Bitácora de Sergi Bellver: Desenfoque.

25/7/07

Desenfoque.

© Lorena Sturlese




Per una luce, scura e dolce.



NO, TÚ NO LO SABES AÚN, pero, aunque no me veas, me estás mirando desde siempre. Aunque, bien es cierto, todo está claro, las pruebas están ahí, la realidad es incuestionable: la calle desierta, alguien observa desde una ventana, un transeúnte a la deriva por el asfalto, y poco más, un sujeto anónimo que no puede tener noción de tu mirada.
Y sin embargo, a cierta hora de la tarde, o tal vez en la claridad de las primeras horas, tan temprano que el día apenas ha logrado levantarse de su lecho nocturno, todo es circunstancial, los objetos se diluyen o se perfilan, y todo depende de algo más que de la luz. El enfoque, el encuadre, la atención ―sobre todo la atención―, el punto de vista, tu último pensamiento al acostarte, el primer ánimo al despertar, aquél amigo que falló, ese otro que te alienta, cada detalle es un acorde y tus manos no son más que el eco de la melodía. El motivo no pasea delante de tu cámara, y el objetivo no está enfocando tu voluntad. Es el instante el que sucede siempre en otra parte, en algún lugar adormecido de tus entrañas, que se enreda un poco más a cada latido de tu corazón, y al final del ovillo hay un nudo que a veces despierta y hace girar el mundo, tu mundo. Y lo demás es secundario, pues es tu alma la que queda impresa en la imagen, y es tu afán el retratado, y tu pasión la que satura todos los detalles de la obra. Eres tú quien se dice a sí mismo en cada paso que das, y las huellas pueden ser indescifrables, pero permanecen indelebles hasta que el buscador innato da con su rastro. Es entonces cuando a través de tu mirada la realidad cobra otros matices y la vida queda colgando de una emoción, como una plancha revelada.
Y sin embargo, hay ocasiones en que una película no sirve, en que la memoria ―ni siquiera la de tu cámara― no basta para almacenar las fotografías de una vida apostada al arte o la belleza, o al verdadero Amor, que no es distinto, porque la materia no abarca, porque la técnica a veces falla tanto como la lógica, y tu memoria ―la que construye el paisaje que en verdad eres― tampoco alcanza para imprimir todos los datos que, como si de las piezas extraviadas de un puzzle se tratara, se pierden más allá de lo tangible. Hay ocasiones en que una presencia puede dejarte a solas, y un abrazo te desampara, y un beso te traiciona, y sin embargo ciertas ausencias pueden vestirte a todas horas, darte refugio y defender tu nombre, y nada de lo que no sepa retratar un alma podrá llegar a ser siquiera un boceto en manos del escéptico. Y aún a veces, pocas, es cierto, pero algunas veces, cuando la belleza brota genuina e imparable desde los abismos, hay más verdad en lo invisible que en lo mensurable, pues las coordenadas de nuestro universo son ficticias, del mismo modo que los colores de los objetos son cuestionables, pura longitud de onda, cuatro fórmulas perecederas, y el mismo pedazo de realidad no luce igual para una mariposa o un albatros, y sin embargo sigue ahí, encajado en el resto del cosmos, como cualquier otra pieza insustituible.
Pero tienes razón, todo está perfectamente claro, las pruebas están ahí: la calle desierta, alguien observa desde una ventana, un transeúnte a la deriva por el asfalto, y un sujeto anónimo que no, no es posible, no puede tener noción de tu mirada. Y sin embargo, todo se confunde en una hora incierta en la que las sombras se estiran y un tibio sol emborrona la piel del mundo, con el trazo confuso de una firma en diagonal.
Todo indica que seguimos aquí, que las piedras no se pueden comer aún ―dejad que los hambrientos las palpen, hasta que el ansia las convierta en pan―, que hincamos los codos contra el otro para hacernos sitio, que no hay manera de conciliar el sueño, nuestro sueño, el sueño de cada uno, ni de soñarlo en voz alta, en este barullo ensordecedor del mundo-ciudad. No hay nada que contradiga lo real, esto está muy claro, pasamos lista y sólo faltan los inocentes, que llegan los últimos a todas partes y caen siempre los primeros ―dejad que jueguen con las piedras un rato, lo mismo reinventan la alquimia―. Todo está dispuesto, las piedras tienen precio, hasta los hombres tienen un precio, y un puesto asignado, un asiento en otro diente de la gran rueda, mientras ésta gira y gira sin cesar, engullendo a dentelladas la frágil belleza del mundo. Todos tenemos ―a todos nos preparan― un camino señalado, un redil confortable al que regresar cada vez que el vértigo amenace nuestra seguridad. Todo el mundo sabe que cualquier tipo, a poco que sea listo y precavido, cruza la calzada por los pasos de cebra.
Y sin embargo, otros, un puñado de locos, tal vez idiotas, tal vez insensatos, trazamos nuestro propio rumbo y vamos a la deriva por el asfalto, cualquier tarde, tratando de que nadie firme por nosotros, nadie, ni el sol tibio ni la inercia, y dejamos nuestra huella en otras tierras más ciertas, más vivas, que laten, que arden y se enredan. Tierras y países que nos miran desde una ventana, que nos leen en una ventana, en un gesto, en un papel. Caminamos en pos del crepúsculo y la vida es apenas un intervalo en el que dejamos una rúbrica de sombra sobre las cosas. Buscamos un horizonte en el que hallar el final del sendero, la posada en la que aliviar la espalda del peso de la incertidumbre, el último arroyo en el que abrevar respuestas, la otra orilla, el otro lado de la realidad, y lo único cierto es que en el viaje apenas logramos convertirnos en túmulos de cenizas que el viento se encargará de diseminar. Por eso todo lo demás es accesorio, y sólo cuenta lo aprehendido, este instante vivido, esta instantánea arrancada al olvido, esta obra de arte compartida, este retal de belleza cosido al otro, este Amor incondicional, inconveniente, incomprensible, el rescoldo que por un instante se convierte en hoguera. Y lo demás es secundario, pues es tu alma la que queda impresa en la imagen o en el texto, y es tu afán el retratado, y la pasión la única que revela y transcribe todos los detalles de lo invisible. Eso, y no la vieja y esquiva fórmula de «lo real», es lo que de veras somos.
Un hombre, una sombra, una firma, una mirada, y el atestado de un instante fugaz que queda temblando como el rocío en una tela de araña. Y sin embargo, aunque soy yo quien camina allá abajo en la calle, y no hay forma humana en que pueda haber anotado tu gesto, y todo indica que seguiré mi camino sin haberme enterado de nada, y tu objetivo capta la opacidad de mi figura ―apenas un borrón de niebla oscura que se diluye sobre el asfalto, a la deriva―, aunque no me veas, tú no lo sabes aún, pero me estás mirando. No, no lo sabes, pero aún de espaldas, y desde tan lejos, yo ya te había visto antes, desde siempre.

14 comentarios:

Marsu dijo...

Si yo supiera escribir, habría tratado de poner en letras unos pensamientos parecidos a los que hoy nos transmites. No sé hacerlo, pero me consuela que haya alguien que, mágicamente, sienta algo similar y además pueda expresarlo de una forma tan certera.

A pesar de todo, a estas alturas, yo casi siempre cruzo por el paso de cebra. Supongo que me he cansado de miradas aviesas y hombros encogidos cuando atravieso en diagonal. Resulta esperanzador confirmar que hay espíritus libres cruzando por el medio de la calle.

En esa foto tienes cara de bueno...¿es la mirada de la fotógrafa, que te siente así?

Zoe dijo...

Eres como el juego de las muñecas rusas pero al revés, cada vez que abro una nueva me encuentro otra más grande. Una cree que ya no podrá descubrir más, que ya lo ha visto todo, y aún sigues sorprendiendo una y otra vez. Tu don para la palabra es evidente, pero lo que me conmueve, lo que de hecho me tiene ahora mismo temblando, emocionada, es la manera en que sientes lo que sientes.

Nunca había leído algo tan bello y que respirara tanta verdad en lo que un hombre le dice a una mujer. Tu manera de amar es única, creo que no tienes que inventarte ninguna otra, como le decías el otro día a aquél hombre de paso.

Eres increíble, Sergi.

marina dijo...

Em ve al cap la frase "una imatge val més que mil paraules", i sempre la poso en dubte. Aquest tema mai no el tinc gaire clar, suposo perquè penso que tot ha d'estar entrellaçat, com les diferents veus d'una fuga que s'enriqueixen mútuament i dibuixen un tot per a l'oïda d'aquell qui l'escolta.
Gràcies.

Una abraçada propera desde la llunyania.. :-)

Narciso y Golmundo dijo...

Hola, buen día

Te invitamos a conocer el blog de literatura que hicimos: http://www.narcisoygoldmundo.blogspot.com/

Un saludo y muchas gracias por el espacio,
Narciso y Goldmundo

A identidade do indiscernível dijo...

Hay que me abres un abismo con tu texto! Que tienes? Dejame hoy, que me voy a saltar...

Juan Manuel Gil dijo...

enhorabuena por tus textos y gracias por incluirme entre tus sugerencias. me pasaré por aquí más a menudo. no te quepa la menor duda.

Faerie dijo...

Es un texto-canción...............

An Inspiring Agent dijo...

Todo el mundo dice que la realidad es incuestionable y que los que no la pueden ver tal como es, son gente inmadura, soñadores o hasta locos. Pero yo creo que tienes razón tu albatros, para mi la realidad es circunstancial, depende de cómo la enfoques de cómo la decidas ver o crear.

La realidad que me ofrece el mundo a veces es tan gris que tengo que luchar muy duro por verla de una nueva manera, verla desde otro prisma. Trato cada dia de transformarla, manipularla, mutarla, cambiarla. Pero aun con todos mis esfuerzos a veces ese fuego interno se va apagando cuando esta siendo inundado con la realidad que me ofrece el mundo a diario.

Pero son días como hoy cuando entonces veo una realidad diferente, tras una ventana virtual, me llegan tus cenizas esparcidas y me tiñen el corazón de esperanza y se renuevan las fuerzas de mi alma, al recordar eso que dices tu: “la pasión la única que revela y transcribe todo los detalles de lo invisible. Eso, y no la vieja y esquivada fórmula de «lo real», es lo que de veras somos.

Es precioso y muy positivo lo que has escrito hoy, albatros. Y no sabes lo que me ha ayudado tus palabras, especialmente un dia como hoy, donde el sol no ha venido a visitarme y cuando la realidad que enfrente al despertarme no era nada dulce. Y aunque me lo tuve que leer varios veces (ya sabes mi limitaciones…jajaja) me ha llenado de mucha esperanza. Me lo voy a imprimir para tenerlo cerca de mi cada vez que me encuentre sin fuerzas de cambia mi realidad.

Ada Juneau dijo...

Sergi, ¿de dónde sacas toda esa energía, toda esa sensibilidad? Me ha gustado mucho la idea de Zoe de las muñecas rusas a la inversa, creo que te define muy bien, así que la suscribo. A veces pienso que sí hay algo de locura en tus actos, porque no los calculas demasiado, te lanzas sin más a tumba abierta. Pero es una locura maravillosa, contra la corriente, y que, como dices a veces, acepta el riesgo, lo que la hace más honesta y más bella.

No tengo ni idea de quién es esa musa que tanto te inspira, pero deseo que te dure muchos años, si es que aguantas el ritmo (¿cómo puede ser que nunca te quedes vacío, que nunca te agotes de tanta desnudez?), porque lo que aflora de ti cuando escribes así, es realmente hermoso. Está vivo, sí, eso es lo que lo resume todo: tu escritura está VIVA.

Eres una persona valiente y generosa y eso es lo que más me gusta de todo lo que haces. Te mereces aquello que deseas, lo que en tu caso no creo que sea ninguna condena, porque ya sabes lo que dicen, "ten cuidado con lo que deseas..."

Y, por cierto, no es por nada, pero estás mucho más "tú" en la foto nueva, mucho mejor que aquella otra de los ojos, que tenía siempre un punto melancólico.

Un abrazo muy fuerte y me despido con estas frases tuyas, tan ciertas y profundas, que me han tocado de lleno:

"Caminamos en pos del crepúsculo y la vida es apenas un intervalo en el que dejamos una rúbrica de sombra sobre las cosas. Buscamos un horizonte en el que hallar el final del sendero, la posada en la que aliviar la espalda del peso de la incertidumbre, el último arroyo en el que abrevar respuestas, la otra orilla, el otro lado de la realidad, y lo único cierto es que en el viaje apenas logramos convertirnos en túmulos de cenizas que el viento se encargará de diseminar. Por eso todo lo demás es accesorio, y sólo cuenta lo aprehendido, este instante vivido, esta instantánea arrancada al olvido, esta obra de arte compartida, este retal de belleza cosido al otro, este Amor incondicional, inconveniente, incomprensible, el rescoldo que por un instante se convierte en hoguera."

Anónimo dijo...

Que manos las de Lauren Hill, así no se puede leer, no hay posibilidad de concentrarse.
Un beso

Tu colega dijo...

Tú dirás lo que quieras, amigo, pero estás coladito hasta los huesos por tu musa...

...pero me gusta tu forma de hacer, de sentir, y sobre todo, de decir lo que te pasa por dentro.

Yo creo que nunca me atrevería a escribir tanto sobre mí mismo en un blog. No sé si tendrás suerte, pero desde luego estás regalando un montón de cosas bellas a los que te leemos.

Aunque fuera sólo por eso, y por tu nobleza, te deseo toda la suerte del mundo, en tus sueños, en tu carrera de escritor y, claro, con tu musa... ;-)

Un abrazo del colega que ya sabes.

Auxi González dijo...

Hola!

Por fin vuelvo de mi retiro, así que estoy visitando a mis amigos blognautas para darle la noticia... Espero que esta vez la estancia sea más larga.

Un abrazo.

José C. dijo...

Saludos, Sergi.

De nuevo, o debería decir ya "como siempre", un texto escrito con maestría, con fuerza, y que habla de mucho más de lo que parece. Algunos se quedan en que le dedicas la entrada a una musa, o en que hablas de lo que sientes, de lo personal, y eso también es una interpretación buena, porque cada uno hace de lo que lee algo distinto, y todas las posibilidades están contenidas en el propio texto.

Pero siempre acabas tocando alguna fibra propia de cada uno, siempre llegas a lo universal desde lo particular, y eso me hace regresar a tu página con la seguridad de que me vas a hacer sentir alguna que otra emoción, eso está claro, pero también de que me vas a hacer reflexionar sobre muchas cosas. Sobre el sentido del arte, por ejemplo, o cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo lo que proyectamos a los demás es algo necesariamente incompleto, cómo nunca terminamos de conocernos, ni a nosotros mismos, siquiera. Y cómo sin embargo a veces encontramos a alguien a quien creemos conocer desde siempre, segurmanete porque nos completa como personas. También pienso en ese molde que nos prepara la sociedad (eso me recuerda a aquél diálogo tuyo de la cordura y la locura), y en cómo etiqueta y condena a todos los que se salen de él. Mantener la fe en uno mismo y perseverar es una tarea difícil, pero quiero pensar que al final siempre vale la pena, a pesar de todo. Yo estoy seguro de que a ti te va a llegar lo que mereces, si sigues así, fiel a ti mismo.

Me quedo con esa canto siempre vitalista que compara, o que iguala, mejor dicho, arte, belleza y amor (en todas sus formas, incluyo), y con que "Eso, y no la vieja y esquiva fórmula de «lo real», es lo que de veras somos."

Espero que te vayan bien las vacaciones, si es que te llegan pronto, o si es que no las comenzaste ya, que me extraña que no hayas respondido aún a los comentarios en tus dos últimos textos, como nos tienes acostumbrados.

Bien por la foto, así te ponemos cara otra vez (me acuerdo vagamente de un vídeo que colgaste hace mucho), aunque te ves mucho más joven de lo que recordaba, ¿no la habrás rescatado del baúl de los recuerdos? Pensaba que tenías treinta y tantos. En fin, perdona mi comentario, como ves, yo también tengo un lado "marujo", que hay que mantener a raya. Son las ganas que tengo de volverme a ir pronto de la ciudad, que me hacen decir tonterías.

Un abrazo muy fuerte, amigo.

hechi dijo...

Qué difícil el amor incondicional...y sin embargo leyéndote que fácil parece...
Hay algo que te bendice sergi, tienes tan claro la llegada de ese alma gemela que seguro no se hace esperar...tiene que estar escuchándote.
Permíteme saborear este párrafo...
"Hay ocasiones en que una presencia puede dejarte a solas, y un abrazo te desampara, y un beso te traiciona, y sin embargo ciertas ausencias pueden vestirte a todas horas, darte refugio y defender tu nombre, y nada de lo que no sepa retratar un alma podrá llegar a ser siquiera un boceto en manos del escéptico.”
MARAVILLOSO.
Petonets