Bitácora de Sergi Bellver: Reciclarse o morir.

16/5/07

Reciclarse o morir.

"El arte es inútil, pero el hombre
es incapaz de prescindir de lo inútil."

Eugene Ionesco



¿Puede evolucionarse eternamente? Los cambios obedecen a la supervivencia, la selectividad premia a los mejor adaptados, pero ¿quién marca la pauta ahora mismo para nuestra especie?, ¿quién condena la lentitud de la belleza y recompensa la inmediatez de la producción? Lo que ahora es una ventaja puede convertirse mañana en un handicap, y lo que otrora fue letal puede mañana salvarnos la vida. El mundo no es necesariamente mejor. Sólo “funciona” según las circunstancias actuales, acorde al medio y la plaga humana, ese absceso que, de momento, soporta el ecosistema. Del mismo modo que nadie vale lo mismo que aquello último que hizo, que lo nuevo no es siempre testimonio de lo mejor de una vida (cuantos genios malograron su obra con el último estertor abotargado en la vanidad), una sociedad no puede –la Historia humana no puede- juzgarse por el último escalón. Tal vez haya materias concretas en las que, tibiamente, comenzamos a aprobar, la democracia “teórica”, los derechos fundamentales (todavía privilegio y no condición, fuera del alcance de buena parte de nuestros semejantes), la mortandad infantil (antes democráticamente universal, hoy injustamente localizada) pero ni siquiera esos baremos son unívocos. Ecología, combustibles –años aferrados a un balde agujereado-, producción masiva de ocio anestésico y baldío. La relación de faltas, como la pereza de un inquilino indeseable, está comenzando a agrietar el edificio, a desconchar la pátina de seguridad que barniza las paredes. Simplemente somos más, pero no mejores, y las estrategias evolutivas cambian. Ya no hay que cazar a la carrera tras las presas, los animales salvajes un día serán una leyenda, la obesidad (consecuencia del sedentarismo ocioso), otro tipo génico, una involución más, etc., y por lo tanto, la competitividad, la rapidez, la efectividad (quirúrgica, ejecutora), ya no deberían ser las espuelas de la especie. Ya no hay páramo que conquistar a galope. Ya estamos todos, sentémonos, repartamos las provisiones, compartamos la cosecha, y dejemos la fusta para las espantadas del jinete alocado y sus hordas de acólitos, a ver si hay suerte, se parten la crisma en la próxima poza y dejan de armar jaleo y azuzar a las pobres bestias.
Igualmente, si mañana el planeta dijera basta, si se cerrasen las tapas del libro para siempre y cayera en manos de un dios marciano… ¿salvaría nuestra memoria por la penúltima hoja, por el epílogo reciente de Hitler, Hiroshima, el genocidio silencioso de África o la devastación desaforada a la que estamos sometiendo nuestra casa? Lo mismo sucede en el arte. ¿Quién puede decir que no estamos en decadencia, con el imperio infestado de plagas… con la virtud corrompida? Acaso nuestro cenit ya pasó, y nos vigila decepcionado desde algún lugar del pasado. ¿Quién subió un peldaño más que Mozart, Flaubert o Leonardo? Decidme, ¿quién alzó una escala de veras diferente, a la que encaramarse y señalar otra estrella en el firmamento del deseo? ¿Quién, sobre todo, armó una revolución para una causa en verdad justa y fraterna? Contádmelo, que ardo en deseos de dejar mi casa y unirme a la caravana, en pos del horizonte, de un hombre, de un arte, nuevos, sí, pero de raíces que se asienten en el telúrico fervor del corazón humano y ramas que acaricien el punto de fuga de todas las líneas que traza su inquietud.
En este instante, sólo se me ocurre apagar la luz, prender una vela, sentarme en el jergón y comenzar a meditar sobre el modo de ir desapareciendo, de hacer añicos las hieráticas estatuas que he erigido en mis peores ensoñaciones para la posteridad, y volver a la tierra como simple brizna de hierba que acaricia los pies descalzos de los nómadas. Tengo la imperiosa necesidad de traicionarme, de arrojar al fuego mi vanidad y mis quimeras, y serle útil a alguien de una buena vez. Y si no le llaman arte a lo que haga, poco importa, que eso no vendría más que a saciar la voracidad de mi soberbia, y aún podría distraerme, desatendiendo el fin último y cierto, arrobado en estériles espirales en torno a mi mugriento ombligo. Cuando lleguemos al final del camino no quiero que nadie pueda decirme que saqué demasiado provecho, que ocupé esta casa sin dejar algo a mi paso, que encajé los abrazos sin infinita gratitud y las manos sin un regalo honesto. Me gustaría, para ese día, haber logrado que nadie piense que fui listo ni erudito, ni siquiera brillante, si acaso, como mucho, un poquito limpio y sabio.

23 comentarios:

Marsu dijo...

Vale. Lamento que desees serle útil a alguien "de una buena vez"; parece que piensas que hasta ahora no lo has sido. La verdad, me suena a tema ya hablado. Y no estoy de acuerdo, pero es tu opinión.

Buen lavado de cara. Una decoración más sobria, pero manteniendo el mismo fondo: barroco puro.

Miguel Ángel Muñoz dijo...

Limpieza y sabiduría. Pides poco, amigo. Puede evolucionarse eternamente, puede revolucionarse eternamente, la eternidad es la que es fija y equívoca, confusa, y la mayoría de las veces, discreta.
Bonita estética la que me encuentro hoy en tu blog.
Abrazo.

Sergi Bellver dijo...

Mmm, tienes razón, me repito un poco, pero... útil, útil... hasta hoy, no lo bastante, o no como quisiera, querida Marsu. No con la emoción que deja la inapazable ansiedad por hacer algo, que convoca tornados, que cambia, aunque sea en una astilla clavada en la seguridad de los pasos medidos, que incomode lo bastante como para cambiar el rumbo. En fin, me sigo buscando, y escribí ese texto encendido y triste, lo admito. Encendido por las ganas de cambiar, triste por cierta conciencia de que haga lo que haga, a uno nunca lo conoce nadie del todo. Y triste por circunstancias (vocacionales y emocionales, rechazos y ausencias), pero, aún así, decidido a hacer algo, es decir, con una tristeza que colorea la tarde con cualquier pastel (o pastelazo)... pero que no le cambia a uno el boceto original. Tengo mucha guerra que dar.

Gracias por acordarte (me hizo mucha ilusión) del tercer cumpleaños del albatros, amiga, es cierto, soy un parvulitos cabezón :-P

Lo de Pàmies, en fin, es gracioso, conozco (conoces) a dos cuentistas con talento, con criterio, y uno lo ensalza y el otro lo denosta (los has leído a ambos, que te veo bien activa por la red, incansable lectora). Como dice nuestro Juan Carlos, "bueno o malo, ¿comparado con quién, con qué?". En fin, a mí una buena medida de un libro me la da el latido del lector... y si no le ha sacudido un poco el libro las pulsaciones... mal vamos.

Eso sí, te aprecio sinceramente, cuando publique mis libros te voy a firmar una dedicatoria que te vasacagá, pero... ¿barroco? ¿¡Barroco!? Si me ha quedado de lo más minimalista, hija, con su papel reciclado... su sellito... una barra lateral ahí solita... snifs...

Un estrujabrazo.

Sergi Bellver dijo...

Qué empujón siempre que te pasas por aquí, Miguel Ángel, para tomar impulso. Es cierto, pido mucho, de tan simple y diáfano pido mucho, lo pido todo, pero no creo que en ciertas cosas quepa conformarse con menos. No en las que amamos, amigo, y en eso creo que convendrás en parte conmigo.

He estado muy ocupado estas dos últimas semanas, con lo personal, con lo vocacional, con la editorial... (mucho que contar) pero vengo cargadito de ganas y rascando un poco de tiempo aquí y allá para ponerme al día. De momento, con tu Síndrome, que hay algunas cosas que aportar, a la última entrada, por ejemplo, acerca de lo virtual literario, pero eso será mañana, sin prisas. Eso, y un correo que te debo hace días.

Un abrazo meridional.

ella y su orgía dijo...

Mucho más luminoso tu hogar ahora. Te felicito por el cambio.
Con respecto a lo que pides: paciencia, y tiempo al tiempo.

Besos orgiásticos.

Juan Carlos Márquez dijo...

Huele todavía a pintura. Stop. Espero que no manche. Stop. Volvió el blogero pródigo. Amén. Stop.

Marsu dijo...

A ver, señor mío, que parece que no me explico o no me entiendes: la "forma" (el aspecto del blog), sobria y minimalista; el "fondo" (tu manera de escribir) es el de siempre. Eres un escritor complicado, creo que ya te han dicho antes que no eres "escritor de masas". A eso me refiero con el barroquismo. El blog ha quedado muy limpio, muy "limpiado". ¿¿¿¿¿Me he explicaooooo?????

Bloguero pródigo, me parto :))) A eso se le llama ser incisivo y además, acertar.

Y te digo, me muevo por la red mucho más de lo que se ve. Porque para lo que bicheo, bien poco escribo...

Sergi Bellver dijo...

Gracias, me alegra que te guste Ella. Aparte de luz, quería traerle sencillez, sobre todo. Respecto a la paciencia... todavía no me conoces mucho, pero creo que si tuvieras que apostar, ya jugarías sobre seguro si envidaras todo a que Sergi es un condenado impaciente. Es lo que hay...

posdata incomprensible para el resto: Sí, dije bien, "releer", ¿o acaso pensabas que me gusta opinar sobre un libro sin haberle dedicado el tiempo y la atención necesarias? Mira, si lo pienso, para eso sí tengo paciencia... para apreciar lo que estoy leyendo, una vez volcado en el acto (impaciente) de haber comenzado.

Joder, qué lío... pero tú me entiendes.

Besos castos, blancos, de mantel de hule, de vino barato, desapasionados (profilaxis que me ha recetado el doctor).

Sergi Bellver dijo...

No mancha, Juan Carlos, que es papel baratito STOP Lo de pródigo, ¿es porque me fui a enterrar mis talentos donde Sagasta perdió la boina y ya regresé, o porque me prodigo cuando me lanzo, malandrín? STOP A ver si pronto se soluciona todo y nos ponemos a contagiar nuestra particular hipertrofia gen(s)ética. STOP

Abrazos y cañas NON STOP

Sergi Bellver dijo...

MIL PERDONES, querida Marsu, era yo, sin duda, que estaba más espeso que el rancho de la mili.

De minorías, sí, me temo, y lo asumo, incluso aunque le limara todos los brocados a los textos, y sólo quedaran las columnas que sustentan este deseo, seguiría siendo escritor de minorías...

Besos y cabezón ahuecado para la pertinente colleja (otra vez...).

Por cierto, hablando de minorías, a ti, a los muy amigos del albatros, y a los poco amigos de lo acomodaticio, os recomiendo echar un vistazo a la fulgurante intervención de mon trés cher Ángel Zapata en Diario de Lecturas del sr. Mora.

Juan Carlos Márquez dijo...

Marsu, puede que Sergi no sea un escritor de masas, pero mi sueño es ser un masa escritor, con todos los editores rendidos a mis pies, murmurando lánguidos si bwana.

Sergi Bellver dijo...

Tú lo que quieres es ser La Masa, más exactamente, y lo de ganar pasta escribiendo no es por mercantilismo, ni una postura irónica, no, lo que pasa es que el increíble Blint, digo Hulk, no ganaba para ropa, el hombre.

De todos modos, siendo de Bilbao, ¿a qué volverse verde y rocoso, si ya te basta la bilbanía para lo que haga falta, ahivalahostiapués?

Marsu dijo...

Por mucho que limaras las esquinas a la arquitectura, las columnas seguirían siendo salomónicas...

A lo mejor Juan Carlos lo que quiere es ser El Escritor Masa, es decir, un tío supermegagordo a base de comer y comer gastándose la pasta que todos esos editores guatacas le van a soltar.... Que un bilbaíno comiendo ¡es mucho bilbaíno, digo, mucho comiendo!

Y me callo, c***, que esto es un blog, no un chat (¿no?).

Sergi Bellver dijo...

Esto es lo que entre todos queramos que sea, lo que hagamos desde ambas orillas, porque también es vuestra casa. Eso sí, ¿te parece que aún quedan piruetas, cambios, senderos que abrir en esta selva literaria o, según mi punto de vista de ayer, hemos acabado con el bosque? (ahora casi todo parece una replantación de esas, de trémulos arbolitos en fila...).

pd: me tomaré como un reto lo de las columnas... mira que me mudo a un chamizo de caña, hasta que aprenda a ser como el junco... simple, flexible e inquebrantable.

Me callo, collons.

;-P

ella y su orgía dijo...

¿Besos castos, blancos, de mantel de hule, de vino barato, desapasionados? ¿Y si cambias de doctor?
Está bien que seas paciente para según qué cosas. Yo te lo agradezco.

Besos lascivos (sólo para compensar).

A identidade do indiscernível dijo...

"Pastor de brontosaurios y domador de quimeras a tiempo parcial. Odiseo sin posibilidad de Ítaca,..."
¿Barroco? No sé… pero con todas las cuerdas, Odiseo…
;)

Marsu dijo...

Por alusiones.

Columnas salomónicas por lo complicado de la talla, no por lo rígido de la pieza. De todas formas, es sólo una impresión; tú lo has dicho: "haga lo que haga, a uno nunca lo conoce nadie del todo".

Y será por la hora, o por el día que llevo, o porque tengo la cabeza al otro lado del océano, pero ahora soy yo la que no pillo la metáfora forestal.

Un petó, Sergi, que tot vagi bé.

Sergi Bellver dijo...

Ella, necesito ese doctor como el loco su camisa de fuerza, o la leña un balde de lluvia, sino quiere arder como una tea. Estoy en una peligrosa etapa de mi vida, y por eso busco el refugio del frío, de los glaciares de Islandia, de las auroras del Círculo Polar, o los hielos de Frankenstein exiliado. Si los volcanes tuvieran médico de cabecera, les recetaría una cura de sueño. ¿A que no entiendes ni torta? Ni yo. Pero me siento seguro en mi pedacito de hielo a la deriva.


• Qué lindo que te fijaras, A identidade, Trato de contagiarme de surrealismo, aún es epidérmico, balbuceante, pero trato de subvertir la dictadura de la razón y el ego y abrirme a otras vías, abrirme de veras al otro.

Muito obrigado per nao esquecer-te do albatros... y perdona mi portugués patatero.


Marsu bonita, si supieras el cariño que te estoy tomando... me llegas hasta con el rodillo de cocina en la mano, a punto para el cachete. Lo de los árboles, nada, trataba de reconducir el tema a la entrada, a si de veras se ha dicho ya todo, a si de veras quedan caminos, etc.

Gracias de veras por la presencia.

Un petonàs al nas, amiga.

Paty dijo...

Pero mi querdio Sergi: ¿Qué más utilidad que buscar esa verdad detras de la ilusión diaria que vivimos los seres humanos? Esa ilusión sobrebia de control, de poder, de que lo sabemos y lo podemos todo... Justamente, a propósito de tu post y la cita que pones. He estado escribiendo hacerca de la cultura. De lo que es, o debería ser en realidad, lo que pensamos que es y lo que le atribuimos. No te hundas en la desesperanza, o más bien en la desesperación. La belleza, el amor, son tan verdaderos, tan naturales, tan cotidianos, que los damos por hecho; y por eso sólo somos capaces de ver lo nefastos que podemos llegar a ser. Todo es a causa del miedo. Nos da miedo ser lo que somos, quienes somos; nos da miedo ser, simplemente, porque hemos olvidado realmente lo que importa, lo que prevalece. No caigas en el juego de los verdaderos pobres (de los que manipulan a las masas y les habñan de economía, de recursos, de patriotismos, de fronteras, de orgullo, de raíces culturales), no te conviertas en su víctima. Tú tienes la sensibilidad y la inteligencia para seguir en el camino de esa búsqueda de la verdad y del sentido. No estás solo, somos muchos en el camino.

Un gran abrazo, Sergi, con todo el corazón.

Paty dijo...

Por cierto, creeme que después de Mozart muchos han subido ese peldaño: Schostakovich, Messiaen, Franck,Mahler, en fin... muchos, muchos, mi querido Sergi, hasta hoy día afortunadamente y todos los campos.

Un abrazo grande, con olor a bebé (jejeje)

Marsu dijo...

Siempre quedan caminos. Siempre quedan horizontes. Y detrás, paisajes nuevos. Mientras el mundo exista, existirán senderos desconocidos y personas que los caminarán por primera vez. O que los verán con ojos nuevos. Lo que para tí es trillado, para mis hijas es descubrimiento. Y oportunidad, y fuente de inspiración, y novedad. Y posibilidad de un nuevo planteamiento, y de un renacimiento en la visión, o en la comprensión.

Para mí, nada más cierto que "mientras haya vida, habrá esperanza". Y como la vida se renueva, se renueva la esperanza; ya verás cómo se subirán nuevos peldaños y se armarán nuevas revoluciones.

Cachetes pocos. Pero el rodillo lo uso mucho; eso sí, con fines pacíficos.

Una abraçada.

Enrique Ortiz dijo...

Qué abandonado te tengo, querido amigo, cosa que voy a solucionar, pero YA. Me encanta el nuevo diseño, lo leo más claro. Lo que cuentas, lo que escribes, lo que dices, cada día me gusta más y es así. Un abrazo muy fuerte, Sergi.

Sergi Bellver dijo...

Qué "buena onda" y cuanta razón, amigas Marsu y Paty, me parece muy cierto y muy bello que miréis el mundo a través de aquellos seres que vinieron a él desde vuestras entrañas, porque ese es el motor de todos los mundos que vendrán a través de nuestros propios sueños.

Qué alegría verte siempre regresar, Paty, no importan los intervalos. Lo mismo te digo, Enrique, no te preocupes por nada, lo que me importa es que siempre que regresas noto de veras el afecto y la atención. Si ya leíste mi largo comentario en el Síndrome de nuestro Miguel Ángel, entenderás que soy el primero que tiene que ponerse al día con vuestros espacios.

Por cierto, navegantes, los que bogáis cerca de la ínsula Barataria de los madriles, este próximo viernes hay "sarao" literario y "bloguero". Dejadme que cuelgue un arrebato que he tenido esta tarde escuchando Diálogos 3 del bueno de Ramón Trecet en Radio 3, y el domingo o el lunes os cuento de qué va la "vaina".

Un abrazo a todos.

pd: y a los anónimos pudorosos que me siguen escribiendo al correo, para mí también sóis parte de todo esto.