Bitácora de Sergi Bellver: Para Un hombre de paso.

20/7/07

Para Un hombre de paso.


Aviso a navegantes:


Esta entrada no tiene el más mínimo interés literario, y su extensión desaconseja toda labor de criba en pos de cualquier sucedáneo. Insisto, es muy larga, desistan. El autor es consciente de la inutilidad de sus desmanes y el escaso o nulo aliciente que desvaríos como éste pueden aportar a los transeúntes apresurados, intelectuales circunspectos, antagonistas del exceso y otros ayatollah de la «blogosfera». Si a pesar de todo, alguien persiste en su lectura, tal vez, y en el mejor de los casos, lo único que consiga sea un dolor de cabeza o unas tremendas ganas de salir corriendo a cualquier terraza a refrescar su mente o hundir la cara en un cubo de agua helada. Puede que únicamente algún amigo —de los que se encuentran lejos y a salvo del abrazo, la conversación interminable y otras diabluras— del administrador encuentre cierto interés en estas palabras, por lo que tienen de personal.
La única razón de ser de esta entrada (que nació como respuesta a un comentario y ha ido mutando hasta este desenfreno) es un inexcusable y asfixiante arrebato, producto de ciertas meditaciones que en los últimos días están poniendo a prueba la integridad ética (y física) del autor, al que se le plantea una duda existencial, una menudencia de nada: inventar OTRA forma de Amar y adoptar un ideal que sirva de rumbo y guía para el resto de su vida, básicamente. En fin, como verán, un dilema cualquiera, de los de todos los días…
No venga luego nadie diciendo que no se le ha avisado, esta entrada es muy, muy larga (¿es que no les basta ya con este aviso?) y muy, muy desaforada. Desistan pues, corran, aún están a tiempo. Como diría Gandalf el Gris: «¡Huid, insensatos!»



Para Un hombre de paso.



Disculpa la demora, pero lo prometido es deuda, Un hombre de paso. Antes de nada, deja que te haga una pregunta que me nace releyendo los comentarios: ¿has intervenido sólo una vez o también eres ese Anónimo #4 que ha dejado su huella un poco más arriba? Verás, es que de repente me ha sobrevenido esa intuición, y luego me he puesto a atar cabos, me he fijado en que los dos comentarios están hechos prácticamente a la misma hora en dos días seguidos, y sobre todo, los tonos de uno y otro concuerdan en algunas cosas («Me recuerdas a mi propio pasado» suena demasiado parecido a «he reconocido a alguien en tus palabras, tal vez al hombre que fui hace mucho, mucho tiempo», aunque la verdad es que, un poco después, ese «un alma tan grande, que es capaz de amar así, debe mantenerse siempre fiel a su sueño» no parece en absoluto escrito por la misma persona que al día siguiente dice «¿no te das cuenta de que vas a seguir sufriendo si te pones unas metas tan altas?»). En fin, si así fuera, y hubieras regresado para dejar otro comentario (los lectores del albatros me sorprenden a cada rato) te agradezco todavía más el esfuerzo y la atención, y si me equivoco, y todo esto no es más que una coincidencia, perdona que me haya confundido y te meta en estos berenjenales.
Tanto si dejaste ese otro comentario en esa entrada como si no, la respuesta que le he dado a ese Anónimo #4 también te puede valer de algo, si la lees, porque me queda una sensación parecida, como de que hay algo tuyo, de tu currículum personal, que asoma en cierto modo en tus palabras. Ese hombre de paso es, desde luego, alguien mucho más pesimista y descreído, que tal vez por el dolor de alguna experiencia, de alguna honda decepción, ha hecho apostasía de ciertas cosas.
En fin, he de confesarte que ahora mismo tengo un buen «cacao» en la cabeza, y no sé muy bien cómo ordenarlo, pero para no hacer este comentario TAN extenso[1], voy a responder a bocajarro a tus preguntas, porque si no, no acabo nunca. Publico pocas entradas al mes, pero con los comentarios, como le dije una vez a unos amigos, yo creo que es como tener tres bitácoras a la vez… Esta semana dejé sin contestar correos pendientes —me silban los oídos porque me deben estar llamando de todo por ahí… y con razón—, pero de un tiempo a esta parte no doy abasto con todo el trabajo acumulado en la editorial y en el curso de diseño, con la elaboración de mi primer libro, y sobre todo con una especie de catarsis existencial a la que me estoy enfrentando, a raíz de ciertos «acontecimientos» —algún que otro maremoto en mis adentros, uno de esos terremotos que dicen que suceden cuando alguna mariposa[2] bate sus alas en no sé dónde...—. Espero aprovechar el ineludible agosto madrileño —el bolsillo vacío obliga— para ponerme al día en todo.
En fin, vamos allá:


¿Te compensa entregarte así, si luego a lo peor no tienes lo que deseas?

No pienso en ninguna compensación, no entrego lo que Siento por ninguna renta, no mido mis latidos, ni mis letras (que son su eco). Simplemente necesito hacerlo, o dejo de ser yo mismo. Lo que la vida tenga a bien traerme, supongo que tendrá que ver con ese amor volcado, con ese atisbo de locura, con las manos embotadas en pintura del artista, y no con la lógica, pues no hay ninguna en esto.

¿Merece la pena perseguir un ideal en el amor, en […], si esa búsqueda puede llegar a destruirte, si dejas de disfrutar […] ?

¿Qué pena? ¿Qué castigo? ¿Qué lamento? Sí, los cementerios están llenos de héroes, pero la vida anda infestada de cobardes. Y yo prefiero perecer en el intento, qué quieres que te diga, que escurrirme del campo de batalla por la puerta de atrás, o mantenerme en un juicioso segundo plano, en el centro del pelotón, a salvo, sin exponerme, mientras mi destino se va alejando cada vez más, como una bandera al viento en lo alto de la colina. Si he de estrellarme, ya me daré de bruces con el suelo, ya morderé el polvo, pero sólo entonces porque, mientras tanto, prefiero volar que arrastrarme.
Y ni por un momento pienses que dejo de apreciar las cosas sencillas, el vino viejo y los buenos amigos, que son el verdadero bálsamo de esta vida, aunque para hablar de eso mejor deberían venir ellos, tomarme un poco el pelo y contarte de mi risa, mi canto y mis abrazos.

¿Te compensa escribir tanto y tan intenso, si hoy en día la gente tiene tanta prisa […], si lo más probable es que esas musas se queden […] en lo inalcanzable?

De nuevo no mido lo que escribo, ni si me renta. Si quisiera ganar dinero no tendría una bitácora, ni escribiría como escribo. Me concentraría en estudiar el mercado editorial y en darle coba a todo bicho viviente. Si quisiera barnizar mi ego con la numerología, enfocaría esta bitácora de otra manera y en menos de un mes quintuplicaría las visitas diarias, sólo que entonces ya no sería mi bitácora, ni yo el tipo del espejo cada mañana.
Lo mismo con mis libros, lo que preparo lo hago por pura pasión, por Santa Sed, y si un crítico, un librero o un académico, y todo el rebaño detrás, me dicen un día que mis libros no valen de nada, seguiría escribiéndolos igual. Porque no lo hago para complacer al otro, y mucho menos al juez, si acaso alguna vez para aliviar al camarada, esa es mi única licencia. Sólo escribo, insisto, porque lo necesito, y porque compartir es la única recompensa. Puedo permitirme esta ética porque soy consciente desde el primer momento de que «me ganaré la vida» haciendo cualquier otra cosa, sea al otro lado del libro en una editorial o montando un chiringuito en la Barceloneta, mientras esa vida la viva, y de veras la Vivo, libre para no prostituir ni mis letras ni mis latidos.
Y por supuesto, lo mismo en el Amor. Ya he probado todos los placeres y amarguras del amor, ya soy un alma curtida en eso, ya recorrí todos los caminos, ya me hastié de todas las concesiones mundanas, ya conseguí, de una vez por todas, saber quién soy, qué ofrezco y lo que Deseo. No podría ahora traicionarme a mí mismo y engañarme de cualquier manera. Sufra o goce, alcance o yerre, mi alma sólo sabe Sentir de una manera. Y quien quiera saberlo que se sumerja y que arda conmigo.

¿No te das cuenta de que vas a seguir sufriendo si te pones unas metas tan altas?

Y con otra pregunta te respondo: ¿En qué lugar, en qué lodazal seguiría el ser humano si alguna vez no hubiera soñado que otro mundo era posible y se hubiera conformado con la caverna, si no hubiera imaginado otro horizonte, aunque le tomaran por loco? En esta vida son tan necesarias las personas sólidas como un tronco de árbol viejo, que sostienen los mecanismos de lo real, como las etéreas como un fleco de brisa entre las hojas, que alimentan al árbol con algo más que jugo de raíces, y le empujan, ni que sea lentamente, a seguir alzándose al cielo con sus ramas. Nunca he visto un bosque que prospere reptando entre las piedras. Y si el precio es renunciar a la seguridad, y perecer un poco antes que el resto, y gastarse el alma un poco más, sea… La sola posibilidad de MI isla, me compensa.


………


Mi respuesta es a todas luces desproporcionada, tal vez hasta desaforada, pero el afán y la honestidad, se me antojan las mismas que percibo en tu huella, la que puede dejar un hombre de paso que de repente se siente enfrentado a un azogue extraño. El diablo sabe más por viejo, es cierto, pero más aún porque nunca se amilanó en su empeñó, ni entró en vereda, ni fue un buen chico, ni se hizo formal y respetable, y no dejó, nunca, de ser él mismo, es decir, un pobre diablo.


[1] Anda, que ya me vale.
[2] farfalla...

12 comentarios:

BondageX dijo...

Avisaste que era larga la entrada, pero me ha sabido a poco. Las leí y releí. Y sólo hallo un alma pura. Y me encanta.
hace un tiemponte dejé un correo, el cual no contestaste ni tampoco esperé que lo hicieras. Pero si que me gustaría que me visitaras en mi blog.
Tu bitácoras me ayuda mucho en estos momentos en lso que vivo, me das mucha fuerza. No me abandones.

Marsu dijo...

Desde luego, tienes razón, ya te vale... recomendar que no te leamos, que pasemos de largo, que el texto es demasiado extenso. Ay, Sergi, no sabes lo que dices.

Según el "hombre de paso", lo contrario del sufrimiento no es la felicidad, sino el desapego. En mi opinión, mientras hay vida, hay sufrimiento. Si sufrimos es que estamos vivos,y eso es lo grandioso. Sufrimos anhelando nuestros deseos y nuestros sueños; si dejamos de soñar, y alcazamos ese desapego, esa "pseudopaz" de la que habla el paseante, entonces dejamos de existir; nos limitamos a vegetar. Sergi, yo desearía para tí que tus sueños y tus realidades se mezclaran, que las segundas alcanzaran a los primeros. Es más, estoy segura de que así será. Pero espero que siempre sigan naciendo nuevos sueños, porque sin metas y sin deseos que perseguir, tú no serías tú.

Es tarde y me duele la cabeza (pero ya lo hacía antes de empezar a leer, nada que ver con tu entrada). Este finde me tomaré un tiempito para empaparme despacio de tus letras. Por ahora, sólo darte las gracias por esa necesidad de escribir y de compartir que tienes. Antes o después, esa generosidad te será recompensada.

Y esa película, que empezó desasosegándome, al final me encantó.

Y por cierto, como posdatilla, me alegra saber que estás tan ocupado, y de una manera tan fructífera. Aunque sé que te alimentas de lo que haces...intenta encontrar un ratillo para descansar.

Un beso.
María

An Inspiring Agent dijo...

Yo creo que las palabras del “hombre de paso” son una reflexión de una consecuente desilusión con el amor y tal vez, hasta con la vida misma. Y a causa de esta, nuestro amigo se ha convertido en un verdadero troglodita…que pena!

Pero mas que eso, el hombre de paso, se ha convertido en ese hombre que llena las aulas de los edificios donde he trabajado, las calles de mi ciudad y la vuestra, en fin, el mundo esta infectado con gente como este señor, y para mi albatros, tu eres el antídoto. Poción especialmente creada por el universo para sacarnos el veneno que esta gente cobarde nos tratan de adentrar en las venas y que a menudo consiguen.

El desapego, como dice el hombre de paso, es muy amigo de la indiferencia y esta para mi es la razón de casi todos los males que nos afectan. Gente como el “hombre de paso” que se sientan, o mejor dicho, se esconden debajo una roca y escogen ignorar las cosas que pasan a su alrededor, gente que prefiere, no sentir nada para evitar la posibilidad del sufrimiento, gente que trata de instigarte miedo a que persigas tus ideales, esa gente es como el veneno de un Escorpión, letal.

Me ha encantado tu respuestas a cada una de sus preguntas, por que ellas están llenas de esa pasión y amor por lo que haces, esta llena de un sueño, el cual todos podemos ver que te abalanzas sin temor para conseguir, esta lleno de valor y de esa candela interna que no te dejaría vivir de otra manera.

Pero me gusta mas aun, por que con ella creo, que le das a el “hombre de paso”, y a toda la gente que piensan como el, una nueva oportunidad de replantearse su decisión de no sentir, de vivir desapegado de la vida, de serle indiferente a el amor, a un ideal, a una pasión, a un sueño. Y espero de todo corazón que este hombre (y todos los hombres/mujeres que piensen como el,) tome esta oportunidad, esta inspiración de manifiesto que tu has desbordado hoy aquí, antes que sea demasiado tarde. Espero lo haga, ya que sino, pienso que nuestro amigo se nos va a dejar “morir lentamente”, sino es que ya esta muerto en vida.

En fin, lamento mucho, si me he pasado con mi comentario, pero es que no podía no decirte lo que sentí al leer tu contestación al asombrante comentario de tu anónimo “hombre de paso”. Como ya te he comentado antes, tus escritos son muy alentadores, pero mas aun es inspirador poder palpar ese fuego interno que te mueve a escribir como lo haces. Es refrescante y te llenan de una energía incomparable, la cual te hace sentir como si estuviéramos, nosotros los lectores, volando contigo en esas tus alas de albatros.

Hoy no tengo tiempo de comentar en tu nueva bitácora en ingles, pero me parece excelente que ahora la gente angloparlante pueda disfrutar de tu talento. Ya cuando tenga mas tiempo te contare lo que me pareció tu nuevo vuelo!!! Enhorabuena!!!

Faerie dijo...

Sergi, te has retratado y me ha gustado mucho lo que he visto... en cierto modo me siento más serena después de leerte...
Impresionante la frase última del diablo... pelos de punta, Sergi...

Marsu dijo...

Lo siento, tengo que decirlo. Me he reído un rato largo con la bandera mutante que aparece en la versión inglesa.

Y me ha gustado el poema.

Solvvinge dijo...

Este es el Sergi que yo conocí en el Café de la Ópera, y el que me gustaría volver a encontrarme cuando el destino nos lo permita. Apasionado con todo lo que le importa, llámese amor, literatura, vinito viejo, amigos o historias de infancia. Si no fueras así ni el nombre de tu propia bitácora tendría sentido.

Y si bien es cierto que la vida duele, y duele más a los que como tú se dejan el corazón en todo lo que hacen, también te colma de dicha en otras ocasiones, y te llena de amor hasta el tuétano, y te inunda de pasión hasta el ahogo. Y cuando se siente hasta las últimas consecuencias, todo absolutamente, dolor y dicha es exponencial.

Nunca dejes de ser tú, Sergi.

Esta entrada merece un achuchón triple y un beso superlativo ;)

Sol

CARAMELO de CIANURO dijo...

No hice caso a tanta advertencia preliminar y me alegra que haya sido así. Coincido con tu manera de pensar, nada hay más gratificante que entregarse al amor o a lo que a uno le gusta hacer sin esperar recompensa. Ya en el placer de hacerlo encontramos gran satisfacción.
Un abrazo.

Gabriel Báñez dijo...

Sergi, me conmovió tu auto de fe: franco, directo, sensible. En alianza con la escritura y, sobre todo, sin reparos.

Ignacio dijo...

Te repito entrada dejada hace 2 minutos en el Bosforillo:

Cielos, Sergi, me has dejado sin habla con el cartelón que me has colgado en las Alas de Albatros! Leído ahí, parece que no paro! Y anda que no soy vago!!!!
Tú, en cambio, cada día me sorprendes más, y ya lo del 'Wings of Albatross' me ha dejado patidifuso. Mira que soy muy envidioso, y lo mismo empiezo yo con 'Man from Bosphorus'...
Será por idiomas...
Joder, el Sergi...

Ignacio dijo...

Y además de mi evidente quintal métrico de gratitud por tu superenlace al Bosforillo, quiero dejarte un comentario sobre tu rotunda declaración de intenciones vital y literaria. Ya que hablamos de idiomas, te lo dejo en portugués. No lo he escrito yo; lo escribió hace medio siglo Vinicius de Morães y le puso música Toquinho, creo (puede que Jobim), y yo lo canto por las mañanas cuando lo veo todo borroso.

COMO DIZIA O POETA
Quem já passou por essa vida e não viveu,
Pode ser mais, mas sabe menos do que eu,
Por que a vida só se dá pra quem viveu,
Pra quem amou, pra quem chorou, pra quem sofreu
Ah, quem nunca curtiu uma paixão,
nunca vai ter nada, não...
Não há mal pior do que a descrença
Mesmo o amor que não compensa
É melhor que a solidão...
(...)
Eu francamente, já não quero nem saber
De quem não vai porque tem medo de sofrer
Ai de quem não rasga o coração, esse não vai ter perdão
Quem nunca curtiu uma paixão, nunca vai ter nada, não...

Así que ya sabes, Sergi: A curtir paixões e a viver.

Un abrazo agradecido.
Capótegui

José C. dijo...

Creo que si hubiera colgado aquí el mismo comentario que te acabo de dejar en "Desenfoque", apenas se hubiera notado la diferencia, y es que me sugiere lo mismo que te acabo de decir ahí, emociones, reflexiones, cuestionamiento de lo real, fidelidad a uno mismo...

Tal vez a unos les salga bien y a otros no, pero por lo menos, si lo pienso, me parece una postura vital más digna y valiente que muchas otras. Si eres capaz de mantener ese compromiso con tus propios ideales, Sergi, no sé si la vida te va a resultar más fácil o más difícil, si vas a sufrir más o menos, pero desde luego te vas a sentir mejor contigo mismo al final del camino.

Y eso no tiene precio.

Mi admiración, amigo.

M dijo...

Te voy a dar un buen apretón de manos cuando te vea, amigo.