Bitácora de Sergi Bellver: Todavía.

21/3/07

Todavía.

“Cuando la idea ha sido transmitida,
poco importan las palabras
que le han servido de escolta”

Zhuangzi


Le ruego al lector amable que no se fije en la palabra. Le pido al lector severo que no se fije en la palabra. Le diría al juez de las palabras que, fíjese, me importa un bledo lo que dicte su señoría, si no se deja los prejuicios en casa. Invito a todo el mundo a que obvie la dotación de la escolta y repare tan sólo en el afán con el que avanza. Bajo mi mando, a menudo las palabras son reclutas, la instrucción poco rigurosa, el arsenal no alcanza y la estrategia yerra, pero estas fuerzas amadas jamás permitirían que cayera la bandera, ni se harían mercenarias, porque creen en la causa, aunque a veces no tengan demasiado claro de qué va, a qué les mueve, cuál es la meta de su empeño, pero creen, desde lo más hondo de sus entrañas, y esa fe les hace avanzar. Ahora no son más que una desbandada de fusileros asustados que gritan en cada escaramuza, para conjurar el miedo. Pero tal vez alguna oscura tarde de sudor y nubarrones, maldiciendo la bazofia del rancho en las trincheras, o quizá perdidos en mitad del campo de batalla, disparando a ciegas a la bruma para alcanzarle a cualquier ruido, de repente, por un súbito resplandor de morteros a lo lejos, y una brecha de metralla en la sien, los reclutas sean por fin soldados, los mozos se hagan hombres, y cobren conciencia de su misión, como si fuera algo antiguo e inaplazable que clamara desde sí mismos, y la cumplan sin heroísmos, sin bravatas, pero con la invencible voluntad del deseo.

.........


De antemano y por si acaso, haya hecho mella en mí a sabiendas o espere latente en cualquier recoveco de mi inconsciente para salir a la luz, abjuro de toda idea que mutile o parcele el mundo, pues no es más que un torpe sucedáneo de la verdad. Todas las ideas que fraccionaron la realidad y restaron al adversario de la ecuación, fueron (y serán siempre) operaciones fallidas. La naturaleza es una eterna suma y media aritmética de sus potencias, y lo más que llega a suprimir es una versión de sí misma por otra nueva, que la afirma, y en la que el agente que prevalece ocupa el mismo nicho vital que el anterior. Lo que se pierde es aire, el estertor de un nombre pronunciado y olvidado en el fragor de la vida, como se disipará el eco de nuestras disputas el día que los insectos reclamen la Tierra. Que el hombre se considere parejo o dueño de esa misma matriz que le contiene, y se crea a salvo de la imparable inercia de las cosas, es sólo una más de sus absurdas tretas, como haberse inventado un Padre, mil veces putativo, mil veces muerto, mil veces vuelto, que le diera permiso para jugar en su patio.
No, no puede condenarse una idea por el mal uso que el hombre haya hecho de ella. Un cuchillo afilado no tiene la culpa de ser usado para degollar al prójimo, ni el mérito de rebanar en finas lonchas un asado, pero posee la cualidad para ambas acciones, y sólo la mano del hombre decide, y a veces un cuchillo afilado es lo único que separa la vida de la muerte, si nos hundimos a plomo en el océano, atrapados por la soga del ancla en el tobillo. Hacen falta cuchillos afilados, hay que forjarlos con urgencia, pero imaginando una manera nueva de empuñarlos, para que una idea sin doblez sea la que esgrima el mango, y no la brutalidad de los instintos. En aras de la siempre perversa pureza se han quemado libros, hasta oscurecer el cielo y la razón humana con el combustible de su libertad, talada por el miedo leñador. En el prolífico nombre de Dios se ha masacrado a inocentes y se han barrido voces en todas las latitudes. Arrancados de sus madres, se han ensartado bebés en las bayonetas o los sables de turbas que empuñaban un libro rojo o una cruz con la misma ceguera. El Sanedrín de sus abuelos y la Inquisición de sus nietos le hubieran parecido al nazareno la misma letra muerta. El assassin que se inmola y el mártir que aniquila hubieran avergonzado por igual al espíritu pacífico del buen sufí. Creo (quiero creer) que Marx abominaría tanto del gulag como de la idolatría al líder. Por la omnipotencia del nuevo dios, cuyo nombre viene marcado como un triple seis en papel moneda, se manipula, se miente, se bombardea, se invade y, sobre todo, se rentabiliza, lanzando aleluyas a la Santísima Trinidad del Padre Dólar, el Hijo Mercado y el Rédito Santo. “¡Huid! ¡Huid sin demora!”, debiera haberle gritado alguien a todos los inocentes de la Historia que estaban a punto de ser “salvados” por forasteros iluminados.
Sí, sí existen ideas perversas desde la raíz, que sólo pueden producir holocausto y miseria moral, como el fascismo y todos sus remedos, enmascarados en la dialéctica del eterno eufemismo, empezando por el ultraliberalismo. Decir que una idea es estéril por el resultado que haya producido en la Historia, es como aseverar que la construcción de un automóvil es imposible, después de haberle dejado las tentativas a un alfarero o a un notario. Pero defender hasta la extenuación la fecundidad de ese mismo fin, delegando sus fallas sólo en el embrutecimiento del hombre, puede ser tan peligroso como justificar cualquiera de los medios que las generaciones futuras maquinen para su consecución. Tal vez las ideas que sucesivamente hemos ido ensayando, heredando, repudiando y rescatando con el tiempo no fueran todas mala cosa en su origen. Pero del mismo modo que sí existieron ideas malignas (las excluyentes) que supieron aprovechar carencias y rencores para imponer su yugo, como hizo el nacionalsocialismo en la deprimida y castigada Alemania posterior a Versalles, debe aguardar en alguna parte, cubierta de polvo y olvido, o tal vez agazapada en la semilla ignorada de un hijo que está por venir, una idea que albergue en su fuero un principio tan benigno y cierto, tan lúcido e incontestable, que la ruindad de los hombres mediocres no sea capaz de adulterarlo.
No me importa que no fueran tan pobres ni tan hueras las ideas con las que la humanidad no ha sido capaz de asegurar su dignidad (la dignidad de todos, o nunca será completa la de nadie) hasta hoy, pero no me valen, porque si esa mediocridad de los hombres fue capaz de pervertirlas, es que no eran lo bastante sólidas ni diáfanas, acotadas por la cierta necesidad de su tiempo y su lugar. Las mejores sirvieron para no conformarse con lo recibido, que no es poco, pero aún está por llegar el fogonazo que nos desvele a todos de esta somnolienta conformidad con el devenir de los días. O a lo mejor es que siempre serán más los mediocres que los justos, y cualquier idea, por honda y luminosa que sea, acabará adulterada por la codicia y la burocracia de los que se enquistan con el mismo celo en un sistema que en su contrario, con tal de medrar y tener siempre un vecino al que mirar por encima del hombro. A lo peor resulta que la naturaleza hace cuentas para que la media siga cuadrando, y se está empezando a gestar otro agente que vendrá a sustituirnos en breve, si no sabemos aprovechar nuestro plazo. Quiero creer que, si somos audaces, aún tenemos tiempo, y una penúltima oportunidad, todavía.

16 comentarios:

Marsu dijo...

Me gusta ver desfilar a la Guardia Suiza. Pero a veces siento que son muy grandes, tan llamativos, que llevan colores muy fuertes... me distraen, no me dejan ver al Pontífice. Y tengo que pasarme varios días apartando helvéticos, para descubrir a qué Papa protegen.

Me pasaré unos días bregando con los muchachos, pero así, a bote pronto.... sin dudarlo, son más los mediocres que los justos. Pero los justos brillan por encima, destacan, se esfuerzan, y llegan. De eso estoy firmemente convencida.

José C. dijo...

Hay una cosa en la que no estoy de acuerdo contigo, o con lo que sugieres en el texto, y tiene que ver con esa presunta mediocridad de la masa y la supuesta bondad o maldad de algunas ideas. Dices que no te valen ni "las mejores", según tú, porque no fueron lo bastante buenas para traerle la dignidad a todo el mundo (en esa acotación que haces estoy completamente de acuerdo). Pero yo soy un poco más radical, y pienso que si una idea ha acabado produciendo monstruos no se debe sólo a la mediocridad de los que la siguieron, sino sobre todo a la misma concepción del mundo que planteaba esa idea, que permitía poner al otro en el disparadero, que fabricaba enemigos en el prójimo. En este sentido, me parecen igual de nocivas para la humanidad el nazismo de Hitler (aunque sea el ejemplo más extremo, sin duda), el cristianismo (excepto la Teología de la Liberación, lo único decente que ha parido la Iglesia, y que a pesar de todo sigue sin reconocer) y otras muchas religiones, con sus millones de muertos, torturados, represaliados y sometidos en el nombre del único dios de turno, y el comunismo impositivo e intolerante que nos trajo abominaciones como los genocidios de Camboya o los campos de presos de Siberia. Me parece bien que uno quiera ser cristiano, musulmán o comunista, pero no que se le imponga al otro que lo sea.

Supongo que no soy muy original, pero creo firmemente que la democracia laica y republicana, con todas sus imperfecciones, es el único sistema viable para que esta sociedad se sostenga. Ahora bien, también pienso que esto en lo que vivimos no es una verdadera democracia, pero eso sería un tema demasiado complejo...

Y respecto a tu escritura, déjame señalarte sólo dos cosas, según mi modesta opinión. La primera, que creo que si concretaras un poco más en los conceptos, en lo que sea que quieras decir al final con todo lo que has escrito, si lograras el mismo efecto con párrafos más cortos y directos, ganarías mucho. Y la segunda, que como ya te dije, a la vez hay algo que, sin embargo, me resulta atractivo en esos reclutas que dices. Es extraño, pero cuanto más divagas en esa especie de "apartes" que haces, cuanto más te dejas llevar por lo lírico, lo intuitivo, más fuerza tiene lo que escribes. El caso es que me gusta visitar este blog, por lo menos me parece diferente, que ya es bastante.

Buen fin de semana, Bellver.

Zoe dijo...

Acabo de llegar aquí por esas casualidades de los enlaces, y eso que estaba buscando un fondo, pero luego me he liado a curiosear de blog en blog, y me he dado cuenta de que hay gente de lo más creativa por esos rincones de la red.
Tu página me ha parecido preciosa, un diseño muy cuidado, en serio, y lo que escribes me parece bueno, al menos se nota que lo haces con ganas, sin ponerte pedante, aunque hay alguna palabreja por ahí que me ha llevado al diccionario, todo sea dicho, y eres muy productivo, por lo que se ve, unos post un poco largos para gatas perezosas como yo. No soy más que una lectora normal y corriente, me da dolor de cabeza cuando intento leer a Joyce, por ejemplo, nunca me he terminado "Guerra y paz", o me deprime la tristeza de Pessoa, pero por lo menos creo que tengo el criterio mínimo (y a quien no le guste, ajo y agua, que es el mío, y punto) como para saber que no leo ciertos libros por pura pereza, aunque reconozca que se trata muchas veces de buena literatura (se nota casi a primera vista), y como para considerar a la mayoría de los bestseller como mamotretos insufribles, sin que haya por donde pillarlos ni justificarlos. Mira que me regalaban bodrios de esos (hasta dos intentos hubo en mi reciente cumpleaños de colarme a Coelho y Bucay) y una tenía que poner sonrisa de niña buena, pero me planté, ¡¡no más libros, por favor, ya me los compro solita!!

En fin, que felicidades por tu blog y que si no es mucha molestia, ¿podrías contarme el secretito de esos textos móviles en las dos columnas? Es para un perfil que tengo por ahí (supongo que los códigos valen igual, ¿no?), y al que me apetece renovarle un poquito la cara.

Yo no creo que escriba nunca un blog, de hecho, tener la paciencia y la dedicación para hacerlo como lo hacéis algunos, me parece admirable. Perdona el rollo que te he soltado y si puedes, ya sabes... ;-)

Un beso.

Zoe

Marsu dijo...

He vuelto hoy con calma y silencio a releer tus palabras. Y me estoy riendo de mí misma, porque ha habido un momento en que me he dado cuenta de que quería imprimir el texto y subrayarlo con un fluorescente, como hacía con los apuntes en la facultad. Los reclutas me estorbaban, no conseguía centrarme, la causa se me escapaba, como un pescadito, y el subir y bajar la pantalla para releer no me ayudaba (soy lentita, sí, ¿no te lo había dicho?).

Y al terminar, retomo mi impresión inicial: opino que son más los justos y los audaces, o al menos tienen más fuerza, y que antes o después llegarán. Pero creo que será a empujones pequeñitos, poco a poco, con buenas o regulares o magníficas o medianas ideas, pero no espero ese fogonazo. Por muy brillante que sea una idea, no conseguirá despertarnos en masa. Gracias a los audaces, a los que sí podrán identificarse con ella, avanzaremos. Pero despacio. La evolución es muy lenta. Y a pesar de todo, yo quiero creer (me empeño con todas mis fuerzas) que es siempre a mejor.

Con lo que sí estoy totalmente de acuerdo es con lo que te han dicho anteriormente. El fondo atrae, la forma cautiva. Y es el conjunto el que hace que volvamos, como abejas a la miel. Aunque, en mi caso al menos, a veces tenga que dar un par de paseos (cosa que, en este parque, me agrada hacer).

Posdata: sigo detrás de conseguir en mi librería de "pueblodelasafuerasdemadrid" el libro de Pàmies y La Parábola...pero al parecer, según mi librera, "los libros raros son difíciles de traer...". ¿Raros? ¿No querrá decir poco vendidos? Me veo tirando de Casa del Libro (todo por no bajar al centro, que reconozco que me repatea).

Anónimo dijo...

Los escritores que hablan de sí mismos, de la experiencia de escribir, de toda la liturgia que acompaña esa vocación, etcétera, etcétera, suelen aburrirme mucho. A un escritor le pido que escriba, y punto. De ti me gustaría leer más ficciones, relatos, no sé, cosas concretas. Porque el caso es que, para estar casi siempre hablando de las mismas cosas, la verdad es que no me aburres lo bastante como para no esperar algo de las otras.

Ese primer párrafo es bueno, muy bueno. Por eso me gustaría leer qué tal te desenvuelves con la prosa útil, con la ficción, de una vez.

Espero no te moleste la entrada, así, tan vehemente, pero me gusta decir las cosas claras.

Hasta otra.

Anónimo dijo...

Hola,no se puede leer bien cartografía erótica, labores domésticas y sombras y una vela. No se si será fallo de mi ordenador o realmente es así para todos.
Un saludo

Gabriel Báñez dijo...

Buenas palabras, Sergi, contundentes quiero decir. Y creo que si hay una palabra -aunque a mí me seduce más el lenguaje- ésta es resistir. Abrazo, amigo.

umma1 dijo...

No comparto con vos el criterio de que las ideas sean malas. Las hay provechosas, quizás los medios, para plasmarlas no han sido los correctos, o la espera inadecuada.
Yo creo firmemente en el hombre, y por ende en su falibilidad. También en cierta molicie de la especie, por la cual resulta sencilla la domesticación. Y es en el acomodamiento a las circunstancias, en una credulidad casi morbosa, más que en la cobardía, que la historia contabiliza tal sumatoria de hechos aberrantes.
Si las ideas no tuvieran empuje y fueran capaces de mover a los durmientes, a algunos, por lo menos, la humanidad no tendría sentido. Porque humanidad es palabra, que engañosa o no, es arma, como bien decís.
Interesante post.

Saludos.

Sergi Bellver dijo...

Querida Marsu, me habías acostumbrado tan ¿bien, mal? a tener aquí tus huellas siempre atentas y generosas, que ya las echaba en falta en mis entradas anteriores.
Hay justos que no destacan, ni llegan, no sé si porque no se esfuerzan lo bastante (la honestidad no les hace necesariamente valientes) o porque en su esquema no cuadra el intentar brillar por encima de sus propias posibilidades. O dicho de manera más llana: hay justos que, por su misma condición, no saben venderse. Y los mediocres, los que medran, los que anhelan figurar ante cualquier otra consideración, estos se venden, bien pronto y a cualquier precio, si hace falta. A lo peor por eso nunca deslumbra lo bastante un fogonazo y lo genuino ha de encontrar su camino despacio, paciente, como el agua que va limando la roca. Sólo que a veces echo de menos una buena torrentera, un aluvión que arrase con el inmovilismo de la gente. Una revolución, pero distinta. ¡Yo que sé!
Si un paseante cruza el Tíber y se topa con la Guardia Suiza, y lo que desea es ver al Papa, tendrá que apartar a esos mocetones, sin duda. Pero el Pontífice no es más que la cima en la escala de mando, otro soldadito de plomo, vamos, aunque menos peripuesto y lozano. Habría que apartar la carne, los hábitos, la ceremonia… habría que apartar la mirada sobre la opacidad de las cosas, y volcarla en uno mismo, y encontrar… ¿la Fe? Lo que a mí me gustaría que le pasara a alguien cuando un buen día leyera mis libros (dije bien, libros, esas cosas que vuelan y huelen) sería que se tendieran dos puentes sobre las turbias aguas de la palabra: uno entre mi sed y la del lector, y otro entre el deseo del lector y la alteridad. O algo así. Creo que para explicar esto harían falta unas cuantas entradas…
Si te ha hecho falta un marcador fosforito (virtual) es que los reclutas no respetaban la formación. No creo que seas lenta, más bien que no tienes prisa, y eso es una virtud. Ya sabes lo que dicen los árabes: “La prisa mata” (mata la letra y el ritmo del silencio, y la magia del viajero, sobre todo, la prisa es para turistas). A lo mejor acabas imprimiéndote alguna de mis entradas, como me consta que hacen algun@s amig@s. Eso sí, si te da por ahí, hazlo desde la versión Redux, que te dará menos la lata.

Un estrujabrazo, Marsu.

Pd: Dile a tu librera que tiene mucho morro. No sé si Parábola de los talentos “es un libro raro”, porque aunque sea de una editorial nueva, lo tienen en sitios como La Casa del Libro, de modo que… Pero lo que manda “webs” es que te diga eso del de Pàmies. ¡Pero si es de Anagrama! Que lo he visto yo en formación, en columnas, bien expuesto (qué alegría, por una vez, que suceda con un libro de cuentos), por todas partes (hasta en ese quiosco de la estación de Atocha en el que tiran de Bucay, Coelho y otras lecturas de turista apresurado).

Sergi Bellver dijo...

No sé si radical, José C., pero desde luego has estado lúcido cuando has dicho que esos monstruos nacían de “la misma concepción del mundo que planteaba esa idea, que permitía poner al otro en el disparadero, que fabricaba enemigos en el prójimo”. Y eso mismo es lo que trataba de decir cuando abjuraba de toda idea que parcele el mundo en un bando y en otro. Tampoco podemos ser ingenuos, siempre va a existir una minoría dispuesta a lo que sea para no renunciar jamás a sus privilegios. Y eso mantendrá activa la “lucha de clases”, aunque ahora los occidentales y los ciudadanos de algunas potencias asiáticas parece que nos diluimos en una inmensa uniformidad burguesa, no hay que olvidar que las cuatro quintas partes de la población mundial siguen subsistiendo, o pereciendo, con la quinta parte de los recursos. Por eso es lógico que de un lado empujen los desposeídos, en el otro resistan los potentados, y en el centro flotemos los demás en un tedioso conformismo. No quiero hablar mucho de política (aunque suscribo al 99% tu visión de la democracia como “el menos malo de los sistemas posibles” ¿no fue Churchill quien lo dijo?) porque, efectivamente, es complicado, y yo me hundo en ese fango. Además, lo que dije es que “en alguna parte” debe aguardar ese fogonazo… no que mi cabecita esté en condiciones de prenderlo. Me parece que el quid de la cuestión es que a las personas les importe el prójimo, ya ves, algo tan simple y difícil como eso y que ha sido casi siempre el germen adulterado de muchas religiones e ideologías. Y como me temo que esos justos (los que consideran al otro) serán siempre minoría, los mediocres (los celosos de su parcelita de falsa seguridad) van a ganar ¿siempre? la partida.

Trataba de establecer una conexión entre el primer párrafo y la segunda parte, en el primero, hablando de mi escritura que “todavía” no se define, y en la otra, trascendiendo a una realidad que “todavía” no se dignifica. Te agradezco mucho tus opiniones sobre mi manera de escribir. En serio, el simple hecho de que alguien, un desconocido, se tome el tiempo de leer lo que hago y emitir una opinión, y que además la exponga honestamente y sin la gratuidad del halago interesado (esa epidemia de frases enlatadas tipo “su tabaco, gracias” que se dejan en comentarios que esperan la propina) o el ataque ramplón, me parece un lujo. Creo que tienes razón (no eres el primero ni serás el último) respecto a lo de concretar un poco más en la forma de los textos y el concepto que traten de comunicar. Lo que pasa es que a veces escribo casi por necesidad, por impulso, como si esa “vibración” fuera capaz de reproducirse en el lector, de alguna manera, sin importar tanto las palabras empleadas. A lo mejor es eso lo que sucede de vez en cuando y por eso cuando parece que “divago”, llego de veras al lector sin prejuicios. Supongo (sé) que aún me falta encontrar el equilibrio entre vocación y oficio (entendidos como “llamada” y “artesanía”), es lo que tiene haber empezado “tarde”, haberse contagiado de esta fiebre a los treinta años. Torpezas de principiante. Lo jodido es cuando las ves en otros que llevan quince o veinte años juntando letras, y encima pretenden darte clases de no sé qué.

Un abrazo y gracias por intervenir, José C., sobre todo por regresar.

Sergi Bellver dijo...

Bienvenida, Zoe.
A estas alas han llegado náufragos que buscaban fotos de albatros, poemas de otras plumas, plumas de otros pájaros, y hasta métodos para dejar de fumar (palabrita). De modo que si un fondo (¿lo encontraste por ahí?) tiene la culpa, me alegro.
Gracias por tu comentario en general, y sobre la estética de esta bitácora en particular, que es lo secundario, evidentemente, aquí prima la palabra, pero ya que me tomó mi tiempo y esfuerzo, me alegra especialmente que alguien hable de ella. En cuanto a esas “palabrejas”, siempre que no sean gratuitas, desubicadas, a mí me parece una virtud, cuando leo a otros, que me hagan acudir al diccionario y me regalen una palabra, una herramienta más para mi vocabulario. Desde luego, si no se notara que lo que hago, torpe o atinado, lo hago con ganas, mal asunto. Y, de nuevo (¿lo ves, José C.?), tomo nota de lo que dices sobre la extensión de mis entradas. Aunque he de decir que en parte no es culpa mía, ni de tu pereza felina, porque la propia realidad de las bitácoras parece demandar entradas no muy largas, más frecuentes, más concretas… adaptadas a la agenda del visitante. Pero, como ves, no soy muy bueno en estrategias, hago aquello en lo que creo, me prodigo poco en esas tareas aledañas del “perfecto bloguero”, y prefiero siempre calidad a cantidad. Prefiero mil veces comentarios como los vuestros, poquitos pero intensos, que una ristra de cien saludos apresurados (la maldita prisa de siempre), aunque entiendo que la gente no puede dedicarle el mismo tiempo a todo, hay que priorizar, y yo soy consciente de hablarle a una minoría.
Ojalá hubiera más lectores “normales y corrientes” que se atrevieran siquiera a intentarlo con Ulises, fuera el de Joyce o el homérico, o Pessoa (¿has probado con sus heterónimos menos conocidos? Ricardo Reis igual te sigue pareciendo lúgubre, no sé). Si los grandes novelones rusos te superan, prueba con los relatos cortos de Tolstoi, o las novelas más breves de Dostoievsky, como El jugador. Seguro que al final educas tu paciencia y acabas Ana Karenina y lo que te echen. Ni que decir tiene que si te gustan los cuentos, el maestro Chéjov es indispensable. Y si no te gustan, también, porque acabarán por seducirte, a poco que te dejes. En fin, yo siempre tengo fe en que un lector “normal y corriente” puede convertirse en un buen lector, poco a poco, sobre todo si ya ha avanzado un buen trecho y está dispuesto a atrincherarse contra los grandes vendidos (en todos los sentidos) de turno. Bravo por tu firmeza, jaja. ¡No pasarán!

No hay nada que perdonar, Zoe, dudo mucho que ningún comentarista de esta bitácora sea capaz de abrumar más, con sus parrafadas, a los lectores, que este anfitrión.
En cuanto a lo del truquito, bueno, en un comentario no puedo pegarte los códigos, porque no acepta cualquier HTML, pero para poner una marquesina (que así se llama) de texto móvil, primero tienes que saber si tu página acepta HTML. En Windows Live Spaces, por ejemplo, acepta unos códigos pero otros no. En Ya.com debes colgarlos directamente en la plantilla. La de Blogger acepta casi todos, pero entonces debes renunciar a la comodidad del diseño asistido. Como me has dicho que es un perfil, no sé, habría que investigarlo. Si quieres envíame un correo y te cuento, aunque Google hace maravillas, en serio, pones “colocar una marquesina en mi página” en el buscador, por ejemplo, y empiezan a salirte bitácoras de gente que controla mucho y te lo explica paso a paso. ¿Cómo crees que he ido descubriendo yo ese gadget y otros tantos?

En fin, si quieres, ya sabes dónde estoy, la dirección la tienes arriba y en el perfil.

Un beso y gracias por la visita.

Sergi Bellver dijo...

Bienvenido, anónimo vehemente, me referiré a ti así, para evitar confusiones. Aprovecho para decir que en esta bitácora no se censura ningún comentario (en tres años sólo he censurado Spam, en la anterior bitácora, y publicidad gratuita de quienes utilizan los comentarios para ello y jamás para lo que son: para intervenir en un debate, compartir, preguntar, conversar, aportar…), fuera éste anónimo, con pseudónimo, con o sin página propia, etc., mientras observara un mínimo de educación. La verdad es que aquí suele haber anónimos de vez en cuando y te diré que me irrita más no saber quién está detrás cuando hacen alguna aportación interesante que cuando vienen a meterse conmigo. Por no tener remite, quiero decir, y saber algo más. Pero no importa, está bien así.
En cuanto a tu huella en sí, me alegra que, por el motivo que sea, lo que escribo mueva algún resorte en el que lee y le anime a aportar algo. Por eso valoro también tu punto de vista, y es que a mí, si me paro a pensarlo, también suelen agotarme los soliloquios de ciertos escritores que hablan de su odisea particular, pero en otros casos esa misma deriva me lleva a comprender, o al menos a aprehender inconscientemente, a veces, cosas que me son útiles, como lector, ante todo, y creador, en especial. Me pasa igual con los textos meta-literarios, que me parecen extraordinarios en Roberto Bolaño, por ejemplo, y me aburren hasta lo indecible en otros, que parecen más pendientes de demostrar no sé qué culturilla de librero que dotes de escritor. Nada genuino que decir, pero muchos galones para hablar, ya sabes.
Lo que más me ha… sonrojado, vamos a decir, estimado y vehemente anónimo, es que aun entre mis peroratas hayas visto algo que te haga confiar en esas otras letras en las que trabajo. Y es que ahí quiero ir, a que esta bitácora es, sobre todo, un lugar para todas esas cosas que no me caben en la ficción, en la novela que llevo tanto tiempo preparando, o en los cuentos que desde hace poco piden paso en mi escritorio. Llámame presuntuoso, o iluso, pero el caso es que no creo que Alas de Albatros sea el lugar para publicar mis cuentos (y por mucho que me enfrasque en parrafones testamentarios, no lo es tampoco, desde luego, para colgar una novela…), no al menos ahora que pasan de un mero ejercicio de taller (como fueron todos los que escribí antaño) y los afronto con toda la honestidad, el trabajo y la humildad del mundo. Pero sin modestia, si me permites, ya que espero verlos alguna vez en negro sobre blanco, encuadernados y batallando desde los anaqueles de cualquier librería insumisa. Total, si publican ciertos ¿escritores? Hoy en día, todo es posible… Supongo que a quien no le guste en absoluto lo que escribo en esta bitácora no encontrará tampoco nada de su agrado en mis libros (hablemos en futuro), pero el caso es que serán dos cosas distintas. Aunque prometí dedicarle tiempo y rigor a mis entradas, éstas ven la luz después de unas horas de redacción decente. Pero un cuento puede pedirme semanas de continuas revisiones, correcciones y versiones. Imagina ya la novela, si pretendo (como sucede) abordarla con la misma entrega.

Por mí, puedes decir las cosas tan claras siempre que quieras, bien leído, tu comentario es un profundo halago, o así me lo parece. Por eso te lo agradezco.

Hasta luego, espero.

Pd: Ya ves, toda prosa puede ser útil, aunque no sea siempre ficción, si mueve algo en el otro.

Sergi Bellver dijo...

Saludos, anónimo (el otro).
Hoy he probado desde tres lugares distintos (ya he comentado muchas veces que, aunque sí tengo un ordenador baratito, no dispongo de conexión a internet en casa –y pronto ni de casa dispondré ya…- y que me conecto en bibliotecas y demás) y no he tenido problemas para leer esas entradas antiguas. A lo peor tienes algo que bloquea las ventanas emergentes, un antivirus como Norton, o cualquier otro filtro contra publicidad que interpreta las ventanas nuevas como anuncios. Y como en esta bitácora tengo casi todos los enlaces dispuestos para que se abran aparte…, no sé, pero espero que sea algo pasajero.
Aparte, cuando se activa un enlace a una entrada de mi antigua bitácora en Ya.com, la página se posiciona donde empieza el texto, porque no hace páginas individuales para cada entrada, como Blogger, sino archivos por meses, y eso lo hace un poco raro, pero aparte de descolocar un poco, no debería haber más complicaciones. Espero que ahora te funcione.

Gracias por tu interés.

Sergi Bellver dijo...

Mi muy respetado Gabriel Báñez, siempre es un honor que te pases por estas alas. Por cierto, como vuelco los comentarios de una a otra versión, espero que no te moleste el hecho de ver una respuesta tan, digamos, demorada.
Resistir, mantener la pulsión intacta, conservar los redaños, lamerse la sangre del labio y volver a levantarse… y escupir lo mismo a la cara del matón, con las palabras que se tercien a cada acometida, pero la misma voz, siempre contundente. Dice cierto premio Nobel de Literatura (no me quiero chafar a mí mismo, que pronto abundaré en ese tema) que, para él, el arte es ante todo una huida. Pero yo creo, como tú, que muchas veces el único sentido de la literatura (cuando deja de ser adolescente) es el compromiso, la resistencia, la contundencia en la vocación, y el inconformismo con lo dado. O algo así. Hoy estoy espeso… como dulce de leche caliente. Se me atragantan las ideas. Pero espero que me entiendas.

Seguro que vos me entendés, Escritor.

Un abrazo transatlántico.

Sergi Bellver dijo...

Bienvenida, Umma1.
No dije que las ideas fueran malas, las hubo buenas para su lugar y su momento. Por mojarme: la revolución cubana contra Batista era una necesidad inaplazable, por ejemplo, y el régimen de Castro, a día de hoy, es un absurdo. El golpe de estado de Franco en España fue un acto criminal entonces, y siguió siéndolo cuarenta años después, por ejemplo.
Lo que trataba de decir es que de las ideas mejores los hombres mediocres han hecho versiones menores, sistemas corruptos acomodados a su afán de perdurar. Y que tal vez, sólo digo tal vez, ya que no me compete ni me alcanza a mí proponerla (ojalá tuviera esa iluminación), creo que aún no se ha dado la idea que, como un brote inmarcesible, sea capaz de resistir todas las ruindades del hombre vulgar (entendido éste como estrecho de miras y egoísta, sea un proletario o un potentado), y de dar siempre un fruto útil para todos los hijos de la Tierra.
Das en el clavo, con lucidez y buen verbo, Umma1, el justo y sin ambages, porque la domesticación, el conformismo, el adocenamiento de los sueños postergados, esta fláccida seguridad de adosados y último modelo, no es otra cosa que cobardía, egoísta y adormecida.
Y fíjate que a pesar de todo, yo también mantengo una inexplicable fe en la especie humana… en que unos pocos harán un día de estos algo valioso para muchos, si se dejan…

Gracias a ti, a vos, por tu interesantísima aportación.

Marsu dijo...

Pues eso le dije yo, que Gens lo entendía, pero que Anagrama tenía distribución de sobra...Me emplazó a mañana miércoles (ya hoy..); veremos a ver.