Bitácora de Sergi Bellver: Del nómada estelar (II).

21/12/06

Del nómada estelar (II).

"¿Le gusta nuestro búho?
¿Es artificial?
Por supuesto."

Rachael & Deckard

B.S.O. "Blade Runner": Love theme.



Escribimos porque somos una historia demasiado breve, un relato que otra inteligencia podría contarle alguna vez a los suyos, fabulando a partir de un indicio, puesto que no seremos mucho más que eso algún día. Anotamos la realidad y la ficción en renglones que apilamos como ladrillos, alzando un muro que nos salva poco a poco de la gélida sensación de desaparecer, levantando una pared en la que colgar el mapa de nuestra íntima verdad, no siempre verídica ni verosímil, pero cierta a nuestros ojos, para que las visitas conozcan al anfitrión y nosotros reconozcamos el reflejo. Hospedamos todos en nuestro seno una realidad parasitaria que nos posee y conduce, y a la que alimentamos con el placebo de la certidumbre, pero con la literatura y en la ficción buscamos el remedio para purgar esa inercia y vaciarnos, tratando de nombrar lo que queda de nosotros cuando dejamos de ser carnaza para el impostor. La vida se plagia a sí misma, es una autora mediocre que ensaya varios personajes en cada uno de nosotros, aunque la gran comedia nunca se completa. Algunos escribimos para no conformarnos con ese papel y versionar nuestra propia historia.
En verdad me hubiera gustado ser compositor, para hablar un lenguaje distinto, más pleno y menos trabado que el de las palabras, pero esa es la única arcilla que aciertan a trabajar estas torpes manos. Cambiaría todos los párrafos de una vida entera, palabras frágiles, prestadas, melifluas, vulnerables, caducas, barcazas horadadas de las que achicar siempre lo inefable, las cambiaría todas por haber recibido la gracia de la música, con la que poder bogar por todas las aguas sin temer un vuelco. Algún motivo oculto habrá para que sea esta, y no otra, la manera en que trato de compartir y sublimar el lance de estar vivo. No valdría de nada hacerlo al revés, urdiendo hueros artilugios y faenas eficientes para ganarse el pan, que no la vida, ya que toda esa retahíla de vanidades y artimañas no se distinguen en absoluto de las actividades diversas de cualquier mamífero. Es probable que el lenguaje sea el único patrimonio del que disponemos, y aún esto no está del todo claro, pero sí es palmario que a través de las palabras hacemos el mundo, lo interpretamos, y lo reinventamos a una velocidad vertiginosa, que rebasa a menudo a la lenta evolución de las ideas. No nos hace más eficaces que una hormiga o un delfín, puesto que ambos están perfectamente dotados para su parcela de realidad, aunque a la hormiga le resbale Kant y al delfín le sobren las palabras para entenderse con sus congéneres, pero sí nos hace genuinos. Cuestión de corteza cerebral, dicen, donde residen, precisamente, las habilidades del lenguaje, la capacidad de abstracción, la imaginación y la inventiva. ¿Será el arte, conjunción de todas ellas, el verdadero trazo distintivo del ser humano? Uno hubiera pensado de toda la vida que el amor podría ser el otro, el amor incondicional y abnegado que sacrifica el bien propio por el del prójimo, pero ciertas demostraciones científicas en torno a la bioquímica y la interacción de intereses de las relaciones humanas, así como abundantes ejemplos de sacrificio y entrega en el reino animal, han hecho tambalear esos cimientos y ahora sospecho que no hay faceta de nuestras vidas que, en nuestro radical antropocentrismo, no supongamos virtud y gracia exclusivas del más desarrollado de los primates. Sea como fuere, todo lo que de la esencia humana no se separe del instinto de supervivencia, pues, no es digno de mayor consideración que la reproducción del pingüino emperador o la migración de las grullas. No sé entonces por qué escribo, aunque me sirva para formular una y otra vez las paradojas de la existencia y las manifestaciones de la belleza, pero tengo muy claro que no escribiría una sola línea más si lo hiciera de un modo diferente según se quejaran mi estómago o mi bolsillo, ni una palabra más, si cambiase en algo el verbo por hacer fortuna un día y arruinarme al siguiente.

2 comentarios:

Insanity dijo...

Alas...Muchas felicidades, muchas, cada uno de tus días.
Un inmenso abrazo para vos y mi agradecimiento por todo lo compartido.
Hasta pronto.
In.

Solvvinge dijo...

Escribes porque es tu oxígeno, y para darse cuenta solo hace falta leerte.
Preciosa entrada, bellísimo y final y genial, la música que la acompaña.
Tú si que sabes, albatros ;)

Un beso enorme, Sergi. Que el año que se va, no se lleve con él ni una pizca de tu talento.

Sol