Bitácora de Sergi Bellver: Escritura replicante.

18/5/07

Escritura replicante.

"No hay nada peor que sentir picor y no poder rascarse, ¿eh?"
Leon, Blade Runner


15:22

El tipo es como un galápago que se agita boca arriba, sacude la cabeza buscando un punto de referencia, y mientras bate sin concierto sus extremidades, a través del aire viciado de la habitación percibe cómo se va acercando poco a poco la espesa humedad del techo. Es como un hundimiento panza arriba, el peso del caparazón le va empujando contra el yeso blando de ahí arriba, como si fuera el lecho de un océano lácteo, agrio, caduco.

El tipo quisiera zafarse de su armadura, soltar lastre y elevarse por encima de los vértices de la habitación, hundirse más allá del fondo al que van a posarse todos los pecios que hacen aguas en su mente, pero los apéndices que apenas sacuden las esquinas de su cuerpo no alcanzan a ser aletas, ni remos, ni siquiera palabras que poder arrojar por la borda para soltar lastre.

La tarde, lenta y pesada, se convierte en un oleaje sin espuma, denso, cenagoso, que va engullendo la poca lucidez que aún flota en los ojos del tipo, acuosos y rasgados, pulidos por el tiempo, con el brillo nebuloso que resbala en los de un enorme galápago, uno tan longevo que guarda en su memoria rostros y paisajes ya extintos para el resto del mundo. La tarde le va embotando con su lengua oscura, le va tupiendo las oquedades del cuerpo, los respiraderos del alma, y en ese abrazo gelatinoso se reblandecen la carne, los huesos y el deseo.

Al tipo, sobre todo, le parece una broma pesada naufragar panza arriba, hundirse hacia el techo del océano, emborronarse como la tinta en papel mojado, y que la tarde le vaya limando las manos, gastándole los labios, derritiéndole la percepción, justo ahora que alguien abrió la puerta y recién entró con olor de jazmín y fruta, de madera seca y libro nuevo. Y en ese momento sólo recuerda a otro tipo, extraño y acorralado como él, señalado con el dedo y proscrito, uno que cree recordar haber visto alguna vez en una película, tal vez, todo es tan confuso ya. Apenas recuerda un tipo asustado que se revuelve, al que le preguntaban por un galápago agonizante, un tipo duro que se levanta y dice ¿mi madre? voy a hablarle de mi madre, y le descerraja un tiro en las tripas al interrogador. Y un sillón de oficina rebota a cámara lenta contra las paredes, como una bola de billar que falló la carambola.

El tipo que ahora naufraga del revés apenas consigue atrapar un rastro del olor a jazmín y fruta, y se aferra a él, mientras olvida ya el nombre de las cosas, el tacto de la madera o el papel, mientras termina por hundirse en el yeso lechoso de la tarde, y maldice los muñones que ya ni siente, y lamenta no tener un dedo con el que apretar el gatillo y borrar del mapa al bastardo que le atosiga, y al que se ahoga con él.

15:49

29 comentarios:

Marsu dijo...

¿Ves, Sergi?

La diferencia entre que algo llegue o no llegue: después de leerte me ha entrado tanto agobio que hasta he tenido que abrir la ventana. Y se me ha llenado el cuarto de boloncios de polen, manda narices. Pero volviendo al turrón: yo puedo leer un texto y decir pfff, o aishh, o puaj, o mecachis en los moros, o secarme los lagrimones, o puedo leer un texto y terminarlo como lo empecé. Con los tuyos, siempre digo algo (hoy, en concreto, aishh y tirón del cuello de la camiseta). Con el hipermencionado Limón, cerré el libro y no sentí nada.

Anónimo dijo...

Si pretendes haber escrito eso en media hora (si es que hemos de hacer caso a esos números que abren y cierran el escrito), eres un verdadero cabronazo.

Porque es un texto co-jo-nu-do.

Marsu dijo...

Por cierto, un chivatazo por si no lo viste, que sé que te gusta, es el sábado próximo. http://josezinc.blogspot.com/2007/05/mrzinc-en-concierto.html

MaleNa dijo...

Sentí una extraña sensación de vacío, al leerte.
El tipo, ese hombre negro, bastardo de la noche, se desangra.

Te abrazo.




1. Inmensa data de Blade.

A identidade do indiscernível dijo...

¿Para olvidarse del albatroz? ¡Difícil! Mi pájaro del favorito, tan lépido y certeiro en su vuelo que hiende el aire y ventila el alma, exactamente cuando es así, velado para el mar…

ella y su orgía dijo...

Espero que al tipo en cuestión no le hayan implantado el recuerdo de ese olor a jazmín y fruta los esbirros de la Tyrell.

Besos de replicante.

José C. dijo...

Hay una cosa que no me gusta demasiado en lo que haces y otra que me fascina. La primera es eso de hacer la casa por el tejado. No deberías teorizar tanto sobre "la literatura" y sí concentrarte más en ir haciendo poco a poco. Tú escribe lo que necesites, lo que te salga, que si es honesto y tienes las metas que sean en mente, ya se notará, ya se verá en el texto, sin más. Te exiges demasiado a ti mismo.

La que me fascina tiene que ver con ese caudal de energía inagotable que desprendes, que se te nota, reinventando, intentándolo, buscando, queriendo. Aunque a veces estés de mejor o peor humor, se te ven siempre las ganas de hacer cosas. Consérvalas, que el mudo anda escaso de emprendedores. Te he visto de reojo, por cierto, comentando en algunos otros blogs literarios, como el Diario de lecturas, y me ha divertido tu manera de colarle un tímido gol al anfitrión. Yo no suelo participar en esos foros porque me abruman un poco, me da no sé qué comentar en sitios con tan, pero tan serios.

Me ha gustado mucho el nuevo diseño, se me hace muy cómodo utilizarlo, y aunque ahora es mucho más austero, me sigue parciendo original. Lo del sello y el tampón con la fecha es un punto, eres un crack. Sólo lamento que ya no esté aquello de las frases tuyas y de otros blogs.

Y en cuanto a la escritura replicante, me ha parecido una especie de cocktail entre la metamorfosis kafkiana y los moribundos de Quiroga, una cosa, como dice Marsu, agobiante. El Leon de la película tenía miedo, estaba rabioso, porque se le escapaba la vida y no tenía tiempo de vivirla. Hay algo de eso en tu texto, como lamento por lo perdido y cierto odio por no sé qué ni quién. Por cierto, no entiendo mucho las últimas palabras ¿se ahoga el otro con él?

Un fuerte abrazo, señor escritor-editor (anda que ya te vale con lo de la licantopía e invisibilidad comparadas, loco).

Marcelo on tour dijo...

Estimado Sergi:

No pude pasarme por tu sitio en un tiempo, pero me he encontrado una sorpresa. Elegantísima la nueva versión de las alas de albatros, casi se puede oler el papel. La belleza tiene más fuerza desde la sencillez y, como ya te han dicho, a mí también me resulta más práctica y rápida.

También me parece que te sienta bien lo breve al escribir, aunque no puedas evitar tu vena casi equilibrista con las palabras, pero supongo que es tu sello. Qué bueno que trates de mantenerlo sin hacer cosas muy extensas, como en esta escena que has hecho. No sé si llamarla cuento, fotograma, o qué has querido hacer, pero a pesar de algunos pequeños defectos de forma, me gustó. A mí me ha parecido que a quien más ganas tenía el tipo de borrar del mapa, era a sí mismo, en el fondo.

Veo que estás leyendo a mi compatriota y admirado Bolaño, seguro que lo disfrutas, es uno de mis autores imprescindibles, aunque se meta a su modo con nuestro amado Pablo.

El viernes o el sábado vuelvo a pasar por Madrid, si te viene bien, podríamos hablar de todo esto en algún antro, comentar las peores jugadas de algunos huevones que se llaman a sí mismos "escritores", celebrar los buenos libros que nos han llegado, admirar a las mujeres hermosas y amables de la noche madrileña, y arreglar un poco este mundo puto, si se da.

Te mando un fuerte abrazo de compadre y, ya en el correo, los archivos con esa iniciativa chilena que te comenté, y lo de mi blog (aún no lo tengo decidido).

marina dijo...

Me gusta que la tinta de las palabras se metamorfosee en sensaciones físicas...
Me siento como los niños después de zamparse su plato preferido, lamiendo ya la nada y diciendo "más, más..".
Una abraçada!

Zoe dijo...

Patidifusa me he quedado! Siempre que vuelvo (en domingo, eso es sagrado...) a tus alas me encuentro algo que me deja con la boca abierta. Y hoy han sido dos, una, ese nuevo look, tan, digamos, minimalista, sobre todo comparado con el anterior (yo también echaré de menos algunas cosas, como lo de las citas o el librito antiguo de los post, que me encantaba). Y la otra tu manera de escribir que, si me lo permites, a mí personalmente me gusta mucho más (aún) cuando te pones a hacer literatura, ficción, a reinterpretar tu mundo, o el mundo. Será que prefiero que me digan las cosas con un relato que con un ensayo, no sé, es como que me dejan descubrirlas a mí misma y no me las dan hechas.


Oye, déjame ser cotilla, ¿las musas de tus fotos son sólo musas o...? Y por cierto, ese castillo, lo del sello, y el papel, está chulísimo. Parece una carta vieja de esas que atesoran mil historias.

Ya nos contarás qué tal te está yendo en la editorial, qué proyectos te traes entre manos, y sobre todo, qué libros tenéis, para echarte una manita! :-P

Un besazo, sol.

Raquel dijo...

Querido Sergi:

Me alegra tu regreso. Me ha gustado mucho la nueva cara del albatros y tu relato me ha encantado.

No sabes lo que admiro tus ganas de hacer cosas y la ilusión que transmites cuando hablas de tus proyectos.

Un beso enorme,
Raquel

Sergi Bellver dijo...

Creo, amiga Marsu, que no se le puede hacer a una obra una crítica (cítrica, en este caso) más demoledora. Hay libros que demuestran el oficio y las tablas de un escritor, y aún así, siguen careciendo de la impronta y la garra (parezco el Morenín, wow-wo-wow, pero es así) de un autor. Los hubo que ya al final de su carrera (ahora mismo se me ocurre mi queridísimo Cortázar) hicieron recuento de los mayores tesoros cosechados en su vocación, y siempre contaron con aquellas cartas de lectores enfervorizados, con aquella emoción revivida en otros, como mejor y más cierta medida de su “éxito”. Creo que me falta un mundo por aprender, pero esa asignatura ya la tengo aprobada: sé que es en el lector donde se ha de buscar el premio a la tarea del escritor, todo lo demás es accesorio. Eso me servirá para despachar con un mohín desdeñoso todos los reveses y negativas que me depare “la institución literaria” de aquí en adelante.

Sin calavera en la mano, pero llegar o no llegar, he aquí la cuestión.

Estrujabrazo.

Pd: Siento lo del polen, por si los mocos. Y gracias por el chivatazo del amiguete Zinc, a ver si los saraos literarios (¿te vienes al del viernes?) de este fin de semana me dejan ir.

Sergi Bellver dijo...

Me da que soy la bitácora con más anónimos “positivos” del planeta, porque lo usual es que vengan para ensuciar la casa a escondidas, en plan cobarde, así que gracias, Anónimo, por tu vehemente pero apasionado cumplido. No creo que sea nada meritorio, ni riguroso, haber escrito algo en media hora, la literatura demanda también trabajo y dedicación, pero es que esto es una bitácora y si no cuelgo en este espacio esos arrebatos que de vez en cuando me cogen, ¿dónde iban a tener hueco? Puedo estar un mes (o lo que se tercie) hasta dar por terminado un cuento, como en efecto me está sucediendo, pero si con todo lo que escribo en privado no me permitiera de vez en cuando estas licencias públicas e impúdicas, no tendría sentido mantener desplegadas las Alas de Albatros.

Sergi Bellver dijo...

Desde luego, querida MaLeNa, mi entrañable haiku encendido, además de la hemorragia y el vacío, lo que más le iba gastando a ese tipo era la ausencia y el aire viciado a su alrededor, sin poder extender sus manos hasta el jazmín y la fruta, sin poder escapar de su blanda prisión de distancia, de su celda de cordura.

Un abrazo, siempre, por encima de los mapas, compañerita del alba (tros, q’il y a tros de choses a dir… -mon Dieu, qué espanto de francés…).

Sergi Bellver dijo...

Me encanta esa suave distorsión que tiene el castellano entre tus dedos, A identidade, porque aunque a veces deje alguna palabra más propia do indiscernível, parecen nombres de lugares míticos o neologismos surrealistas. Y además le pongo en mi imaginación el acento brasilero, la saudade portuguesa, y siempre que comentas es como un poco de brisa carioca, de guitarrita de Toquinho y paseo descalzo.

Eu não falo portugués, ainda, mais vou falar um dia, vou falar…

Beijinhos, garota

Sergi Bellver dijo...

Ella y su orgía parecen a menudo la deriva solitaria de una replicante en la ciudad, de un corazón nómada buscando su estepa en la noche, huyendo de las almas sedentarias de los humanos más grises. Me pregunto si Ella no es una replicante que, como Rachel, trabajó para la Tyrrell y aprendió la ciencia de implantar recuerdos, y va literaturizando el mundo -y su vida, sobre todo su vida- a cada paso, exprimiendo cada gota, por si le llega inesperadamente un día su fecha de caducidad. El tipo del relato, tiene más de Deckard que de Leon, lo que sucede es que ya comienza a dudar de si es él mismo humano o replicante, porque el jazmín y la fruta, y la mujer ¿soñada, recordada, dibujada, presentida? que los lleva en la piel, empiezan a parecer en efecto el mero señuelo de un implante…

Abrazo correligionario.

Sergi Bellver dijo...

Siempre tan generoso cuando vienes, José C., volcando esa actitud constructiva y leal de quien te sanciona o celebra para bien común. Algo de razón llevas, y algo empiezo a cansarme yo mismo de las espirales que uno traza en torno a lo literario, a este mar insondable de las letras, sin navegarlo del todo, pero es que hay veces en que uno se solivianta y le pueden las ganas de gritar. Pero empiezo a cansarme, de veras, porque veo que, sobre todo, no tiene arreglo. Las letras van a estar siempre plagadas de arribistas e impostores, de zancarrones y fariseos. Podridas de comercio. De modo que lo mejor que puede hacer uno es precisamente eso: hacer, hacer y hacer, sin hablar tanto. Decir con el texto y hablar menos sobre el sexo, de los ángeles, caídos.

Lo de exigirme mucho a mí mismo, por otro lado, no me parece mala cosa, sino higiene. Y gracias por notarme la ilusión, supongo que cuando la imprimes en cada cosa, acaba saliendo a la luz, por fuerza. En cuanto a ese “gol” que crees ver, bueno, lo único sobre lo que quise ironizar fue el tema de la lógica y la pasión, si te refieres a eso. Vicente Luís Mora sabe demasiado de libros y literaturas, como para que yo pueda darle ni media lección, pero sí me parece que quien tiene un pie en lo “alternativo” y otro en lo institucionalizado (columnas, reseñas y presencia en los medios) no puede más que acogerse a la lógica para solventar la papeleta de “apoyar” un texto tan comprometido y comprometedor como el que ha publicado Ángel Zapata en el Diario de lecturas de VLM (a pesar del "nivel", os recomiendo a todos el debate).

Gracias por las inmerecidísimas y abismales comparaciones con la cucaracha y los cuentos de locura, de amor y de muerte (supongo que te refieres a un par de ese volumen). Más que lamento por lo perdido y odio, lo que traté de reflejar en el texto es rabia, rabia agotada y sin fuerzas, no tanto por lo perdido como por la oportunidad que el destino le escatima al tipo, por ese picor del alma que el cuerpo y las circunstancias le impiden rascarse. La última frase, por cierto (¿es lícito explicar estas cosas os e pierde la gracia?), es la de quien quiere llevarse por delante a los que le fastidian y juzgan, y quitarse de en medio a sí mismo, de cierto hastío con el propio ego y sus cuitas. Algo así, supongo…

Un abrazo enorme, compañero.

Sergi Bellver dijo...

Qué alegría que te pases por Madrid, Marcelo, y de vez en cuando por el albatros, por supuesto. Sobre esto, agradecerte también la buena acogida (espera, acabo de caer en que por mucho que te hayas “españolizado” en el castellano, como me dices a veces, “acogida” le sigue sonando raro a alguien del Cono Sur…), quiero decir, opinión que te merece el reciclado que le he hecho a la página. Si os resulta más útil así, es lo mejor que podía hacer con ella.

Sobre la escritura, la verdad es que te agradezco siempre las puntillas (yo también creo que hay defectos de forma en el texto, pero esta vez se “excusan”, si me lo permites, por la inmediatez). Y como verás en lo que le acabo de decir al compañero José C., has acertado bastante en tu parecer, sobre el tipo del fotograma (me gusta eso), del daguerrotipo, casi.

Creo que Bolaño, grandísimo Bolaño, lo que hacía con Neruda, era matar al padre, en realidad, porque aunque muchos pensemos que Huidobro o Mistral son tanto como el de Isla Negra, Pablo es el Júpiter de la cosmogonía chilena, un Saturno que devora a sus hijos, pero en lo caníbal se entrega, y les deja en herencia su propia carne. Si yo fuera chileno, con concebiría otro ruido de fondo al escribir.

El viernes hay un evento en Madrid que tal vez, bueno, espera, que no te debes perder (mejor así). La presentación de un libro encendido y orgiástico, dentro de unas horas (ahora me toca trabajar un poco) colgaré una entrada sobre el tema. Sería genial vernos allí, contagiarte la lectura de ese libro, y que te vinieras después a poner patas arriba el mundo, entre cañas. Eso sí, lo de las mujeres amables, chico, hay de todo, amables-amables (o sea, dignas de ser amadas) y pedorras y vacaburras engreídas, como en todo. Pero imagino que, como forastero, aún idealizas un poquito la noche madrileña (que por cierto quiero y vivo).

Lo del diseño de tu bitácora, si quieres, ya lo tengo casi terminado, a ver si te gusta (como ahora te rajes te afeito el ****, que lo sepas).

Un abrazo patagónico.

Sergi Bellver dijo...

Marcelo, disculpa la errata, era "no concebiría".

Glups.

Sergi Bellver dijo...

Metamorfosis otra vez, estimada Marina (en el sentido catalán y no formal del término). Me gusta que mis palabras muevan hilos, rasguen trastes y le hablen a cada guitarra desde el fondo de su caja. De hecho, es lo que siempre persigo, de modo que gracias por hacérmelo saber.
Te prometo que cuando acabe mi libro de relatos, quedarás, por lo menos, satisfecha, culinariamente hablando.

Una abraçada i un petonàs al nas!

Pd: te paso un enlace que vi en la prensa del corazón literario (el Qué Leer, vamos), pero que, por si no lo conoces, igual te interesa: Llibres ebrencs, que como es natural, promociona literaturas que se hacen en las comarcas ribereñas del río querido.

Sergi Bellver dijo...

Amiga Zoe, ¿no serás un clon o un troll (no te estoy llamando cardo, que no sé, igual eres Natalie Portman o Vassili Sekouras –una profesora de fitness griega que no conoce ni Dios, aunque sea una diosa- y yo sin saberlo, es que la terminología internauta reza así de boba) de varios comentaristas? Lo digo porque a menudo pareces ponerte de acuerdo (o ellos contigo) para resaltar las mismas cosas y venir con la misma generosidad. En fin, no sé si merezco tanta atención por la poca gente que me visita, pero desde luego, prefiero esa ecuación que no la contraria, en este caso el orden de los factores sí altera el producto. Mucha visita y poca atención, como pasa alguna vez en las bitácoras más concurridas, sería decepcionante para mí.

Esto de que vengas siempre en domingo tiene algo de liturgia… Bueno, como acabo de sermonearle a otro feligrés (déjame que siga la coña parroquial), ya me he dado cuenta de lo cansino que es a veces el misal de la Santa Institución Literaria y otros misterios de fe (déjate, cepillos y haciendas, nada más que ruido de monedas, bolsas de Judas). De modo que me voy a preocupar más de hacer, de crear, que de trastear con la teoría. Además, hay vicarios que lo hacen con mas rigor y preparación que este diácono borrachín. Qué le vamos a hacer, yo prefiero el pecado, el moscatel en porrón y las mujeres.

Me gustó eso de “descubrir tú misma”, de no dar las cosas mascadas, ni recibirlas. Es el tipo de lector que prefiero. Pero no tan cotilla, leñe, que siempre me tiras de la chaqueta. Aquí son musas, me hacen escribir, y nada más, no quieras saber tanto… Lo de la editorial, mira, no sé por qué, pero de momento prefiero no decir nada, me da como cierto reparo, o tengo la sensación de que es más serio dejar lo personal-pasional-literario para el albatros, y lo que es laboral-pasional-literario (dije bien, a una labor como esta hay que echarle también pasión) para el trabajo. Tal vez en privado sí os lo comente, en eso no hay problema.

Un beso de curilla en la frente.

Sergi Bellver dijo...

Bienhallada Raquel, te agradezco que, con la concisión no se piersa un ápice del afecto, y me transmitas las mismas buenas vibraciones. Para provocar un poco de belleza, o cuestionar alguna cosa, o mover, aunque sea, alguna pieza de sitio, escribo, así que vosotros, con vuestro aliento, no sois otra cosa que, como digo a veces, viento de popa en mis velas. Eso es parte de lo que mantiene la ilusión que comentas, otros tripulantes de este barco son la pasión ineludible, la obstinación a veces… todos esos remeros que se agitan en las sentinas. Al vigía, la intuición, y al timonel, los tengo en la academia aún, aprendiendo…

Un abrazo estrujahuesos.

Sergi Bellver dijo...

PARA TOD@S: dejadme que trabaje un poco, hasta las 14h, más o menos, y luego vendré con los detalles de la presentación de un libro que, este sí, y no como el omnipresente limón (del que hablé -dos frases, bien es cierto- con prisas, tras un leve barniz), me he leído a conciencia y con entrañas, por lo que os lo puedo recomendar sin titubeos.

A Zoe y José C.: Qué bien que os haya gustado el albatros reciclado, la verdad es que ya me cansaba un poco el barroquismo excesivo del anterior, y prefiero que la gente pueda pasear cómodamente por esta casa. De todos modos, he aprendido mucho gracias a todas las cosas que ensayé con aquel diseño. Lo de las secciones desaparecidas, que por eso os hablo a los dos ahora, bueno, si quería hacer una nueva versión sencilla y clara, no podía cargarla otra vez de contenidos pero, ahora que lo pienso, podría hacer una entrada (como hice con lo de los enlaces) expresamente para recoger aquellas frases de “Me dicen que dije” y “De otros blogs”, ¿qué os parece?

A identidade do indiscernível dijo...

me gusta ese "lugares míticos o neologismos", pero es suave distorsión, solamente.

Um dia aprendo seu idioma!

beijinhos, garoto.

José C. dijo...

Perdona que no regresara ayer como te dije, Sergi, pero me fue imposible. Sólo quería añadir alguna apostilla, y hacerlo aquí, que es donde toca. Desde luego, mi intención, como notas, es constructiva, sobre todo cuando te señalo algo que me gusta menos o considero un error, porque creo que merece la pena, y tienes las aptitudes, y la actitud necesaria, para llegar a ser un buen escritor. Como veo que valoras lo que te podamos decir los que sólo somos lectores, por eso me lanzo a comentarte, y me alegra que no te moleste y sepas ver la motivación real. Con lo de exigirte demasiado a ti mismo me refería a que no quieras abarcar la realidad completa de lo literario, que vayas construyendo poco a poco tu propia voz, y no tanto al trabajo en sí, que estoy seguro que pondrás toda la carne en el asador, y en eso sí, en la tarea de escribir, ahí hay que ser exigente con uno mismo, como lo debería ser cualquier otro con su trabajo, para dar lo mejor de sí mismo. Haciéndolo así, creo que la literatura sí tiene arreglo, ahí no te doy la razón. Si los nuevos escritores trabajan duro y tratan de ser honestos, sí tiene arreglo, estoy convencido.

Ya lo has dicho, lo importante es hacer, ponerse a escribir y que sea en esa labor donde cada uno encuentre todo aquello que quieras decir, y algo más, claro, que siempre cada lector le añade algo de su cosecha al libro, con su interpretación. De hecho creo que los mejores libros suscitan eso, ¿no crees? Que cada lector lo interprete según su propio universo personal.

Lo del gol en el Diario de lecturas no es que crea verlo, es que me lo has confirmado absolutamente con lo que me has respondido. Sigo el debate desde la sombra, aunque echo de menos que las opiniones contrarias (o disidentes al menos) al texto de Zapata se sustenten con más rigor, la verdad, pero me parece muy interesante. En una cosa concreta sí estoy de acuerdo con algo que dijo uno de los comentaristas, Constantino, y es que si se critica o denuncia algo, es para ponerle nombres y apellidos. No digo que sea el caso ni la intención de ese texto concreto de Zapata, hablo más bien en general, porque a veces en los suplementos, o en los medios, se dice lo mal que están las cosas, lo infame que es esto o lo otro, pero no se le pone apellido al culpable. Lo digo para que los lectores que podemos caer en el engaño estemos prevenidos y evitemos seguir bailándole el agua, sin saberlo, a los impostores.

Algo sí que me intimidan esos foros, para qué te voy a engañar, teme uno intervenir y que por ser un simple lector que no conoce el mundo literario desde dentro, no se le tenga en consideración. De todos modos, creo que habría que quedarse con lo que dice una comentarista al final, según acabo de leer, y que va acorde con lo que trato siempre de decir: a la literatura hay que defenderla y construirla con la escritura, con las obras, con buenos libros. Las discusiones elevadas están bien para algún ateneo, pero el efecto real sobre los libros, y los lectores que no nos conformamos con cualquier cosa, sólo llega por los libros mismos, y los escritores que tampoco se conforman.

Para terminar (siento si te robo demasiado tiempo, sé que ahora no te sobra), es verdad que los poemas o los cuentos no deberían de explicarse a posteriori, pero sea como fuere, te agradezco la aclaración. Debe ser que lo has dejado deliberadamente así, confuso, para que cada uno ate sus cabos.

Por lo que nos preguntas a Zoe y a mí, personalmente creo que ya que has inaugurado una nueva etapa en el albatros, está todo bien así, no hace falta que recuperes nada de la anterior. Creo que somos unos cuantos los que conservamos aquellas frases en la memoria.

A ver si hay pronto otra ocasión para poder conversar en vivo. Que lo paséis en grande mañana en la presentación.

Un fuerte abrazo, amigo Sergi.

Anónimo dijo...

Interesante texto. Un poco confuso en la manera de trabajarlo, pero no sé si forma parte de la incomodidad o la humedad que se respira en el ambiente en el que se ahoga ese galápago. Regresaré por estos pagos.

IF

Sergi Bellver dijo...

Sólo me defiendo con un puñado de palabras en portugués, A identidade, pero los idiomas son una de mis pasiones, y si no en este tiempo, espero en el futuro atreverme a estudiar en serio dos más, latinos en este caso, y no son otros que el portugués y el italiano. Poco pragmático, dirá alguno, pero es que, sencillamente, me cautivan.

Beijos do albatros louco.

Sergi Bellver dijo...

Lo que más me está gustando de tus intervenciones, José C., absolutamente impagables para cualquier anfitrión de una bitácora, y aparte de la atención prestada (algo tan básico pero no tan frecuente), es que no son palmaditas en la espalda, que son sinceras y, te lo aseguro, desde luego, útiles.

No sé a quién le dije esto mismo el otro día, creo que a uno de los escritores que han publicado en la editorial en la que estoy trabajando (la que me tiene un poco apartado del albatros, de momento), sí, ya me acuerdo, se lo dije a un cuentista, pero el caso es que no quiero ser tan necio como para esperar a hacerme viejo y darme cuenta entonces de que lo único que importó de veras fue lo que lograron mis letras mover en los lectores.

Cortázar siempre lo supo, yo procuro tenerlo siempre presente, algunos escritores con ínfulas parecen no recordarlo nunca, sólo pendientes de la crítica, las ventas y los puñeteros premios.

Me alegra que sigas teniendo fe en la literatura, que la tenga un escritor que empieza me parece casi obligatorio, pero que la conserve un lector se me antoja un pequeño milagro.

Comentas muchas cosas, creo que será mejor encontrar otro rato para escribirte un correo, pero de nuevo y siempre, gracias por tu tiempo, puedes abusar del mío cuanto quieras (siempre que tengas paciencia para esperar las respuestas, que no caen cuando quiero, sino cuando me dejan).

Abrazo talla XXL.

Sergi Bellver dijo...

Y serás bienvenido, o bienvenida, IF (ahora no sé si eres anónimo-anónimo, firmas con el poema de Kipling -como condicionando tu regreso-, o son tus iniciales...).

El texto, en efecto, requeriría mucho trabajo, al fin y al cabo está escrito con ganas pero sin tiempo, por eso cabe en una bitácora, pero jamás en papel, sin el rigor de corregirlo flaubertinamente hasta la saciedad. Ojalá tuvieras toda la razón en tu segundo supuesto, pero me temo que los aciertos y errores van a partes iguales.

Un saludo.