Bitácora de Sergi Bellver: Si Tuviera Una Red Luminosa Extendida Sobre Ella.

10/7/07

Si Tuviera Una Red Luminosa Extendida Sobre Ella.

Per una carissima farfalla.


«Ya sabes, vivo como Robinson Crusoe, náufrago
entre ocho millones de personas. Entonces,
un día vi una huella en la arena, y allí estabas...
es algo maravilloso, cena para dos.»

Jack Lemmon en El apartamento,
de Billy Wilder (1960).




LA LUZ DE TU MIRADA es dulce y oscura, y me lleva una y otra vez al punto de partida. Vuelvo a ser un ave marina arrojada al acantilado en su bautismo de aire, y olvido de repente todas las horas de vuelo que antaño dibujaron mi intransferible cartografía del mundo. Esa luz que mana sosegada de tus ojos desmonta cualquier defensa, deshace el más mínimo atisbo de estrategia y a tus pies rindo mi fortaleza y mi bandera. Y desconfío de las palabras, y cuelgo los hábitos de esta liturgia, y abandono un credo antiguo que ahora, ya sin templo ni dios, me parece tan pequeño. Creía de veras en la altura de mis sueños, en la firmeza de mis convicciones, en la cualidad de lo literario, pensaba que las palabras podían ser herramientas para construir una realidad nueva. Y sin embargo, ante la luz de tu mirada, en silencio y sin estruendo, mi edificio se desmorona como una acrópolis atlante en los abismos del océano, sin que un alma siquiera tenga noticia del cataclismo. Y las corrientes me empujan a la superficie, y me dejan a la deriva, hasta varar en cualquier playa. Y vuelvo a estar desnudo y expuesto a los elementos, despojado de todo lo que me rodeaba, ante la oscura y dulce noche que me cobija desde tu mirada. Y primero me siento perdido, pero al instante, como por un milagro sencillo y tranquilo, haber olvidado el arte de volar, haberme rendido a Ti, haber perdido la fe en las palabras, de repente, me parece la manera más pura y hermosa de volver a ser libre, fuerte y sabio, para mañana volar más alto de tu mano, para ser invencible, para creer más que nunca en la palabra, si me acerca un poco más a Ti. Aunque tenga miedo, todavía, de que no me abraces, sé que contigo puedo ser más libre, fuerte y sabio. Y acepto este renacimiento como el náufrago aprende a amar su isla, y me levanto, y me visto con tu noche infinita, y me dispongo a reinventar mi sueño.


*



ORACIÓN DEL ALBA, ofrenda a la última estrella, altar de arrecifes y arena que alzo a la espera del primer amanecer del resto de mis días. Fervor desde la raíz del espíritu que dirige mis plegarias hacia el este, allá donde te desperezas cada mañana, como un sol delicado que resbala de las sábanas para iluminar las calles de tu ciudad y mi cabaña de náufrago. A este lado del mundo llega el destello rosáceo de tu sonrisa temprana, y esta pequeña isla tiembla entera en breves sacudidas, y despierta conmovida por el regalo de una mañana en la que toda Tú, con tu esencia y tu imagen, con tu silencio y tu gesto sereno, altivo a veces, majestuoso siempre, ocupas el arco del cielo. Y tus caderas se recortan con la silueta del paisaje, y tu respiración trae el perfume de la brisa, y tu voz se confunde con la espuma de las olas, y tu piel se tiende en la franja húmeda de arena que atrapa pedazos de ámbar, y en el ámbar —forjado con las gotas que fueron tu llanto y tu saliva— se adivinan burbujas, y entre las burbujas —de tu risa y tu alegría— se intuye la figura de un pasado ya extinto en aquella ciudad en la que nos señalaban con el dedo los que ahora quedan tan lejos, hundidos en el olvido.
Toda mi esperanza cabe en el regalo de saberte en alguna parte, como sabe el náufrago que todos los días el sol volverá a despuntar del horizonte para cuidar de su isla. Porque quiero hacer de esta isla mi hogar, y no sentirme extranjero nunca más, en ninguna parte, aunque tenga que olvidar lo que fui, hacer acopio de maderos para una balsa y convertirme en un humilde pescador.


*


RECUERDO EL EXILIO de mi infancia, la eterna sensación de ser un forastero entre mis semejantes, cuando hacía aquellas cosas que nadie aprobaba, o huía de las que todo el mundo esperaba de mí. Recuerdo una soledad casi invernal bajo el sol de agosto, una escarcha de silencio que clavaba en mí sus agujas blancas, mientras la ciudad exudaba tedio por las esquinas y el asfalto se deshacía bajo los pasos de una extraña horda en desbandada.
Demasiadas veces se estrelló mi ansiedad ilusionada contra lo cabal, lo común y lo correcto. Tantas, que el ansia se hizo olvido y la ilusión silencio, hasta que un día llegué a sentirme un intruso en la casa del padre, y desde entonces sólo fue posible imaginar otro horizonte, lejos de allí. El mundo no estaba hecho para pedir justicia por terceros, ni buscar respuestas en caminos incómodos, ni elegir antes la emoción que el provecho. No estaba preparado para compartir aquellas primeras nociones de la belleza ni aquella intuición casi sobrenatural por las cosas ciertas con cualquier extraño, cualquier rostro esquivo, cualquier par de manos llevadas a la cabeza ante aquél niño que dibujaba en los rincones, cantaba entre las filas uniformadas del patio o regalaba historias y poemas a quienes luego se burlarían de su ingenuidad. Recuerdo el exilio de un niño señalado con el dedo del cínico, que renunció a todo por recuperar la sagrada libertad de ser él mismo.
Aunque halle posada en cada puerto y camaradas en cada travesía, la senda del navegante es solitaria, y he doblado cien veces el Cabo de Hornos a solas con la tormenta, y me he ganado a pulso cada cicatriz y cada retal de mis harapos, pero ahora, en esta humilde isla en medio de la nada, de nuevo siento la posibilidad de despertar la llama que siempre se agazapó en el fondo de mi mirada, precisamente ahora, que la tuya me ilumina y aviva los rescoldos de esta hoguera que me habita.


*


ENTRE LOS RISCOS DE PONIENTE, cuando llega el crepúsculo, el sol se va diluyendo como una gota de sangre en el agua, y la herida se incendia por el filo del horizonte, hasta que todas las criaturas de la isla quedan en un silencio que tiene algo de místico, arrobadas en su devoción ante la magia del paisaje. El día se consume en el fuego y la noche revive de sus cenizas, y en cada brizna de hierba, en cada palmera, en cada duna de arena, en cada farallón de los acantilados, sobre los helechos que tiritan, sobre el lomo de los pájaros australes, y por todos los poros de mi piel, resbala una caricia fresca y gris, un roce afable de gato viejo, que trae el preludio de una tormenta agazapada tras el susurro de la vegetación. Un demiurgo carpintero parece agitar troncos y tablas al otro lado del mundo, en la trastienda del cielo, y después de un crujido que estremece hasta el mineral de las rocas, una lluvia de Génesis se desploma sobre todas las cosas. Todo encuentra su equilibrio, y el firmamento pasa del incendio a la tormenta, el estruendo de una obertura para orquesta deja paso a un solo de náufrago en la menor, y unos instantes después, con una cadencia melódica, los dedos del agua clausuran el concierto como un xilófono sutil sobre las hojas abiertas de la selva.
Todo el tiempo que nos ha sido dado, toda la Creación, todas las revoluciones, cada edad y cada segundo que hemos logrado arrebatar al vacío con nuestra sangre, nuestro sudor y nuestro deseo, se comprime en un solo día, y toda mi existencia cabe apenas en un instante, en este instante, en el que la Vida se manifiesta e interpreta su sinfonía eterna y fugaz, infinita y perecedera, inasible y perceptible a la vez, como una punzada de lucidez en la corva de los ojos, o una mano que se aferra al calor de las entrañas. Un día de náufrago en esta isla vale por mil años de marino paria que trashuma de país en país, sin hogar al que regresar jamás, así como un beso de tus labios, o el contacto de tu cuerpo tibio y desnudo al deshacernos agotados en el sueño, es la odisea de una vida contada en una sola escena. Me deslizo del nudo de tus brazos y contengo la sonrisa ante tu gemido de protesta, me retiro un poco y admiro un minuto —que cala en mi alma como una ceremonia— el milagro de tu belleza reposada, que me parece otra isla en sí misma, un reducto de pureza en un mundo aciago. Te dejaré dormir un poco más, niña. Seguro que Tú también tienes hambre, voy a salir a pescar.


*


NADAR CONTRA LA CORRIENTE es siempre un empeño arduo y amargo, pero también nos da la medida de nuestras propias fuerzas, el calibre de nuestro deseo, y así se durmieran mis músculos y mis huesos se helaran en las fauces implacables del oleaje, allí, mar adentro, donde las crestas no hacen espuma y se yerguen en un silencio violento, y el fondo es un abismo renegrido, aunque el último pedazo vivo de mi cuerpo me traicionara, así mi corazón seguiría braceando hasta el último aliento, con tal de volver a reposar en la dulzura del tuyo.
A veces olvido que no estás aquí, aunque tu presencia lo ocupe todo, y olvido que la distancia se puede medir en semanas de navegación, o en ausencias al otro lado de las nubes. Eres apenas un jirón de niebla que roza mi orilla, un fantasma de humo del que quisiera saber todo lo invisible, más allá de la forma y la frontera de todo lo que cabe en la mirada. Saber de tus propios paisajes ficticios, beber de tus sueños, abarcar en una mano tendida todo lo que las palabras no pueden decir de Ti. Y sin embargo Te Siento, y en mi isla estás presente, y te acomodo, y te dejo dormida y a salvo en mi lado de la cama, y salgo a pescar para Ti.
Empujo mi balsa mientras hago pie en el lecho, y me encaramo a ella de un brinco, y voy dejando atrás el animado coloquio de los pájaros, el alarido de algunos monos locos, el rumor de la espuma volcada en la arena y el fragor blanquecino en el batiente, hasta rebasar las últimas olas que rompen en los arrecifes que protegen la playa. El ruido a veces se parece al color blanco, pero el silencio es oscuro, un brillo demasiado intenso a veces me deslumbra y no deja que me concentre en nada más, y entonces me siento más cómodo en la suave quietud de la noche, como los peces, que confían en esta balsa que se balancea en la calma de un mar agotado, y acuden bajo el fanal encendido de mis palabras, y dudan, y rodean la carnaza —pedazos de mí mismo, carne, saliva y letras—, y pican ahora más que nunca.
Creo que se me va a dar bien la noche, pero no quiero robarle la libertad a estos pobres peces —ya comeremos fruta, niña, que los árboles en esta isla son como madres con el hijo pródigo—, sólo busco uno en especial, un gran pez de escamas irisadas y voz italiana. Un pez soprano, ¿no has visto nunca uno? Son raros, es cierto, pero si tengo suerte te llevaré uno para cuando despiertes. Se quedan siempre cerca de ti, y nadan en ochos, trenzándose entre tus piernas mientras te metes despacio en el agua, como gatos marinos, y cuando se sienten seguros, convocan un banco de peces foco y luciérnagas submarinas, y te cantan Vissi d’Arte de Tosca como si fueran María Callas con un vestido de escamas arco iris. Y entonces te colma una emoción como de niña con el vestido perdido de barro, y dejas el juego por un segundo, estremecida, y tus lágrimas apenas se notarían, entre el agua y la sal del océano, si no fuera porque nada más brotar de tus ojos, se hacen duras y prenden, como cometas prenden, y desde allá arriba deben verse brillar como un mar estrellado o la Vía Láctea volcada del revés. Voy a esperar un poco más, a ver si se acerca uno, tienes que verlo, niña, te va a encantar el pez soprano. ¿Todavía duermes?


*


ACABO DE VER UNA ESTRELLA FUGAZ rasgando la oscuridad, no sé si ha sido en el agua o en la noche, si fue en el cielo o una lágrima tuya, una feliz y colmada, radiante. No importa, de todos modos voy a pedir un deseo, y trataré de guardar el secreto. Aunque a veces no estoy seguro de qué hacer con ellos, porque los secretos inconvenientes hay que decirlos siempre, para socavar el mundo y no dejar nada pendiente bajo la pereza o el miedo. Los secretos inconfesables, por otra parte, no son más que pájaros inquietos que aguardan en su escondite, y simulan aceptar las varillas de su jaula, pero en su pecho arde un anhelo encendido por la libertad, por convertirse algún día en confidencias, en canto al alba, en algarabía abierta y desnuda entre las altas galerías de la selva. Sólo hay una clase de secretos que deba guardarse siempre, que no pueda desbordarse nunca de los labios, ni mojar otras almas con su lengua embotada en impulso: los incomprensibles.
Esa estirpe de secretos son como centauros desbocados, una tribu indomable, y no pueden traducirse en palabras, ni interpretarse con las herramientas del conocimiento, ni medirse con las de la ambición, y están hechos para desordenarlo todo, por eso deben morar en una celda más allá de los labios, en los sótanos del pecho, en las mazmorras del alma. Deben cumplir condena allí, porque las cosas pueden irse de las manos si huyen, si anudan sábanas para fugarse en pleno delirio, descolgándose de la razón. Hay que tener suma cautela con los secretos incomprensibles, porque son los más peligrosos, y son capaces de construir una balsa y escapar de su isla, como un conde traicionado, y vivir una doble vida entre los mortales, y disfrazarse de príncipe oriental o mendigo de la Rive Gauche, y golpear el día menos pensado, cambiando para siempre el destino de las almas.
Por eso mantengo ciertos secretos a buen recaudo, como este deseo que acabo de pedirle a esa lágrima fugaz, a esa sonrisa de asteroide que hace un momento se ha dibujado en la noche dulce y oscura. Y lo alejo del borde de mis labios, y mantengo sellada la celda, y vigilo el sótano que palpita telúrico a cada latido dentro de mí. Sobre todo lo mantengo alejado de mis labios, porque ciertos secretos incomprensibles —«por qué a mí, por qué así»— sólo pueden revelarse con la catarsis de un beso.
Sigo esperando al pez soprano, niña, pero ya se ha hecho tarde, así que viro el precario timón y me dirijo de nuevo hacia la isla. No importa, seguro que el gran pez me ha visto desde el fondo, porque me ha parecido que se aproximaba un resplandor sumergido de peces foco y luciérnagas submarinas, y que un fulgor amarillo rodeaba la balsa desde lo profundo. Estoy convencido de que ahora mismo nada lentamente bajo mis pies y me sigue rumbo a casa, trazando ochos, calentando la voz, y cepillando sus escamas arco iris contra las esponjas adheridas a los maderos que me sostienen. Seguro que se está preparando para darte los buenos días cuando despiertes, niña. Y no habrá lugar más hermoso en el mundo que nuestra isla, ni criaturas más dichosas, ni arte más puro al mezclarnos, ni en los siete mares, ni en toda el Arca, ni en la Scala de Milán.
Me gustaría atrapar este momento, sin avidez por poseerlo, sin las pobres demandas del ego, sólo por la satisfacción de saber que es posible, aunque luego lo devolviéramos al mar, como un precioso pez que nadie osara malograr. Me gustaría tocar con los dedos esa belleza infinita, sin que se nos deshiciera entre las manos, y tener un respiro para poder saborear, ni que fuera por un instante, la contemplación de esa conmovedora y frágil felicidad, como si tuviera una red luminosa extendida sobre ella.

58 comentarios:

Ester dijo...

Solo decirte que me ha encantado, volverte a sentir en la tierra. Un beso.
ESTER.

Anónimo dijo...

Si Lorena siente lo mismo sois afortunados, si no lo siente, la suerte es tuya por ser capaz de sentir algo así.
Un beso

Marsu dijo...

¿Bloquero pródigo, o prodigioso, Sergi?

Me ha emocionado este cántico, oración, oda.... Esta especie de renacer, como si hubieras hecho las paces contigo mismo y con el mundo, como si hubieras encontrado por fín el camino.

Estos cambios de registro de tus últimas entradas muestran ya a un gran escritor. Quiero ver un cuento tuyo en un NH, o en un Parador... el día que eso pase, le haré una foto y te la enviaré ;)

Gracias por tus escritos, Sergi. Dan para leer y releer, y encontrar matices nuevos cada vez.

Anónimo dijo...

Eres como un liezo virgen, te pueden pintar cien veces, mas no podrían repetir colores...como un gran concierto en el que cada nota acaricia el alma de forma diferente...como una ola para el marinero, todas hjacen el mismo recorrido manifestando cada una sus encantos.
Otro beso

Ada Juneau dijo...

Maravilloso.

Puede que un buen maestro sacase punta a ese texto, que todavía se puedan pulir algunas cosas, que formalmente no sea perfecto, que académicamente no sea ortodoxo, que puedan enseñarte a moldear un poco mejor tu escritura, pero esa BELLEZA que consigues transmitir con lo que haces no se aprende en ninguna parte. O se tiene o no se tiene, y cuando desborda como es tu caso, todo lo demás es accesorio, porque el lector se siente absolutamente conmovido (a no ser que sea de piedra). Algunos de los pasajes de esta carta (que es lo que parece, una carta-relato) son de una fuerza arrolladora, y ahora me refiero al texto, del todo aparte al autor que hay detrás.

En cuanto a ello, espero que la destinataria de esta maravilla no sea tan miope como para no ver lo que vale el alma de ese náufrago que le escribe. Yo (y cualquier mujer sensible a la belleza) quisiera que alguna vez me mandaran un mensaje así en una botella, desde una isla como esa. No sé si ella sabe la suerte que tiene.

Y qué decir del papel, de las iniciales de cada párrafo, de los detalles (por curiosidad, ¿la chica de la foto es la misma que la destinataria del texto?)... en fin, veo que el curso de diseño te está cundiendo, querido Sergi.

Un abrazo marinero y operístico (lo de hoy no podía tener otra banda sonora que la Callas).

Anónimo dijo...

Yo también quiero un pez soprano!!! pero sobre todo un chico como tú, que sea capaz de inventárselo para hacerme sonreir

Esta página es una verdadera obra de arte, o mejor dicho, una obra de arte verdadera, en todo el sentido de esas palabras

Tu canto a la vida ha conseguido humedecerme los ojos

Saludos de una a partir de ahora fiel lectora, desde Madrid

flexo dijo...

he salido del hotel en la búsqueda de amateurs y estoy seguro de haber encontrado uno...te invito al hotel más creativo del planeta, si te gusta, reserva habitación...un saludo

José C. dijo...

Anoche ya leí ese texto y no supe qué decir. Lo imprimí en papel y lo leí otra vez en casa. Me llamó la atención cómo lo que escribes se hace todavía más nítido y profundo leído en silencio y lejos de un ordenador (el papel blanco le sienta bien a lo que escribes, así que ya sabes: quiero mi libro). Pero el caso es que habiendo releído el texto dos veces, al día siguiente regreso y sigo sin saber qué decir.

No se me ocurre nada que anotar, nada que añadir, ningún comentario con sentido. Sólo sé que he disfrutado y me he emocionado con la lectura, y que he deseado que tanto la vida como las letras te traigan lo que mereces, amigo. Porque una pasión como esa, por la vida, por tu vocación, no ha de perecer ni en la infancia ni en la rutina (y no lo ha hecho, porque la conservas, como se puede apreciar).

Me han llegado muy especialmente los fragmentos que correponden a las letras R y A, aunque he disfrutado con todo el conjunto.

No importa tanto lo que consigas con lo que haces, como lo que llegues a ser haciéndolo.

Un abrazo y enhorabuena.

Zoe dijo...

Madre mía, eres increíble!! Te mataría por hacer que consuma mi tiempo de conexión y deje correos por contestar, pero suelen ser tonterías y mensajes aburridos, mientras que leerte es como haber volado en parapente sobre las olas (sé de lo que hablo) ;-)

Hoy regresaste a la prosa sin fin, del diálogo puro y duro del otro día a esta alucinante declaración de intenciones, que vuelve a ser un poco al estilo de otros textos tuyos, pero a la vez es como ningún otro. Hay algo más en este, algo todavía más profundo.

Romanticismo, surrealismo mágico (búscame un pez soprano cuando puedas, jajaja, que por aquí no he visto ni medio), barroquismo, intimismo, yo que sé, me da igual eso de buscarle un nombre a lo que haces, sólo sé que me has dejado con la carne de gallina.

Hazme un favor, Sergi, si estás con esa chica, dile de mi parte que la envidio, y si no lo estás, dile también de mi parte que no la entiendo!!

Parece mentira que vivas en Madrid, y que digas que hace mucho que no ves el mar, porque tal y como has escrito todo eso parecía que estabas en la mismísima isla, o en alguna playa. Será que llevas el mar dentro.

Un beso gigante desde su orilla, sol.

P0ko dijo...

Siempre es un gusto leer lo que escribes, en serio. Esto me ha tocado fibras sensibles. Es hermoso.

Un gran abrazo desde muy lejos pero con la cercanía de una admiración sincera.

An Inspiring Agent dijo...

Es increíble leerte y saber que eres capaz de sentir todas esas emociones. Seguiré viniendo a ver que escribes nuevo.
Suerte!

Faerie dijo...

Sergi, me quedo sin aliento...

Anónimo dijo...

Me recuerdas a mi propio pasado cuando aún creía en muchas cosas, y en cierto sentido me haces sentir algo extraño, porque no sé si me he traicionado con los años. Pero no debe ser así, cuando reconozco la belleza si la tengo delante, como hoy.

Un alma tan grande, que es capaz de amar así, debe mantenerse siempre fiel a su sueño.

Cualquiera que ignore a un alma como esa, que es capaz de amar así, encontrará lo que busca, tendrá quien le quiera, le irán bien las cosas, quién sabe, pero no merecerá que le amen nunca de esa manera, con esa intensidad. Hay cosas que sólo son para quien las valora.

De modo que no importa si la niña del relato es real o ficticia, si es tu pareja o sólo producto de tu imaginación, lo único que cuenta es que seas capaz de conservar intacta esa capacidad de amar, porque un día u otro las cosas acaban siempre por encontrar su sitio.

Me ha impresionado tu escritura, albatros, pero más aún tu alma.

Cuida de ambas y llegarás lejos.

Palimp dijo...

Hola, un pequeño offtopic. Te envié un correo que no sé si has recibido o no has podido contestar. Mi correo es palimp en gmail. Un saludo.

IF dijo...

Me has devuelto con intereses la posible emoción que te presté en mi comentario del relato anterior. Tu deseo, tu Talento (así, con mayúscula) y tu generosidad hacen de mis visitas a tu página un momento de verdadero placer. Vuelvo a sentir que hay vida en mi fibra sensible, después de lo mundano de cada día, y en eso, y otras muchas cosas, te aseguro que resultas de lo más útil, como tanto te gusta decir.

Dicen que los blogs han de ser algo más ágil, con entradas breves, con comentarios dinámicos, muy actualizadas, muy a la última, pero a mí no me gusta esa fiebre por lo portátil y lo consumible, que por desgracia está afectando también al libro. Prefiero lo que ya viene de lejos, el libro viejo, las obras que ya no están en la mesa de novedades. Parafraseando al albatros, un paseo por tu página vale por mil visitas a otras tantas, aunque pida paciencia, tiempo y atención, o precisamente porque las pide, porque nos obliga a la complicidad con el autor. Por eso mucha gente pasará de largo, pero los que nos quedamos (hablo por mí, pero veo que hay más casos y que además algunos dejan comentarios que tampoco tienen desperdicio), llegamos a sentirnos en casa.

El pez soprano (genial) déjalo para tu musa si quieres, pero por favor, no tardes demasiado en acabar tu libro y traérnoslo ¿quieres? Me apunto a la cola con José C., o Marsu, ganes el NH o te publique una editorial pequeñita, lo que sea, pero me dará un alegrón verte en negro sobre blanco.

Supongo que "la guerrera india" de "Compulsión" y esta "carisima farfalla" son la misma persona, por lo que me llama la atención (y me alegra) que hayas pasado del tono dolido o pesimista del anterior, a esta erupción de amor por la vida y la belleza. Debe ser una chica con suerte, si es que te hace sentir esas cosas. Como te han dicho, tú ya lo eres, por sentirlas, por ver el mundo de esa manera.

Me encanta cómo ligas unos párrafos con otros, cómo colocas palabras en uno que remiten al anterior y otras que le dan una unidad ambiental al conjunto, pero leyendo de nuevo ciertas frases, me doy cuenta de otros enfoques, y hago otras interpretaciones, no contrarias, sino complementarias. Y eso sólo lo consiguen los mejores textos.

Todo el conjunto brilla con luz propia, se respira ese sentimiento que entregas a manos llenas a esa chica, y a la vida misma, pero mi párrafo favorito es el penúltimo, aunque la parte de los secretos también es muy original.

En fin, Sergi, que cada día sigues creciendo, y creciendo, y regalándonos mucho con tu esfuerzo. Me quedo, entre otras muchas que podría resaltar, con esta frase:

El ruido a veces se parece al color blanco, pero el silencio es oscuro, un brillo demasiado intenso a veces me deslumbra y no deja que me concentre en nada más, y entonces me siento más cómodo en la suave quietud de la noche, como los peces, que confían en esta balsa que se balancea en la calma de un mar agotado, y acuden bajo el fanal encendido de mis palabras, y dudan, y rodean la carnaza —pedazos de mí mismo, carne, saliva y letras—, y pican ahora más que nunca.

Un abrazo, escritor.
IF

A identidade do indiscernível dijo...

Sergi, te escribo hoy en portugués porque temo que mi español no es suficente.

A começar pela citação: " O apartamento" é um de meus filmes preferidos, tanto o elenco como o diretor me encantam e lembrar esta passagem, que não me recordava, deixa-me emocionada.

Lentamente releio teu escrito como quem experimenta palavras de amor.
Ouço teus passos em cada letra apaixonada.
Rasga-se algo em minha alma e não sei bem dizer o que é.
Eis que me pego a ler-te novamente sem ter palavras para te dizer de meu espanto.
Nada é mais duro que a literatura na distância porque deixa lastro.
A lembrança de tua infância faz com que lembre a minha; teu amor faz com que recorde o meu.

Sí, es una chica de suerte esa musa tuya! Bueno que veo que la vida vuelta al corazón! Emocioname.

Un beso.

Un hombre de paso dijo...

Y yo me pregunto: ¿te compensa entregarte así, si luego a lo peor no tienes lo que deseas? Por muy idealista que sea uno y por muy fiel que pretenda ser a sus sueños, ¿te compensa lo que se sufre cuando no se consiguen? ¿Merece la pena perseguir un ideal en el amor, en la vida, en el trabajo, si esa búsqueda puede llegar a destruirte, si dejas de disfrutar del camino, de las cosas sencillas, de la gente que tienes al lado?

Y además, a pesar de algunas honrosas excepciones, como se puede apreciar sobre mi comentario, ¿te compensa escribir tanto y tan intenso, si hoy en día la gente tiene tanta prisa, si la gente no se para a observar, si lo más probable es que esas musas inalcanzables se queden justo ahí, en lo inalcanzable, sin reparar en tu esfuerzo?

¿No te das cuenta de que vas a seguir sufriendo si te pones unas metas tan altas?

La felicidad no existe, es una falacia, y lo contrario del sufrimiento no es la felicidad, sino el desapego: la paz. Demasiada pasión, ideales estratosféricos, obstinación en la utopía, adicción a la belleza, todo un cuadro clínico de poeta.

Porque, a pesar de todo, qué hallazgo el haberte leído, Sergi Bellver. Si te he escrito todo esto es porque en cierto modo he reconocido a alguien en tus palabras, tal vez al hombre que fui hace mucho, mucho tiempo. Porque creo que el camino que recorres es peligroso, y me he sentido en el deber moral de advertirte, no porque sea más sabio, en absoluto, sólo porque soy más viejo, y ya sabes lo que dicen del diablo. Pero te he escrito sobre todo porque tu texto me ha motivado a hacerlo (a la vista está, pues mi comentario es proporcional en extensión a tu post, perdona si me pasé).

Mucha suerte, Sergi.

Y por cierto, el blog es muy elegante, casi se puede apreciar el tacto del papel, la textura del sello o las fotos. Tienes muy buen gusto, también para las chicas, por lo que veo arriba, aunque en este sentido, como te he dicho, tal vez "demasiado buen gusto".

Anónimo dijo...

Un poco demasiado largo, y no es que me queje, porque me ha gustado mucho, pero tal vez deberías avisar de alguna manera desde el principio que la lectura se va a prolongar más de lo habitual en un blog.

Pero menudo texto, sí señor, lleno de pasión, talento y verdad.

Preciosas alas, en el continente y el contenido, me apunto la dirección para regresar.

Un saludo.

Andrés

Jane Wilkins dijo...

Qué hermosa obra, plena de lirismo y precisión. Visite mi soledad en http://www.malasconciencias.blogspot.com/

Samuel L. dijo...

Hi, Sergi, I finally came here and it has been a nice surprise. I wish I could read Spanish better, because it's not easy for me. There are too many things I can not appreciate, but I believe I have seen the main of your work, and it seems to be deep and precious. The look of the site is also fantastic.

A hug from your friend Sam.

Sergi Bellver dijo...

Y sólo responderte, Ester, que me hace sentir bien volver a saber a una vieja amiga en estas alas.

Un petonàs cap a la Costa Brava

Sergi Bellver dijo...

¿Lorena? ¿Qué Lorena, Anónimo #1…? :-P

Me temo que, aparte de esas letras capitales que has hilvanado en un nombre de mujer, a día de hoy mis párrafos tienen más de literario o de ciencia ficción que de realidad, y me refiero a las escenas, a lo que alguien pudiera tomar por “verídico” porque el Deseo sí que es de vedad, y late ahí en los adentros, y crece, y espera, y tal vez algún día, quién sabe. No quiero parecer un estúpido –tal vez lo sea después de todo, es lo que hay–, pero te aseguro que no tengo ni idea de si tengo suerte o estoy marcado, porque, como he dicho muchas veces, en la palabra sólo puede asomar la punta del iceberg de lo que mi alma puede llegar a albergar. Con este derroche pensarán algunos que me vacío, pero no, lo juro, en mi alma, detrás de mis ojos, gravita todavía la parte oculta del iceberg, que es de todo menos de hielo.

Te devuelvo el beso con acuso de recibo.

Sergi Bellver dijo...

Y dale con lo de pródigo, Marsu. Aunque esta vez tienes bula, que fui yo el que coló esa palabra en el texto.

Cada vez que alguien utiliza la expresión “emocionado” después de mis trabajos y arrebatos me está pagando con un salario precioso, el único que me satisface, como dice en cierto modo Breton en ese fragmento que colgué en “Lecturas”. No sé si hice las paces conmigo mismo, ni si mi camino es el más acertado, pero en este mundo ya sólo sé conducirme así, y quizá lo que esté haciendo sea asumirlo de una vez por todas, sin lamentarme a cada rato, tratando de vivirlo con la mejor sonrisa, de una vez por todas.
Mira que era reacio a mandar nada a concursos, pero al final, entre unos y otros, me vais a convencer. Un Gran Cuentista y Mejor Amigo me ha ofrecido una especie de “beca” para su taller, y creo que voy a tomarle la palabra, para seguir aprendiendo –sobre todo de él, a ver si se me pega algo–.

Cuando deba ser esa foto, mejor nos la hacemos tú y yo juntos, con el librito, debidamente firmado, ¿no te parece?

Un abrazo, feliz de tener a lectores como tú.

Sergi Bellver dijo...

Mira que lo he dicho ya veces, pero de nuevo, qué rabia me da, Anónimo #2 (o, por lo de “otro beso”, debería decir #1, que ya os vale), cuando no tengo rostro o firma a la que agradecer su aportación. Y más si es tan hermosa como la tuya. Gracias de todo corazón, ante detalles así no puedo ser otra cosa que un lienzo virgen, porque me devuelven la fe y me dejan como una página en blanco, en todos los sentidos, unas veces porque no sé qué decir, otras porque siento que puedo de veras reinventar el mundo desde cero (lo que supone un augurio maravilloso).

Abrazo en blanco.

Sergi Bellver dijo...

No sé si fuiste tú o no, Ada Juneau, pero recuerdo una huella reciente que decía algo muy parecido. Gracias por saber excavar un poco más allá de la superficie. No es que “pueda”, es que un buen maestro (algo acabo de decirle a Marsu sobre eso) sacará y pulirá de mi escritura todo lo superfluo, para que pueda transmitir lo mismo que en estos ejercicios de estilo, confesiones, historias y arrebatos de la bitácora en mis textos “serios” (los cuentos de mi primer libro, el trabajo hercúleo –no por lo que abultará, sino precisamente por todo lo que tendré que atreverme a eliminar y ordenar– de mi primera novela –trataré de no pasar de las 200 páginas, Juan Carlos, si lees esto–), para que, sin perder lo genuino de esa “fuerza”, sean más afilados, ligeros en la forma y profundos en el fondo (que es como deben ser los fondos siempre, sean marinos o literarios, para que la gente no haga pie enseguida y se aburra).

Mucho de carta tiene este texto, Ada, es cierto, y no niego que hay una destinataria real, aunque tal vez sea ficticia la playa en la que vara el náufrago. Tiene gracia lo de miope, no por lo metafórico, y es que mi querida farfalla tiene unas cuantas dioptrías literales, vamos, que sin gafas no ve ni torta. Pero en el sentido en el que hablabas (perdona por haber bajado un poco el listón, para desdramatizar), que dicha farfalla valorara más o menos al náufrago no podría ser obstáculo para que éste siga escribiendo, sintiendo y apostando. A lo mejor la suerte la tengo yo, por encontrar un motivo de inspiración tan potente. La vida a veces es bastante absurda, y baraja las cartas con bastante descuido, y uno no puede deducir lo que le va a traer el destino. Es mucho mejor levantarse de la mesa y salir a buscarlo, y si le da la espalda, seguir insistiendo o, como dice una amiga mía, tocarle el culo ;-)

El curso de diseño web acaba en octubre, para el Pilar, más o menos, y espero para entonces empezar a diseñar páginas para terceros (se aceptarán proyectos, con tarifa reducida…) y, quién sabe, tal vez un día un dominio propio (y vuestro) para el albatros.

Un fuerte abrazo insular.
Pd: Oui, c’est vraiment la même regarde, douce et obscure...

Sergi Bellver dijo...

Ya lo avisé, Anónimo #3, el pez soprano es tan raro y esquivo como un taxi libre al terminar la última copa con los amigos… pero a veces emerge de las aguas y hace una pirueta en el aire, cuando menos te lo esperas. Hay que estar atento, pero, sobre todo, hay que Desearlo, no porque el condenado universo conspire para que lo consigas (el universo suele pasar de tus puñetas), sino por la ley universal que reza en esa cita del Upanishad (esa , sabia y cierta) que luce como un lema bajo la cabecera de esta página. Página que, por cierto, no sé si es una obra de arte, ni siquiera una “obra”, pero sí tiene, ante todo, una intención verdadera: compartir.

Bienvenida, lectora “anónima”, y un saludo desde la misma ciudad (ojalá pudiera mandártelo desde la isla, o desde cualquier playa, que es donde me gustaría estar ahora).

Sergi Bellver dijo...

Si algo hay aquí, Flexo, es un amateur, no sólo por lo vocacional y desinteresado del empeño, sino por lo literal en esa palabra francesa: amo lo que hago.

He dado un paseo por vuestro hotel y me ha gustado vuestra espontaneidad, el proyecto en sí, las ganas. Aunque mucho me temo que entre las ocupaciones diarias, la formación, la editorial, esta bitácora, el proyecto de otra colectiva que aparecerá en otoño –o eso espero– y que administraré por entero, y, sobre todo, los textos que preparo en privado y en “serio” –igual de amateur en la pasión pero con intención de ser algún día libro–, no me queda un minuto para implicarme en nada más. Y a mí no me gusta hacer esas cosas de refilón, si me decido, es para volcarme.

Así que gracias de veras por la propuesta y muchísima suerte con vuestro proyecto.

Saludos a todo el equipo.

Sergi Bellver dijo...

Me provoca un placer inmenso, José C., saber que algunos de vosotros acabáis leyendo al albatros en papel. Es casi como un homenaje que se le hace a la palabra, porque a pesar de que sea la misma en bits o en tinta, como tú dices, en cada forma cobra matices distintos. Pero creo que el cambio tiene mucho más que ver con la actitud del lector que con el soporte mismo, ya que el cabecero de una cama, o el sofá de un salón en silencio –yo leo así, sin música, no sé tú– ayudan mucho a que cualquier lectura tenga más calado.

No sé lo que merezco en ese sentido, amigo José C., supongo que dependerá de lo que vaya trabajando, de lo que insista en mis sueños, pero la vida se obstina en tratar de convencerme de que algunos deseos son imposibles, por lo que parece. Pero soy tan tonto, o estoy tan loco, que no trago, y vuelvo a las andadas, con alma de arqueólogo irreductible, “ahí detrás tiene que estar, seguro, una vez más, sigamos cavando”

Gracias de todos modos por tus palabras, que seguro que me traen suerte, sobre todo si son tan sabias como esa última frase. En efecto, lo importante no es lo que alcancemos, sino quiénes seamos cuando lleguemos ahí.

Un abrazo siempre agradecido.

Sergi Bellver dijo...

Lo increíble, Zoe, es que robes un poco de tiempo de tus vacaciones para pasarte por aquí. No sé si yo sería tan amable, teniendo la playa tan cerca. Prometo que las próximas entradas van a ser un poco más breves, así te da tiempo a todo… Oye, qué envidia, yo nunca he saltado en paracaídas, ni volado en ala delta, ni nada parecido, y me encantaría hacerlo, la verdad.

No hay que buscarle nunca ninguna etiqueta a las letras –ni a cualquier otro medio de expresión–, y mucho menos si tienen esa carga (que es a la vez lastre y alas) de lo vital. Lo de surrealismo mágico me ha hecho gracia, como si fuera una vuelta de tuerca.

No, no “estoy con esa chica”, amiga Zoe, y no hay mucho que entender, simplemente no hay matemáticas en este asunto, no existe nada proporcional al Deseo, no hay fórmulas mágicas, ni siquiera surrealistas. Y sobre todo, este asunto pertenece a esa clase de “secretos incomprensibles” que, por mucho que se la busque, no tiene la menor lógica. Simplemente me sucede.

Me encanta que me contagies un poquito de mar cada vez que “vienes”, no sabes cómo lo extraño, aunque, como bien dices, lo llevo desde siempre pegado a la médula. Soy litoral en cada fibra de mi ser, como la genista que cantaba el de Poble Sec… así que te mando un beso a lo Serrat.

Sergi Bellver dijo...

Hablando de fibras sensibles, P0ko, gracias por hacerme saber que a tantos kilómetros de distancia he podido hacerle llegar un poco de mi impulso al otro. Eso es lo verdaderamente hermoso de escribir. Aunque en una entrada anterior dijera que “de nada sirve escribir” –y no sirve en cuanto a provocar algo si no existe un indicio de antemano, por ejemplo–, lo cierto es que palpar algo vivo en las palabras, a ambos lados de la pantalla, del libro o del mapa, sirve, como mínimo, para que valga la pena el esfuerzo.

Un abrazo bien fuerte.

Sergi Bellver dijo...

Como ya te he dicho en otra parte, a veces también resulta increíble, pero sobre todo es necesario que exista gente que reparte su energía positiva a todo el mundo, como tú lo haces con los demás, as if you were An Inspiring Agent.

Bienvenida “oficialmente” a estas alas -cada cosa en su sitio, las veces que haga falta- y espero que siempre que regreses encuentres algo que te haga sentir bien.

Un abrazo hacia la orilla del Michigan.

Sergi Bellver dijo...

Saludos, Faerie, menos mal que un hilillo de aliento te quedó para dejar constancia de tu paso por aquí. Ya sabes que siempre me alegra volver a “verte” y que, aunque sea así de breve, quien me visita me lo haga saber con una simple descripción del estado de ánimo, con una sencilla palabra.

Un besote.

Sergi Bellver dijo...

Gracias por tu sorprendente y generoso comentario, Anónimo #4 (no me hace mucha gracia numeraros, pero no me dejáis otra). Por lo que deduzco de autobiográfico y personal, te agradezco doblemente el impulso, por hacer algo “propio” de mi texto, y por superar el pudor, a pesar del anonimato.

Da la sensación de que estás dolido/a o decepcionado/a con algo, con algún regate que te hizo la vida a destiempo, quién sabe, pero noto cierta amargura en tus palabras. Amargura que no consigue enterrar la esperanza, aunque tú mismo/a quizás te muestres escéptico/a, porque la mayor prueba es que te has atrevido a comentar aquí, y a hacerlo así.

Me mantengo fiel a mi sueño, palabra, lo que a menudo me trae sinsabores, pero peor sería mirarme una mañana en el espejo y no reconocerme, o despreciar lo que encuentre en el reflejo, si alguna vez fui cobarde. Tu otra frase me parece un poco dura, y, perdóname si te lo digo, da a entender que hay cierto reproche a otros protagonistas de tu propia vida. Sea como fuere, valoren como me valoren, me ignoren o me aprecien, yo sólo puedo desearle lo mejor a quien alguna vez me llegó ahí dentro, incluso si lo hico involuntariamente.

La chica del relato es real, tiene nombre y apellido, la “conozco” o cuanto menos tengo contacto con ella, y creo que me aprecia. Lo demás está en mí, en ese texto que formula un Deseo que tal vez quisiera ser real y palpable, pero no tengo ni idea de si se dará alguna vez o se quedará en lo “platónico”, si se me permite la expresión, porque hay cosas que no están en mi mano. Puedo volcar millones de palabras bajo su ventana, puedo desnudar las más intensas emociones ante sus ojos, pero no puedo prender una llama en su pecho. Eso sólo le corresponde a la otra parte. Ojalá tengas razón y algún día mi Deseo encuentre su sitio, con quien deba ser, cuando deba ser, como deba ser. De lo contrario la vida habría sido poco más que una broma pesada.

Mi alma y mi escritura no son más que la nube y la lluvia, o el fuego y el tizón. La llama que no consume, sino que forja, y la ceniza que no se pierde, si con ella tiznas el mundo con tu rastro. No sé dónde llegaré, pero pienso cuidar de mí mismo.

Gracias por todo.

Sergi Bellver dijo...

No pasa nada por el aparte, Palimp, aunque a ver si un día consigo atrapar tu lectura. Ya decía yo que me parecía raro el silencio, aunque no quise insistir por no resultar pesado. Mucho me temo que, como me ha sucedido varias veces en las últimas semanas, tu correo-e lo habrá interpretado mi p*^¡&ñ**#!! Yahoo como spam, por no estar en mi libreta de direcciones. No sé si utilizar Gmail como correo “público”, porque ya me acostumbré al otro, pero si me sigue dando problemas con las direcciones nuevas (me “tonga” dos o tres de cada diez, y eso de las que me entero, que otros deben desistir). Mañana lunes te escribo sin falta y te comento lo de aquella iniciativa, que aún estamos a tiempo.

Saludos hacia Barcelona.

Sergi Bellver dijo...

Te remito a lo que le he dicho a Marsu, IF, gracias por saldar esos intereses con la palabra “emoción”, y con “placer” también, por qué no, pero sobre todo con la palabra “útil”, que, con una sonrisa de oreja a oreja, me confirma que hay gente más que atenta a lo que hago. Eso compensa y difumina todas las veces que me he sentido (y soy) ignorado por otros "ilustres".

Siempre que surge un medio de expresión aparecen los canónicos y establecen sus propios códigos, que pueden tomarse como una directriz rudimentaria para principiantes, si se quiere, pero cuando uno está seguro de lo que hace, y de cómo quiere hacerlo, se desembaraza del corsé y sigue sus propias normas. Las bitácoras (mira que no conseguiré implantar el uso del castellano en esto, pero bueno) tienen sus mecanismos para ser “efectivas”, como casi todo en esta vida, pero todo depende de qué efecto busquemos, me parece. Si queremos mil visitas diarias, o cien comentarios, o doscientos enlaces, o cualquier otra cifra en cualquier otro aspecto, la estrategia será una. Pero si lo único que nos interesa es otro “efecto” más personal, más íntimo, en cada lector, tanto si son cien como dos, no hay estrategia que valga, ni contención ni complacencia. Sé perfectamente que podría tener el doble de visitas si quisiera, pero prefiero mil veces un puñado de lectores pacientes como la mayoría de vosotros, que un ejército de visitantes que pasen de largo, o fichen, o busquen el típico juego de favores. Del libro ya ni hablamos, porque la cosa es mucho peor, al haber dinero de por medio, al estar en el mercado. Ahí intervienen otros factores aún más interesados.

Si este lugar le hace sentir a alguien en casa, es que ha valido la pena la aventura. Trataré de tenerla siempre presentable para cuando vengáis a visitarla, pero mucho me temo que os iré regalando otras cosas, IF, porque lo que es el libro va a tardar bastante. Si tuviera prisa y codicia egocéntrica, acabaría la redacción de mis cuentos de la manera más conveniente y acomodaticia, movería ciertos hilos, lamería ciertos traseros, y tal vez en 2008 ya habría libro. Pero es que quiero escribir un buen libro, mi libro, no el del Otro, y como quiera que soy consciente de que “la vida hay que ganársela” de otras maneras, y no quiero traicionar mi voz, no tengo ninguna prisa.

Por cierto, ya que lo dices, hay ciertas “editoriales pequeñitas” que publican a muchos autores ganadores y finalistas del NH. Este mismo año, sin ir más lejos, Alfonso Fernández Burgos e Ignacio Jáuregui (que tiene bitácora, en mis enlaces) han quedado finalistas y ambos publican en una editorial más que independiente, como otros galardonados: Javier Sagarna, Ángel Zapata, Ignacio Ferrando… así que algunas “editoriales pequeñitas” están llenas de talento, premios aparte, como verás. De hecho, creo que es en el único lugar en el que ya puede encontrarse literatura, así, sin más.

Sí, the indian warrior y esta farfalla son la misma musa, y como bien te has fijado (otra vez me reconforta tu atención) la primera entrada era más taciturna y ésta supone más, cómo decirlo, ¿una celebración de la fe? Es una chica con suerte, pero por muchas otras cosas, y que yo sienta o perciba el mundo de cierta manera no se debe más que a mi prisma. A veces es una suerte, sí, “estar en lo alto de la montaña, en equilibrio, y contemplar el mundo así”, otras es una condena, por la soledad. Ya no quiero preguntarme esas cosas, simplemente me dejo ir y soy fiel a mi espíritu.

Gracias por colaborar a hacer mi día un poco más alegre con tus “atenciones” (en todos los sentidos).

Sergi Bellver dijo...

Me encanta que lo hayas hecho en tu idioma, A identidade, como sugerí el otro día, si os hacía sentir mejor.

Nada es casual, y supongo que ciertas sensibilidades reparan a veces en las mismas cosas, y una película, una canción, un libro, pueden ser algo igual de importante y bello para dos, diez o mil personas separadas por el tiempo y la distancia. Ese tipo de cosas ayudan a sentirse menos raro, menos loco, menos solo.

No son de uno vivido, ni compartido, pero esas palabras de mi texto son de amor, claro que sí, aunque no tanto del futurible, del posible, del poco probable, como del antiguo, del eterno, del que siempre está a la espera en mi interior, dispuesto a volcarse en aquella persona que vendrá a cambiar mi mundo y mi vida para siempre, a darme la mano para que sea yo mismo como nunca.

Ya le ha pasado a más de uno que no sabe qué decir (incluída la protagonista de esta bonita e incomprensible historia), y supongo que eso es porque mueve alguna fibra en lo más profundo del alma, y eso me hace pensar, no, pensar no, sentir, que estoy en el buen camino. Lo que sí pienso es que cuando aprenda a escribir mejor, a trabajar mejor mis textos, no quiero perder esa raíz sensible, nunca. O me convertiré en otro absurdo escribidor, en otra vedette con tarifa por obras. Y yo esto no lo hago para vivir de ello, sino para Vivir por ello.

Mi musa es una chica con suerte, aunque a la pobrecita mía, a la que nunca le sobra el tiempo para leer, le haya tocado “en suerte” un pesado como yo, que la cruje a palabras, :-P

Y mi corazón nunca ha dejado de estar vivo, sólo que a veces se duele de algunas cosas, pero precisamente porque lo está, porque respira y sangra, porque late con fuerza.

Un abrazo muy fuerte, mi querida amiga indiscernível.

Sergi Bellver dijo...

Un hombre de paso, no me olvido de ti, pero es que son tantas las cosas que me sugiere responderte, que, si me lo permites, voy a hacerlo mañana en otro rato, que hoy he venido con el "copia y pega" de lo escrito anoche en casa, y me he encontrado tres huellas nuevas. A la tuya, sencillamente, no me da tiempo de responder ahora como quisiera. porque he hecho un alto en el camino y regreso corriendo a casa a seguir escribiendo (hoy toca corregir y acabar algún relato).

Un abrazo en adelanto.

Sergi Bellver dijo...

Casi te llamo “anónimo #5”, Andrés. Recordad que cuando rellenéis el formulario de comentarios, donde dice “Otro” podéis marcar la casilla y no es necesario introducir más que un nombre o un pseudónimo, no hace falta tener bitácora ni página, ni poner ningún enlace, como puedes observar que hacen otros comentaristas.

Es verdad que es un texto muy largo para lo que se estila en internet, y el otro día estaba pensando en algo parecido a lo que sugieres. Está la fórmula del “sigue leyendo”, que he utilizado alguna vez, y que presenta un fragmento de la entrada y la extiende si el lector quiere. Podría ser una solución, pero al final es un poco absurdo, porque quien va llegando a esta bitácora ya se da cuenta de que no es “típica”, no hay apenas imágenes en las entradas, no hay concesiones, sólo mucha letra. Y no tendría mucho sentido cambiar algo para los que se cansan rápido de leer, porque lo lógico es que lo haga o no, no regresen de todas formas. Quien lee Alas de Albatros gusta del acto mismo de la lectura, eso está claro. Y si eso supone hablarle a una minoría, pues bienvenido sea.

Y bienvenido también tú, Andrés, me alegra doblemente que te haya gustado la presentación y sobre todo el texto, y los calificativos que utilizas, al saber que has hecho un esfuerzo extra por terminarlo.

Un abrazo y gracias por tu honesta observación.

Sergi Bellver dijo...

Bienvenida, Jane Wilkins. Has incurrido en parte en una de esas cosas que no me entusiasma demasiado, ya sabes, lo de la publicidad… cuando ya está el enlace de tu alias para quien quiera acercarse a tu página. Pero prefiero ser bienpensado (para evitar malas conciencias) y creer que de veras has leído mi texto, no sé si preciso, pero desde luego borracho de lirismo (es mi defecto).

Saludos.

Sergi Bellver dijo...

You have drown a huge smile on my face, dear Sam!

I feel almost guilty, hahaha, for making you read so much in Spanish, and I know you read it well, but maybe my words are sometimes too delicated, as a rice paper, and we both know translations always hide some of the original scent. Anyway, I’m really grateful, my friend, for your time and your friendship. I think very often about setting up an English version of the albatross, ‘cause I would like my no-Spanish speakers friends (not at all, I mean) to know my words, but it could bring too much work to me and I can’t afford it right now. Maybe on a next future, and you can be sure I will tell you then.

My best hug, Samuel and thanks again for your visit.

Sergi Bellver dijo...

Como una botella de náufrago lanzada al mar: nada me gustaría más que poder asistir mañana lunes al concierto del gran Michael Nyman en el Teatre Grec de Barcelona...

Nada, insisto; ojalá el trabajo y otros asuntos me lo permitieran.

A quien pueda, desde luego, que no se lo pierda...

Arilena dijo...

Qué maravilla leerte también en columna aquí en los comentarios, Sergi.
Del texto qué más decir, si ya lo han dicho casi todo los demás que han comentado. Sólo que disfruto muchísimo pasándome por aquí y leyendo estas alas. Es un verdadero placer.

Y quién estuviera en un concierto de Michal Nyman, snif, ya sea en Barcelona (no la conozco pero ire algún día, pronto) o en algún otro lugar.

Besos londinenses.

Marina dijo...

Yo también me lo he imprimido en papel y ha estado delicioso leerlo lentamente, Sergi. El pez soprano! En otra vida quiero ser uno de ellos ;-) Me sumergiré en el azul infinito a ver si encuentro uno... aunque con tus palabras y Maria Callas, por unos instantes la frágil felicidad ha tomado cuerpo ahí dentro. Gracias.

Sergi, una abraçada dolça!

(saps que avui tindré a les meves mans Ella y la orgía..? per fi me l'han dut..Ara bé, la parabola es veu que s'ha quedat pel camí i hauré d'invocar una altra dosi de paciència.. :-P)

David Condés dijo...

Querido Sergi,

Qué difícil nos lo pones, a mí por lo menos... Hacer comentaros en tu bitácora se está convirtiendo en todo un reto ¿Qué puedo decirte? Mis palabras son huecas y de color incierto, apenas pesan ni tienen matices, sobre todo si se ponen cerca de las tuyas, que son caoba maciza trabajada con un gusto exquisito. Sería más sencillo si pusieras un medidor de aplausos y ovaciones...
Me asombra tu prosa y la energía incombustible de tus sentimientos. Me he metido de lleno en esa isla casi mitológica y he tenido que salir de ella con urgencia, pues creo que un minuto más allí y me hubieses convertido en erizo luminoso o lagarto con cosquillas, o algo peor, vete tú a saber de lo que serás capaz.
He de decirte que Peter nunca ha visto de cerca un albatros, y está seguro de que en los garitos de Malasaña tienen cabida un mono rojo y un pájaro enamorado bebiendo cerveza juntos.

Un abrazo,

David

La libelula verde jajajaja dijo...

Holaaa pasé por aqui para ver si estabas ;)... estoy en el trabajo. Besitos

En el bosque dijo...

Tengo la impresión de que el autor de esta agridulce maravilla vive permanentemente en una isla. Como si hubiera algo en su idea de la realidad (me recuerda al loco del estupendo diálogo en "La cordura") que no fuera común. Has elegido un camino difícil, creo, pero todo tiene sus pros y sus contras. A menudo estarás más solo que los demás, pero a veces visitarás lugares con los que otros sólo hacemos conjeturas.

Un ser humano convierte a otro en algo mágico, pero desde la belleza de lo cotidiano, es decir, a la vez maravilloso y real, si le dice algo como:

"Me deslizo del nudo de tus brazos y contengo la sonrisa ante tu gemido de protesta, me retiro un poco y admiro un minuto —que cala en mi alma como una ceremonia— el milagro de tu belleza reposada, que me parece otra isla en sí misma, un reducto de pureza en un mundo aciago."

¿Y qué es el amor verdadero sino una isla en este mundo extraño?

Hermoso blog, Bellver.

Lorena dijo...

¿Será "per una carissima farfalla" lo que escribas como dedicatoria cuando me firmes tu primer libro? De hecho, yo iría empezando a pensar dedicatorias distintas para cada uno de ellos :)



Sabes bien lo que pienso de tu "pluma de Albatros", así como del tintero donde constantemente la humedeces, ése que bombea el fluído profundamente oscuro que alimenta al artista que eres.



Sei Bravíssimo...

Sergi Bellver dijo...

Pues qué envidia, Arilena, si esos besos vienen de donde dices. Londres es una de mis asignaturas pendientes (propongo intercambio de pistas y consejos sobre Barcelona, cuando vuelvas) , y creo que, con la desmesura que me caracteriza, cualquier día de estos me voy a vengar de todas las veces que me hubiera gustado escaparme allí, y me marcho una temporada, quién sabe, un año, hasta que regrese con acento del East side, si hace falta. De hecho, es un proyecto vital, hacer eso en Londres, París, y alguna ciudad italiana, por lo menos.

Para mí es un doble halago que además de los textos la gente se tome su tiempo para esta especie de tertulia café. En el fondo tengo alma de posadero, y no es broma. If I were a rich man, además de seguir encaramándome a los tejados (como los gatos, como los locos, ya dije), tendría una taberna en casa, como la de Ritchie Blackmore, el maestro de la guitarra, pero versión mediterránea, para agasajar a los amigotes.

Un besote y una pinta.

Sergi Bellver dijo...

Tienen razón los que me llaman exagerado, Marina, pero mientras haya alguien al otro lado capaz del mismo amor por el detalle y la misma bendita lentitud, me sentiré un poco menos solo. Hay muchas bitácoras profusamente visitadas por la red, “exitosas”, pero no sé si hay tantas en las que los cuatro adorables gatos que deambulan, lo hagan con tanto cuidado, con tanta atención. “La prisa mata”, ya sabes lo que dicen en Marruecos, y si algo mata, desde luego, es la palabra. En papel, vaya, qué rubor, todas estas letras y emociones ya en papel por ahí, entre el Maresme y esta ciudad, aquí y allá. La verdad, estas cosas le hacen a uno sonreír con algo más que los labios.

Y qué decir de esa pedazo de lectora fiel, que da la “tabarra” a su librero hasta lo indecible… El otro día le dije a mi editor jefe que lectores así hay que cuidarlos tanto o más que a los propios autores. Monumentos, ediciones especiales, panegíricos, yo que sé, algo habrá que hacer… Espero que te guste Ella y La orgía perpetua, y ojalá que pronto puedas disfrutar también de la Parábola, cuando los duendes dejen de trastear y el librero y el distribuidor hagan su p… trabajo, que te aseguro que cobran un porcentaje más que holgado de cada libro como para tenerle un poco más de respeto a los lectores y amor a la literatura. Claro que me olvido de que, al fin y al cabo, son tenderos, unos y otros, y los libreros auténticos, los que aman lo que hacen , son otro puñado de locos como nosotros. Esto me recuerda, para todos los que visitan al albatros, que otro cuentista parabólico, José Luis Pereira, está preparando un proyecto precioso en Madrid. Ya os lo comentaré con detalle cuando la cosa cuaje.

Una abraçada ben forta, Amiga.

Pd: S’està complicant l’expedició de l’albatros cap a Barcelona…, pels fotuts calers i el calendari, però encara que septembre vingui a trucar-me a la porta, ja trobaré la manera de gaudir uns dies dels meus amics i de la terra.

Sergi Bellver dijo...

Ay, David Condés, que tienes toda la razón, y sé de buena tinta que algunos dejan de comentar en el albatros por cosas como esa. Parece que hay que estar a la altura de “algo”, y nada más lejos. Si te fijas, hay comentarios breves y contundentes, como el de mi amiga Faerie, por ejemplo, a los que respondo con el mismo afecto. Y si mis huellas a menudo van acorde con las vuestras, sólo es por lo sugerido o los flecos sueltos. No hago jerarquías, te lo aseguro.
Tus palabras me parecen de todo menos huecas, lo del color vamos a dejarlo ya que luego insiste nuestro Monsieur Charbon en que voy destiñendo por ahí a sus rojos amigos, y el único “barómetro” que cabe aquí no son vuestras palabras, sino cualquier cosa que se os pase entre pecho y espalda, en las tripas, tanto a los que sí comentáis como los que guardan silencio pero leen. Me gustaría que pudierais morder las palabras, que tuvieran mucho de pan y menos de adorno en un papel. Ah, sí, en mi desvarío, prefiero ser sustento alimenticio que escaparate de bibelots.

No hay NADA en lo que yo haga que traiga a quien lee NADA que no esté ya en sí mismo. Así que lo mejor de estas alas no es una sombra proyectada o una luz reflejada, lo mejor, de largo, no es otra cosa que lo que vosotros hacéis cobrar vida en vuestra propia isla. NADA está fuera, NADA se da, NADA se aprende, sólo aflora, sólo se ofrece, sólo se recuerda.

Este pájaro (no enamorado, no aún, al menos, que si lo fuera, habría que fajarle una camisa de fuerza, o vete a saber de lo que sería capaz…) se pasará esta misma noche por el Ajenjo, que seguro conmoces, a ver a nuestros sputnik. Si lees esto a tiempo y puedes y te hace… y si no, ya inventaremos algo.

Un abrazo rojo, qué digo rojo, encarnado, brasilado, bermellón, y todo los putos tonos de la sangre.

Sergi Bellver dijo...

Anda que ya te vale, La libélula verde, ¿no se te ocurría otro nombrecito? En fin, hagas lo que hagas y te disfraces de lo que te disfraces, ya sabes que siempre me pintas la alegría en la cara, mi querida aliada, cuando te acercas por aquí con tu risa y tus locuras.

Menuda envidia me da tu viaje, en serio, este verano sí que vas a cambiar, cuando regreses de África, ya lo verás. Un viaje así nunca deja indiferente.

Que sepa usted que la quiero mucho, flaquita.

Sergi Bellver dijo...

Bienvenido/a, En el bosque, y gracias por tus comentarios, también en aquella vieja entrada sobre Steinbeck (déjame que te conteste a ambos aquí, para no aturdir). Tienes razón, hace siglos que no he vuelto a la “reseña”, por llamarlo de alguna manera, ni de libros ni de autores de cabecera, ¡si hasta dejé a medias al pobre Rilke! A ver si me pongo las pilas este verano.

No sé por qué lo de “agridulce”, ya que ese texto pretendía ser un canto a la esperanza, a la posibilidad, a la entrega a toda costa (y en ciertas costas). Pero tal vez sí parece que a veces estoy aislado, aunque imagino que no debe ser algo tan peculiar, al fin y al cabo todos tenemos nuestra parcela de locura, de alienación, y como suelo decir, nunca nadie nos conocerá del todo. De hecho, yo creo que escribo por eso, para llevarme la contraria y conocerme cada vez un poco más, y hacer partícipe al otro de todo ello, y aislarme un poco menos, y mezclarme con el mundo, y, ya con lo literal o con las ficciones, tender puentes y compartir. Sobre todo compartir. En realidad no elijo ningún camino, sólo avanzo por el único que me parece posible, el único que me permite mi naturaleza.

Yo no he convertido a ese ser humano en nada que no sea de antemano, sólo, si acaso, he tenido la suerte de percibirlo así, de que me asistiera cierta “clarividencia” y, aunque ese mismo ser humano a veces tenga problemas para creerlo, mi mirada fuera capaz de traspasar la carne y ver toda la magia que le habita.

El Amor, que si no es genuino es cualquier otra cosa, conveniencia, desamparo, dependencia, yo qué sé, aunque insistan en llamarle amor a casi todo, no es que sea una isla en el mundo, es que es la única razón de ser del humano, o al menos yo lo siento así, por extraño que le parezca a un "cuerdo".

Agradecido otra vez, un abrazo.

Sergi Bellver dijo...

Será esa, Lorena, serán mil más, y algo me dice que tu nombre no estará sólo en una dedicatoria escrita a mano en mis libros. Algo me dice que estarás en muchos lugares, como una fuente de inspiración inagotable, como algo vivo en mis libros, y quién sabe en qué palabras, silencios y otros paisajes. Pero no me tientes con imaginar dedicatorias, que ya sabes que soy un pozo sin fondo e igual tengo que convencer a mi editor de que deje unas diez hojas en blanco antes del texto… ;-P

Sabes de sobra lo que pienso y siento (te lo hago saber de mil formas), no hay mucho más que decir. Ya no le toca sólo a las palabras…

Siete una dolce e scura luce……

Sergi Bellver dijo...

Para Un hombre de paso: me temo que mi respuesta a tu comentario se va a convertir en una desaforada entrada esta tarde...

Para todos: y tal vez esta noche inaugure una nueva versión del albatros... me lo estoy pensando, para mis amigos angloparlantes...

BondageX dijo...

Sin palabras, emocionada, maravilloso.

David Condés dijo...

Vaya, llego tarde a leer tus palabras, querido sputnik, pues ayer mismo estaba en El Parnasillo tomando mojitos... a sólo unos metros del Ajenjo. Podría haberme pasado sin dudarlo. Bueno, quedará para otra ocasión cercana. En cuanto a lo del color...ufff, esto habrá que discutirlo con alcohol por delante, pues tú sabes que cuando uno llega a un determinado punto el retorno es casi imposible, eso en el caso de yo me hubiera siquiera planteado retornar ¿A dónde?, si detrás sólo quedan cenizas. Si he errado mi estrategia, espero que alguien me lo haga ver con argumentos. Ya lo hablaremos, y con Monsieur Charbon presente, si él quiere, pues no sólo confío en su buen juicio, sino que es para mí, como no, un referente de categoría, además de considerarlo un amigo muy querido.

Un fuerte abrazo, compañero,

David

Sergi Bellver dijo...

Qué tristeza me da leer esta entrada más de un año después y tener que admitir que ni siquiera fuimos capaces de ser amigos al final. Qué amargura darme cuenta de que mi otra aliada, esa que tanto amé desde hace tiempo, eligió otro camino. Qué vértigo me da saber que, tanto tiempo después, todavía soy capaz de volver a amar, aunque me cueste tanto la primera chispa. Me cuesta tanto que todo esto nazca y pida paso, pero cuando lo hace, no hay remedio, ni cálculo, ni miedo, ni escondite posible. No soy cabal en esto. Pero qué duro es ver que las pocas veces que una mujer me llena el alma sin necesidad de hacer apenas nada, llego siempre tarde, a deshora, torpe y prescindible.

A veces me siento morir por no vivir como de veras siento. No me consuela cualquier compañía, no me conformo con parchear la soledad. Amar no es una inercia, ni un accidente agradable, sino un camino de experiencia y sentido. Sólo así lo siento y lo concibo.

Suerte, creo, que me quedan los amigos, la escritura y un puñado de sueños que cumplir: algunos viajes, libros y proyectos que compartir.

Se pude vivir dignamente sin Amar, supongo.

Soy un tipo complejo, lo sé, digno de que desconfíen de él en este mundo de cuerdos, lo entiendo, pero juro que cuando algo late en mí, es verdadero.

Ahora sólo me queda aprender a domar ese latido hasta convertirlo en un pulso que no moleste a nadie ni me siga haciendo daño.

Isabel, ahora mi hermana, te amé y fuiste la primera. Te quiero y siempre me tendrás para apoyarte.

Alexa, mi vieja aliada, te amé y te hubiera seguido amando, si te hubieras quedado conmigo. Pero te seguiré queriendo, Siempre.

Lorena, me hubiera gustado tener la oportunidad de amarte, de que nos conociéramos de veras al menos, sin mis errores ni tus murallas. Te deseo lo mejor.

M., me ahorro tu nombre para no incomodarte, pero quiero que sepas, así no habláramos nunca más, que por alguna razón inexplicable (a veces dudo de que sepas lo especial que eres) tú me hiciste sentir, sin necesidad de retorno, que de veras podía volver a darle vida a esa parte de mí que creía muerta.

Que permanecerá muerta, hasta quién sabe cuándo.

Disculpad todos esta inoportuna vuelta a la desnudez maleducada. Necesitaba gritarlo y esto ha servido, en parte, para no volverme loco.

Anónimo dijo...

Ahogado de tedio ante la pantalla, mi inoperancia me lleva a esta entrada antigua tuya, Sergi, que no me corresponde en absoluto, pues ni siquiera existía entonces. Como un fantasma, pues, y haciéndome eco de esa "desnudez maleducada tuya" a la que dices haber retornado, te recomiendo la escucha de esa maravilla folk que es "Naked as we came", de Iron and wine. Búscala en youtube o donde te plazca, pero escúchala: ahuyenta fantasmas y convoca paces y redenciones con uno mismo. Un abrazo, compañero.
Miguel Ángel Zapata

PD: siento el anonimato primero, este ordenador griposo no me permite la opción nombre/URL; ya chochea, como yo.