevo, algo bueno. Un rumbo fijo, como dices, para dejar de perder el tiempo en lo demás. Una cosa es saber apreciar los detalles del camino, detenerse en algunos momentos, extraviarse un poco, por placer, pero siempre que no perdamos de vista el destino de nuestros pasos.

Lo que desde luego es un privilegio es haber recorrido un trecho de ese camino con gente como vosotros.

Un abrazo fuerte.

Sergi Bellver dijo...

Tal vez, dimitri, si es que en realidad es un estado, una cualidad, y no sólo una elección. Si hay escritores “de raza”, como suele decirse, esos no podrán dejar de escribir nunca. Mi dilema es si soy “de raza”, con pedigrí, callejero, mestizo o perro pulgoso.

La vida es muy perra, pero yo quiero ser más perro que ella. Morderla, si hace falta.

En fin, estoy en ello, tratando de cobrar perspectiva antes de partir.

Un abrazo y gracias por todo, ya sabes. Nos vemos. Te debo un libro.

Sergi Bellver dijo...

¿Años sin escribir, Musa Rella? Entonces puede sucederme. Quiero decir, que mi reconocimiento de una supuesta vocación llegó muy “tarde”, en la treintena ya, pero desde entonces he escrito más o menos seguido, bien con la inmediatez y la impetuosidad de esta bitácora, bien en mis manuscritos, al ralentí. Pero quién sabe, igual viene un silencio de años, no tengo ni idea, sólo sé que así, como voy ahora, no quiero seguir diciendo nada. He de encontrar otro lenguaje y otro discurso.

Para la amistad basta la intención. Esa puede con todo, y si falta no vale el resto. Así que tu sensación puede ser cierta. Desde luego, escriba o no, queda pendiente una reunión estilo Blog & Beers, ya veremos qué viene antes, si un “sarao” madrileño o una escapada a Barcelona (a ver si me mandan para allá).

Un abrazo en puente aéreo.

Sergi Bellver dijo...

Pienso en la flor del cerezo japonés, Balcius, en el Bushido y en aquella palabra, “aware”, que inauguró y que presidía la anterior y barroquísima versión de esta bitácora. La emoción ante la belleza de las cosas perecederas. No tiene por qué haber tristeza en ello. Saber que a veces las cosas acaban hace que mantengamos la atención de un modo más intenso mientras duran. Saquemos pues esa lección: la próxima vez que nos encontremos con algo bello, no nos hagamos los distraídos, olvidemos la prisa, y prestémosle atención antes de que desaparezca.

En el fondo, lo que el guerrero samurai sabe, lo que la tierra en la que se pudre la flor del cerezo sabe, es que todo termina para más tarde regresar. Que el tiempo nos lo devolverá en una forma nueva.

También atesoro compañeros de armas.

Un fuerte abrazo. Domo arigato.

Sergi Bellver dijo...

Ya veo que te resistías a ser numerada, Una anónima más. Y que tendré que hacerlo contigo, Raquel #2. Es broma, lo siento, pero me hizo gracia.

Gracias por el bello cumplido, anónima, por votar (recibido) y gracias por leer con tanta atención mis otros textos. En efecto, creo que lo que siento por La flak viene de largo y lo impregna todo. Ha estado siempre ahí aún cuando lo creí superado (mintiéndome). Demasiado intenso e incondicional como para no dejarlo ver en cada palabra. Pero soy mucho más que palabra y estoy vivo. Por eso, si me dan a elegir, prefiero una vida intensa y honesta sin la palabra, que una palabra más o menos reconocida a costa de la “felicidad” (vamos a llamarla así para entendernos, aunque no me convenza mucho ese término, prefiero lo de la paz mental).

Ser valiente implica haber tenido miedo, Raquel. Y lo tengo, y mucho. Pero más me aterra apagarme poco a poco, ir aceptando cada vez más sumiso el collar y descubrir un día que ya no hay forma de librarse de él y que estoy viviendo la vida de otros, y girando a su alrededor. Bien pensado, no es tanto valentía como amor propio, supervivencia, instinto. La rabia te hace dar el primer paso, ese que parece valiente, luego se trata de no perder el ritmo.

Una vez, hace unos cuatro o cinco años, le pregunté a un amigo, hoy muy querido ―cuando aún no lo éramos y nos acabábamos de conocer―, si preferiría escribir como Borges, por ejemplo, pero llevar una vida tan de clausura como la suya, si no preferiría beberse la vida a tragos y en mil copas distintas, aunque su escritura fuese liviana y desapercibida. Me dijo que no, que preferiría el talento de Borges a costa de una vida personal estéril. Yo no estuve de acuerdo, no pienso así, y mi amigo, a día de hoy, tampoco ―incluso reniega un poco de Borges, creo que Cortázar va más con él―. La vie est plus belle que les idées. Bien sûr!

Claro que la literatura es algo bellísimo, cuando es honesta e intensa, y aunque en el fondo hubiese hecho un pacto con el diablo por poseer el don de la música, que me parece el arte más alto y completo ―se lo decía ayer a otro amigo, allá en el Báltico, un recién llegado que tiene toda la pinta de haber venido también para quedarse―, claro que me gustaría llegar a ser un buen escritor. Pero más importante que eso, me gustaría llegar a escribir algo bueno. Ahí sí que no tengo dudas, si me dan a elegir entre publicar veinte libros de relatos insignificantes y veinte novelas mediocres o sólo un par, pero potentes, no tengo la más mínima duda.

Por eso no hay chiste, anónima, por eso no hay más que compromiso con aquello en lo que uno cree. Si quisiera, si medrara, si acechara, si tocara todos los hilos y sacudiera todas las levitas en reverencia… no me sería muy difícil llegar a figurar, a estar, a publicar. Lo digo en serio, ahora que conozco los resortes, y no hay vanidad sino asco en ello: si hubiera nacido con el don del merodeador infatigable, tendría mi carnaza. Muchos llegan (y llegan) porque son buenos escritores, otros, simplemente, llegan (aunque jamás le lleguen a nadie) porque quieren ser Escritores, y han nacido para merodear, para clavar los colmillos o lamer donde haga falta. Así no me vale. Nunca he conseguido ni he intentado nada de esa manera, incluso la editorial o los talleres me vinieron sin pedirlo, yo no fui a babosear a nadie. Y lo que me haya de quitar la vida, que me lo quite, pero quiero, necesito saber que todo lo que tenga en cada momento me lo merezco y no se lo he quitado yo a nadie, así de simple. Ahí no hay tanta valentía, Raquel, sólo naturaleza, como en la fábula aquella del escorpión. No hay mérito si es lo que te piden las tripas.

Y hazme el favor de no parecerte nunca a mí, acabarías con dolor de cabeza, palabra… Con ser la mejor Raquel de las posibles, no te hace falta nada más.

Un abrazo enorme a las dos, bienvenida, Una anónima más, y hasta la vista (literal o literariamente), Raquel.

Sergi Bellver dijo...

Anónimo #..., muchas gracias por tu apoyo (sobre todo por eso), y por participar en las votaciones y haberte leído los relatos. No puedo contabilizar tus votos, si te parece, envíamelos por correo-e.

Un abrazo.

*

Gracias por un trocito de tu tiempo, Iván, que te sé en muchos berenjenales y no te debe sobrar. Yo con los sucedáneos no puedo, sólo me vale el chocolate con mucha leche y mal azúcar si me muero de hambre, pero mientras pueda elegir, prefiero la pasión al acaloramiento inútil, la vocación a la inercia, el conocimiento al barniz y, por supuesto, el chocolate, negro, intenso.

Un abrazo fuerte, un placer haber contado contigo y mucha suerte con tus proyectos. Nos vemos en el camino.