Bitácora de Sergi Bellver: Como tú eres así.

11/6/07

Como tú eres así.

«El que te habla de los defectos de los demás,
con los demás hablará de los tuyos.»

«Todos quieren tener amigos y nadie quiere serlo.»

Denis Diderot


Quedará para el rincón más oscuro de mi desván, bajo siete llaves en lo más profundo de un arcón, ese en el que guardo los imposibles que alguna vez dolieron, todo lo que podría decir ahora mismo, utilizando esas palabras a priori inofensivas. Como tú eres así, con esa capitulación desapasionada, con esa exhausta rendición, podría comenzar a escribir unas cuantas cartas, y sacudirme el polvo y la tristeza, y tratar de anudar un lazo de palabras a una manada de sentimientos desbocados, que poco a poco me van desgarrando, me van deshilachando, hasta hacer de mi esperanza un manojo de hebras al viento. Pero sólo hay algo peor que una carta triste, y es una carta triste e inútil.
Por eso me guardo esos sellos con la imagen de un castillo derruido, y vierto desde los riscos esas frases saladas, con ese rumor de fondo de navíos malogrados, y la canción rota de un mascarón de proa varado en la playa (sin poeta alguno que lo lleve a su casa). Por eso desisto y hago añicos esas cartas tristes e inútiles, porque ya no albergo esperanzas de que lleguen a ninguno de esos países lejanos en los que alguna vez creí reconocer mi verdadera patria. Por eso renuncio a hablar el idioma de los peces voladores, la jerga de las olas, la lengua viva de las cosas.
Dejaré que allá me cubra de polvo el olvido, en tierra extranjera, al otro lado del mundo o al final de esta misma calle, poco importa, pues cualquier paisaje se me hace extraño si no me siento en casa, entre camaradas, con la mano tendida y el vaso de vino dispuesto a compartir la Tierra. No existen palabras bajo la faz del hombre capaces de expresar algo vivo y cierto, si el otro no desea prestarles atención, o si, tanto da, es incapaz de comprender el idioma de los acantilados, la jerga de las mareas, la lengua encendida de los buques a la deriva.
Estoy hastiado de la gente que danza en círculos alrededor de su Yo, como si no fueran más que satélites de un parásito que usurpó hace tiempo su identidad, como si el Yo fuera un cíclope insaciable que demandara sacrificios a todas horas, a expensas de los demás. Asqueado de la pantomima servil y maloliente de aquellos que, como un pájaro cuco, empujan fuerte contra las lindes del nido, hasta arrojar al abismo la promesa legítima de su anfitrión, para ocuparlo todo y ganar un trono para ese Yo implacable. Harto de la gente guapa, estupenda, ideal, vanidosa y divertida, que apenas se disculpa si tira alguna copa en su deslumbrante algarabía, que no repara en las estrellas que van desgajándose del cielo a su paso, en los volcanes que laten bajo sus pies de bailarina ebria y atolondrada, que ignora las veces que el sol estuvo a punto de fundirse entre sus manos, y vienen a maravillarse después como conejos deslumbrados por las luces largas de un coche, con cualquier bagatela, cualquier cachorrito adorable, tan mono, o con algún estúpido autómata de feria, barnizado y reluciente, que repite el mismo gesto complaciente y absurdo una y otra vez, una y otra vez. Sí, muy a mi pesar, creo que, como el doctor Kirílov en el cuento Enemigos del maestro Chéjov, estoy comenzando a incubar cierta convicción —injusta, indigna del corazón humano—. Cierto desprecio, al fin, por una parte de la especie.


.........


Y sin embargo, lo juro por lo más sagrado, no sé de qué fuente brota esta testarudez extrema, esta obstinada fe en el otro lado de lo humano, pero el caso es que de manera casi inaudita sigo creyendo en la verdadera belleza, en el gesto sincero y honesto de quienes tienen en cuenta al otro cuando crean algo hermoso. Cada vez veo más pequeña la sombra de ciertos autores "grandes", y cada vez es más grande mi admiración por el legado de ciertas firmas sencillas, capaces de ofrecer su trabajo a manos llenas, sin pensar en otra cosa que la claridad de la sonrisa o el abrazo que les devuelve el único precio admisible de su auténtico valor. En realidad, aunque ahora esté hablando de literatura, pienso que todo esto es perfectamente aplicable a cualquier faceta de la actividad humana. De un lado están los que tienen al mundo por un lugar a saquear, una oportunidad de provecho, y por otro los que se ocupan de ofrecer algo de sí mismos al prójimo. Por eso prefiero extraviar la llave de ese arcón polvoriento, olvidar el camino de vuelta al desván, y fijarme en otras voces. Por eso quiero dejaros por hoy, así, alzando una bandera todavía posible, revolucionaria, con dos recomendaciones:


Julia Gil López, poetisa tinerfeña La escritora canaria Julia Gil presenta mañana martes en Madrid su primera novela, Como tú eres así, publicada en la Colección TID (Textos Idea), por el Cabildo de Tenerife y el Centro de Cultura Popular Canaria. Será en la Casa de Canarias, en la calle Jovellanos, número 5, enfrente del Teatro de la Zarzuela, a las 20h.

No he tenido la oportunidad de leer aún esa novela, pero sí conocí y disfruté en su día del poemario De olvidos y de existencias, publicado por los mismos editores, un bellísimo conjunto de poemas alejado de esa enfermiza avidez del Yo que antes mencionaba, y que se duele del drama de la inmigración, desde ambos lados del desamparo, en la paupérrima orilla que empuja a los desposeídos a nuestras costas, y en la miserable playa que aloja nuestra abundancia. Sus creaciones siempre dejan un resquicio para la esperanza, en cada verso, aun herido y emocionante al tiempo, desde las entrañas pero sin aspavientos, consciente y sosegado, pero con la inaplazable necesidad de decir, de compartir. De olvidos y de existencias me pareció un trabajo desprovisto de hueros artificios y en el que tiritaba siempre una conmovedora fe en el corazón humano. Andamos necesitados de poetas así, tan lejos del boato, tan cerca de la piel deshollada por la desgracia, y al tiempo habitantes del latir insobornable de la esperanza.
Lo usual es que muchos novelistas, espoleados por su inagotable avidez, se lancen al relato o la poesía con la soberbia habitual, como si haberse bregado en los manuscritos de quinientas páginas les diera una suerte de doctorado para las distancias cortas y lo breve. Por una vez, me alegra que sea una poetisa honesta, la que invierta la tendencia y se aventure con la novela. A poco que mantenga la misma capacidad para hacer de su experiencia vital un elixir tan veraz como el de su poesía, el empeño no habrá sido nunca en vano.
Ahí queda la propuesta.


Para terminar, por si a alguno se le había pasado por alto, os recomiendo que hagáis un esfuerzo por detener vuestro reloj durante unos ocho o nueve minutos, para que podáis apreciar —los que no lo hayáis hecho ya— la maestría con la que esos dos músicos brasileños homenajean el maravilloso Adiós Nonino del insustituible Piazzolla. Sólo tenéis que tomaros algo en el Albatros Café, ahí arriba, y el concierto comenzará justo encima de esta entrada. Así es un poco más fácil seguir creyendo en la belleza.


Por cierto, ahora que no nos escucha nadie... mañana por la mañana, a eso de las 10:25, diez y media como mucho, es probable que cierta ave marina utilice unos versos de André Breton como si fueran banderas tibetanas de oración, propagando un grito al viento para zarandear un poco a los conformistas y seguir alentando a los valientes. Si todo sale como debiera, la cita es en el contestador de voz del programa Siglo XXI, de Radio 3, RNE (en el 93.20 de la FM en Madrid, otras frecuencias en el resto de España).

68 comentarios:

Marsu dijo...

Hay una parte relativamente amplia de la especie muy criticable; pero es mejor aún, y más sano, "castigarles con el látigo de tu indiferencia". El refranero es muy sabio, y prefiere no hacer aprecio a despreciar. Se invierten menos energías.

La otra parte, la que en principio ocupa poco y brilla menos, acaba predominando y perdurando. Es bueno que no pierdas esa confianza.

Gracias por tu café, me gusta acercarme de vez en cuando a ver el cambio de la peli y la banda sonora. El mío sólo, cargado, y casi casi sin azúcar. Tu bitácora se sigue redondeando con cosas nuevas. Y en realidad, es fácil seguir creyendo en la belleza, sólo entrando aquí un ratito a leerte y descansar.

Sólo Dios sabe qué estaré yo haciendo mañana a esa hora. Tomarme un café, seguro. Intentaré poner la radio. Que salgas "guapo" en las ondas.

Anónimo dijo...

Genial!! Ha sonado exactamente a las 10:31. Sabes que tienes voz de locutor? Podrías dedicarte a la radio. Eso sí, hay cosas en las que no pienso hacer caso de ese poema de Breton, no pienso abandonar al Albatros ;-P

Ada Juneau dijo...

Siento haberme perdido lo de la radio, la voz es otro ojo de la cerradura por el que fisgar en la verdad del prójimo. Disculpa mi actitud, si te parece una intromisión, pero me mueves a la curiosidad.

No sé cómo será la novela de Julia Gil, pero cuando hablas de su poesía me acuerdo de José Hierro y Gloria Fuertes, no tengo ni idea de por qué me han venido sus nombres a la cabeza, supongo que porque también me parecían gente honesta y humilde. La foto que has puesto de la autora me transmite algo bello, ese sosiego y esa humanidad que mencionas en su poesía. Me apetece descubrirla. ¿Tú vas a ir a la presentación, Sergi?

Y en cuanto a la primera parte de lo que has escrito, sólo quisiera decirte dos cosas, una, que como te dice Marsu, ignores completamente a quien no sepa apreciarte o a quien te ataque, porque si no lo haces sufrirás más de la cuenta. Emplea tu sensibilidad, que te sobra, en las cosas que te harán bien, en la gente que te aporte algo positivo.

Lo otro que quería decirte es que, a pesar de todo, cómo me gusta cuando escribes así, desde las tripas, aunque sea herido y enfadado. Se nota que, incluso triste, estás completamente vivo.

La versión carioca de "Adiós Nonino" ya la había disfrutado, es como estar ahí, en el auditorio, de verdad que emociona.

A pesar de esa parte de la especie que nos irrita (no te creas, a mí también me pasa, sólo que trato de ignorarla), creo que hay demasiadas cosas hermosas en esta vida en las que fijarse, como para perder el tiempo en lo demás.

Un beso.

posdata: ya puestos, el carnaval, mejor en Salvador de Bahia. Venecia huele a cloaca y lujo, Bahia a brisa atlántica y sonrisas.

Raquel dijo...

Sergi, ¿no podría poner el archivo (o como se llame) de lo que dijiste por la radio? A esas horas estaba en el trabajo y no te pude escuchar.

Un beso
Raquel

ignacio jáuregui dijo...

Sergi, no sé qué te hemos hecho hoy la especie humana, pero tu texto, fajador y barroco, está lleno de lucidez, desencanto y mala leche. Se me ocurre que a veces los albatros necesitan planear por los acantilados, lejos, muy lejos de la capital...
Alucinante el tango de Piazzola al piano. Salut, força al canut y abrazos del viejo Capótegui.

A identidade do indiscernível dijo...

Una carta triste e inútil es lo que escribo todos los días, pero no la renuncio a los países lejanos... es mejor no renunciarla. Perdona que no puedo acercarme a tu cafe por los problemas técnicos. Es una pena, pues yo adoro Piazzolla.

Te dejo una otra pasaje de inicio de Diderot, "en français":
"Un paradoxe dont peu de personnes sentiront le vrai, et qui révoltera les autres (mais que vous importe à vous et à moi? premièrement dire la vérité; voilà notre devise)..."

complemento a tu legenda.

"C'est ne pas voir que jamais un rôle ne dit ni ne peut dire comment il faut le jouer". George Simmel

Un beso.

Marsu dijo...

Hoy a puesto Enrique un poema de Ángel Petisme que me ha gustado mucho. Te copio un trocillo:

"....La humanidad no tiene remedio. Sólo algunos seres justifican el mundo
y te ayudan a vivir, como dijo Camus.
Ellos se salvan de la quema.
......
Cuatro días de alquiler en un planeta que no es nuestro.
Carpe diem.

Algunos hemos encontrado
en eso que antiguamente se llamaba el "arte"
la energía de nuestras vidas.
Y eso nos hace generosos, distintos y millonarios.
Somos nubes que pasan entre la iglesia
de nuestro bautizo y la de nuestro funeral.
Cuando los gusanos me la chupen entenderán la cita de mi epitafio:
"Yo declaro a este hombre libre".

Juan Carlos Márquez dijo...

No pude escucharte, Sergi. A esa hora estaba yo explicándoles las preposiciones a unas señoras majísimas. Ya me harás un resumen cuando cuadre.

Marcelo on tour dijo...

Compadre Sergi:

Ahora que ya compartí unas cervezas contigo, y supe lo que hay detrás de ese albatros, me alegro de haber entrado aquella primera vez, de que escribieras aquél cuento de Chiloé, de que mi amiga me hablara de él (y de ti), y de haber conocido a una de esas personas que están hechas de una pasta especial, y se muestran como son, y se abren con esa franqueza que le hace sentir a uno que aún hay gente que vale la pena, que viene de frente.

Por esa razón, como ya he visto que no hay mucha diferencia entre el Sergi que escribe en una página o habla por los codos en la barra de un bar (y supongo que así seguirá siendo cuando publique su libro, de lo que estoy seguro), con esa pasión y fuerza que te caracteriza, hay algo que no comparto, o no comprendo, en esa amargura tuya de hoy, bueno, del lunes. Una cosa es que seas sensible, pero no me pareces débil, y, sin embargo, parece que cuando recibes ciertos golpes te das un poco por vencido, y te quedas como derrotado, y renuncias a seguir siendo el de siempre, por lo menos con esa parte de la especie humana.

No creo que el desprecio sea una buena estrategia, ni tampoco la indiferencia. Pienso que has de mantener tus convicciones y tu modo de hacer las cosas, y aceptar que a veces deberás enfrentarte a enemigos, y que el problema lo tendrán ellos, sin duda, si eres lo bastante fuerte. He visto por ahí alguna muestra, de cuando te pones firme, y te sobran armas para ganar esas batallas. En resumen: lucha siempre. Es verdad que el mundo está lleno de huevones que parece que hayan nacido para joder al prójimo, pero ni en los peores momentos, y por desgracia te puedo hablar de ello, por la historia de mi país y de mi gente, se quedó ese mundo sin al menos una persona que siguiera luchando por lo que creía justo. Y ese único gesto salvó al mundo, y sigue pasando, todos los días.

Cuando has escrito lo del mascarón de proa y el poeta que se lo debiera llevar a casa, me he acordado inmediatamente de mi compatriota Pablo Neruda y su casa museo de Isla Negra.

Y qué bella esa versión brasileña, además en el vídeo se escucha perfecto (el de Piazzola se ve como raro). De Yamandu Costa ya había escuchado antes algunas cosas, gracias a un amigo de Sao Paulo.

Otra cosa, que por lo que ya te comenté, de momento tengo en construcción mi página, pero no te preocupes que en cuanto solucione el tema, le daré un buen uso a tu diseño.

Un abrazo fuerte, compadre, estamos ahí, siempre adelante.

IF dijo...

Hoy en día la mayoría de escritores están demasiado pendientes de no salirse de la norma, o de su negativo fotográfico (que es la norma misma), es decir, que escriben con suma cautela, no sea que alguien vaya a mirarles de reojo (sobre todo en el mismo gremio, porque los lectores, como siempre, son sistemáticamente ignorados en la literatura). Así, con esa precaución exagerada, unos por miedo a resultar demasiado heterodoxos y otros por no abandonar su postura premeditada de rebeldía (impostada, sin duda), lo único que consiguen es que toda la literatura que se está haciendo a día de hoy se parezca demasiado. La inmensa mayoría de los escritores del presente tararean el mismo soniquete, la misma cantinela.

Y lo barroco, como se dice, no está de moda, desde luego. Lo demasiado lírico tiene mala prensa y confieso que a mí, sin ir más lejos, me aburre el adorno cuando es la palabra por la palabra, cuando no pasa de una demostración de soltura en el encaje de bolillos, y sin embargo después de la lectura no hay nada que haya cambiado en mi estado de ánimo, en mi noción de las cosas, nada, absolutamente, y me doy cuenta de que todo no fue más que un burdo truco.

Pero hay una salvedad a esto, algo que para mí rescata y redime a una escritura barroca, preciosista, engalanada, aunque venga con todo ese lastre para el lector que ya se ha acostumbrado a aquella otra voz homogénea de los escritores de hoy en día, tan de la palabra justa y austera. Y no es otra cosa que palpar la vida detrás de las palabras, notar algo cierto y potente que las sustenta.

Y eso me sucede cuando te leo, que no siento que me estén tomando el pelo, que mejor o peor, pones en palabras pedazos de tí mismo. Por eso, aunque no siempre esté del todo de acuerdo con tus elecciones cuando escribes, te respeto.

Claro que habrá que mejorar muchas cosas, faltaría más, aquí nadie ha nacido Faulkner (y el hombre trabajaba, nada es gratuito), pero, desde luego, toma nota de lo que te digan aquellos a quienes de verdad respetes y pasa de cualquier sabihondo que te escriba expectativas con "s", por favor. No vale la pena el rebote que te has pillado, en serio, no la vale en absoluto.

Un abrazo, lo que sí valió la pena fue regresar a tus alas.

IF (mis iniciales, ya que preguntabas).

Zoe dijo...

"cualquier paisaje se me hace extraño si no me siento en casa, entre camaradas, con la mano tendida y el vaso de vino dispuesto a compartir la Tierra."

Entre la manera que tienes de desgarrar en palabras lo que sientes, y esa cosa tan linda de mezclar tango y bossa, o de traducir el bandoneón a la guitarra, ha habido un momento en que se me han humedecido los ojos (exactamente cuando quedaban seis minutos de canción), así que hoy, me vas a perdonar, pero me he quedado sin palabras.

Cómo me hubiera gustado poder escucharte por la radio, estás loco, y me encanta.

Un beso silencioso, sol.

angeldreams dijo...

He recibido en estos días la carta más dolorosa y sobre todo, la más inútil en quince años..,no! en toda mi vida.! Pareciera que hubieras escrito estas palabras desde mi depresión, desde este ahogo que tengo entre pecho y espalda.Disculpa que no te comente acerca de los otros puntos.

Un saludo.

Flk dijo...

Cuál es el problema de ser vanidoso y sentrarse en un "yo", que aunque según los budistas no existe,cuando te la pasas ayudando, pensando, y viviendo por los demás. Es que acaso las personas no tienen permitido ser como son aunque sea por unos instantes de sus vidas? De hecho, el ser vanidoso, engreido y yoista ciertos instantes me parece de lo más humano. Y es que acaso no es eso lo que somos: humanos.

José C. dijo...

La gente confunde amor propio con orgullo, supervivencia con egoísmo, valorarse a uno mismo con la soberbia, la lícita necesidad de evolucionar, con la insana ambición personal, y así va el mundo. Porque no nos engañemos, en un momento u otro, la gente egocéntrica acaban invadiendo ese margen que el otro, más educado y generoso, le deja a todo el mundo. La gente egoísta sólo pide, o hasta toma sin echar cuentas, y si los demás se lo permiten, acaba con todo rastro de vida a su paso.

Esa clase de gente, en la literatura o en la vida, no son más que chupasangres, aunque se presenten con la mejor y más linda de sus sonrisas y se marchen convencidos de no haber roto un plato.

Qué quieres que te diga, yo hoy no me siento especialmente optimista, y me pasa como a ti, como a Kirílov (qué gran cuento, Sergi), que siento cierto desprecio por una parte de la humanidad, o a lo mejor por esa parte que tenemos todos los humanos, tan mezquina y oscura.

Preciosa la música, todo un bálsamo para un día gris como el de hoy.

Un abrazo, señor editor-escritor-locutor.

Me gusta tomarte un poco el pelo, sólo es eso.

Nacho dijo...

Dios mío, pensaba que no podía escribirse nada tan recargado, tan lleno de ripios, tan rozagante y empalagoso como lo que usted hace casi siempre, Belver, pero veo que sus comentaristas son incluso capaces de superarle en zalamería y pesadez. Se les ha salido completamente de cuadro lo que debe ser un blog, un lugar para dejar textos ágiles y efectivos, y para recoger después comentarios breves y productivos.
No sé si tengo que pensar que formo parte de esa parte de la especie que dice despreciar, pero, si la otra parte está tan llena de ingenuos y pelmazos, no me importaría en absoluto. Le dije con anterioridad que iba por buen camino en esto de la escritura, pero que tenía que corregir infinidad de cosas, y ahora pienso que fui demasiado benévolo, ya que la literatura no puede sostenerse en la sensiblería, ni la ficción en la vida cotidiana. Le deseo una larga vida a su albatros, que lo siga llenando por muchos años con todas estas pajas mentales, con estos folletines de color rosa, con lo que sea, con tal de que no le publiquen jamás un libro. Con un bodrio como Ella y la orgía perpetua creo que ya se ha cubierto el cupo de basura bloguera hecha libro.
Que les aproveche.

Juan Carlos Márquez dijo...

A Nacho: Si no te gusta esta bitácora ni el estilo de su autor ni los comentarios de sus habituales, no entiendo qué haces perdiendo tu tiempo y desperdiciando el nuestro.

Marsu dijo...

Debe aburrirse mucho, Juan Carlos, si no, no se entiende. Y por cierto, Nacho, fíjate un poquito... que BELLVER lleva dos "eles". No pierdo más tiempo.

Marcelo on tour dijo...

Mira, Sergi, ya salió otra vez uno de esos huevones de los que te hablaba ayer. Como ves, están en todas partes, el mundo está lleno de ellos, la vida es un sendero a machetazos entre huevones, que se la pasan arañando lo que pueden, rascando un poco de mierda de cualquier parte. Porque no hay que olvidar que el huevón modélico, el huevón supremo, el Ilustre Académico de la Huevonada Mundial (aunque el sujeto en cuestión no tenga ni la reputa idea de lo que es la Literatura, por lo que se ve), es siempre además un comemierda, que no sabe de las cosas bellas que ofrece la vida, allá arriba, entre los árboles, y prefiere concentrarse en lo más bajo, ya sabes, la carroña, las migajas, y un montón de monedas arrojadas al piso.

No te digo que no le des bola, Sergi, aplasta al huevón si te nace, lucha, como te dije, píntate la cara de rojo, córtale la cabeza y la empalas en la puerta de tu casa, que tú los nachos te los comes con guacamole, pero luego, tú a lo tuyo, a seguir creando, escribiendo y ofreciéndote a los demás.

Oye, que recién comencé a pasar a limpio los diarios, y me vengo al tiro con tu libreto, aunque me estoy haciendo un lío con lo del paso de página, pero ya lo tengo casi listo.

Un abrazo a muerte.

Ada Juneau dijo...

Después de contar hasta diez, y hasta cien, no puedo seguir mordiéndome los labios, así que, por alusiones (como comentarista de estas alas):

Sé que está de más que le dedique siquiera un minuto, sé que a Sergi igual le molesta que lo haga, sé que esta clase de gente sólo quiere provocar, y sé que dije que trato de ignorarla, pero, en efecto, acabamos de ver un ejemplo de esa despreciable parte de la especie: me refiero a ese tal Nacho, por supuesto, que no tuvo bastante con los dos exabruptos del otro día. Si se hubiera quedado ahí la cosa, no habría pasado de desafortunada metedura de pata, pero con lo que ha hecho hoy, se ha ganado del todo mi desprecio. Aunque no me lo considero en absoluto, a mí tampoco me importaría que me tomaran por ingenua, o hasta por una pelma, si ello significara que me mantengo al otro lado de esa clase de gente. Una cosa es tener una opinión diferente y otra muy distinta demostrar tanta envidia, inquina y soberbia. Y para colmo, además de lo que acaba de decir Marcelo on tour (me ha encantado), además de la literatura, el hombrecillo este no tiene tampoco el más mínimo criterio como para decir lo que es, deja de ser, o debería ser un blog. Lo dicho, el colmo.

Lo siento, Sergi, lo necesitaba. A veces hay que llamar a las cosas por su nombre y, pensando un poco en lo que dice José C., me niego a, por ser educada o discreta, dejarle ningún margen a esta clase de gente, aunque tenga que dedicarles cinco minutos de mi tiempo. Pero ni un segundo más.

marina dijo...

Un poco tarde me paso por aquí, Sergi... como un canon o una voz de una fuga :-) Pero la esencia la percibo entera. Aún tengo que tomarme un té en el café del albatros...ai...
Abraçada immensa

ella y su orgía dijo...

Jaja, qué hijo de puta. Está obsesionado conmigo.
Eso es buena señal: cuando la envidia y la mediocridad se unen... Nos crecen los huevones, que diría Marcelo on tour.

Sergi Bellver dijo...

A veces ese látigo de la indiferencia no basta, Marsu, y es mejor agarrar el gato de siete colas y echar a patadas del templo a los mercaderes. Porque estoy seguro de que hay un interés detrás de todo esto, y no me estoy refiriendo sólo al grano en el culo que dice Elle et son orgie, al capulo ese, sino a cualquier otra manifestación del Ego, del tirano absoluto que lo quiere todo para sí, todo, la atención, la admiración, lo material, el reconocimiento, la adulación, en el caso de los escritores, y claro, la pasta, cómo no. En el caso de los forúnculos, parece que con molestar un poco tienen bastante. Ofende quien puede, ya sabes, y jode quien le dejan que joda, y en ese intento de erección a este hombrecilo le ha dado un gatillazo.

Dejé unos días de más a Piazzolla, Hamilton de Holanda y Yamandu Costa porque me lo pidió una amiga (que se dedica además a la música). Hoy quería poner una versión de Dylan (qué poco original, lo sé), pero después de la que ha colgado Miguel Ángel, y de visitar a Enrique (qué jodidamente bueno lo que me comentaste, lo que colgó, un escrito vivo, crudo, cierto), creo que me lo voy a pensar. A ver qué ponen luego en el Albatros Café.

No trastearé más y ya no te llamaré “lectora fiel y leal”… sino algo mucho mejor: amiga.

Kisses blowin’ in the wind.

Sergi Bellver dijo...

Qué alegría, Anónimo, al menos sé que una persona le puso nombre y apellido a ese chalado anónimo que de repente irrumpía a voz en grito, con esas palabras sanadoras de Breton en Radio 3. Gracias por el cumplido, pero en la radio casi todo es modular, entrenar la voz. Hay locutores con una voz discretita, pero que saben emplearla. No te creas que es ninguna tontería lo de relacionar al pajarraco este con las ondas… de hecho, la radio es un medio que siempre me ha atraído. Bien sabe mi amigo Chema, que igual me está leyendo en silencio ahora, que antes de urdir relatos o poemas, antes incluso de que supiera de las bitácoras, de que existieran, casi, yo volcaba mis primeros escritos en cierta luna radiofónica.

Entre tú y yo, ahora que no nos sintoniza nadie… tengo un proyecto para una emisora, bueno, programa de radio “on line”, a ver si en un futuro puedo plasmarlo, pero no se lo digas a nadie…

Un abrazo y gracias por quedarte.

Aprovecho para hacer una acotación: cuando el otro día dije “estos anónimos me tienen loco”, sólo quería decir que me da rabia, cariñosamente, no saber quién hay detrás de ciertos comentarios que a menudo me dibujan una sonrisa, y no poder agradecérselo de otros modos. Dicho queda.

Sergi Bellver dijo...

Y yo siento no haber leído tu huella a tiempo, Ada, para haberte contestado con algo concreto. Sí, fui a la presentación, con un amigo canario y escritor (dos veces insular, por lo tanto), y supongo que tú no lo hiciste, o se me habría acercado alguna mujer, entre 18 y 99 años, más o menos, a decirme cualquier cosa, imagino, ¿no? Aunque tengo otra (a día de hoy ya) querida amiga que una vez, en el Círculo de Bellas Artes, el día de la presentación de La vida asusente de Ángel Zapata, se me quedó mirando de lejos y, entre pudorosa y juguetona, no me dijo ni mú.

Aciertas con esa impresión sobre Julia Gil, porque su persona también transmite esa nobleza, como lo hacen su poesía y su prosa (bastante claras y no tan complejas como la mía –la prosa, dimití de poeta-, por ejemplo, que he de seguir podando). Como no le interesa promocionarse y pasa bastante de todas estas cosas, no te será fácil encontrar sus libros, pero igual en la misma Casa de Canarias, si te puedes acercar, han quedado algunos ejemplares.
Adoro a la gente curiosa, es la que permanece siempre joven, nada que disculpar.

Y en cuanto a lo de esa parte de la especie, gracias por tu arrebato, tampoco me ha molestado que te hayas llevado la contraria y no le hayas ignorado, ¿cómo me va a molestar, si estabas hablando por ti misma? Es tu derecho. Eso sí, apliquémonos el cuento, ni un segundo más.

Si me dan a elegir, ahora que lo dices, prefiero Bahía a Venecia. La del Adriático para un café, una biblioteca o una cena, pero para vivirla, saborearla, y dejar pasar el tiempo, la del Atlántico, sin duda.

Beijinhos cariocas.

Sergi Bellver dijo...

Pues no puedo, querida Raquel, porque lo mío no fue más que un mensaje de voz en el contestador telefónico de un programa de Radio 3. De hecho, puede hacerlo cualquiera, cada mañana, entre las diez y las doce, habilitan ese servicio y al día siguiente ponen en antena los que les parecen. Unos hablan de política, otros de música, otros hacen el payaso, otros reflexionan, y algún zumbado lee poemas de Rilke o de Breton. O leía, porque a partir de ahora voy a tener ocupadas las mañanas en un curso de diseño web. La editorial, por las tardes (entro en un rato).

En cuanto a mi voz, tienes aquél vídeo que le hice a mi amigo Guillermo, y un poema cortito que leí hace siglos en una entrada sobre Rilke, en esta misma bitácora, y aparte, aunque había música de fondo y algarabía… “algo” hablamos en cierta presentación de cierto libro, ¿verdad? Y en cuanto a lo importante de veras, el poema de Breton, te remito a esta otra loca, lúcida y apasionada iniciativa de mis amigos del colectivo La llave de los campos. El que verás en esa página concreta de su web, fue el fragmento que leí en antena.

Un besazo.

Sergi Bellver dijo...

Mi admirado Ignacio, alias Truman Capótegui, te aseguro que mi desencanto y mala leche (y esas otras cosas que me emociona leer de tus dedos) no venía por especimenes como tú, tanto menos cuanto en realidad perteneces al homo bosphorensis, no se olvide. Así que no utilices la primera persona del plural para despejar tu incógnita, porque en este caso, sin tu permiso, te coloco en la trinchera contraria a la de esa horda, te coloco en la mía, la tuya, la nuestra, la de la gente sin doblez.

Ahora bien, cuando dices que “a veces los albatros necesitan planear por los acantilados, lejos, muy lejos de la capital...”, se me ocurre a mí entonces si eso... ¿no será una proposición?

Un abrazo a la vizcaína, de esos que dejan los hombros amoratados y a los hombres desprevenidos.

Sergi Bellver dijo...

Te confieso, A identidade, que ayer pasé un rato visitando algunas de tus numerosas y bellas bitácoras. Tienes tantas que me da pena que a lo mejor la gente no se concentre en una cuando te visita y todo lo que haces, escribes, señalas, y aportas, se diluya un poquito entre tantas iniciativas. Aparte de eso, evidentemente, me da rabia no comprender del todo el portugués, pero recuerdo ahora en especial tu bitácora “homérica”, un texto tuyo sobre Odisea y las ataduras deseadas y una maravilla de vídeo (que dan ganas de robarte para el Albatros Café) en el que una pareja improvisa un tango. Por cierto, si puedes ver tus propios vídeos allí, no deberías tener problemas para ver los del Albatros Café, así que si tienes cualquier impedimento, me lo dices y trato de solucionarlo. Dejé parada la versión Redux, al reciclar y simplificar esta, precisamente, para reuniros a todos en el mismo sitio, pero no quiero que sea a costa de la comodidad de nadie. Mantenme informado.

Todo lo de antes, lo de tus bitácoras, viene además a cuento por sumarte a ese bando, y remarcar esa distinción: no hay más que darse una vuelta por todo lo que haces para saber que tú también estás de ese lado de la especie que se preocupa de darle algo de belleza al otro.

No sé cómo debo interpretar mi papel, como dice esa cita que trajiste de Simmel, pero trato todos los días de seguir escribiendo mi propio guión.

Obrigado, per uma lembrança do futuro, um gosto de hoje, uma presença indiscernível: a tua amistade.

(Qué horror, he de hacer algo con mi portugués).

Sergi Bellver dijo...

Para qué decir más si ya lo has resumido todo en esa perplejidad, Juan Carlos, pero es por eso que le digo a nuestra lectora fi... (hostias, que ya se me escapaba), que hay intereses ladinos detrás de este tipo de cosas. Nadie es tan necio como para derrochar así su tiempo y el ajeno, ¿o me equivoco? Quién sabe, tal vez algún esquixito excritor, que venga a iluminarnos, ¿verdad?

En cuanto a lo de mi impulso radiofónico, ya está dicho, y enlazado, nada que no te sonara ya, supongo. Si algún día –en un futuro a medio plazo, como pronto- me lanzo a ese programa de radio “on line”, que sepas que habría invitados, tertulias y esas cosas, para tirarnos los zapatos por encima de la mesa, e instaurar la competencia al Botillo del Olmo, con, no sé, un bacalao al pil pil, por lo menos.

Quijada al cielo, compañero.

Sergi Bellver dijo...

Te tengo que regañar por tres cosas, Marcelo. La primera, por flojo, que mira que llevas semanas para lo de tu página, ¿eh? A ver si te lanzas ya. La segunda, por haber hecho esa impresión hagiográfica de mi persona, hombre, si soy un tipo con sus miserias y sus defectos, como todos, pero, en fin, si te crees que te voy a dar un beso en los morros o algo, vas listo. Lo de los codos no me lo dices en la calle… sobre todo porque no te dejaría hablar. Y la tercera, por el flato que me ha dado después de comer, con la risa, y a vueltas con los huevones y los nachos (que por cierto prefiero con mexicana picante, o hasta con tu querido ají, el aguacate se me hace un poco pesado).

Ya en serio, en efecto, no tiene nada que ver ser sensible con ser débil, lo digo siempre, creo que se puede ser fuerte, y firme cuando toca, sin dejar de percibir, apreciar y valorar las cosas que nos emocionan. Ahora bien, que uno mantenga sus convicciones y su manera de ser, no quiere decir que no pueda aprender a emplear mejor sus esfuerzos, y a considerar cuándo no tiene ningún sentido mostrarse o esforzarse en momentos determinados. No puede uno prodigarse con todo ni con todos, y por eso es mejor concentrar las fuerzas en los que las merecen. Nada más. No tiene nada que ver con la lucha, que no abandono jamás. Pero es que hay que tener enemigos dignos, Marcelo, adversarios de nivel, porque si no, no merece la pena desenvainar el tomahawk. Tú tranquilo, que ya me cobraré las cabelleras que toquen, cuando toque.

Eso que dices, lo del “único gesto” que “salvó al mundo”, me recuerda a algunos textos sufíes que leí hace tiempo, al Corán mismo, si no recuerdo mal. Seguiremos luchando como siempre, y trabajando como nunca. Harían falta toneladas de nachos para que llegaran siquiera a indigestarme. En fin, gracias por estar ahí, camarada.

Un abrazo por la vida.

Sergi Bellver dijo...

Se me olvidaba, Marcelo on tour, lo de Neruda e Isla Negra no fue una reminiscencia casual tuya, mi frase tenía toda la intención, me alegra que percibieras el guiño.

Sergi Bellver dijo...

Te agradezco muchísimo tu comentario, IF, porque me parece una muestra inmejorable de cómo puede alguien discrepar y construir al tiempo. Y te lo agradezco por ese poso inconfundible de amabilidad que tienen tus palabras, ya que estoy seguro de que me ves más defectos de los que sugieres, pero, tal vez como me pasa a mí mismo con otros autores, tratas de ser generoso con los que empiezan, porque a ellos les corresponde crecer, mientras que a los consagrados les debemos exigir todo, sin concesiones. En fin, es la sensación que tengo al leerte.

Por otro lado, estoy de acuerdo al 99% con tus primeros párrafos, y ese uno por ciento que me reservo va por los que sí están haciendo otra literatura, ahora, aquí en España o en Latinoamérica (hablo de la literatura en castellano, que es en la que muevo), pero que te pasan, que nos pasan, desapercibidos por multitud de cosas: publican en editoriales minúsculas, los medios jamás se hacen eco, van a contra corriente del sistema, o sencillamente no llegan en el momento propicio, pues hay tanto por leer que es natural que no abarquemos. El mercado y la actualidad lo devoran todo, pero existe una literatura, corredora de fondo, que sobrevive en las grietas de ese muro.

Te aseguro que tomo nota de esas opiniones, de las de lectores (lectores de esta bitácora y otros, más privados), colegas escritores y otras personas, opiniones que respeto y que son una verdadera guía en mi camino. El otro día, por ejemplo, uno de los intelectuales más lúcidos del país (a mi juicio y al de muchos, que no será al de todos, obvio) me comentó en privado lo mejor y lo peor de mi escritura. Y como comprenderás, no le doy pábulo a cualquier Critón de tres al cuarto que venga a desbarrar en mi casa, como acabamos de ver.

Porque a eso iba: te garantizo que mi malestar y mi rabia del otro día no tenía nada que ver en absoluto con este tipo, de hecho, comencé a escribirlo antes de tener noticia de su misterioso resentimiento. Ese rebote que dices vino por otras personas, casi todas de carne y hueso que ya tuvieron tiempo de aparecer en mi camino y decepcionarme, aunque luego lo extendiera a lo general, a lo literario, y a la vida misma, a la de todos.

Un abrazo, y encantadísimo de que regreses siempre, IF you want, of course.

Sergi Bellver dijo...

A veces, Zoe, no hay mejor descripción de una emoción que el silencio. Me alegra que te gustara esa pieza, la descubrí por “casualidad” (¿existirá de veras?) mientras buscaba versiones originales de Adiós Nonino, conciertos de Piazzolla, pero ya ves, a veces estas cosas del Google vienen con regalo sorpresa.

A ver si en ese futuro a medio plazo del que he hablado, tienes la oportunidad de escucharme por la radio, desde mi propia casa, aunque sea una vez o dos por semana y a través de internet. Ojalá pueda llevar a cabo el proyecto.

Un beso talla XXL.

Sergi Bellver dijo...

Voy a ser un poco malvado, Angeldreams, y te voy a confesar que, al leer eso que comentas, siento algo contradictorio, por un lado, cierta satisfacción por cómo he transmitido mi desencanto en el texto, si es que otra persona en un estado de ánimo parecido se lo ha apropiado en algún instante para expresar algo similar. Entonces he conseguido lo que pretendía, comunicar con todos sus matices lo que sentía, que para eso se pone uno a escribir, supongo. Pero por otro lado, por lo poco que te conozco, o más bien lo casi nada, pero todo lo que te intuyo, desde que visité tus páginas y vi la clase de persona que hay detrás, siento de nuevo otra ración extra de desencanto, al ver que a alguien noble le dan de nuevo donde duele.

Nada que disculpar, en absoluto. Cada uno aporta lo que le nace en cada instante y me vale más un detalle certero que un análisis superficial. Lo que se me ocurre decirte ahora es que, visto lo visto, merece la pena salir ahí fuera y tomar aire fresco, para ese ahogamiento que te habita ahora en el pecho, porque, como ves, el mundo también está repleto, por suerte, de gente linda que nos apoya en cualquier circunstancia.

Un abrazo transandino.

Sergi Bellver dijo...

Si como dices, Flk, ayudas, piensas y te vuelcas con los demás, entonces el problema no es de egoísmo, ni siquiera de vanidad, porque ya estás haciendo de tu paso por el mundo algo útil para el otro, algo bello, y desde luego enriquecedor para ti misma –y ese “interés” sí es legítimo-, reuniendo una serie de experiencias y afectos que te harán crecer como persona. El problema aparece si uno condiciona todo a su provecho, o si ayuda de cara a la galería, o si no tiene en cuenta qué es lo que el otro necesita realmente, y cada actuación se convierte en un peldaño más hacia su Ego, hacia ese YO acaparador. Está claro, y en eso tienes razón, que todos los humanos tenemos esas sombras dentro, esas miserias, esa debilidad egocéntrica, pero lo que distingue a los mediocres de los justos es que éstos últimos batallan para sobreponerse al egoísmo, y lo trascienden, y se entregan, mientras que los otros sólo pasan por la vida calculando lo que puede serles de provecho, divertido o conveniente.

En fin, Flk, si fueras una aliada mía que tengo por ahí, una vieja compañera de vuelo, sólo si lo fueras, te diría que yo mismo, por ejemplo, he aprendido a querer al otro de una manera que en absoluto me esperaba, que no tiene nada de egoísta (o tiene lo justo, pues soy humano, claro, e imperfecto, y además he de sobrevivir, pues altruista no quiere decir suicida) ni siquiera cuando alguna vez asomaron las dudas.

Un abrazo.

Sergi Bellver dijo...

La verdad, José C., es que podría haber utilizado tu comentario para firmar algunas de mis huellas de hoy, pues dices muchas cosas con las que estoy plenamente de acuerdo, y que van un pasito más allá de lo que dije en mi entrada original. Parafraseando a no recuerdo quién ahora, o recordándolo vagamente, creo que decía algo así como que el mundo no está así por la gente malvada, sino por la gente que miró hacia otro lado. Bueno, no era exactamente así, pero seguro que a todos os viene a la mente la frase. De eso se trata, de no dejar que esos vampiros se nos suban a las barbas, de mantenerlos a raya con el ajo y la estaca, con balas de plata o un pedazo de sol en el bolsillo. Con patadas en los huevos, si hace falta, que digo yo que a los vampiros también les dolerá ahí.

Siento que ayer se te contagiara la melancolía, pero alégrate, celebremos que es un placer encontrar a personas con las que puedes hablar de ciertos cuentos de Chéjov y te devuelven la complicidad, o con la que mentar a Rilke y que no lo confundan con una marca de galletas, gente con la que compartir Adiós Nonino con mil acentos. No sé, mira que hoy hace un día feo de narices en Madrid pero, a pesar de todo, y de todos, estoy contento, dime si no es para estarlo, viendo a toda esta gente linda con las llaves de mi casa, conversando en mi salón…

Un fuerte abrazo, compañero.

Pd: todo será que me vengue un día de ti desde las ondas sergianas, micro en mano, así que cuidadín.

A identidade do indiscernível dijo...

No, no puedo ver mis propios vídeos por el momento. Es una desgracia! Hombre, sacalo para tu café! Sin pena! No es de mi, pero yo puedo dar te, creo. Mi español no es mejor que tu português :).

Sergi Bellver dijo...

He estado sopesando qué hacer con tu, digamos (por llegar a una convención), “comentario”, Naxo (¿qué pasa? yo tampoco me llamo Belver). Disculpa que no utilice la tercera persona formal, pues en tu caso me parece cualquier cosa menos respeto. No me agrada censurar nada porque yo mismo me quejo siempre de esas otras bitácoras (algunas muy reputadas y literarias) que filtran las opiniones según les bailen el agua.

Podría pues decirte muchas cosas, rebatirte algunas de las sandeces que has llegado a decir hoy, del todo incoherentes. Podría tirarte de la lengua, a ver si te podía más la cobardía o la vanidad, pues estoy convencido de que tienes una página propia, que no te atreves a mostrar (lo que lo hace todo aún más absurdo, porque normalmente la gente –la gente chunga- hace estas cosas para darse publicidad). Podría volver a delatarte respecto a tu más que sospechosa actitud en torno a Ella y La orgía perpetua, pero eso ya lo hice en su momento y su lugar, en otra entrada. Podría volver a señalar tu enfermiza manera de ligar los conceptos de arte y mercado, pero eso también lo hice, y me hastía. Podría darte unas cuantas ideas acerca de lo que son las bitácoras y lo que pueden llegar a ser. Podría caer en tu juego y tratar de lucirme con algún libelo ingenioso, pero me lo pones demasiado fácil, y me gustan los retos con un mínimo de empaque.

Podría hacer labores de detective para ver si en esta ocasión también eres cierta persona (no puedo afirmarlo y por eso no doy el nombre, porque no tengo pruebas, aunque sí demasiados indicios) que una vez ya vino a dejar sus deyecciones en mi casa, una persona que se las va dando de íntegro y capaz por el mundillo literario, y hasta le enseña a escribir a otras personas en un taller, pero que luego va repartiendo puñaladas traperas a sus ex-amigos. Podría investigarlo, pero me da mucha, muchísima pereza.

Podría, al fin, contar a todo el mundo una anécdota ilustrativa, cuando el otro día un sujeto, en plena biblioteca, hablaba en voz alta a solas con su ordenador, mientras se quejaba de no sé qué y después lanzaba un salivazo al suelo, sí, al parquet de la biblioteca, ante el estupor y la indignación de los demás usuarios, y hablarte después de lo que es la educación, que es una cosa que se recibe, y la clase, que es otra que se detenta o no, innata, y tiene que ver con la habilidad de hacer y decir las cosas en el momento adecuado.

Podría hacer muchas cosas, pero la verdad es que sólo dos me parecen oportunas:

La primera, darte las gracias, porque como si de un estudio sociológico se tratara, has participado de manera ejemplar como sujeto tipo de esa parte de la especie.

La segunda, conminarte a un mínimo de educación si no quieres que, por una vez, me salte mi propia norma y no vuelvan a aparecer tus “comentarios” en esta página. Como ya dije, a mí se me puede decir casi cualquier cosa, pero los comentaristas, lectores y amigos de Alas de Albatros son sagrados.

Entre tu bendición papal de la otra vez, y esta tosca excomunión de hoy, creo que ya hemos tenido bastante Inquisición. Te rogaría que dejaras tus filípicas para otros feligreses que sepan apreciarlas. Aquí ya te hemos dedicado mucho más tiempo del que merecías.

Que tengas un buen día.

Sergi Bellver dijo...

Ya lo sabes, Marina, no hay tarde ni pronto, sólo hay presencia cuando sucede. Voy a dejar Adiós Nonino en al Albatros Café hasta mañana, pero no te apures, que si no puedes verlo, ya te recuperaré el enlace alguna vez.

Un petonàs al nas, amiga.

pd: estic a punt de llegir-me un llibre d'en Bohumil Hrabal en català, ja t'ho passaré.

Sergi Bellver dijo...

¿Cómo? ¿Qué? Elle et son orgie (¿se dice así? mi francés está oxidado, perdona), ¿de quién hablas? Yo ya no oigo nada, ¿tú oyes algo? Crack, ay, un nacho que se quedó en el suelo. No sale en el Quijote, en contra de la leyenda popular pero, ladran, luego cabalgamos.

Besos lluviosos, tónico facial en beso.

pd: estoy hasta arriba de trabajo, empecé un curso de cinco horas diarias de diseño web (iros preparando...), y no he contestado ni tus correos ni los de nadie, me pongo al día en cuanto respire.

Sergi Bellver dijo...

Pues es una pena, A identidade do indiscernível, (en Latinoamérica significa "vergüenza", en España "lástima", pero ahora lo digo en ambos sentidos) que no puedas ver y escuchar esos vídeos, pero te tomo la palabra, te los tomo prestados para el Albatros Café, porque son una maravilla. Un día de estos tendremos que hacer intercambio de idiomas, clases de conversación, lo que haga falta.

Siempre me alegra especialmente verte por mi casa.

Um dia falarei, sim, falarei sobre tudo e nada ao mesmo tempo... mais em portugues, o brasilero melhor, e a sua musiquinha gostosa, o seu acento da praia e da poesia.

Beijos sem saudade.

Flk dijo...

"Está claro, y en eso tienes razón, que todos los humanos tenemos esas sombras dentro, esas miserias, esa debilidad egocéntrica, pero lo que distingue a los mediocres de los justos es que éstos últimos batallan para sobreponerse al egoísmo, y lo trascienden, y se entregan, mientras que los otros sólo pasan por la vida calculando lo que puede serles de provecho, divertido o conveniente." Pero que es ser justo Sergi Bellver? justo para quién? Lan justicia es una de esas terminologias que nunca termino de entender. Cada uno le pone el significado que quiere. Lo que pudise ser justo para ti, podría parecer una injusticia ante los ojos de otros. Los hace esto mediocres?

Me gusta leer tus respuestas y luego te contaré porque.

Por otro lado, tu aliada debe saber muy bien que no moriras por falta de amor. De eso te sobra! Solo relee tu blog. Seguramente su corazón también está lleno de mucho amor para ti, amor humano claro y muy lejos de perfecto, altruista más no suicida.


Un abrazo.

Ignacio Jáuregui dijo...

Sergi, me maravilla la cantidad de tiempo y teclas que inviertes en contestar profusamente a cada una de las entradas. Eres un friki y un hirikimori, que dicen mis hijos.
Lo de los albatros y los acantilados era más que nada una intuición de que estás hasta más arriba de la boina del downtown Madrid y su galería de personajes ilustres. Pero ahora que lo sugieres, sí, date por invitado a los acantilados cantábricos. No dispongo de sitio (tengo una cantidad desproporcionada de hijos), pero sí de tiempo y conocimiento del lugar como para que te lo pases de cine.
Ah, y tráete contigo al tal Nacho, que parece la compañía perfecta para un finde.

Sergi Bellver dijo...

AVISO:

TEMPORALMENTE Y HASTA NUEVAS DISPOSICIONES (vamos, hasta que pase la marejada con el dorito de turno), SE HABILITA LA MODERACIÓN DE COMENTARIOS EN ALAS DE ALBATROS. SÓLO DE MANERA TEMPORAL, INSISTO. PODÉIS SEGUIR DEJANDO VUESTRAS HUELLAS COMO SIEMPRE, Y UNA VEZ REVISADAS APARECERÁN PUBLICADAS.

EN BREVE REGRESAREMOS AL FORMATO HABITUAL.

Perdonad las molestias.

Sergi Bellver dijo...

Justo, Flk, por lo menos quiere decir alejado del extremo, ajustado a una media que no imponga un derecho sobre el otro, equilibrado entre las tensiones que tiran de dos lados, ponderado entre el deseo primitivo y la acción generosa... o, como una vez le dijo un escritor a una bailarina (y no hablo de Céline y su amante, ni de Henry Miller y alguna de sus sacerdotisas, no):

"Y que eso es la justicia, lo que honra lo bello y cierto, lo que pone en su sitio las cosas, y no hablo de la justicia de los hombres, tan mediocre y falsa, sino la otra, la profunda, la que rige este universo al que hemos sido arrojados para tratar de ser felices."

Cada uno puede atribuirle la significación que desee o le convenga a lo que quiera, a la justicia, a la amistad, a la querencia, pero después está la verdad íntima de las cosas, que está por encima y en el fondo de toda la contaminación humana. Hay cosas que no son negociables, y lo que para unos es "un punto de vista", no es más que la justificación imposible de sus propios desmanes. Pueden explicarse los mecanismos que producen una injusticia, pero eso no la hace menor. A los gaseados en Autschwiz ¿crees que les valdría alguna justificación, ni que viniera del teórico y jurista más "brillante" de los nazis -que las había, las había, según ellos-?

Bueno, el ejemplo es un poco extremo, injusto, seguramente, con lo que tratábamos de debatir. Pero, para acabar, de todas estas definiciones (siguen) del Diccionario de la Real Academia de la Lengua:

justicia.

(Del lat. iustitĭa).

1. f. Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece.

2. f. Derecho, razón, equidad.

3. f. Conjunto de todas las virtudes, por el que es bueno quien las tiene.

4. f. Aquello que debe hacerse según derecho o razón. Pido justicia.

5. f. Pena o castigo público.

6. f. Poder judicial.

7. f. Rel. Atributo de Dios por el cual ordena todas las cosas en número, peso o medida. Ordinariamente se entiende por la divina disposición con que castiga o premia, según merece cada uno.

.......

De todas esas, me quedaría con un promedio de las tres primeras.

Un abrazo fuerte, Flk.

David Condés dijo...

Sergi y demás amigos,

En este lado también tenemos derecho a cabrearnos, a defendernos de las agresiones de esa otra clase de gente... Pero, a pesar de que sabemos que ellos SOBRAN, creo que no merece la pena la lucha cuerpo a cuerpo en su propio terreno, el de el ataque por puro placer, la perversión. No podemos salvar a nadie, cada uno es mayorcito como para decidir cuál es su posicionamiento de cara a la vida, así que dejemos que los Nachos del mundo pasen entre nosotros sin pena ni gloria, y con un poco de suerte quizá se sientan ridículos, quizá no. ¿Y qué?

Un fuerte abrazo,

David

Sergi Bellver dijo...

No sabía, Ignacio, que eras tan fecundo en otras lides, además de en la literatura. No te creas que empleo tanto tiempo, aunque ayer casi me quedo sin comer preparando en casa las respuestas a vuestras huellas (como comprenderás, en la oficina, salvo excepciones, sólo utilizo unos minutos para el corta y pega). Es que escribo deprisa... a la misma velocidad que pienso y siento, casi.

Te iba a decir que lo de hikimori no me lo dicen tus hijos en la calle, pero como son tantos, y de Bilbao, ya ni me atrevo. Creo que lo que sí soy es "raro", al menos, en el sentido de escaso, puesto que dudo que nadie en su sano juicio le ponga tantas letras a su empeño. Sin quitarle un minuto al trabajo, por supuesto (no veas la que tengo liada estos días en la editorial). En fin, que me sobra energía para escribiros, lo que me pregunto es si sobreviviréis a mis excesos, pobrecitos.

Es cierto, creo que extraño el mar, más de la cuenta (aunque sea mediterráneo hasta la médula, el Cantábrico me llega a la fibra), así que un día de estos te tomo la palabra. Como albatros, puedo acomodarme en alguna teja de tu casa, en plan veleta, no te apures (que no, que me voy a una pensión, hombre).

Eso sí, voy a hacer ver que no he leído nada en cuanto a lo otro, lo de ese sujeto tan risueño y achispado. Ya te vale.

Agur.

La Hechicera de la Luna dijo...

Buenísimo texto, no sólo por la maravilla de lo escrito, como está escrito sino por su fondo que emerge de debajo del océano de tus letras para meternos un buen bofetón donde se debe. Qué sí, que a veces leer a otros ayuda, más cuando sentimos lo mismo pero lo hicimos peor, que como eran así( los otros/as)… dejamos de ser nosotros mismos para adecuarnos a los demás y en eso es que una se pierde, se busca, se encuentra, se deja ir y aunque en todo momento sabe que no merece la pena se termina siendo otra que no se es, se deja llevar, y así, perdida y sin mucha idea de cómo volver a las lagunas de mansas aguas, cataratas purificadoras y castillos mágicos llora sus más aciagas lágrimas, por gilipollas, menos mal que siempre me acompaña el unicornio…

Me alegro que tú sepas decir, no, hasta aquí hemos llegado, tú texto es para pensar, desgranar e iluminarse chavalote, gracias y felicidades.

Abrazote en tu corazón escritor!!!

hechi

Sergi Bellver dijo...

Qué bien verte por aquí, David Condés.

Tienes razón, no estamos para salvar a nadie que no quiera salir de su ciénaga, no podemos tender la mano si no hacen ningún esfuerzo por encaramarse al borde de su alberca, y, sobre todo, no deberíamos mancharnos de barro si lo único que quiere ese náufrago es salpicar mierda, como decía ese poema batallador de Ángel Pestime que nos trajo la amiga Marsu.

Y hablando de ángeles, David, el otro día, gracias a estos fallos que de vez en cuando tiene la red, nos libramos en tu bitácora de un comentario furibundo de cierto amigo que tenemos en común, escandalizado porque de algún modo convergías con mi moderación. Dice este impagable -e insobornable- Amigo que casi te destiño el rojo.

:-P

Gracias por la visita, camarada.

Un abrazo revolucionario.

Sergi Bellver dijo...

¡Mi añorada Hechicera!

Eres siempre un subidón de mediodía, un poco de prado en vena, un incendio de flores celtas en las plantas del alma descalza. Tu cariño y tu amistad me contagian siempre, de repente, un estado alterado de conciencia: alegría desbordada.

No te voy a decir nada de mi texto, porque sería casi onanismo, y ando mal de amantes (en eso Flk se equivoca en parte, atesoro toneladas de afecto por todas partes, pero la piel sigue yerma y seca), pero no hay que llegar a eso, en ningun caso.

Lo que sí voy a decirte es que bastan ejemplos como tu comentario, como los de tantos otros, para enarbolar la sonrisa y hundir en el más lapidario de los olvidos a esa otra parte de la especie.

Mi corazón siempre será una casa para ti y los tuyos, amiga.

pd: entre tú y yo -y si le ha pasado a alguien más-, mi cuenta de correo me odia, ya van unas cuantas veces que me hace la jugarreta con varios amigos.

mi despertar dijo...

hermoso el escrito lo mismo que los que te escriben.te felicito

Enigmática dijo...

Querido Sergi, leí con atención tu escrito, es realmente bello, así que discrepo con el señor nacho, a quién me gustaría leer. No sé mucho de literatura pues soy y seré una eterna aprendiz del oficio, un camino muy largo e interminable, donde comienzo a nacer libremente...

Encontraré las siete llaves para liberar las palabras que asedian la memoria, haré realidad los imposibles del ahora porque hablaré el lenguaje invisible de las olas y de las gaviotas, alcanzaré las alas de albatros para ser azul en el tiempo y eterna en la memoria virtual del futuro...

Sabes, al leerte, un mundo inalcanzable se agota ante mi silencio...

¿Qué es belleza?, Estoy segura que es el amanecer de un pájaro en el horizonte, una mano que te ofrece la caricia perdida, la sonrisa y el verso de un atardecer, tus ojos quedándose en los sueños, belleza no es una silueta de mujer, sino el sentir que hay en ella, no son los 60-90-60 equivocados que nos venden, es ir más allá del pensamiento y de los ojos, donde se refleja el alma...

Escribir, no por escribir, hacerlo por amor, no por vanidad...

Un abracito,

ella y su orgía dijo...

Este café tuyo va a matarme de pena y melancolía. Habrá que regresar al tango, a pisar una milonga.

Besos orgiásticos.

David Condés dijo...

Querido Sergi,

Sabía que antes o después tendría que volver sobre lo escrito ese día. No creo estar perdiendo un ápice de colorido, sino más bien reafirmándolo a base de autocrítica y reflexión, buscando el sentimiento que cristaliza en doctrina. Nuestro admirado amigo común, maestro en muchos "Campos", no debe escandalizarse. La lucha no es de un sólo día, sino de toda una vida. No era moderación lo que mostraba, era reconocer que hay una base común que nos permite luchar juntos.
(Procuraré hacer una nueva entrada al respecto, una que satisfaga todas las dudas)

Un fuerte abrazo,

David

Escéptico dijo...

Yo, como tú, a pesar de ser testigo de tanta estupidez, lucho por mantener intactas mi fe, mi admiración y mi amor por el ser humano.

Y leo que te lanzas a un curso de diseño... tras ver este impecable blog, uno pensaría que poco más te queda por aprender.

Un abrazo,

Joan.

Sergi Bellver dijo...

Lo más hermoso de estas Alas, mi despertar, sin lugar a dudas, es eso otro que me escriben, y el gesto mismo de venir a mi puerta con esa generosidad. No es adulación ni compadreo, lo pienso de veras, porque de no tener ese privilegio, esta bitácora no pasaría de un inútil acto de onanismo literario.

Bienvenida.

Sergi Bellver dijo...

Y como muestra, un botón, el tuyo, Enigmática.

Gracias por tu amabilísima huella, aunque, déjame ser un poco puñetero, te has equivocado con las medidas, ya sabes, las tiranizantes 90-60-90. El caso es que tal como han aparecido en tu desliz, la sufridora en cuestión más parecería una peonza que una mujer...

Bueno, y después de esta broma de mal gusto, ahora en serio, y a fogonazos:

- Algo me dice que no sacarías mucho partido de ciertas lecturas, ya sabes.

- Cualquier escritor, aunque peine canas académicas y acumule premios de postín, deja de ser tal cosa si un mal día cree estar de vuelta de todo, haberlo "aprendido" todo, y deja que perezca en él una de las cualidades últimas y primeras de todo escritor, de todo artista: la curiosidad. Así que aquí, todos somos aprendices.

- Me has dejado un poco inquieto (como con un país entregado a un rey extranjero, un territorio inabarcable, demasiado con lo que bregar), con ese bellísimo "un mundo inalcanzable se agota ante mi silencio...".

Menos mal que la vanidad, en mi castillo, es una bestia encadenada en las mazmorras más oscuras, y allí la tengo, postergada en la penumbra, condenada... Aunque todos los días temo que alguien la alimente por debajo de la puerta, rompa ese cautiverio y tome la plaza.

He de estar vigilante, siempre...

Un fuerte abrazo, a ti y a tu incógnita.

Sergi Bellver dijo...

¿Y qué quieres que le haga, mi querida Elle et son orgie, si yo también ando meditabundo, lluvioso y amarillento, como los posos del té en una loza agrietada, como las gotas de la tormenta resbalando por Satie, o las notas del piano tramando regueros en la ventana, nunca estoy seguro.

Creo que nos hace falta un poco de locura, una rebelión de alegría, no sé, algo subversivo y canalla, para sacudirnos esta especie de saudade instalada en los hombros.

Se aceptan sugerencias.

Le beso, mademoiselle.

Sergi Bellver dijo...

Yo creo, camarada David, que nuestro Amigo es un sputnik por partida doble. Por un lado, porque también lo es de ambos y de cualquier otro inconformista, ya sabes, sputnik quiere decir camarada en ruso. Y por otro, porque, haciendo honor a esa imagen que nos viene a la mente, su ideario y su discurso, su compromiso, si me apuras, circunvalan la realidad desde una órbita que a ti y a mí (por lo menos a mí) nos cuesta trabajo seguir. No se trata de complacer, prodigarse, ni ser moderado por buscar la aprobación de los demás. Creo que, sin conocerte, puedo afirmar que tanto a ti como a mí nos preocupa que cada argumento, cada idea, cada gesto, sea siempre justo y cierto.

En fin, me consta que nos tiene aprecio, sólo que para él hay algunas cosas tan meridianamente claras, tan palmarias, que con todo su noblote corazón de oso Yogui se irrita porque otros no las veamos a la primera.

Pero de esto y de otras cosas hablaré en breve en el albatros, que, aparte, digo yo, ya va siendo hora de publicar algo nuevo.

Un fuerte abrazo y gracias por estar ahí.

Sergi Bellver dijo...

Gracias por esa opinión, Joan (¿otro exiliado a gusto en los madriles, o nuestra Elle trabaja contigo a distancia?), todo lo que he ido aprendiendo con esta bitácora (desde lo barroco en el diseño anterior, a este, más funcional y práctico para vosotros) fue a base de ensayo y error, de ir peleándome con las plantillas de Blogger. Mera curiosidad. Lo que quiero hacer ahora es meterme un poco más en este mundo, y llegar a diseñar de una manera profesional, para ayudar en mi editorial, por ejemplo, hacer proyectos para terceros y, quién sabe, ganarle un poco de tiempo a la rutina (unos cuantos euros, vaya) y poder dedicarle un poco más a la escritura (como escritor, no me veo capacitado para ganarme la vida con esos otros trabajos aledaños: los talleres -qué responsabilidad...-, las reseñas, las columnas... creo que el diseño, por un lado, y la edición, por otro, casan más con mi manera de ser y de hacer).

Para ser un Escéptico, me alegra sinceramente que conserves esa fe, del todo incrédula, por lo que te leo, pero firme, cuando tiene algo bello delante, aun entre tanta mediocridad.

Un abrazo.

Escéptico dijo...

Ah, y ojo: belleza es todo eso, Enigmática. Y los 60-90-60 también.

Escéptico dijo...

Vaya: escribí unas líneas, previas a mi último mensaje, las cuales no han debido de llegarte.

En ellas te decía, más adornado y largo, que viví en Madrid casi toda mi vida, que ahora vivo en Vic, (una ciudad cercana a Barcelona) y que desde aquí sigo uno de los cursos de nuestra Ella. Y te preguntaba que si es cierto que los editores tenéis cuernos y un cierto tufillo a azufre, como muchos comentan.

Un abrazo, pero que llegue,

Joan.

Sergi Bellver dijo...

Se me escapó esta huella, Escéptico. A veces fallan los comentarios, a veces los duendes de la red se portan mal, pero gracias de todos modos por insistir.

Yo hice el camino inverso, 22 años en Barcelona y ahora ya van a ser 12 en Madrid, con uno "sabático" entre una y otra ciudad, de trotamundos con mi ex. Capital de Osona, la conozco, la conozco, aunque hace siglos que no he estado. Cuando regrese a mi tierra, que alguna vez será, tengo que recorrerla a fondo y redescrubrirla.

¿Cuernos, azufre? Bueno, la verdad es que habrá de todo, como pasa en este mundillo de las letras, como sucede con los escritores, de los que me he encontrado ejemplos con cornamenta retorcida y barba de chivo, y otros de una humanidad y una humildad entrañables (sí, sí, a veces hasta un escritor puede ser una bellísima persona, ya ves). El caso es que mi editor jefe, por ejemplo, la verdad, tiene más de curilla amable y vivaracho que de Pedro Botero. Suerte que he tenido.

Aunque, ahora que lo dices, me duele un poco la cabeza, y este olor a huevos podridos... oh, no... pronto llevaré hasta corbata. ¡El horror!

Fins aviat.

Escéptico dijo...

Vamos acotando coincidencias. O similitudes. Yo también me he tomado algunos años sabáticos para una de las aficiones más importantes de mi vida: recorrer el mundo. Viví en México, cerca de su frontera con Guatemala, en el estado de Chiapas. Allí ayudé a mi ex-mujer en una investigación entre los indígenas de la selva Lacandona.

Cada año trato de hacerme con una porción de mundo. No concibo la vida sin viajar, como no la concibo sin escribir o sin leer.

Sí, capital de Osona. Si te decides a escaparte por aquí, me encantaría ser tu anfitrión y mostrarte esta comarca.

Una abraçada,

Joan.

Sergi Bellver dijo...

Guárdame el secreto, Escéptico, ahora que no nos "oye" nadie... pero hay dos cosas que me llenan y me llaman aún más que el escribir, que me dan la medida de una vida plena, y una de ellas es viajar. De hecho, no lo pienso mucho, porque hace demasiado tiempo que no me lanzo al camino (como a mí me gusta, sin billete de vuelta y dispuesto a que el mundo me deje huella), y aunque soy frugal y hasta austero, mi bolsillo me va a retener en Madrid durante un tiempo. Ya volaré de nuevo en cuanto pueda.

Qué lindo suena eso que has contado, esa experiencia en Chiapas, de verdad, es del tipo de cosas -riquezas- que envidio, las intransferibles.

Mira que lo escrito, escrito queda, y se te puede tomar la palabra, ¿eh? Me alegra ver que Elle tiene unos alumnos tan generosos.

Una forta abraçada.

pd: coloqué tu Laboratorio entre los letraheridos de mis enlaces, creo que es donde le corresponde.

Sergi Bellver dijo...

Aclaración (con las prisas...):

cuando he dicho "no lo pienso mucho", me ha faltado añadir porque si no, me deprimiría. Del mismo modo que no tengo casi nunca en mente el añorado mar (sea mi Mediterráneo natal u otros que también me emocionan, empezando por el Cantábrico, o el Atlántico isleño, o el Pacífico patagónico...), porque si lo hago, desde este exilio mesetario... me vuelvo loco.

Enigmática dijo...

Querido Sergi, que bueno que hayas encadenado a la vanidad en esa mazmorra, así el bichito del orgullo y la soberbi no dañarán tu cmino literario, percibo en tus letras la esencia de un poeta, escribes con el alma y el saber, porque un escritor nace y se hace, y otras veces, se hace.

Aprender mi querido Sergi, es una batalla diaria, un querer ser mejor cada día, para crecer en todos los aspectos de la vida, cada quién en su campo de acción, en su personalidad, en su ser...

Y es verdad, un mundo inalcanzable se agota ante mi silencio, y ese mundo lo creo con matices, con sombras y luz, ese mundo es la palabra...

un abracito,

Sergi Bellver dijo...

Se me pasó tu huella por un rato, Escéptica, disculpa.

Gracias por tu visión de las cosas, aunque tengo dos puntos en los que disentir amistosamente. El primero, que la vanidad y la soberbia dañan todo lo que tocan, pero trascienden lo literario y le dan de lleno a ese segundo párrafo tuyo, al camino vital en el que no podemos cejar todos los días de batallar. El segundo, que una cosa es la poética de ciertas palabras, que la contienen por sí mismas, y que anudadas las unas a las otras construyen "algo" que casi tiene entidad propia, lírica, y otra muy distinta la poesía, el ritmo, el manejo del silencio y las pausas, un arte para el que, permíteme que lo asegure después de años de intentarlo, no estoy dotado.

Eso sí, la prosa, sin obediencia debida a ninguna ortodoxia, o mi prosa, al menos, admite y pide toda la poética que sea capaz de verter desde mi sed y mi afán.

En fin, algo sí tengo de poeta, y es que de repente desvarío y digo cosas sin sentido... olvídalo.

En lo que sí que estoy del todo en desacuerdo contigo es en el diminutivo. ¿Qué clase de abrazo es un abracito?

¡Abrazo, abrazote, estrujabrazo, si es preciso! ;-)

Escéptico dijo...

Así, con la intimidad que dan las entradas antiguas, te digo: cuando necesites una dosis de mar, por si la necesitas, aquí tienes una casa. Y una mano tendida.

Y no son palabras gratuitas.

Joan.