Bitácora de Sergi Bellver: Ráfagas (o "handing").

13/12/07

Ráfagas (o "handing").

13.01 PM

Aviso: ni pies ni cabeza, sólo entrañas. Hoy estoy blando, sin aristas, o casi.

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Rueda una moneda todavía a cara o cruz, una moneda pulida de hollín y sin curso legal, pero valiosa, prestada por un maestro de la estética de la renuncia (pata negra, con tu permiso). Como un agujero abierto en el hielo del Ártico, un disco de agua oscura en la inmensidad blanca, el borde afilado, el vapor del salitre, para que el nómada sumerja el anzuelo y convoque a los peces, para que la ballena emerja y respire, deprisa, muy deprisa. Nunca se sabe si un oso polar, de un zarpazo, puede hacerte un siete en el hocico. Yo también tengo frío. Pero quiero ver el hielo desde abajo, traslúcido y azul, con el día arriba y la sombra del nómada o del oso, delatada, y aún así, salir a respirar, aunque me deje los morros.

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Yo no soy una hiena, ni se me cae la risa de los bolsillos, ni encorvo el lomo para husmear en los culos adecuados, ni voy a las bravas con los cachorros de otros, ni me ofrezco sumiso y timorato al rey de la selva o al dominio de los machos beta que controlan la sabana. Mi mundo no es de este reino, y aquí hace más frío, y sólo camino, y da igual solo, y tengo más de oso polar, aunque me ahorro los zarpazos, porque no me gusta la sangre, por muy bien que quede y luzca sobre el hielo, como tinta china en el lienzo. Rojo sobre blanco, lo cuelgas en la pared del salón e impresionas a las visitas, te lo coses a la manga y amedrentas a los novatos, lo extiendes en el suelo y pisan con garbo las divas y los próceres. Rojo sobre blanco, tampón sucio, papelera y olvido. Yo no soy una hiena y si pudiera elegir sería una ballena, pero tengo más de oso, y sólo camino por el blanco, y la nieve me borra las huellas, y a veces, sin pedirlo, sin buscarlo, conforme con mi soledad y acostumbrado a esa libertad, vienen otros osos a caminar conmigo sin mellarla, y sin decir mucho lo dejan todo bien claro, y entre todos abrimos un agujero en el cielo para respirar.

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Hoy me siento agradecido. A veces uno trabaja sin hablar demasiado, sin medrar, nunca, y vienen a decirle, porque una vez vieron, porque saben que verán. Gracias, muchas gracias, a quienes corresponde. Y gracias también a los amigos, los de siempre y los que serán, porque a veces uno vive sin guardarse los afectos, sin posar, nunca, y vienen a recordarle que el humano todavía depara sorpresas. En fin, gente grande que se encuentra uno por el camino, cuentistas al otro lado del mapa, viajeros de paso por la ciudad, compañeras que nunca se ahorran el abrazo.

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También gracias a mi queridísima amiga Malena, la hoguera porteña que prende desde aquél rincón del mundo y no lo deja nunca a oscuras, la artista que respira en llamaradas. Hoy me ha hecho un inmerecido homenaje, recuperando una vieja, viejísima carta que escribí hace siglos ―casi antes de nacer a la palabra nueva, cuando no escribía como ahora hago en privado y para el libro―. Ella sabe vestir y desnudar las cosas como nadie, con su toque único. Es una suerte haberse abrasado con su afecto alguna vez y de por vida.

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Esta semana hay algunas novedades en la sección de sugerencias, los enlaces de esta bitácora. Os recomiendo la visita. Y quiero deciros que si tenéis alguna propuesta, si, por ejemplo, conocéis algún café literario en vuestra ciudad, si hay alguna librería en vuestro barrio que merezca la pena ―de esas que más que vender libros, difunden literatura―, o si sois asiduos de alguna bitácora o revista virtual que se amotine contra el tedio y la mediocridad y os deje siempre un buen sabor a letra en la boca, que sepáis que se aceptan propuestas de enlace, sin necesidad de reciprocidad, sólo por ayudar a difundir algo valioso, si también me lo parece.

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Esto no sé si es una buena noticia o no, supongo que será la mejor posible para algunos impacientes, pero el caso es que mañana viernes he de adelantar una hora ―a las 13 horas (en zona +01.00 GMT), pues― la publicación del fallo del I Premio de Relato mínimo Diomedea (y os recuerdo que, desde el pasado lunes, ya se aceptan relatos para la segunda edición), porque a la una y media he de recoger un premio literario en nombre de un amigo, que no puede asistir al evento, porque el muy verraco recoge otro premio, el mismo día y fuera de Madrid, y todavía no posee el don de la ubicuidad, que todo llegará. Es lo que tiene el talento.

13.43 PM

16 comentarios:

Recaredo Veredas dijo...

Hola Sergi. Bonito texto. Me gusta la imagen de los osos que caminan sin mellar la nieve. Saludos.

jar dijo...

Completamente de acuerdo. Hay en el texto algunas imágenes verdaderamente poderosas, para guardarlas. ¡Y esa rabia digna! A este lado del mapa, donde a los agujeros en el hielo les llaman "avanto" (esdrújula, siempre esdrújula), estamos conmovidos. Un abrazo.

Arilena dijo...

Verraco él, sí. Mira que hace lo imposible y claro, así luego le pasa que le piden que se divida.
Veremos que depara el I Diomedea (genial el nombre del concurso, por cierto).

Los osos polares siempre son blanditos, igual que la nieve. Eso creo. Al menos todo lo blanco me recuerda a algo infinitamente mullido.

Un abrazo fuerte

el nombre... dijo...

hola, sergei: soy "el nombre que me nombra", y te vengo a visitar, después de haber leído tus letras chez Malena.
Ella, bellamente, recogió tus palabras, y con su generosidad, nos las hizo conocer a quienes, como yo, no te conocíamos.

Hoy vengo, y te leo.
Con el espíritu encantado de conocer un poco más sobre vos.

Me encuentro primero, con algunas frases que presentan tu blog, y ya mi alma se anima.
Luego, entre tus renglones, encuentro ese "agujero" que entre todos abrimos en el cielo para respirar, y te aseguro que hoy, sólo eso, ya es un consuelo para mí.

Ni siquiera me detengo en TODO lo demás.
Con esa sola expresión tuya, mi angustia cede, mis pulmones renuevan el aire.

Gracias. Por escribir así.

Te saludo con afecto.

claudia dijo...

hola, maravillosa carta que Malena revivió en su blog
no podría decirte nada más que en algunos momentos, quedé como sin respiro, tan inusual, tan increíbles palabras y metáforas
sublime
un abrazo, me alegro el haberte conocido
seguiré por aqui
claudia

Las3Musas dijo...

Hola Sergi, pasaba a agradecerte la energía empleada en que la literatura bloggera tenga nombres, porque detrás de cada pantalla hay una sangre circulante que no nos deja morir, hoy no. Por eso escribimos.

Un abrazo y gracias por el enlace de las musas en las sugerencias.

Musa Rella

Sergi Bellver dijo...

Disculpad la premura, pero hoy tengo mucho trabajo y he de dejarlo todo listo dentro de una hora y poco, antes de irme.

Recaredo, lo que no mellan los osos (ciertos osos) es la libertad del otro, y quien borra las huellas es la nieve. O dicho de otro modo, un buen amigo es aquél que te acepta como eres, en camaradería y sin jerarquías, y sólo somos huellas en la nieve, un día u otro nos borrará el tiempo.

Un placer siempre saberte leyendo aquí. Un abrazo.

*

Jar, me gusta eso de "rabia digna", define un poco algo que pulula por mis cuentos (los que están conformando mi inconformismo en lo que, tal vez, un día sea mi primer libro). También hay muerte en ellos, pero sin gravedad, una muerte tan pura como el invierno, que promete primavera.

Mi bienvenida a este lugar y más viniendo de donde vienes.

Sergi Bellver dijo...

Arilena, bajo la felpa mullidita del oso polar, bajo el dorso amable de su mano, siempre hay una garra letal, o no es un oso, sino un peluche. La "gracia" está en saber que podrías, pero declinar el zarpazo. Eso se parece a la dignidad.

En cuanto al verraco... le voy a correr a gorrazos un día de estos (no me ha sugerido unas palabras en su nombre, así que le hundiré la reputación, ho, ho, ho). Y en cuanto a ti, bueno, me parece que, como me decía de ti el otro día alguien que sabe mucho de esto, no falta demasiado para el día en que tú también seas una buena "verraca", con perdón, visto lo visto y leído lo leído.

Un abrazo y a más ver.

Sergi Bellver dijo...

Me encanta que me "rusifiquen" el nombre, que me nombra....

"Serghei Sergheievich Bellver", lo lees así y ya parece que va a escribir bien y todo. JA.

Malena es generosa y se propaga como el fuego, sólo que no consume, y tiene el efecto del horno en el metal: fundirlo para una nueva forja. Todos salimos un poquito mejores de su abrazo.

Bendita ella por traerte aquí. Bienvenida y muchísimas gracias por tus amables palabras. De un tiempo a esta parte, como los textos que escribo "literarios" los dejo para lo privado (de momento y por seriedad) y el papel, dejo lo casi literal y lo del prójimo para la bitácora. Me gusta borrarme la mancha del ombligo de un manotazo y tratar de ayudar a otros, para que su esfuerzo tenga un poquito más de eco (por eso el concurso). En eso, y en muchas otras cosas, me parezco a mi camarada Malena. Aunque ella es bastante más bella y dulce, JA, yo siempre tengo la cara desordenada y un punto de acidez en la letra.

Gracias por hacerme saber que te fue útil la visita, sobre todo para respirar un poco.

Un abrazo fuerte.

Sergi Bellver dijo...

Maravillosa la amiga Malena, Claudia, por revivirla. Algo me adelantó de sus intenciones hace días, y le dije que por favor no rescatara nada de mi bitácora antigua, porque "literariamente" me parecía todo bastante flojo, pero ella, que sabe más de la vida, no me hizo caso, y por eso el "no me retes" en su posdata.

De todos modos, me halaga que hayas tenido alguna dificultad con el aliento al leer. Lo peor del mundo es la cursilería vacía. O cualquier otra cosa, por muy inteligente que sea el discurso, que no te zarandee un poco el alma y la ponga en juego.

Hemos venido a participar de la vida, no a ser espectadores.

Bienvenida a este cuaderno y ojalá repitas.

Sergi Bellver dijo...

Bienvenida y gracias a ti, Las tres musas. Te garantizo que con el máximo rigor he despersonalizado todos los textos que han llegado al concurso, como hago siempre, aquí, y en la editorial en la que participo. Pero con la mayor humildad también, trato siempre de recordar a posteriori que hay un latido, una sed, un Deseo al otro lado de cada gesto y cada letra, y por eso siempre, comulgue o no con cada estética, mientras observe honestidad en lo que se hace, mi respeto es total.

Por eso era de ley añadir tu empeño a las sugerencias de esta bitácora.

Un fuerte abrazo, y dale recuerdos a mi tierra.

Sergi Bellver dijo...

"Premura", dijo el nene, menos mal, que si no...

Marsu dijo...

Creo que ya te dije alguna vez cómo me gusta cuando escribes con las tripas..

Sergi Bellver dijo...

Ando buscando el equilibrio entre esas tripas y el coco, querida Marsu (te echaba de menos, joder), para que yo mismo (aparte de los que saben) le tenga respeto a lo que hago, sin traicionar tampoco mi naturaleza ni la conexión intangible que hace que ciertas personas, que no tienen un pelo de tontas y leen con atención, como tú, no dejen de sentirse "tocadas" por algo.

Vamos, "que no se queden como estaban", como bien sabes tú que te deja un libro cuando ni chicha ni "limoná", por muy bien tramado que esté -que es la parte que he de trabajar más, dicho sea de paso-.

Un beso invernal, nariz fría, corazón latente.

marina dijo...

Sergi,
aparezco después de algún tiempo hivernando...a destiempo, y eso que no soy tortuga...
Estoy de acuerdo con Marsu en lo que refiere a las tripas :-)
Y a propósito de nuevos enlaces...¿recuerdas Camena?pues de alguna manera ha resucitado en otro espacio:
http://tretzevents.blogspot.com
Un abrazo cálido..!

Sergi Bellver dijo...

A destiempo nunca, Marina.

Gracias por anotar la entraña como un valor de (mis) letras. Y gracias sobre todo por la pista, me ha alegrado reencontrarme con el buen poeta que es Ramón. Lástima que no "interactúe" un poco más con quienes le leemos, aunque para regalar su talento no le hace ninguna falta, supongo.

Una abraçada ben forta, amiga. Ens veurem al gener, i perdona, que vaig de bólit (o com es digui).