Bitácora de Sergi Bellver: Compulsión.

18/6/07

Compulsión.

Para una guerrera india.


19:21

Hay ocasiones en que la palabra me traiciona, en que todo lo que no pueda contar un silencio me parece absurdo. A veces detesto cualquier afán literario, cualquier premeditación a la hora de encontrar un código de signos con el que traducir ese silencio sublime, terrible, que me arroja a las simas más profundas de la Tierra, que me eleva por encima de las cosas, a años luz del polvo y del camino. En momentos así, no reparo en nada, ni en mi provecho ni en el momento siguiente, ni en el ahora ni el después, y sólo alcanzo, desbordado, a volcar en palabras inútiles lo que me habita, lo que me extingue, lo que arde en ese atisbo de locura que refulge siempre al borde de mí mismo. A ratos siento cómo van desmenuzándose las esquinas de mi cuerpo, y voy dejando una existencia en ruinas por las aceras de cualquier ciudad, y a ratos soy la piel misma del océano, que se agita sobre el mundo con la tremenda fuerza de un cataclismo, y que en los atardeceres acaricia tus pies, en la orilla de un recuerdo inventado. Soy un triste remedo de pájaro hablador, un sucedáneo gastado de hombre, apenas un copo de nieve en los surcos de tus manos. Soy el dueño del Cosmos, y en la catedral de las cosas vivas suena un órgano, que hace añicos la bóveda del cielo, y me dispara al firmamento, como un hombre bala a punto de ensartar la Osa Mayor. Soy un insecto aplastado en el vidrio de tus gafas, una mancha rebelde en el envés de tus sábanas, un desconocido que olvidarás mañana, sentada en la terraza de un glaciar, meciendo la plata de tus sandalias y el bronce de tu empeine sobre las losas antiguas de la plaza, como si en tu indolencia pudieran medirse el bautismo y el funeral de todas las palabras que nacen y agonizan, que se enroscan en tus piernas e inoculan su antídoto inútil en el mapa de mis venas. Soy el único maestro para una lección que no aprenderás jamás, ni falta que te hace, en esta licenciatura extraña del vivir. No sirvo apenas ni para subir nota, pero el caso es que hay al menos un paisaje que sólo existe detrás de mi boca, al que sólo podrías asomarte si te encaramases a mis ojos. Y bien sé, querida, que te aguardan otros doctorados, que aprehenderás lo bello, lo cierto y lo arcano de manos de tu propia curiosidad, escoltada por todos los príncipes y escuderos que te saldrán al paso a cada aventura. Sé que pudiste, que yo podría, no lo dudes, pero tu tren tiene prisa y es directo, no hace paradas en apeaderos así, al borde de un acantilado, azotados por el vendaval, con el tejado destartalado y un camastro solitario para el jefe de estación. Tu belleza insoportable pasa veloz y sólo deja una espiral de hojas secas tiritando sobre las vías.
No he visto jamás algo tan bello ni tan letal como tus labios, ni abismo tan vertiginoso como tus ojos, ni metal tan frío como el de tus huesos, afilados, soldados a un templo en equilibrio. No he visto misterio más obscuro que el de tu melena, esa foresta sombría en la que quisiera extraviarme y no encontrar jamás el camino de vuelta. No imagino arroyo más fresco y claro que el que resbala por la suave roca musgosa de tu lengua, ni hoguera más sagrada que la de tu aliento al dejarte ir cuando amas, ni otra boca o volcán al que ofrecer el sacrificio de mis torpes manos, la carne inflamable que te pertenece, el pedazo de arcilla que es mi cuerpo a merced de la lava lenta de tus caricias. Todo lo aprendido hasta hoy no es más que un simulacro, toda la madurez que me dieron los años no fue otra cosa que una impostura, todo lo que me traiga la vida no es más que el salario mezquino de un desterrado, el exilio atroz de un zahorí, que aferrado a sus palabras trata de encontrar el manantial subterráneo que sacie su sed. Todo esto no es más que una broma pesada, una vez apercibido de la existencia de tu belleza, india guerrera y sacerdotisa de los campos, la playa y el espejo. Una derrota antes de poder luchar siquiera, si no he de beberte el alma en el abrazo ni morderte el deseo aferrado a tu divina boca, si no puedo llenar todas las habitaciones de tu morada con mi luz, si no he de grabarte un nombre y su leyenda, desde el temblor de tu sexo a los cuarteles de invierno de tu corazón regente. La voluntad, qué quieres que te diga, es sólo una estratagema para sobrevivir, una traidora que me abandona a la carrera, cada vez que te tengo delante y me desbocas los sentidos. No te conozco de nada. Nadie nunca podría conocerte tanto. Quizás en otra vida, querida guerrera, ya que en esta nací albatros y nunca aprenderé a aterrizar, ni a ser elegante en tierra firme. Qué tristeza no poder entregar esos silencios que ni en palabras puedo traducir, qué diluvio de alegría se queda atrapado en estos nubarrones que me ahogan, qué cantidad de Amor sigue bajo llave, en un arcón modesto, en un desván polvoriento. Lo siento de veras. De nada sirve escribir.


20:26

69 comentarios:

Anónimo dijo...

Que nos matas...ahora mismo me pongo a escribir, si puedo.
Besos

Anónimo dijo...

Antes disfruto un poco de la lectura, escribo mañana.
Otro beso

ERÓTIKA dijo...

LA POESÍA S EESCRIBE CUANDO ELLA QUIERE, en los lugares mas imprevistos, y no siempre sobre papeles blancos, a veces en una servilleta, en la hoja trasera d eun libro, en el papel higienico, o simplemente en nuestra mente una y otra vez como un delirio involuntario, así es escribir, besos erotikos ;)

A identidade do indiscernível dijo...

"De nada sirve escribir", pero de mucho sirve decir lo passa en alma de lo "fingidor", o a otro farsante; que importa la literatura! Que falta hace mi español, no momento! Escribo algo patatero y débil a lo que es demasiado fuerte.
Un beso.

Marsu dijo...

Tú también me has hecho sonreir hoy. De satisfacción.

Chapeau, Sergi. Magistral.

Arilena dijo...

Hola
He llegado aquí a través de enlaces y creo (espero no meter la pata y equivocarme) que compartimos mesa luego de la presentación del libro de Magdalena Tirado.
(Yo era facilmente reconocible, iba cargada de bolsas de libros)

Leeré con atención este blog.
Un saludo
Ana

almaenamorada dijo...

" La voluntad, qué quieres que te diga, es sólo una estratagema para sobrevivir, una traidora que me abandona a la carrera, cada vez que te tengo delante y me desbocas los sentidos ".
... ... ...
Que frente a la admiración y frente a ese maravilloso encuentro; el mundo cambia:
el corazón se vuelca henchido..a causa de un gran amor.. La voluntad perece al erizarse por la piel.. y el alma, el alma... que besa más allá de las distancias.. que llega en la caricia y que; transita a veces entre suspiros que se escapan de las palabras que no se alcanzaron a pronunciar...
La voluntad..a veces se vuelva La Nada.

Muy complacida he disfrutado de las letras que nos compartes hoy.
Muy atrapada en la bella forma en que manejas tus escritos.
Afortunada de lograr conocerte !(por medio de Enigmatica).

Gracias..y..
Saluditos..desde acá!
;)

José C. dijo...

Luego te quejas (o al menos lo decías hace tiempo) de que mucha gente que te visita con cierta asiduidad no deje nunca comentarios. Pero yo lo entiendo, y me parece lo más lógico, porque si me ha pasado hoy a mí, que de vez en cuando te dejo alguno más o menos largo, le puede pasar a cualquiera. Porque, la verdad... ¿Qué se puede decir después de leer algo así? ¿Qué se puede hacer, salvo seguir con la boca abierta y el pulso acelerado?

Qué belleza, Sergi, qué belleza.

Ada Juneau dijo...

Hay algo que me conmueve todavía más que tu capacidad para jugar con las palabras, y es esa intensidad con la que sientes las cosas. Sólo quien es capaz de sentir así la vida, como pasándola por un amplificador, puede escribir de esa manera. No importa si no son textos "literariamente perfectos", o si no están del todo bien planificados o trabajados, porque su fuerza nace justamente de otro lugar, de ese rincón del alma en el que nace todo lo que está vivo de verdad. Muchos "intelectuales" critican esta clase de escritos, tal vez, porque lo único que pueden hacer es concentrarse en la forma, y no son capaces de asimilar el fondo, pero en el recuerdo de los lectores queda para siempre la emoción, lo que les hizo vibrar, y se olvidan pronto los recursos, los tecnicismos y los trucos del oficio.

No he podido evitar acordarme de un poema de Baudelaire, que en el día de hoy te pega tanto o más que "El albatros", y que seguro ya conoces de sobra. Pero te lo copio aquí, por si ahora no lo tienes presente, y sobre todo por si quienes te visitan no lo conocen aún, porque me parece que viene de un sentimiento muy parecido al tuyo. Enhorabuena, Sergi, la destinataria, si es que sabe que le has escrito, debe estar conmovida, y si no, es que no merece que nadie nunca le escriba algo como eso, tan compulsivo, mágico y valiente.

Un abrazo muy fuerte.


A une passante

La rue assourdissante autour de moi hurlait.
Longue, mince, en grand deuil, douleur majestueuse,
Une femme passa, d'une main fastueuse
Soulevant, balançant le feston et l'ourlet ;

Agile et noble, avec sa jambe de statue.
Moi, je buvais, crispé comme un extravagant,
Dans son oeil, ciel livide où germe l'ouragan,
La douceur qui fascine et le plaisir qui tue.

Un éclair... puis la nuit ! - Fugitive beauté
Dont le regard m'a fait soudainement renaître,
Ne te verrai-je plus que dans l'éternité ?

Ailleurs, bien loin d'ici ! trop tard ! jamais peut-être !
Car j'ignore où tu fuis, tu ne sais où je vais,
Ô toi que j'eusse aimée, ô toi qui le savais !


Charles BAUDELAIRE (1821-1867)
(Les fleurs du mal)

Zoe dijo...

Un poco de agua fría, por favor!!! Todavía tengo la piel de gallina. A mí me escriben algo tan potente, tan lleno de sensibilidad y pasión, y te juro que me importa un bledo quién sea y cómo sea quien me lo escriba, Mister Universo o un Adefesio, pero al día siguiente me tiene delante para pedirle cuentas, en forma de beso, abrazo o lo que sea. Sólo un hombre bello, bello en todo lo intangible, y capaz de comerse el mundo, puede escribirle eso a una mujer. Así que de "sucedáneo gastado de hombre", nada, bonito.

Deberías replantearte lo de la poesía, en serio, porque esa visión sólo puede ser la de un poeta.

Un besazo acalorado, sol.

marina dijo...

El otro día ,por casualidad, fue a parar en mis manos un escrito tuyo del mes de diciembre pasado (fíjate..!) y decías , más o menos, que te hubiera gustado saber componer, en fin..la música!

Bueno, Sergi, ahora, mientras leía no te imaginas la cantidad de acordes y silencios que han pasado por ahí... directo a los sentidos y a lo mas hondo de nuestro ser.
Tengo ganas de decir más cosas pero creo que leyéndote ya se entiende y siente todo.

Cosas logísticas.Resulta que dejé un comentario en el anterior post pero se ve que no lo dejé... No será lo mismo, pero...Decirte que tomar el té en el Café del Albatros es fantástico. La danza (especialmente la segunda) me encantó, por el ingrediente de contemporáneo que tenía. (està clar que qui no corre ,vola,...avui en Vinicius ja li ha pres el lloc..:-))

Sergi, algun día tendremos que montar algo y juntar artes. No sé como ni cuando, pero algún día. De momento, me cae la baba con Vinicius y Toquinho... y.. "e a coisa mais divina que ha no mundo..."

Una abraçada casi estiuenca (en el sentit teòric,eh? perquè en el pràctic...buf!..)

Juan Carlos Márquez dijo...

Sergi:

Ahí va mi comentario crítico y respetuoso, como acostumbro:

Creo que para ser un texto tan corto está demasiado lleno de imágenes, además de imágenes muy intensas y potentes, así que es difícil que el lector, tras leerlo, tenga una idea más o menos nítida de lo que le has contado. Tengo la sensación de que acabo de asistir a una proyección a más fotogramas por segundo de los que la vista (al menos la mía) puede asimilar. Si queda un regusto poético, pero se pierde un poco la esencia que te animó a escribir el texto, el qué. Si en la oscuridad enciendes un farol, la habitación se ilumina. Una vez que está iluminada, si enciendes otros faroles, se va perdiendo un poco el efecto iluminativo. Yo creo que deberías dosificarte más: dedicar un poco más de tiempo a la narración y un poco menos a la iluminación. Brillar menos para brillar más. Buscar el equilibrio, como Karate Kid. Esa es mi opinión (iba a escribir humilde, pero no puedo hacerlo porque soy de Bilbao).

Anónimo dijo...

Apasionado, pero muy triste...

Sergi Bellver dijo...

Espero que sobrevivieras a la avalancha, Anónimo, que no quería matar a nadie, no, sólo que a veces, si no escribo, si no vuelco, si no saco, reviento, y el que la palma entonces soy yo.

Un abrazo reconstituyente.

Sergi Bellver dijo...

Exacto, Erótika, la poesía (no creo que eso lo fuera, pero alguna carga poética tenía, supongo) se deja escribir cuando a ella le da la gana. Claro que hay oficio posible, y trabajo, mucho y ponerse, y disciplina... pero en este caso no eran más que borbotones rebosando del cráter, erupciones volcánicas. Como traté de decir al principio, nada literario, sino por completo, por raro que os parezca, literal.

E involuntario, en efecto.

Un abrazo y bienvenida.

Sergi Bellver dijo...

Demasiado fuerte, A identidade, tal vez demasiado directo, desde las tripas, sin traducción, como si el corazón desgarrado hablara en versión original. No creo que haya nada débil en tu comentario, porque no veo nada débil en lo sensible, y a mí me alegra que lo que hago, de algún modo, te llegue.

Até logo, garota

Anónimo dijo...

A veces quisiera saber escribir como tú lo haces. Es bonito poder leer lo que escribes porque es como leer tu corazón.

No se de técnicas de escritura, ni de frases, ni de metaforas y ya ni recuerdo como escribir mi idioma materno correctamente. Pero sé de energía, pasión y sentimientos.

TQM

Sergi Bellver dijo...

Cómo me alegra leer eso, Marsu, aunque creo que el hombre del Bósforo te hace sonreir porque sabe poner en textos más que eficaces (bien trazados, bien trabajados) lo que quiere hacer, y yo, tal vez porque a trancas y barrancas, avasallando a veces, trato de poner en palabras lo que siento. Sobre todo en casos como este, que poco tienen que ver con una entrada literaria, ni un pensamiento, ni una idea... Entradas como esta son sólo latidos sin tregua.

Un estrujabrazo, amiga.

Sergi Bellver dijo...

Te tomo la palabra, Arilena, porque la atención es lo más elegante que puede dedicarme nadie en esta bitácora. Creo que no te equivocas, te recuerdo repartiendo bolsas con Matías por la Gran Vía, sentada entre los dos en la cafetería, y casi tan tímida como yo, al autopresentarme, con Javier sentado delante. En realidad no soy en absoluto tímido, me desenvuelvo bien con la gente, sólo que la prefiero en pequeñas dosis, y cuando ya voy por la cuarta presentación, como era el caso de aquél día, con TANTA gente, pierdo el hilo.

A ver si repetimos y somos más locuaces para la próxima.

Un beso.

Sergi Bellver dijo...

Gracias por las amables palabras y por tu visita, Almaenamorada. Además de haber recalado en estas alas por Enigmática (vaya un guiño para ella, por el contagio), creo haberte visto comentando muchas veces en algunas de mis bitácoras amigas, generalmente argentinas, y en una encendida en especial.

Un abrazo transoceánico pues, y bienvenida. Ojalá me gane el que repitas a menudo.

Sergi Bellver dijo...

Vaya, José C., "conociéndote" ya un poco, casi soy yo ahora el que se queda sin palabras, visto lo visto. Gracias de verdad por sintonizar con la forma y el fondo de mi arrebato compulsivo. Me alegra mucho que te haya gustado, especialemente a ti, que siempre tienes tu mirada crítica a punto, lo que no sabes cómo agradezco.

Un abrazo calladito.

Sergi Bellver dijo...

A veces dan ganas de cerrar el chiringuito y dejaros solos, Ada Juneau. y no lo digo sólo por el pedazo de comentario que te has marcado, ni el afecto que, sin conocerte de nada, dejas notar por los resquicios de tus palabras, ni por tomarse la molestia de transcribir un poema (o fragmentos de mis huellas, como hiciste el otro día). En fin, que tengo unos lectores que valen tanto, que no tienen precio.

Me reconforta que hayas sabido ver la inmediatez de ese escrito (no en vano figura entre dos hitos horarios) y creo que, como material en bruto, para desbastar, vale. Pero si pretendiera hacerlo literario debería currármelo mucho más, desde luego. Lo que pasa es que con todo el trabajo que se me acumula, y lo que me brego con mis relatos en privado, a veces no puedo evitar que si algo me quema en la garganta, acabe prendiendo al albatros sin miramientos, sin estrategias, sin preámbulos. Sobre todo sin correcciones...

En cuanto a lo de la presunta destinataria de ese escrito... no sé si le ha conmovido o se ha dado siquiera por aludida. Y desde luego no soy nadie para decir lo que ella merece o no. Lo único que sé es que a veces hay algo mucho peor que no tener amor, y es tenerlo a toneladas y no saber cómo darlo, no tener al otro delante para entregárselo. La vida es así, tan absurda, a veces.


Ni te imaginas hasta qué punto me toca ese poema de Baudelaire, probablemente sea uno de los cuatro de Las flores del mal que más desnudo me dejaron la primera vez que los leí. Creo que en el fondo sigo siendo, en ciertas ocasiones, con todo lo bueno y malo que ello implica, el mismo adolescente que se vió zarandeado por ellos la primera vez.

Y encima en francés, qué placer.

Á bientôt, amie

pd: si hay petición popular, lo colgamos en castellano, por supuesto.

Sergi Bellver dijo...

Marchando una duchita helada para Zoe. Hija, qué sofoco...

Lo de la poesía como disciplina (o anarquía) literaria lo tengo más que asumido. No tengo ese "algo" (más allá del bagaje, la experiencia, la formación, el talento, el trabajo...) que poseen algunos poetas (y remarco bien, algunos, muy pocos, porque creo que hasta en poesía se publica mucho y mediocre) y que me deja anonadado cuando lo leo, que me mueve no sólo la fibra sensible, sino que vapulea mi mente hasta descolocarla y hacer que me replantee el mundo a cada verso (uno de los potenciales reales de la poesía, aparte de mesteres de juglaría y daguerrotipos de la realidad).

Ahora bien, no puedo evitar que algún trazo de lírica, algún rasgo poético, se cuele en mis prosas. No sé, creo que sentir, palpitar, todo eso está muy bien, pero desde luego queda mucho por pulir y aprender para que además, de todos esto, pueda sacarse algo literario y perdurable.

De lo otro que dices, quedaría como un villano, o algo mucho peor, un simple cretino, si me pronuncio. Así que sólo me queda darte las gracias de corazón y sugerirte que tal vez me veas con demasiados buenos ojos. ¡Ah, y ojalá todo fuese tan sencillo! Me temo que no soy Mister Universo, ni tampoco un Adefesio, la verdad es que tengo una carcasa bastante normalita... tanto, que me hace pasar desapercibido ante alguna que otra diosa encarnada, pero, ¿qué le vamos a hacer? Uno no entrega la belleza o la tragedia de lo que pueda sentir buscando un rédito, uno la entrega y punto. Si ella no viene a cobrarse el deseo a besos (prefiero esta "forma de pago"), insisto ¡qué se le va a hacer! Pues escribir cosas atropelladas y maldecir en privado, ¿qué si no?

Un estrujabrazo refrigerado.

Sergi Bellver dijo...

Pues no es casual lo que dices, querida Marina, porque hay ocasiones, como en esa hora tremenda en la que me lancé a escribir como un poseso, a exorcizar mis demonios, en las que más que nada en el mundo me gustaría haber sido dotado para otras artes, menos tendenciosas, menos frágiles, y poder rasgar una guitarra, desenmarañar las teclas de un piano o hacerle el amor a un saxo, para no tener que recurrir a la palabra, para no tener que quedarme siempre a las puertas, a la mitad, insatisfecho, por las puñeteras palabras.

Quines ganes tinc de Mediterrani, noia. No sé com tindré aquest estiu, l'agost, però tant de bó pugui fer una escapadeta... Ja saps que no ho tinc fácil, però ja t'ho explicaré. Creuem els dits.

Sergi Bellver dijo...

Viniendo de quien viene, Juan Carlos, me parece un privilegio y hasta un lujazo que te tomes el tiempo de hacer una disección de lo que escribo (no te librarás de otra cuando acabe mis relatos, aunque estos sí vendrán trabajados, puliditos, maqueados...). Como yo no soy de Bilbao puedo ser humilde y te prometo que anoto cada cosa que em dices, y tal vez te sorprenda saber que, no en todo, claro, pero en mucho, creo que tengo que darte la razón. Lo resumes perfectamente con ese "si en la oscuridad enciendes un farol, la habitación se ilumina. Una vez que está iluminada, si enciendes otros faroles, se va perdiendo un poco el efecto iluminativo". No olvidemos que es un texto compulsivo y no del todo lityerario, más literal y menos ficción de lo que me gustaría... (yo aún no tengo mi morenaza, recuerda), pero eso no quita uno no pueda tomarse el tiempo para hacerlo mejor, y sobre todo, anotar tus comentarios para los otros trabajos que sí tienen vocación de papel cosido.

Como me dijiste una vez, sin duda, mi trabajo será el de pulir y desbrozar, hasta conseguir que Tyrell, el dios de la biomecánica me diga lo que a Roy Batty: "la luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo... (¿cómo era exactamente? se me ha ido) y tú has brillado con mucha intensidad..."

Sólo espero no reventarle las cuencas de los ojos un instante después, qué angustia.

Quijada al cielo, compañero.

Sergi Bellver dijo...

Mi acto compulsivo no trata de ser triste ni trágico, sólo quiere evitar que un sentimiento se muera sin tener testigos, Anónimo(s). Y te(os) garantizo que cambiaría la mitad de mi supuesto talento (que si tengo alguno, será el de hablar con el corazón en la mano y no otra cosa) por dejar atrás la tristeza y volcarme en la alegría, por dejar de cantar las cosas bellas y VIVIRLAS.

Gracias por estar ahí....

ella y su orgía dijo...

Yo no puedo estar de acuerdo con esa afirmación final de que de nada sirve escribir. En mi opinión escribir sirve "de todo".
Y, con respecto a esa guerrera india, ignoro cuánto hace que vuestros caminos se cruzaron, ni lo mucho o lo poco que sabes de ella, pero ¿y si cuando clavaste tus ojos en los suyos su corazón ya había sido ocupado por otro?
Por cierto, algunas imágenes me han resultado demoledoras. Enhorabuena.
Seguro que esa mujer te lee, aprecia tu sentimiento y se emociona.

Besos orgiásticos.

Sergi Bellver dijo...

En todo caso, Elle et son orgie, y siendo egoísta, de lo único que ha servido escribir eso es de desahogo, y tal vez ni eso, pues no me he podido quitar del pecho aún el anzuelo, que tira arriba y abajo, como el pescador de la presa, como el viejo de Hemingway del pez espada, y nunca acaba de izarlo, y lo devoran los tiburones, y en la arena sólo queda un espinazo desnudo, el del gran pez inútil, y otro agotado en la taberna, el del viejo pescador derrotado.

La verdad es que ya hace un tiempo que me crucé con esta guerrera india, y creo que conozco, me aventuro a decirlo, aquello que en su alma no tiene doblez ni trampa, lo que le pasará desapercibido a muchos de los que sólo reparen en su belleza tangible (que a mí también me conmueve, pero que es sólo un acento, un adagio de la melodía invisible).

El caso es que no puedo amarla aquí y ahora, y a eso me refería, por mucho que pueda leer y emocionarse, cuando dije que de nada sirve escribir.

Gracias por apreciar algunas de mis pinceladas, espero que para cuando lleguen mis ficciones en negro sobre blanco, como dice nuestro querido JK, aprenda a ordenarlas, dosificarlas y dejarles su espacio.

Abrazos orgiásticos y un beso agradecido, por el paseo.

Anónimo dijo...

Dichoso eres de conocer a alguien que te haga sentir asi. Dichosa ella que te hace sentir.

Te extraño, sabias?

Sergi Bellver dijo...

¿Es dichoso el náufrago que posee un baúl repleto de oro, en una minúscula isla desierta?

¿Es dichoso el hombre rico, el dueño de medio mundo, si no puede concederse ni un minuto para naufragar en alguna isla lejana?

Lo único que me hace sentir afortunado es haberla conocido, pero, la verdad, me gustaría haber sido un poco más egoísta y arrebatarle al destino mi felicidad, puesta en la lejanía por el azar de la vida y el capricho del tiempo.

Lo que tal vez me mantenga cuerdo, en mi incurable locura, es imaginar (no lo sé, no tengo ni idea, pero lo intento, no puedo evitarlo, como cita una amiga mía) que todo esto al menos sirva para algo alguna vez, aunque sea para provocarle un instante de placer al desconocido que lo lea...

Anónimo dijo...

La letra de tu canción no se adapta al sentimiento. ¿Meu coração não se cansa? (que raro es el reloj que le regalas a los demás)
Firmo, los dos primeros y el anterior.(Erila)
Um Beijo

Sergi Bellver dijo...

¿El de "dichoso..." también era tuyo pues, Erila? Y si es así, ¿cómo puedes extrañar a quien no conoces? ¿Acaso estás tan loca como yo, que hasta quiero a quien aún no he tocado -o al menos eso me sucedió alguna vez..., la razón no asiste, pero el corazón no miente-?

Tienes razón, Caetano por esta vez no fue una buena elección. La letra de esta nueva soleá en el Albatros Café no importa tanto -Cádiz, San Borondón o Spleen, todas son orillas en las que varar, al fin- pero sí el "alma" de ese palo flamenco, porque soledad es lo que me inunda ahora, no la del náufrago (qué buenos amigos me regala el presente), sino la del... bueno, qué más da, vale ya de pornografía emocional, que volvemos a las andadas del antiguo albatros, y no quisiera. Vamos a ponernos serios... literarios, estupendos.

Así lanzo señuelos a la tristeza, y la engaño, como a una perra.

Un abrazo fuerte, sentido y agradecido por la complicidad.

Raquel dijo...

Hola,Sergi:

Seguro que encontrarás a otra guerrera india.

Por cierto a ver si animas un poquito el Café.

Un beso fuerte
Raquel

Anónimo dijo...

El anterior se perdió, no sale publicado. El de te extraño no es mío, y locuras varias, pero esta no.
Besos (Erila)

David Condés dijo...

Intenso, personalísimo... ¡qué placer más morboso encuentro al sentir que un escritor se desgarra sobre la superficie del papel, o las teclas del ordenador! Se leen tantos textos tibios a lo largo de la vida que da gusto -lo siento, uno disfruta- el descubrir que ciertas combinaciones de palabras hacen sangre.
Enhorabuena por contener tanta belleza.

Un abrazo,

David

Sergi Bellver dijo...

Acabamos de entrar oficialmente, a las 18:08, en el verano. Os deseo lo mejor para este tiempo a todos. Y a los amigos del Cono Sur, al otro lado del charco, un montón de caluroso afecto para el invierno.

Ahora me pondré a adecentar un poco la casa.

Gregorio Verdugo González-Serna dijo...

Hay que concluir al fin que es cierto, de nada sirve escribir, de nada acrecentar la angustia y la desesperación arremolinado entre palabras que lo único que consiguen es incrementarla, como cuando se sacia la sed con agua salada, de nada intentar plasmarlo en un papel para darle vida, cuando al mirarlo, una vez concluido, no dejamos de ver el rictus de la muerte tallado en el perfil de lo que hemos creado, todo ello no nos sirve nada, porque lo que exigimos a la vida no nos lo regala la literatura, lo que deseamos nos es negado de manera sistemática y lo único que nos queda es la ilusión, el reflejo de la realidad filtrado por la pluma y depositado con decoro sobre una hoja en blanco, pero nada más. Nos podrán premiar el trabajo, alabarlo y enaltecerlo, quizás como muestra inequívoca de otros deseos perdidos, pero en la vida real, en la utilidad cotidiana, no nos sirve de nada, no nos alcanza lo deseado y hemos de conformarnos -frustrarnos tal vez- con rozarlo con el canto de nuestra mirada, la que se posa sobre las cosas y las desea y nunca las consigue.
Un abrazo.

Arilena dijo...

Normalmente no me atrevería a comentar.
Normalmente permanecería escondida, leyendo todos los días sí, pero escondida, en un rincón, escuchando solamente.
Pero normalemente no leo cosas como ésta.

He leído despacio, conteniendo la respiración. Y madre... ¡Qué intenso!
Yo nunca sería capaz de escribir así, escribir lo que yo siento. Cuando escribo (literariamente hablando claro) miento. Mucho. Me daría miedo que alguien supiese tanto de mí.
Quizás por eso me ha mareado la intensidad de esta entrada. Me ha dejado dando vueltas en un remolino, sin respiración.

Bueno, creo que ya es una entrada larga para lo que suelo escribir yo. Y es que yo sí que soy tímida.

Un beso.

Marcelo on tour dijo...

Saludos, compadre.

Es verdad que lo literario necesita de un orden, un trabajo, y que las ideas tienen que estar en un sitio y no en otro, y tienen que decirse así y no de aquella otra manera, si quieres que sean más efectivas, explicarlas mejor. Y es verdad que un poco sí que avasalla toda la carga de imágenes que se suceden una tras otra, sin tregua, en tu texto. Pero también es verdad que ese es uno de los atractivos de lo que tú haces, lo que le llega al que lee, lo que le deja así, todavía vibrante y alterado, lo que emociona sin más explicaciones. Ya tendrás tiempo de trabajar la forma de lo que escribes, pero ya tienes lo que otra gente no posee, lo que no se aprende en ningún sitio, y me refiero a esa fuerza que te llena, que desbordas, que derrochas. Imagina que todos los que algún día se pusieron a escribir lo hubieran hecho con la presión encima de lo literario, académico y ortodoxo, se habrían olvidado de la vida y nunca habrían llegado a nuestras manos libros formalmente imperfectos, pero imprescindibles.

Mira para lo que sirve escribir, al menos nos sirve a los que leemos, desde luego. Si no te sirvió para que esa mina se diera cuenta, y no te hace caso, mejor pasa tú de ella y espera otro tren, que ese no era el tuyo, amigo. Que se quede con sus príncipes y sus escuderos, que tú vives en el acantilado, para eso eres albatros ¿no? Búscate una que sepa volar, como decían en aquella película, El lado oscuro del corazón.

Me gusta que te desnudes así en lo que escribes, me da esperanza de que todavía puedo volver a leer un libro (cuando lo saques tú, y cuando otra gente escriba así, más con las tripas y no sólo -que también- con la cabeza) en el que me encuentre la clase de literatura (o de vida literal) que a mí me llega: la que respira vida (o literatura) por todas partes. ¿Qué importa el orden de los factores?

¡Y qué alegría me ha dado encontrarme a los Inti Illimani en tu Albatros Café! Me traen millones de recuerdos, y hasta me devuelven a la boca el sabor del viento que sopla en los cerros sagrados de mi país.

Un abrazo apretado, compadre.

Marsu dijo...

¿Sabes una cosa? Estoy de acuerdo con el comentario de Juan Carlos (le ha salido el teacher de dentro...). Mucha, mucha luz. Pero ¿demasiada? Qué quieres que te diga, a mí, de vez en cuando, me encanta deslumbrarme así.

Otros textos que me hacen sonreir, porque me dejan satisfecha también, pueden ser más redondos, más pulidos, más acabados. Pero también son menos sentidos. Barroco y exhibicionista, y con las tripas siempre fuera. Así me gustas, Sergi.

Tengo ganas de verte en blanco y negro, pero sobre papel...de una buena vez.

Sergi Bellver dijo...

Saludos, Raquel.

No sé cómo está el mundo de guerreras indias, lo que sí me temo es que soy un pajarraco difícil de contentar, y que para la amistad, la camaradería y el trato personal soy un tipo sencillo, directo, pero para lo otro soy más bien complejo. Tengo la mala costumbre de fijarme en quien no debo, o en quien no puedo, o en quien no abarco. La verdad, tampoco me ha ido tan mal en la vida, he estado con alguna que otra diosa y unas cuantas guerreras indias, pero no soy capaz de “bajar el listón”, así que si no me sale bien –y ya hace mucho, demasiado, que no sale- , soy el único responsable, por cabezota.

Tienes razón, he de contratar a otros músicos para el Albatros Café, que últimamente vienen demasiado taciturnos.

Un abrazo talla XXL.

Sergi Bellver dijo...

Ya decía yo, “Anónima/Erila”. que ese desliz de la cordura no era tuyo (ya le encontré remitente, y era quien pensé desde el principio). Juro ante notario que si escribiste algo anterior y se perdió, la culpa es de Blogger, o del navegador, o de la red, y no mía, porque de momento aún no he tenido que censurar nada, y menos a ti.

Besos con un cortado y cruasán de chocolate al lado.

Sergi Bellver dijo...

Con esas dos palabras, David, finiquitas todo lo que en realidad se puede decir de lo escrito ahí arriba, intenso y personalísimo, no hay más, no tengo ni idea de si es literario o no, desde luego es literal. En realidad (dándole la vuelta a lo que dice Marcelo) envidio al escritor que sabe ser parco y efectivo a la vez, y al que sabe ficcionar despegado de sí, porque si no, entre otras cosas, no se habrían escrito nunca ciertos libros, por ejemplo, al hilo de lo que hablábamos el otro día en tu bitácora (si hay que bregarse en la vida para plasmarla en un texto o si la literatura puede caminar su propia senda, a veces paralela, a veces trenzada a lo real). No sé, cada vez soy más de la opinión de que todo vale, lo uno y lo otro, y que lo único que cuenta es lo que haga el lector con lo que tiene entre manos. Mientras no se le tome por idiota, la verdad, todo vale. Es imposible (y hasta rastrero) ponerse a escribir con la intención de agradar a todo el mundo.

Me ha encantado eso de que ciertas palabras “hacen sangre”...

Da svidanya, sputnik!

Sergi Bellver dijo...

Bienvenido de nuevo, Gregorio.

Además de amontonar palabras, como quien limpia pescado, dejándose las manos perdidas de entrañas, laceradas de espinas, malolientes, por haber hurgado en la cosa viva, uno cree que también aporta algo (no sé a quién, no sé para qué, pero algo) al otro, si en esa tarea ingrata ese otro encuentra una referencia, una manera de decir lo suyo propio, un atajo para leerse en las palabras del que se toma ese trabajo. Desde luego, para que esa guerrera india apueste por mí, se apee del tren y hagamos el amor asomados al balcón sobre el océano no ha servido la cosa, ni servirá. Pero si uno se guardara todo lo “inútil” para sus adentros, si no lo compartiera de algún modo, además de esa ausencia, tendría que soportar el ahogo de pensarse un idiota. Vamos, que si hay que sentir para nada, pues al menos que alguien se entere, y le saque un poquito de placer al asunto.

La vida real (y lo literario no es más que otra manera de afrontarla, de apostar) se nutre de deseo, de metas, de insatisfacciones, de alguna que otra dicha. Lo que importa es perseverar. La muerte se lleva la estrategia y la tibieza, siempre. Si queda algo de nuestro paso en este mundo debe ser lo que uno ha entregado al desear. Poco más.

Un abrazo de vuelta.

Sergi Bellver dijo...

Si he conseguido que te saltes alguno de tus hábitos, Arilena, o que hayas aparcado un poco la timidez, es que algo debo estar haciendo bien. Lo digo porque cualquier cosa que te mantenga en el mismo sitio, de poco sirve, y cualquier otra que te zarandee un poco, es que lleva algo de verdad bajo la piel.

Haces bien en mentir en lo literario, yo también lo hago, por supuesto, pero es que de alguna manera todos mentimos un poco a cada rato, escribamos o no, porque le mostramos al mundo una media verdad, porque le ocultamos siempre ese cuarto vedado, esa parte de nosotros que no asumimos.

Yo creo que la gracia de escribir estriba en utilizar una mentira prodigiosa para contar verdades palpables, arraigadas en lo humano. La peor literatura suele utilizar mentiras utilitarias, discretitas, para contar una supuesta verdad maravillosa, que acaba siendo la peor de las falacias. No sé si me explico, pero imagino que alguien habrá al otro lado que sepa por dónde voy, incluso mejor que yo.

Por tu manera de sonreír (al final era yo el del asiento de al lado, ¿no?) ya vi que tienes tu punto tímido, pero mira, si uno se pone, todo es superable. Llámame incauto, pero yo creo que desnudarse es de las pocas cosas que aseguran un poco de vida e intensidad en las letras, o corren el peligro de apelmazarse, de hacerse tediosas, si sólo beben de lo intelectual. A mí, en lo literario y lo literal, la verdad, cuando he de mostrarme hasta la médula, me importa un bledo lo que los demás opinen, si fisgonean o no, si se escandalizan o se recrean, porque mi actitud vital hace equilibrios entre la audacia y la inconsciencia. Es lo que hay.

Un abrazo enorme y gracias por atreverte.

Sergi Bellver dijo...

Antes le he dado la vuelta a algo que has dicho, Marcelo, cuando le respondía a David Condés. Como tú dices, con mucha razón, si muchos escritores se hubieran parado a pensar en lo que se esperaba de ellos, o en lo que ellos mismos se exigían (esa manía de querer hacer la puñetera obra maestra a cada rato), habrían abortado decenas de libros que, a veces, llegaron a ser esas obras maestras, pero por su propia entidad, sin planes que valgan. Lo que pasa es que se me ocurren otros tantos libros, imprescindibles también, que no nacieron entre la gente, ni en los viajes, ni de las entrañas de cualquier amante, libros sesudos, libros ligeros, pero formalmente perfectos, ya que lo dices, y que, sería de necios negarlo, también nos resultan útiles a los que tratamos de aprender el oficio de escritor.

Uno ha de mantener su voz, decir lo que necesita decir como el aire que le permite respirar. Pero para modular esa voz hay que tomarse el tiempo (ah, el tiempo, cuánta prisa tienen muchos escritorzuelos, más pendientes de su vanidad que de su trabajo) y el esfuerzo de aprender, de dominar esa otra parte que sugieres al inicio de tu comentario. Total, que estamos de acuerdo y parecemos dos tontos dándonos la razón, pero en fin, me importan los detalles, los sagrados detalles, y me lo paso pipa hablando con gente como tú, de todas estas cosas. Al final va a ser verdad que tendré que hacer otra bitácora sólo con los comentarios, porque vamos, entre mi "grafomanía", como me dice el jefe, y vuestra generosidad...

Ya no sé si buscar o no, amigo Marcelo, ni esperar siquiera, por mucho que lo desee y lo añore, pero lo cierto es que encontrar lo que yo necesito (una musa de carne y hueso que sepa ser mujer al tiempo, terrenal y etérea, carnal y elevada, puta y diosa, aliada y reto, amiga y vigía, amante y refugio, todo a la vez, que me haga escribir todos los días, y que me encienda todas las noches -o viceversa, esto no importa-, pero sobre todo, que se quede conmigo, que sea una presencia constante) es demasiado complicado. Recuerdo bien esa película argentina que mencionas, en efecto, necesito una guerrera india que sepa volar... pero en una cosa no estoy de acuerdo con su protagonista, ¡a mí sí me importa que tengan bigote! ¡Qué espanto!

No sé si seré capaz de cumplir expectativas, espero no defraudar a los amigos cuando publique, aunque por esfuerzo e ilusión no va a quedar, por mi parte. Llegaré a donde llegue, pero gracias por la confianza.

A ver lo que duran los Inti Illimani en el Café, que ahora voy casi a artista diario. A mí también me regresa un pedazo de Chile cuando los escucho.

Tremendo abrazo, compadrito.

Sergi Bellver dijo...

¿Sabes otra, Marsu? De alguna manera percibo que unos y otros tenemos parte de razón, que de todo esto puede salir algo útil, y que hay mucho afecto y honestidad (impagables ambas) en vuestras huellas. Por eso me hacen tanto bien, porque van un poco más allá de la insulsa palmadita en la espalda. Por cierto, al teacher le acabo de poner un cartelito ahí a la derecha, por si alguno de los habituales del albatros no lo conoce aún.

Yo creo que cada uno ha de encontrar su sitio. Sería una idiotez pretender escribir como Fulanito o ser tan pulcro como Menganito. Sí que es inteligente tratar de asimilar sus aciertos, porque esto del escribir tiene su artesanía, y es crucial para conseguir decir lo que pretendemos, como lo pretendemos decir. Pero uno no puede esconderse de sí mismo. Lo que sí quiero hacer (y lo estoy intentando con ese libro de relatos) es desaparecer un poco del texto, o sea, que el narrador no tenga nada que ver con el autor. Si no, la literatura ya va coja de salida.

En fin, hay muchas cosas que le he respondido hoy a otros contertulios, y que podría repetirte aquí, porque dan vueltas en torno a lo mismo. Sólo incidir en lo que acabo de ponerle a Marcelo: espero no defraudaros cuando algún editor se envalentone con mi manuscrito. Y añado: falta mucho, visto lo visto, y con todo lo que estoy haciendo ahora, que me deja poco tiempo (esta mañana es una excepción porque no tengo curso de diseño web, sólo por hoy), y, si puedo, lo presentaré a unas cuantas editoriales, incluida “la mía”, pero con pseudónimo, como uno más, porque no quiero caer en el onanismo ni el compadreo. Quiero que el texto se defienda solito, sin medrar, sin atajos.

Digo yo que también podríamos vernos en Technicolor, y tres dimensiones, aparte, ¿no? Con sendos cafés de por medio…

Un estrujabrazo.

Marsu dijo...

No puedo evitar colarme de nuevo; me estoy riendo todavía con la reseña del "puto amo" (viniendo del bloguero pródigo, además, la coña es mejor). Pero te ha faltado poner lo de que va a ser padre en breve "de un bilbainito de Moratalaz". A mí eso me hizo mucha gracia (los de Bilbao son de Bilbao, aunque nazcan en Moratalaz.....).

Sergi Bellver dijo...

Mujer, no es que me haya faltado, es que una cosa es que me ponga zalamero con mis cuitas amorosas, y otra que haga de paparazzi con los colegas escritores (para eso ya está el "Qué leer").

Es que los de Bilbao nacen donde les sale de las narices, faltaría más.

Un besote, Marsu.

MaleNa dijo...

Todavía no aprendí a demostrar mis emociones con palabras, sería de maravillas poder tirar un poco de pintura en los comentarios,al mejor estilo Jackson Pollock , para contar con algunos colores que siente mi piel, ya que (no me digas loca ) todo pasa por ahí.

No me banco a la gente que no se desangra, a los que no pierden el aliento y vos querido compañero, sos uno de esos magníficos tipos que vibran.

A tus pies.


Pd. La música de Inti me acompañó hace un año por los caminos de Chile, Perú, cuando en uno de mis desvarios, fui a alfabetizar a esos maravillosos semejantes, que aún viven desterrados.

Juan Carlos Márquez dijo...

Gracias por la promo, Sergi. Como suelo fijarme más en la izquierda no la había visto. Ya veo que cunde el curso de diseño gráfico... Yo es que en eso del diseño, sin que sirva de precedente, quedo muy lejos de ser el puto amo.

Sergi Bellver dijo...

Fíjate, mi querida MaLeNa, compañerita de viaje, que alguna vez he deseado poder dejar algunas imágenes en los comentarios a "mi gente", en tu casa encendida, por ejemplo. Cada uno tenemos nuestra manera de decir, nuestro idioma personal a la hora de contarnos, y a veces no estamos del todo contentos con lo que hay (y uno que escribe quisiera pintar o hacer música, y uno que toca quisiera escribir, y el que pinta...), pero somos quienes somos. El tiempo y la experiencia nos va puliendo, limando, forjando, pero la esencia, creo, viene de fábrica y es inalterable.

Y la tuya es tan bella, compañerita, tan intensa y luminosa, que da igual si la repartes a pinceladas, a besos, en alfabetos al pie de los Andes, en las manitas sucias de los niños, o en las sonrisas arrugadas de los ancianos.

Tienes tanto bello dentro para compartir que poco importan las palabras, tú tienes tu idioma propio e intransferible para contagiarle toneladas de vida al mundo, hasta cuando te vence la adversidad. Renaces, siempre.

Lo vas a ver.

Estás ahí, aunque no estés, aunque sea distinto.

Sergi Bellver dijo...

No es tal, p... quiero decir Juan Carlos. No hay publicidad, en ese rinconcito, sólo aparecen los que por algún motivo "en especial" me parecen dignos de que todo el mundo les visite, por el motivo que sea, y por ahí han pasado también páginas (no sólo bitácoras -por cierto, gracias por adecentar la nomenclatura en los enlaces de la tuya-) que no me dejan comentarios. Así que no es cuestión de reciprocidad, sino de talento a compartir, y uno que lo señala.

Y antes de que pasemos a intercambiar saliva en la ducha, te recuerdo que ni los de Bilbao pueden ser el puto amo en todo. Fíjate en Dios, que hasta parece bilbÁino a veces, y mira cómo tiene el mundo, hecho un cisco.

Cuando acabe el curso de diseño web, allá por octubre, me haré un diploma, este sí, como puto amo de los webs. Esto no es nada...

A identidade do indiscernível dijo...

Recuerdo de ti y de la compulsión tuya:
"Creo que si mirármos siempre al cielo, acabaríamos teniendo alas". (Flaubert). en español que ahora estudio.
Cambiaste la color de la bitácora o es mío computador?

Ignatius J. Bosphorus dijo...

Ejem. No soy especialista en el tema, pero yo diría que tamaña explosión barroca de sentimientos indígenas desbordados parece síntoma de zozobra amorosa grave derivada de éxtasis pulvígeno total. Háztelo mirar.

Y desde luego, manejas la palabra con virtuosismo y sin ninguna contención, y me maravilla lo grafómano que eres y la atención que prestas a todos y cada uno de nuestros lerdos comentarios.

A tí, como al también bilbaino Blas de Otero, siempre te quedará la palabra.

Y corroboro: los de Bilbao nacemos de donde nos sale de las frincéporas.

Un abrazo para tí y para tu guerrera india.

Isabel Romana dijo...

Me he quedado sin palabras, porque me las has robado todas. Besos, querido amigo.

angeldreams dijo...

Ante la palabra el caos cobra significado, como la superstición convertida en rito ó cuando lo grotesco se hace sagrado.Como una partícula en pos del imán, la poesía es a tu mano.Se deja llevar tras de ti, anónima,entregada.


Pdta: Dás sin leerte y em ha encantado este escrito tuyo.Magnífico.
Un saludo.

Escéptico dijo...

Sin tu permiso he dejado algo para ti en mi blog.

Espero, al menos, tener tu aprobación.

Un abrazo.

Simplemente Olimpia. dijo...

Después de leer los requisitos necesarios para tu lectura, debo decirte que soy postulante adecuada.
Es un mal menor que tu lectura sea densa, pues tengo un buen estómago para digerir y una mente ignífuga.

Por ahora es todo.

Olimpia.

Simplemente Olimpia. dijo...

Cómo detesto que tengan que autorizar mi palabra!.
Siempre he pensado que es innecesario limitarla, y pasarla por tamices de consentimiento cuando el buen gusto lo acompaña. Supondré por tanto que es mera precaucción o simplemente selección.

Yo no necesito aprobación alguna, para eso prefiero el anonimato.

Sin tu vénia....Olimpia.

Sergi Bellver dijo...

A identidade, qué cita más oportuna del maestro Flaubert, aunque me temo que en mi caso, precisamente, el "problema" es que voy a todas partes con mis alas... ya sabes lo que decía el loco del pelo verde, el poeta de île de St.Louis:

"...ses ailes de géant, l'empêchent de marcher"

Y así me va, que choco con todas las cosas terrenales, de tanto mirar a lo alto...

Un abrazo transoceánico.

pd: sí, soy yo, no es tu pantalla, es que le voy cambiando el papel a la bitácora, probando cosas.

Sergi Bellver dijo...

Lo de lerdos tendrás que justificarlo delante de un abogado, Ignatius Capótegui, que si algo bueno hay en esta bitácora son los comentarios, vuestras huellas.

Mira, ya me llamas como mi jefe, "grafómano", será cosa de cierta editorial, que lo bueno se pega...

Tú eres dermatólogo, ¿no? Pues mi síndrome va de piel... hacia adentro, y más allá, pero me temo que es crónico, congénito, y que debería estudiarse una terapia génica, medular, o vaya usted a saber, porque esto no tiene arreglo, viene de serie: es mi manera de mirar, mi sed y mi condición, la que pone las cosas difíciles, pero no puedo cambiarla, y menos a estas alturas: me motivan las diosas que hollan esta Tierra. ¿Pelín alto el listón? Pues sí... qué le vamos a hacer.

En cuanto a la palabra, algo de contención no vendría mal... ¿te imaginas un libro de relatos o, mucho peor, 150 páginas de novela "así", a bocajarro, sin parar? Quita, quita, que igual luego me denuncian por ahí por homicidio involuntario, tras una serie de extraños sucesos, combustiones espontáneas en el sofá, libro en mano, ggrrr...

Un abrazo al pil pil.

Sergi Bellver dijo...

Aparte de robarte las palabras, Isabel, encima te las escatimo, que llevo toda la semana diciéndome tengo que escribir a la Romana, tengo que escribir a la Romana....

Pues eso, que hay un correo pendiente y de esta no pasa. Y que gracias por el cumplido (el silencio lo es, y de los mejores, a veces).

Un besazo.

Sergi Bellver dijo...

Qué bien que de vez en cuando puedas regresar, Angeldreams, supongo que como a casi nadie, no te sobra el tiempo, y desde luego, si con algo no puede leerse al albatros es con prisas... Así que gracias de nuevo, y también por ese bello fogonazo:

"Como una partícula en pos del imán, la poesía es a tu mano"

Tú tienes otros dones que yo no albergo en mis ganas de hacer, de decir. Me encanta que entre todos vayamos haciendo un poco más amplia esta casa. Gracias también por tu grano de arena, ¿o debería decir de azúcar de caña?

Un abrazo muy fuerte y transandino.

Sergi Bellver dijo...

Ay, ay, ay, Escéptico, a ver qué has hecho. Mientras no hayas colgado fotos mías en cueros (no por pudor, es que uno es bastante consciente de sus miserias y no es plan de ofender a la vista de las visitas), creo que te doy mi aprobación para casi todo.

Eso sí, espero que no sea un "meme" de esos, que ya tuve bastante con uno hace tiempo y no quisiera repetir.

Luego miro y te cuento.

Una abraçada.

Sergi Bellver dijo...

Bienvenida, Olimpia.

Antes de nada, quiero decirte que lo de la moderación de comentarios (hay una explicación más extensa en el enlace que le corresponde, arriba, encima del Albatros Café) no lo había hecho nunca en tres años que llevo en este mundo de las bitácoras. Sólo una vez, hace siglos, cuando empezó a entrar "Spam" en mi antigua dirección. Y por esta vez, he decidido moderar los comentarios, después de meses y meses sin hacerlo -que en el fondo es lo que preferiría, auqnue tampoco es para molestarse, mujer- simple y llanamente porque algunos los han usado para ofender a terceras personas. Sólo por eso. Pero ya verás que aquí ni se censura, ni se filtra, ni mucho menos "se selecciona". En fin, es por el bien general, en serio. Las críticas y las objecciones, mientras tengan respeto, serán siempre bienvenidas (sobran ejemplos de comentarios "hirientes" publicados en su día y que ni siquiera borré a posteriori).

En cuanto a lo de postulante para mi lectura, bueno, un buen estómago te servirá sin duda para que no se te indigesten mis parrafadas, pero lo de la mente ignífuga, no sé, la verdad es que lo que pretendo precisamente es encender al otro, que prenda algo desde lo hondo y en la combustión disfrute de lo que lee, pero mucho más de los rescoldos que puedan quedarle dentro, pasado el tiempo.

Un saludo.

A identidade do indiscernível dijo...

La dita del pelo verde me recordio una musica francesa para tu y la guerrera tuya:

Quand je la regarde, moi l'homme loup au cœur d'acier
Devant son corps de femme, je suis un géant de papier
Quand je la caresse et que j'ai peur de l'éveiller
De toute ma tendresse, je suis un géant de papier.

Tu eres un géant de papier con las alas tuyas.

Un gros bisou.

Sergi Bellver dijo...

¿Y qué dice uno después de algo tan bello, A identidade?

Que muito obrigado, podría, pero hay veces que todos los idiomas del mundo no bastan.

Lo que se me ocurre ahora es un abrazo, enorme y apretado, en persona y sin decir nada. Es un lujo tener a gente como vosotros revoloteando por el albatros, de verdad...

Á bientôt, amie

Enigmática dijo...

hay ocasiones mi querido Sergi, en que la palabra nos abandona hasta en lo cotidiano, y entonces el silencio cubre hasta los mismos silencios que se convierten en puntos suspensivos de la voz...

No hay antes ni después, sólo el instante inacabado del abecedarios que se desordena para engañarnos, para engañarme y hacerme creer lo que soy no lo que no soy...

Y esas palabras tuyas de ser un remedo de pájaro hablador; entonces sé que soy albatros y alcatraz, en un cárcel que me atrapa, no sólo la voz sino la vida misma, los días que soy verso y poesía...

Y esas palabras de lo que eres, entonces soy la mariposa en esos lentes donde te estrellaste como insecto, y soy el mar que desata sus obsesiones en medio de la noche que se lleva las estrellas, a otra noche...

Soy la serpiente donde tus palabras resbalan y dejan heridas, no de muerte sino de vida, de prosa y de poesía, la lección es mutua, ambigua y utópica, aprender para volver al silencio a imaginar y crear nuevamente las palabras con las que me puedo enredar en quel que amo, con las qu puedo inventar el beso del vineto sobre su hombría... el silencio...

Y la belleza, otra vez la belleza, esa que quedará entre la tierra, con los labios morados y la piel ajada para los gusanos, y aquí estoy, desbaratando las palabras como mujer, como ave nocturna tal vez de mal aguero...

Y mientras leo te encuentro hombre, ese que ordena las palabras para acariciar a la mujer que excita su pensamiento y su carne inflamable, ese que se extravía en la memoria misma del olvido...

Y entonces el hombre descubre en la palabra a Eros y se hace Eros, seduce los labios, los deseos y la piel viste de orgasmos el amanecer ausente de la soledad... el distante y naufrágo de ti mismo, de mi...

Y eres albatros que conoce el viento y los años te han dado la llave del sentir, sé libre que aquí, una gaviota atrapa tus palabras y se ahoga en tu diluvio de sentir...

Me encantó, escribes con el alma y con el saber...

Y te envío un abracito, porque soy de cristal...