Bitácora de Sergi Bellver: Geistesstörung.

18/12/07

Geistesstörung.

De LA VANGUARDIA, 17/XII/07, entrevista Víctor-M. Amela:

¿Cuántos libros lleva?
Publicados, 316. Escritos, 359 [...]
¿Es escritor o churrero?
Soy escritor. Yo no hago obras de arte: yo escribo novelas
(sic). [...]
¿Toda su obra es para jóvenes?
No, sólo unos 45 libros [...]
De las frases que ha escrito, elija una.
"Todo es posible si lo deseas." [...]

Paulo Coelho, churrero.
Perdón, quise decir Jordi Sierra i Fabra, escritor,
muy, pero que muy escritor.

*

Brainstorming. (Voz inglesa) Tormenta cerebral. Reunión de creativos en la que se ponen en común ideas para el desarrollo de una campaña o iniciativa.
Geist. (Del alemán) Espíritu.
Geistesstörung. (Literal del alemán) Molestia del espíritu. Voz germana, equivalente a la inglesa brainstorming, para definir una reunión de creativos en la que se ponen en común ideas para el desarrollo de una campaña o iniciativa.
Séance de réflexion. (Literal del francés) Sesión de reflexión. Voz francesa, equivalente a la inglesa brainstorming, para definir una reunión de creativos en la que se ponen en común ideas para el desarrollo de una campaña o iniciativa.
Störung. (Del alemán) Molestia.

*

Leyendo LA VANGUARDIA, 17/XII/07, por la columna «El runrún», de Màrius Serra, me viene a la mente:

Si en la trastienda de un programa de divulgación científica y entretenimiento para adolescentes ―igual que a los chimpancés del zoológico se les medica con cápsulas camufladas en la pulpa de un plátano― caben tropelías como ofrecer un puesto relevante al peor de los postores ―en moneda de escrúpulos, se entiende―, y hacer editor a quien asuma despedir a tres compañeros guionistas ―por reducción de personal―, entonces, querido amigo, ¿de qué te extrañas si en el mundillo literario se apostan los bandoleros tras cada columna, los cuentistas empuñan la faca en el bolsillo mientras sonríen y los poetas maldicen en los confesionarios, a cara cubierta y calzón manchado?
Es preciso, il faut vraiment, dimitir en pleno de esta guerrilla inútil, de la burocracia del asedio, tan baldía como las almenas del castillo. Hay que recuperar la dignidad del ácrata, del apátrida, del apóstata. Del lobo estepario, pero lobo de veras, sin rebaño, sin caricia del amo, sin tazón de agua en el porche. Lobo en riesgo, en cuestión, lobo sin disfraz de lobo, sin lo gregario de las ovejas. Soledad bendita y digna. La luna, el páramo, la sangre y la zancada constante. Y el redil para las ovejas, caníbales.

*

La construcción lingüística puede traer un placebo con sabor a fruta en la palabra, y de repente, mientras me meto en mil berenjenales, y me hierven las ideas, los ingleses consiguen que me acuerde de un cuadro de Friedrich, los franceses me devuelven el olor de las aceras de Unterdenlinden, con esa horizontalidad aterida de espanto que traza rectas de un lado al otro de las ciudades. Y los alemanes, ah, esa gente terrible que soporta un casco marcial sobre unas cabezas tan llenas de pájaros, esa gente, incomprendida, logra que me sepa la boca a un poema de Rimbaud, y que ese simio brutal que me habita en secreto se encarame a la balconeta de un edificio del Marais y me ponga a lamer la piedra, como si una pastilla de granito fuera a curarme de esta civilización. Como si me pudiera zafar del traje de faena. Adoro el lenguaje cuando pone en jaque a los pueblos. Le devuelve el cetro a la palabra, que fue primero, antes que la cosa, y no al revés, animales.

*

Leyendo LA VANGUARDIA, 17/XII/07, por la columna de Quim Monzó, a cuento de las versiones del escudo del F.C.Barcelona, me borro la espuma del café de los labios y me pregunto:

¿Cómo narices se dirá brainstorming en polaco? ¿Tempesta de capgrossos, neguit de l'ànima, o seny' session? Stanislaw Lem o Joseph Conrad, que también era polaco, mis compatriotas. Pero también Cortázar y su batallón de anclas arrastradas por el lecho de todos los mares fríos. Somos un ejército invisible, llevamos tatuado el mapa del mundo bajo la piel y memorizamos consignas para susurrarlas en los tranvías, en los velatorios, al oído del verdugo para que le resbale el hacha sobre la capucha. Nuestra bandera es blanca y roja, de la página virgen y la sangre preparada. Y tiene cuatro barras, tres para encerrar detrás al miedo y una para abrirle la cabeza a los muertos, por si la levantan de sus quehaceres. Va a tener razón mi amigo, y con Capmany y Umbral se extinguieron los columnistas. Aunque mi amigo venga de ese mismo mono y comparta el frío en los huesos y el 99% de su ADN literario.

*

Hoy he insultado a mi jefe. Es lo que hago siempre cuando admiro a alguien que escribe. Sonrío, me asombro, no concibo, me sé incapaz de esa carrera, como quien le tiende una esponja al corredor de fondo, y entonces le insulto: «qué cabrón». Eso le llamo. A mi jefe, por dos columnas cojonudas que él aún no sabe que he leído, y se lo llamo también a uno de mis mejores amigos, porque no tiene ningún derecho a venirme con esos cuentos a estas alturas del partido, colándome un gol en mi canasta con sus cinco estaciones. Se lo llamo a Faulkner o a Kafka cuando los leo por tercera vez y me doy con la palma de la mano en la frente, porque ha estado ahí todo el tiempo, porque estuvo cuando lo leí la primera, la segunda, pero sólo ahora me ve, sólo ahora asoma la cabeza el lobo y me muerde, sólo cuando ya he dejado de ser oveja y no me creo a nadie. Luego descubro que nunca me he creído media palabra de nadie, ni de mi padre. O a lo peor es porque no se las creía a él que luego no me sirvieron las de nadie. Mi padre. Lo he matado varias veces, y con sus cenizas me he hecho un tatuaje. Lleva mi nombre y dice «qué cabrón», pero sólo podrán leerlo los demás cuando me ponga a escribir como mi jefe, como mi amigo. Sólo aparecerá entonces, igual que aquello del jugo de limón sobre papel y la tinta secreta.

*

Nuria Escur escribe un obituario en LA VANGUARDIA, 17/XII/07, y mi espíritu, de tanta idea y ausencia, se molesta:

Laura Archera, viuda de Aldous Huxley, ha muerto sin poder llevar al cine Un mundo feliz. Me doy cuenta, siempre lo he sabido, pero a veces se me duerme la memoria y no encuentro lazos en mis dedos al despertar. Sin una mujer así al lado no seré nada, sólo medio lobo, media oveja. Nada.
Hay mujeres que se parecen a los acantilados, y uno se acerca entre fascinado y temeroso, y prefiere sentarse pronto para que no le venza el viento, por si cambia de dirección y lo empuja. Pero luego descubre que va a caer de todos modos, y lo mejor que puede hacer es disfrutar del viaje, saborear el vértigo y lamer un poco la verticalidad encendida de su espalda. Como un acantilado, donde lo más bello está un paso más allá, al otro lado del miedo, entre la sal y la espuma.

*

Perdona, amigo Matías, ya sé que dije que iba a colgar algo ingenioso sobre aquella entrega de premios, los canapés y las ancianas marcianas, con esos codos hiperbólicos, y Borges siempre en la cita fácil, y lo que hicieron en Vallecas con tu cuento «El extraño», que es uno de los mejores que te he leído, verraco, y que los actores, Montse Martínez y Ángel Cercós, interpretaron una versión acertadísima del hilo principal. Pero mañana te cuento, que no tengo el cuerpo para jotas (o escribiría todo lo que quiero joder, joder), y total, nunca te tomas un vino en este antro. Mejor las cañas en lo real.
Cuanto más humilde seas y más trabajes, amigo, mejor. Talento te sobra, ahora sólo falta que no lo derroches, que no te lo gasten las palmaditas ni te lo amarguen las zancadillas. Llegarás. Vas a ser un buen escritor. Como llegará Ana Pino, fijo, tiempo al tiempo, y no porque tenga el detallazo de hacer regalos como este, aliviando un poquito mi Geistesstörung de hoy -igual que Gabriel, ambos por abrochar un fractal a otro y decirnos que hay otra manera de hacer, que no sólo es posible, sino que está pasando ya-, sino porque tiene talento y humildad, y porque tiene esa madera que sólo crece bajo la lluvia cierta. Porque hay verdad en lo que hacen.
Me fastidia que _-_ no tenga una bitácora. Me fastidia que se le dé pábulo a algunos mastuerzos y sin embargo mucha gente todavía no se haya enterado del talento de JordiX o Ramón. Me fastidia no haber atendido más en clase de matemáticas, o haber tenido malos profesores, porque ahora la poesía me cuesta más. Tiene razón Juan Manuel. Me fastidia que algunos amigos escritores no lean nunca esta bitácora y sobre todo que yo nunca les dé motivos para llamarme «cabrón». Me fastidia no poder leerme en un banco de la calle, en papel, el número 8 de la Revista Narrativas, en el que participan ilustres y ecuestres autores y compañeros de la «blogosfera». Un día de estos, cuando tenga un respiro, tengo que enviarle un cuento a Magda. Me fastidia no tener el cuerpo para jotas, joder.

*

Están llegando algunos relatos realmente buenos al Diomedea. Lleva trabajo, sí, pero es un lujo poder leer de primera mano algunos mínimos tan inteligentes. Ya iré desvelando pistas, si es que el camino se despeja, que no todo depende de mí, pero todo esto me anima a seguir con el proyecto de perpetrar una edición en papel dentro de un año, cuando entre ganadores, finalistas, participantes y algunos cuentistas invitados (si se dejan), os embarque a todos en una antología de relatos mínimos. Una empresa («aventura», que no negocio) de cuento. De cuento de lobos. A las hadas, como a mi padre, no me las he creído nunca.

17 comentarios:

Anónimo dijo...

Si me lo permites: "¡Qué cabrón!"

Magda dijo...

Muchasa gracias, Sergi.

Y espero ese cuento con mucho gusto.

el nombre... dijo...

me gusta que habites en tus zapatos...

no todos pueden decir lo mismo.

perdón si mi comment está fuera de sintonía con lo que escribiste, o no...

son mis sentires hoy por hoy!

Saludos

Sergi Bellver dijo...

Gracias, Anónimo, en este contexto es todo un cumplido.

Bienvenid@.

*

De nada, Magda, ya sabes que valoro mucho el trabajo que tú y Carlos hacéis con Narrativas. Ya me he llevado el pdf a casa y creo que es uno de los números mejor tramados. Para mí será un honor compartir el índice con muchas de esas firmas.

Un abrazo federal.

*

Pues tu comentario, El nombre que me nombra, está menos fuera de lugar de lo que te imaginas.

Estar en mis zapatos, levar la patria a cuestas y en ninguna otra parte, de eso habla precisamente la entrada, entre otras cosas.

Un abrazo arrabalero.

Marsu dijo...

Me he reído. Una de mis adolescentes, que lógicamente y como muchas pasó por Sierra i Fabra y su inefable Flánagan, se está leyendo El lobo estepario. Está en la edad. Ya se viste de negro; le falta que el negro sea de cuello cisne, el cigarro constante (gracias a Dios, no..), y la boina puesta de lado. De ellos es la búsqueda y la elección; cosa nuestra tener de todo en los estantes.

Desvarío, estoy en ese momento. Siguiendo con ello, pues qué quieres, a mí siempre me has parecido un pedazo de trozo de cacho de cabrón, con todas las letras y léase en mayúsculas.

Y nada más, pero nada menos.

Andreu dijo...

¿Cómo se pueden escribir 300 novelas? Como churros, claro. No me extraña que no sea arte, al menos el tipo lo asume.

Si te llamaras Monzó, Capmany o Umbral, y no estuvieras aquí escondido, y pusieras las cosas negro sobre blanco en cualquier sitio, te aseguro que más de uno se diría "qué cabrón" al pasar la página. Lo malo de los blogs es que hay tantos que es difícil dar con los que realmente valen la pena. Me alegro de haber podido hacerlo hoy y haber descubierto el tuyo.

Enhorabuena por lo que haces, hay un fino humor (me apunto lo de "seny session", entre otras), hay una mirada peculiar, pero sobre todo hay intensidad, cosa que hoy en día echo de menos muchas veces cuando leo. A mí me gusta más una mezcla de lo intelectual con lo apasionado, en el sentido artístico de la palabra.

Me gusta eso de lobo sin disfraz de lobo.

Y por cierto, ya que allí no se pueden dejar comentarios, te lo digo a ti: me ha gustado mucho la poesía de Ramón Aladern, gracias también por habérmelo descubierto. ¿Sabes si ha publicado algo, en castellano o catalán?

Saludos.

Sergi Bellver dijo...

Ay, Marsu, qué poco originales somos los humanos. Toda la vida matando al padre y luego le echamos de menos. Recuérdame que en otra vida sea hijo tuyo. El mejor amor es el que te ofrece elecciones, no el que te marca el camino.

Un abrazo con beso-petardo (lo único que fumo...) de este pedazo de cacho.

*

Bienvenido, Andreu, o benvingut.

Y yo que con escribir tres o cuatro y que fueran buenas, y otros tantos libros de cuentos, y que fueran perversos, ya me moría feliz...

Muchas gracias por tus amabilísimas palabras, on vas a parar, que no hay para tanto (por lo del párrafo de los citados). Con lo que sí estoy de acuerdo contigo sin fisuras es con eso que me decían el otro día, con lo que yo mismo respondía: conjugar sesera y tripas. Es lo que intento. La pasión solitaria acaba siempre bastante mal y la idea en seco suele resbalar en la gente. Es como esparcir semillas, hace falta el tesón y el deseo de fecundar el campo, pero hay que discernir entre piedra y tierra, para que no sea un esfuerzo inútil y caigan en el lugar adecuado.

Celebro que te gusten los poemas de Aladern, alias Camena, antaño. Yo tampoco sé si ha publicado o no (de haberlo hecho, habrá sido en catalán, seguro). Creo que es de alguna de las comarcas del Ebro, si no recuerdo mal. En fin, si te enteras de algo te estaré agradecido.

Un saludo i fins aviat.

L´ HABITACIO D´ARLES dijo...

Goytisolo vive en Marruecos en lugar de Madrid, por eso de la periferia, pero es Goytisolo, joder.

Vivir en un blog es vivir también en la periferia. De vez en cuando descubres que hay barcos que te llevan a sitios donde has soñado estar, de vez en cuando, te levantas y descubres a un tal Sergi, que vende billetes para viajar, para salir de la isla.

En mi ámbito profesional, con lo que me gano el pan (ojalá algún día cuente mi historia como Millás), el médico, las historias son tan paralelas como las que dibujas en tus palabras. Egos que siempre están en los mismos sitios, diciendo las mismas cosas. A los que nos gustan los lobos, nos obligan a cazarlos. El miedo del establishment, digo yo.

No sé, muchas gracias por todo. Poco más que añadir.

MaiI Imagine Photographers dijo...

muy buena tu bitácora, volvere a pasar con mas tiempo para poder entretenerme.
salud os

Sergi Bellver dijo...

Si pudiera, cada uno elegiría un exilio, real o ficticio (tan hondo uno y otro, que se puede vivir en la nostalgia de lo lejano patrio o huir de ahí con la postura vital, aunque te quedes), Marruecos o L'habitació d'Arles, o los propios zapatos (que es donde yo vivo por ahora).

Una vez conocí a una prostituta. No es por llevarle la contraria a los 22 dogmas en torno al cuento breve de mis amigos/camaradas/hermanos de La llave de los campos, pero era una puta de buen corazón. No me acosté con ella -pagando no se me levanta, ha de haber feedback, feeling, fee free-, sólo la conocí, dejémoslo ahí, pero el caso es que me contó que lo peor de su trabajo no era su trabajo, sino toda la jauría de hienas con las que tenía que lidiar, y no se refería a los clientes.

Así que entre médicos (una pista más para comprender tus sesiones de tunning, por lo del doctor F., claro -yo me pido Chris, fijo, siempre he querido hacer radio-), entre escritores, entre prostitutas (que tanto se parecen a aquellos a veces) o entre panaderos, todo es lo mismo.

De repente, no sé por qué, me he acordado del Born de Palma, de un restaurante cutrísimo en el que daban el menú más barato de toda la ciudad. Me he acordado del estofado aquél a la mallorquina en barro, de las mesas compartidas con extraños, del mantel de hule a cuadros, y coño, no sé, te imagino allí como en Cicelly.

Una abraçada, i un silenci, tot plegat. Gràcies a tú.


*


Bienvenid@ y gracias por tus palabras, MaiI Imagine. Aquí estaremos.

Sergi Bellver dijo...

Inciso:

Cambiaría todo lo que he escrito, todo lo que he hecho en mi vida, a solas, en manada, por arriba y por abajo, de ley o con trampas, todo, por dejar de tener sed. Por no tener la maldita necesidad de colmar el vaso.

Una buena vasija vacía produce un bello sonido al toque.

No tiene ningún sentido lo que digo, y me importa una mierda si lo tiene o no.

Agua de lluvia, hijo de noviembre.

Y cada gota en el asfalto, tan yermo.

Y todas estas nubes que se me acumulan en la boca del estómago.

Y ganas de darle cuatro hostias a Critón.

Y semen inútil.

Y el chelo, como las tripas de un piano, como el rojo en la nariz de una mujer a punto de.

Clavículas, de hombro a hombro, manteles, cortinas, sábanas, el flan frío de los senos, la marca de los dientes en la carne.

Y un imbécil que jamás hablará mi idioma que me habla de echar un polvo, que me irá bien.

Y tanta espada roma, tanta bala sorda, tanta palabra de pólvora mojada, tanta bravata por las solapas, tanta chispa del ingenio tramposo, tanto cartelón colgado de las galerías de una cárcel de aire, tanta ropa prestada y falsa, de piel adentro, tanta bomba de racimo en la boca horadada del niño muerto, tantas uvas de la ira, tanto navajazo... y me tengo que ir a morir de sed, a la orilla del río.

Valiente imbécil.

marina dijo...

Més que pluja d'idees jo diria pluja de dards tirats amb bona punteria... Por cierto, era escribiendo ese post que estabas escuchando Beethoven? simplemente curiosidad...
Con todo el respeto para los churreros, pero sí: a veces salen churros y no precisamente de pasta alimentícia. Em decanto per el "poc a poc i bona lletra".
A reveure...!

Wilco dijo...

Sergi

Por lo que me parece comprender, queda claro que el valiente imbécil, es imbécil. Valiente no lo pienso. Imagina:

-Bienaventurados los que tienen hambre y sed...
-¡Tú lo que necesitas es un polvo, déjate de ostias!

Valiente no necesariamente. Puede ser tan imbécil que ni se haya dado cuenta. Imbécil al cuadrado.

Lo malo: que el sonido de sus palabras te toquen
Lo bueno: que al tocar con su buena vasija vacía has producido palabras
de bell ver

Abrazos

Marsu dijo...

Relájate, hijo de noviembre. Déjate llevar un poco por la corriente, aunque sólo sea para reponer fuerzas y seguir adelante. Deja que pasen otros nadando, no les hagas caso, son piedras, y antes o después se hundirán. No reniegues de tu sed, ella te mantiene vivo y alerta.

Un beso.

Ana Muñoz dijo...

juas juas... qué cachondo, sergi, si me permites. y ole tus huevos de albatro. y tus alas, que no te las corte nadie.

el señor J.E.G. no apareció por la biblioteca ayer. aunque hubo bastante gente, mucha se quedó de pie.

bueno, ya veo la manera de hacerte llegar un ejemplar, oki? que a mí me mandarán unos cuantos.

un beso.

Pedro (Glup). dijo...

Cagüén las putas, qué cabrón, uno circulando por estos blogs como un mendigo esperando una luz o un bocadillo, recorriendo Mtreintas y corredores oscuros, desesperanzado, arrimado ya a los halagos fáciles, a lo blando, al te beso, utilizando la voz como un arpón para lo de siempre –sexo, claro-, empleando las frases para, la intención también para, la inflexión y los silencios...-exacto, para- y llegas tú, perdón, llego yo, aquí, te leo y me descubro (hostias, sin boina y con este frío), qué cabrón, repito, y sin despeinarse, no tendrá otra cosa que hacer, seguro que este tipo no folla, a pesar de la barbita recortada, no por nada, no supongo desganas ni desidias, no, por falta de tiempo, que te sale como churros, vale, lo acepto, churros ricos, sabrosos, para untar en el chocolate – a la taza-, coño, pero hay que escribirlo, que sale, vale, pero hay que teclearlo, revisarlo quizás, ponerlo lindo, cuadrarlo, ah, que no, que no hace falta, vale, qué cabrón y me llevo tres, que me ha gustado, relato corto o la Iliada, Rayuela o algo de Nabokob, o Nabokov, o ese, yo qué sé, que me obnubilo, joder, que escribes así, como si nada, y yo aquí, buscando clientes, no digo aquí, digo en mi aquí, que como, y los míos, que tengo que salir con lo de la informática y eso, en vez de estar imaginando, mintiendo, simulando que sí cuando es que no, y viceversa, lo del sexo, repito, que con esta cara no hay más remedio, bueno, sí, la cirugía, pero no, los niños comen, mortadela, salami, cosas fáciles, sobrasada, los patés esos con cromos, que se comen los cromos y dejan el paté, no me extraña, pues eso, qué cabrón, y termino, que póngame a los pies de su señora y encantado, volveré. Aviso.

Sergi Bellver dijo...

Rendido:

Wilco, lo tuyo sí es "toque" y no lo de Ronaldinho.

Gracias y abrazo fuerte, de hombretón, como de andén y ausencia a la vista.

*

Marsu, lo malo es que con las piedras, a veces, nadando, se hace uno polvo las rodillas, porque no las ve venir.

Pero renunciar, en el fondo (donde los pedruscos), ni de coña. Uno es lo que es, y yo traigo las alas de serie, es lo que hay.

Abrazo alado, pues.

*

Ana M., puedes enviarlo a mi nombre, por correo, a la oficina de la editorial, si te parece.

Huevos de albatros, mira, igual un día rebautizo así la bitácora.

El domingo pasaré de largo por ZGZ. Cachis.

Besos.

*

Ayvalahóstia, Pedro, eso sí que es entrar a saco, a la bilbÁina. Lo de la barbita ya me lo han mentado otras veces, y no muy lejos, no te vayas a creer, y no sé, tendré que patentar algo. Celebro que tu visita deje ese desparrame, me encanta mover cosas, y que me llamen "cabrón", cuando se hace así, con gracia y sanísima mala leche.

Agur no, hoy mejor hasta la próxima, porque espero que cumplas tu amenaza.