Bitácora de Sergi Bellver: La espera.

20/8/08

La espera.

Tengo varios motivos de peso para publicar de nuevo esta entrada, entre ellos, otro tipo de aniversario —y van seis—. Precisamente es de agosto del año pasado. Por de pronto, servirá para amenizaros otras esperas, hasta que llegue con material nuevo y proyectos varios: no sé de dónde sale, pero me hierve dentro un excedente de energía y os garantizo que otoño tendrá mucho movimiento...

Publicado el 09/08/07:

«Es imposible encontrar todos los días a un ser que parezca la respuesta a una pregunta ignorada de nuestro subconsciente, pero al menos se puede vivir con la esperanza de hallarlo, y de ahí la revalorización de la espera con Breton. “Me gustaría que mi vida no dejara tras sí otro murmullo que una canción de centinela, una canción para entretener la espera. Con independencia de lo que ocurra o no ocurra, lo que es magnífico es la espera.”1 No se trata de una espera lúgubre y mortecina, de un hombre desfalleciente, hundido en la banalidad cotidiana; la espera surrealista es una espera iluminada, que goza por adelantado de lo que va a recoger. La sensibilidad del hombre que espera se halla de tal forma agudizada, que en torno a él, en él, ve mil cosas que no puede percibir el hombre que no espera: recupera de forma espontánea la magia primitiva para provocar apariciones, los sortilegios de la infancia para arrullar el fastidio. En este sentido, un relato de Julien Gracq, La península, es una perfecta prolongación del pensamiento de Breton; el protagonista, Simon, mientras está esperando a una mujer a la que ha citado en una estación de Bretaña, recorre la península hasta el anochecer; no habría visto lo que ve si no estuviese esperando a aquella mujer. La espera de lo conocido permite que el espíritu se abra a lo desconocido, así como la espera de lo desconocido le obliga a hacer un inventario rápido y completo de todo lo conocido sobre lo que puede apoyarse.»

Breton según Breton, Sarane Alexandrian.
1. El amor loco, André Breton.



© Suzanne B.


A mi amiga Suzanne, y a todo el que espera,
le presto mi palabra, aunque no fuera la esperada.

Pour mon trés cher ami Monsieur Charbon,
parce qu’il porte cette clé.


Para cierta persona, más allá de las palabras,
mi eterna espera encendida.



(Escrito en estado semi-alterado de conciencia y rehusando
cualquier atisbo de corrección, ortodoxia o estructura).



ESPERAR DE FORMA CONSCIENTE y a la vez permitir que el subconsciente intervenga en lo real, como un niño que, sin premeditación pero inspirado por lo imposible, alza castillos de arena en la playa o vomita un planeta nuevo en el cosmos, no convierte al arquitecto de su propia vida en un inconsciente, como cabría presumir del juicio de las mentes más «cabales», sino en dueño absoluto de su existencia. Hacer permeables las capas que separan sueño y realidad, y recuperar como guía la potentísima sabiduría que late en nuestra imaginación —esa que los timoratos tratan de emparedar a lo largo de su tibia vida, y que por desgracia consiguen aniquilar, cuando deciden confundir resignación con madurez—, no produce ejemplares defectuosos, como sancionarían las mentes más utilitarias, ni condena al fruto «inmaduro» a una caída estéril sobre la roca, sino que devuelve al ser humano la mitad de sí mismo, le cose de nuevo sus alas y restaura esas extremidades otras con las que también camina y planea por el reverso de la realidad. Aceptar que la espera misma es hermosa, cobrar conciencia de que el sufrimiento y el error son tanto el camino del aprendiz como la alegría de equivocarse y seguir jugando, desdeñar la huida y plantarle cara de nuevo al adversario —incluso aunque nos escupa desde el espejo—, quedarse en las trincheras cuando todo el batallón se retira, porque la lucha misma es hermosa; amar una y otra vez, amar mil veces después de la derrota, es el estigma y la bendición de algunos seres. A quien en verdad espera y hace de esa vivencia una ética, se le augura un paso difícil, sí, y mil cicatrices, seguro, pero un paso fértil por este mundo, hundiendo los pies descalzos en la tierra húmeda, ya sin la mutilación del patrón general, ese lecho de Procusto al que la sociedad nos arroja, para que «maduremos» bien, para que seamos «comestibles», tramando devorar nuestro esfuerzo, insistiendo en la luxación y el desmembramiento de nuestra verdadera libertad.
Lo que define la trascendencia y al mismo tiempo el sencillo goce de un día cualquiera, aquello que convierte en algo hermoso lo elevado y lo mundano, no está en el tener, ni en el hacer siquiera, sino en el SER, y en el seno de quien espera lo que sueña —y sueña lo que espera, hasta convertirse él mismo en su DESEO, hasta renunciar al nombre del padre y renacer a una revolución personal, intransferible pero contagiosa, desamparada y pura, verdadera de una vez— se produce entonces la conjunción mágica en la que la existencia ES por fin un bien en sí misma, un privilegio para el espíritu, una constante oportunidad de convertir el tedio en ARTE, la carne en pincel y en tinta la sangre. La vida aparece en ese instante como un cuadro que se descubre al fin, un libro arcano que se abre de par en par, y cada trazo, cada palabra, se desvela ante la mirada del que espera, como un código de signos y señales que pasará siempre desapercibido para el que nada inventa, para el que recibe la vida como una suerte de accidente continuo —o perfecta estratagema—, un absurdo pasivo —o insufrible hiperactivo— para quien, en el mejor de los casos, la vida es un suceso del que puede arramblar con los despojos —o un trabajo del que reclamar salario—. El mundo está infestado de inútiles «hombres de provecho» que desperdician la mitad de sí mismos, en aras de no sabemos bien qué virtud, qué catecismo, qué recompensa. El ahora es el único instante en el que todo sucede, en el que la espera converge, desde el que la espera fluye. No hay cielo ni infierno en el destino del Hombre, ni más Verdad en su naturaleza que el movimiento y la belleza. Acaso no haya otro lenguaje innato para decirse que el ARTE genuino y el AMOR sincero, aquellos que, aun en la semilla de la esperanza, no buscan rédito ni mérito, sino que brotan y se ofrecen como las flores del cerezo, inevitables.
En aquellos encuentros que parecen respuestas para una pregunta eterna, en cada chasquido de los dedos del destino, en la columna sacudida y la emoción desbordada de los que esperaban y encontraron, hasta de los que esperan sin resultado, se halla la esencia misma de la vida humana, la pavesa que flota aún en el aire y nos habla de la hoguera primigenia, el fuego en el que cocieron nuestras almas, que nada tiene que ver con este horno fabril que produce en serie autómatas de barro, duros como la desesperación —que como Breton y Eluard sabían, no tiene alas—, frágiles como el barniz de los ataúdes, grasientos como el alquitrán que gotea del casco de un arca de NO-SER inmunda, en la que navega —siempre en línea recta, sin posibilidad para la deriva— una pareja de cada especie de necios. Somos hijos de un puñado de entrañas y un manojo de alas que, cuando nos atrevemos, arden sin consumir su capacidad de sentir el mundo y reinventarlo. Cualquier otra cosa, cualquier otro cuento con el que vengan a etiquetarnos, a anillar nuestro potencial para domesticarlo, no será más que humo, mugre, la nada misma. Como un abrazo fraternal siempre pendiente, siempre a la espera, ciertos hallazgos, ciertos milagros del todo humanos, sin otro dios ni más dueño, son como una inmensa red en la que se anudan los hilos de todas las almas que supieron, que pudieron, que ante todo se atrevieron, y se negaron a ser meros títeres para el pérfido beneficio ajeno. Lo perverso no es caminar más allá de las lindes de lo establecido, sino castrar el ansia de explorar y ceñirse al camino marcado por el extraño.
No son la espera consciente ni la asimilación de los sueños las rémoras de una vida improductiva, sino el viento y las velas de un barco soluble, el rumbo de una intención imperturbable que se fundirá con el mar de la vida, de igual a igual, abarcando el cielo y la tierra, el abismo y la espuma, interiorizando el lenguaje secreto de las cosas y los encuentros, más allá de las trampas de la comprensión primera, dejando que la intuición sea más sabia que la torpe lógica. En esto no hay el más mínimo atisbo de escapismo ni rechazo a la existencia, como cabría desconfiar en las mentes más «juiciosas», sino todo lo contrario, un deseo febril de inmiscuirse en todo el espectro de luz, el que capta nuestra mente despierta, pero también el que late bajo la piel de lo real y sobre la cúpula de lo improbable. Sólo quien aprecia una obra por entero puede ser honesto al celebrarla. Sólo quien ama de veras la belleza —y la espera en su terraza, en su cuaderno, en su regazo, en cada gesto…— la merece, y no aquellos que se la encuentran por el camino como quien tropieza con un bache o un animal herido. Diluirse en la VIDA, mezclarse en ella con todo lo visible y lo invisible, hacer de nuestro sueño un deseo firme, y de la espera una maravillosa disciplina, será la única manera de VIVIRLA en verdad, pues conformarse con la mitad de nuestra naturaleza sólo puede suponer vivir a medias, sobrevivir con la asepsia, salir indemne, en suma, pisar la hierba de los campos sin haber aprehendido su luz ni el alcohol fluorescente de su aroma, y dedicarse a alzar colmenas de hormigón en las que investir el corazón humano como momia de clausura.
El que espera con atención, casi iluminado por el fulgor de su propia voluntad, es quizás un loco, un insensato, un excéntrico —sobre todo un excéntrico, pues trata de mantenerse a salvo del eje, de esa rueda dentada que todo lo clasifica y contamina—, y mientras diseña un lugar propicio para su espera olvida las lecciones de álgebra de los que siempre tienen razón —demasiada razón—, prescinde de la aritmética de la supervivencia, y seguramente lleva más cicatrices a sus espaldas que aquél que se las cubre a cada instante, pero al menos así, expuesto y desnudo, de cabeza al mar sin guardar la ropa, sufre y goza su propia VIDA en algo que se parece mucho a la libertad.

28 comentarios:

Marsu dijo...

¿Esperanza viene de espera, verdad?

Sigues volando por encima de nosotros, y emocionándonos cada vez. Gracias.

Me gustaría poder ir a Palma. Qué envidia.

Me gusta este fondo.

Faerie dijo...

Es bonito esperar al unísono...

An Inspiring Agent dijo...

Nunca me ha parecido tan dulce la espera hasta que leí tu nuevo texto. Y yo, amigo Albatos, quiero vivir así, en la dulce espera.

Mi trozo favorito:
“Diluirse en la VIDA, mezclarse en ella con todo lo visible y lo invisible, hacer de nuestro sueño un deseo firme, y de la espera una maravillosa disciplina, será la única manera de VIVIRLA en verdad, pues conformarse con la mitad de nuestra naturaleza sólo puede suponer vivir a medias, sobrevivir con la asepsia, salir indemne, en suma, pisar la hierba de los campos sin haber aprehendido su luz ni el alcohol fluorescente de su aroma, y dedicarse a alzar colmenas de hormigón en las que investir el corazón humano como momia de clausura.”

Tu eres un Arte andante!!!!

Abrazos!!!

marina dijo...

Cada una de tus palabras ha sido un bálsamo cargado de esperanzas. Gracias, Sergi.

Zoe dijo...

Qué alegría que en agosto no detengas tu vuelo, albatros, porque hoy, literalmente, te has salido...

Me parece sencillamente maravilloso cómo le has dado la vuelta a muchas cosas, y, sin dejar de emocionarnos (como siempre, con esa especie de Do de pecho sostenido que no se apaga ni te deja bajar el listón en toda la lectura) has conseguido que de veras me siente un buen rato a plantearme algunas cosas. Por qué sigo esperando, por qué no me conformo con tantas cosas, por qué a pesar de todos los errores sigo insistiendo... Hay un montón de ideas ahí que he tenido que leer dos o tres veces, para luego darme cuenta de que, en el fondo, ya estaba de acuerdo con ellas desde hace mucho tiempo, creo que desde hace muchos años, y que en realidad he estado viviendo así sin pararme a identificar lo que hacía, simplemente lo hacía, sin más. Pero es bueno que una cobre conciencia de quién es, porque así puede volver a levantarse la próxima vez, y estar más orgullosa de sí misma, y defender su postura vital ante cualquiera que la cuestione, con algo más que un sentimiento de rebeldía, es decir, con las palabras adecuadas, que es lo que nos regalan los buenos escritores.

Yo no sé, querido Sergi, qué te falta o qué esperas, qué sientes que quieres encontrar, pero tu modo de escribir lo que sientes y lo que piensas se me hace aún más grande cuando nos hablas a todos, cuando nos tocas a cada uno en ese lugar donde nuestra más íntima verdad espera sin mentiras.

Como escritor te mereces llegar más allá de estas alas de albatros y que otras personas te puedan leer en papel (ya sabes lo que te pedí hace tiempo, y lo quiero), porque sé que a algunos no les gustará, qué importa, cuando alguien es fiel a sí mismo es inevitable que desagrade a muchos, porque no puede agradar a todo el mundo sin llegar a mentir alguna vez... pero a otros les será de gran ayuda, como a mí, como a los que aquí te lo hacen saber. Y como persona, bueno, tal vez no te conozca, en el sentido estricto del término, pero hay que ser muy necio (lo del arca, sublime) para no darse cuenta de quién eres a través de tus letras.

Me da la sensación de que no has tenido mucha suerte en el amor, no lo sé, pero creo que debe haber por ahí alguien que de veras te merecerá y que será esa respuesta a tu pregunta eterna.

¿Sabes? nunca me había planteado leer lo que hicieron los surrealistas, mis lecturas suelen ir por otro lado, pero con estas últimas citas y exposiciones que estás haciendo de un tiempo a esta parte, me está entrando una irresistible curiosidad, porque siento como que detrás de todo ese juego hay algo mucho más profundo. En fin, ¿me recomiendas empezar por alguna lectura en particular?

Un besazo muy fuerte, sol, y pase lo que pase, no dejes nunca de escribir, ni de seguir esperando aquello que sólo tú creas que vale la pena.

demuxoscolores dijo...

Guau! eres todo un escritor! Me encanta... Saludos desde Valencia!

Anónimo dijo...

¡Amén!

No espero que entiendas por qué te digo esto, pero leer lo que acabo de leer me ha ayudado muchísimo, me ha hecho sentir mejor, y me ha devuelto parte del coraje que había perdido estos días.

Tú no sabes quién soy, y no creo que importe, pues lo que cuenta es lo que consigues provocar con lo que escribes. El caso es que te conozco, sé quién eres (hasta te he visto una vez, en la presentación de un libro del que hablaste aquí hace tiempo), y leo tu blog desde hace mucho, sin decir nunca nada, pero hoy quiero que sepas que me pareces un ser muy especial, lleno de luz y de un montón de cosas que ofrecer a los demás. Así que, como ya te han dicho, nunca dejes de escribir, Sergi Bellver.

Un abrazo.

moderato_josef dijo...

Reflexiones profundas, maduradas en la espiritualidad, y muy dignas de tener en cuenta;algunas son casi pura ley de vida. Precioso texto. Un saludo desde Pozuelo: Madrid!

LA CARICATURA EXISTENCIALISTA dijo...

Me gustó la idea de abrir la vida como un libro arcano, tambien la idea de escribir lejos de la ortodoxia, es algo que tambien trata de hacer Tito, a su manera, saludos!!!

Marsu dijo...

Me marcho unos días. Pero antes quería dejarte unas letras que tengo la certeza absoluta que conoces, de un poeta que también sé con seguridad que respetas, y que versan sobre un pajarraco... y que, yo que sé, hasta puede que tengan que ver con el origen de todo esto.

"El Poeta es igual a este señor del nublo,
que habita la tormenta y ríe del ballestero.
Exiliado en la tierra, sufriendo el griterío,
sus alas de gigante le impiden caminar."

Porque lo tuyo no es caminar, Sergi, sino volar, porque con esas alas tan grandes no puedes moverte entre los que solamente saben (sabemos) andar. Es por eso que espero seguir viéndote por ahí arriba cuando mire a lo alto.

Un abrazo

María

Anónimo dijo...

Hermosa imprecación, mon cher. Mil gracias por la dedicatoria y un saludo preotoñado de tu amigo

Monsieur Charbon

Raquel dijo...

hola Sergi:
Se te echa mucho de menos.
Un beso,
Raquel

Esther dijo...

Justo lo que iba a decir, nicht.

Buenos optimismos.

Anónimo dijo...

A ver, voy a probar, me mantenía a la espera porque ando de vacaciones pero francamente este texto es irresistible, tengo que volver a leer, sí, volver a leer para volver a disfrutar, sería imperdonable lo contrario. Más que nunca ahora, me afianzo en mi humilde opinión que deberías decantarte por filosofía, te hace falta? sopésalo!
Discrepo de:las personas que se merecen o no tal o cual cosa,siempre atribuyo, no sé por qué,el merecimiento como algo relegado a un ente superior de lo que absolutamente reniego o me niego en redondo, es sólo mi punto de vista, sin más.
Pues amigo, si me lo permites, Sergi,tu escritura no sólo no deja indiferente( hablo por mí ), sino que provoca sensaciones múltiples, placer-displacer, amor-odio, admiración-envidia, etc...
Deseo que tu vocación lo sea de verdad como ya hace tiempo apuntas y nunca la espera fue tan dulce, la verdad.Nos vemos por aquí!
Un abrazo.
Gcc

carlos maiques dijo...

Supongamos que un año más tarde uno se encuentra una botella (esas que deben encontrarse), la abre, lee el mensaje, pero no la cierra. Antes escribe un poco más: el papel no se ha mojado, queda espacio, y su letra es exactamente igual que la que acaba de leer. Y por un segundo duda, pero ya es tarde. La botella nunca ha llegado a sus manos como pensaba. Vino de otro tiempo, pero era imposible distinguirlos.

Un saludo, y mejor otoño, Sergi. Hasta otra.

en tierra de nadie dijo...

Te veo inspirado, amigo Sergi. Y exultante y esperanzado en tu espera. Tus palabras nos dan alas, y esperanza, y motivos.

Un besazo

ETDN

MaleNa dijo...

Mon camarade, je vous approche et mes yeux changent de couleur, toujours.

Que l'on attend de notre peuple avec la lumière.

J'aime la beauté de votre âme.


MaLena

gorocca dijo...

La música que generosamente nos has colgado es sencillamente preciosa, no podía sino corresponderte de la misma generosa manera, está en mis tierras al norte, ah también para el lagarto espinudo que hoy no le saludé a pesar de que casi coincidimos en tiempo aunque no en forma;).
Un saludo!
Gcc

Miguel Ángel dijo...

Impresionante texto. Deberías publicar algunas cosas, no solamente esos libros que preparas, esos cuentos o novelas, me refiero a reseñas y artículos en revistas y periódicos, en fin, buscarte un poco la vida en ese sentido, porque creo de veras que lo harías muy bien y podría ser un complemento a tus otros trabajos.

Estoy convencido de que dentro de un tiempo vas a dar un salto importante en tu carrera, en todos los sentidos, ya lo verás.

Un abrazo.

B. Miosi dijo...

Después de leerte creo que me volveré adicta a este blog. Escribes muy bien Sergi, y sabes trasmitir emociones.
Disculpa que hable de otro hilo, pero Bubok se comunicó con Prosófagos, y dejó un mensaje. Yo les respondí directamente y copié la carta en Prosófagos.
Por si teninteresa, pásate cuando puedas.
Besos,
Blanca

Alvy Singer dijo...

VIVAN LOS ESTADOS ALTERADOS!

Ayshane dijo...

Después de leerte, tal y como te prometí, incluso he dudado en dejar mi huella, pero tus palabras han creado éstas... breves...sin caminos alternativos... y abusando de puntos suspensivos, quitanto todo (o casi) lo que acababa en ...mente y en ...ía
Resumiendo, aún sabiendo lo mucho que me cuesta "resumir" acortar y quitar lo innecesario ;)

---

Que no pase ni un solo día sin odiarme, sin sentir la losa del silencio que provoca en mí la exigua valentía, recuerdos dispersos de tiempos distantes.
Y sin embargo, a veces, me gustaría volar bien alto cuan colosal Cóndor extinto que despliega sus alas y huye cobarde, dejando atrás la monótona y falsa existencia, mentira que asfixia, devora y destruye en mí el único hálito de esperanza, anhelo que mantiene prendida la llama y que sin embargo, exigua, apenas alcanza para mantener retazos de sueños que, alguna vez imaginé serían mi vida.

Entonces siento que mis alas se rasgan por el peso de la conciencia, los remordimientos me empequeñecen, convirtiendo en presa al Cóndor.
Me siento caer, caer para ahogarme en la pena acumulada por aquél que me retiene, a pesar de saber que es la Nada, en vez de sangre, lo que fluye por mis venas.

Alzo mi vista encontrando la última voluntad de mi exigua valentía. Vuela alto, lejano, distante, tan sólo esperando que algún día pueda ser hallado, pues el único hálito de esperanza que me quedaba tuvo fuerzas para arrancar mi corazón justo antes del último latir.

Y ahora yerma espero, mientras las alas rasgadas reposan a mi lado; de vez en cuando mis ojos se alzan, ciegos y anhelantes, buscando lo que un día fue arrancado y que aún espera perdido a ser hallado por la otra mitad de mi alma, también perdida.

A veces sueño que mi otra mitad, la única y verdadera, lo encuentra y alcanza; me halla y consigue… Y entonces las alas vuelven a unirse a mí, junto con mi alma completa.

En cambio, otras veces, ése sueño es tan solo una quimera, pues recuerdo que el único hálito de esperanza que poseía, se perdió bien lejos junto con la última voluntad de mi exigua valentía…

---

Un saludo Sergi... ¿qué te parece como próxima propuesta de trabajo?
Besos profe... jajaja

elena dijo...

bonito texto y bonita terraza

MaleNa dijo...

Un abrazo de fin de semana, que siga el compás de espera si es gozo y sufrimiento.

MaLena.

Enrique Páez dijo...

Gracias por recomendarme en la página de la semana. Es un honor. La culpa la llevo como un escapulario, por si acaso alguno se arrepiente de haber escrito.

Patricia dijo...

Es como si no existiera el pasado ni el futuro solo el presente, el ahora porque quienes lo viven se encuentran en la eternidad. Me encanto tu post. La manera tan sencilla y a la vez complicada de enfocar la vida y el ser. Felicidades!

marina dijo...

las esperanzas pintan golondrinas en el caparazón de las tortugas...

(ando de traslado forzado... pero con esperanza... reconstruyendo otra vez un nuevo refugio)

una abraçada fresqueta,

(sergi, a la que pugui... quatre ratlles)

gorocca dijo...

Buen fin de semana con abrazo Sergi!

Esto va para C.M :
No logro dar contigo por ninguna parte estás desaparecido en combate no sé si a propósito o no, si lees esto, pasa por mi casita y déjame tu rastro, estoy frita por leer tu blog, un saludo!