Bitácora de Sergi Bellver: Oír o escuchar.

8/8/06

Oír o escuchar.

Salif Keita: Iniagige.


Dedicado a cada Odiseo, al baobab,
y a Amaya, allá donde esté,
en el día de su cumpleaños.



Oír el martillo inclemente de la voz del monstruo no deja que percibas con nitidez ni una sola palabra de tus pensamientos, que rebotan en tu cabeza como un enjambre de abejas cautivas. Aceptar los designios del destino, la maza imperturbable del fatum dictando sentencia, y acarrear la herencia con la resignación del intocable. O tal vez escupir sobre la letra muerta, la corruptela de un azar ficticio, y reescribir en sangre y hueso tu biografía. Avanzar hacia el ocaso sin preguntarse por el horizonte o, quizás, apartarse del camino para hundir las manos en el paisaje hasta arrancarle el sentido a terrones. La cordura del necio o la locura del sediento. Conformarse o sufrir. Transitar o suceder. No hay elección que te garantice la paz, porque la estrategia de la víctima estoica es la correa ofrecida a la mano del amo, y ese ademán de sabiduría llana no es más que la precaución enfermiza del que no puede pasar sin el balde de agua y la palmadita. Pero esa paz te esquivará, también, si asaltas el puesto de mando y decides inventar tu propia bandera, porque serás aliado de nadie y extraño para todos, libre de cadenas pero con la misma respuesta helada que recibe del mundo el condenado que palpa a tientas las piedras de su mazmorra. Aún a pleno sol y en campo abierto, la soledad es un cepo paciente que llevas abierto en las tripas, presto a cerrar sus fauces y desgarrarte el corazón al primer traspiés de la voluntad. Y no hay cadena más pesada que la de un alma pegada a su herida. No importa lo rápido que corras en tu huída, lo alto que vuelen tus alas, los abismos que sondeen tus excesos, si no logras soltar ese lastre.

Harías bien en recelar de los caminos rectos, de la moral inflexible, de la sólida virtud. El rostro del monstruo se presenta de mil formas, casi siempre amables, pulcras, deslumbrantes. Sus maneras y su discurso a menudo consiguen arrancarte una mueca de aprobación, una certeza que antes ni sabías que podías albergar con tanta firmeza. Su semblante se transforma como un camaleón encaramado a tus hombros, que abarca con sus ojos ladinos el este y el oeste, la luz y la sombra, y según sople el viento imitará los colores de la ira o el miedo para inventarse una cara nueva. Si eres carne de rebaño le seguirás, porque saciará tu ira o tramará una cólera revolucionaria para que la engullas, y entre bocado y bocado, unas píldoras de vanidad para que te ufanes de tu buen juicio. Si eres precavido, y no soportarías reptar hasta tu esquina y encontrar el cubo sin agua, le seguirás, vaya si le seguirás, porque calmará tu miedo o urdirá una amenaza masiva para que te refugies bajo su capa y bebas a tragos la absenta de una presunta seguridad.

Nada te garantiza la paz. Pero es más digno bregar con la soledad y enfrentarla que delegar en otros tu supuesta felicidad, o mucho más reconocerse humano en lo vulnerable y provisional que castrar la mitad del alma sancionando las faltas del instinto. Es más honrado capear los temporales a sabiendas, en busca de una isla virgen pero dispuesto al naufragio, que guarecerse de la lluvia ácida en las colmenas de hormigón, tan a salvo del oleaje como ausente de la vida. Si ha de nublarnos el mismo velo a todos, que sea de vuelta al polvo y no respirando. Si hemos de ser cosecha del mismo segador, más vale, al menos, haber tenido la posibilidad de un instante puro en las yemas de los dedos, como copo de nieve fugaz sobre el bosque. Siempre será mejor que percatarse, al final del camino, de haber sido un peón más en la formación, rodeado de semejantes productivos y alineados, como un campo de maíz, y lamentar en ello el triunfo más atroz de la nada.

Ninguna elección asegura la paz a tu corazón, pero entre oír el ruido del tiempo anotando las horas que consigues librarte del mal (Amén) por cuenta ajena, y escuchar el ritmo de la vida fluyendo por tus venas, aún a riesgo de perderlo todo, harías bien en apostar tu existencia al número que elijan tus sueños. La posibilidad de perder asusta, pero la seguridad de no ganar nada (nada de lo que puedes llevarte desnudo a cualquier parte) es más terrible. Y si tu sueño no te basta, y si los sueños no te asisten, y crees que tu vida nada tiene de especial, al menos no te encierres en tu burbuja hipotecada, y comparte siempre tu sonrisa, reparte siempre tu esfuerzo, porque la solidaridad y la alegría de un hombre sencillo tienen el poder del agua, que gota a gota recluta océanos. Océanos de esperanza, capaces de volcar el mundo con el ímpetu de una marea repentina. El monstruo sabe nadar y perdura, aterido sobre un madero a la deriva, perplejo ante el milagro, y mientras reúne fuerzas para improvisar una piel nueva, conseguimos robar un poco de tiempo para hundir la soledad, ahogando su grito en el rumor de las olas.

Si te has preguntado alguna vez por la entereza que hace falta para sonreír cuando te rodea el estruendo de la nada, observa la digna expresión de una anciana africana en su aldea. Si no sabes de dónde sacar arrestos para la alegría, cuando el dolor te despoja de todo, escucha la risa de un niño que no hace tanto fue soldado. Y si te vence el desánimo de camino a tu sueño, guarda tus lágrimas y dale de beber al náufrago que acaba de caer exhausto en tu playa, a miles de kilómetros de su baobab. Tal vez, cuando recobre el aliento, te cuente una historia que merezca la pena escuchar.

17 comentarios:

Raúl dijo...

Hola!

Fue un gusto ver tu comentario a mi escrito "Casi", pero un gusto mayor dar con tu blog...

El texto de este post es de una gran calidad y profundidad. Y en mi caso particular, está hondamente relacionado con la etapa que estoy vivendo en este instante...

Frases como "burbuja hipotecada" y "la seguridad de no ganar nada" describe perfectamente la vida que estoy tratando de dejar atrás, ya que no encontré la paz donde creía que estaba. Mi paz se convirtió en desesperación porque no era auténtica...

Estoy recelando de los caminos rectos, hoy más que nunca. Y tengo miedo de ser libre, pero creo que ya no hay reversa.

Saludos,

Eritia dijo...

Te descubrí en la casa de Malena
(Encendidaenbuenosaires), y no pude evitar seguirte la pista
después de leer ese precioso y
tan sentido texto: Lealtades...
Volveré para develarte con calma.
Además, la estética de tu blog ya me sedujo.
Desde hoy quedas invitado a dar un paseo por el jardin de las hespérides.
Un gran abrazo.

angeldealaspapel dijo...

Hoy como siempre me atacó la hora nefasta de la tarde sin morir y la noche sin nacer. Entonces abro mis alas, me sumergo en un mar de antemano conocido y comienzo la busquedad de palabras que como agua pudieran saciarme, quitarme la cruz o las cadenas.
Te he encontrado a ti, tu conchita en el fondo del mar, viste alas prestadas de otro géant Albatros. Y me siento en casa y cada palabra guarda una herida reciente pero en su veno encuentro el antidoto.
¿Oír o Escuchar? Creo que prefiero que seas sordo. Sordo (lo suficiente) como para no escuchar a tu soledad pero para que la comas y la sientas, creciendo al margen y a la par de tu vida.

Hasta pronto!

PD gracias! ou merci homme des ailes de géant, sans doute Baudelaire aurait aimer ton espace.
Nous avons tous des fleurs, des fleurs du mal, des ailes, des ailes d'albatros.

Tautina dijo...

Te vi en el hogar de Marina y tus palabras alli me acercarón aqui. Tu casa es preciosa, y coherente con tus meditados pensamientos.
Es dificil leerte porque una se pierde entre los mosntruos, las islas y los baobab de la imaginación de tus frases forma en mi mente.
Saludos literarios.

Darilea dijo...

Quiero agradecerte el haber dejado huella en mi guarida, para así yo seguirte el rastro.
Me encantó lo que leí, una letras donde reflexionar sobre la vida.
Comparto contigo que hay que perseguir los sueños, aunque solo se puedan realizar soñando, hay que darle vida, por que los sueños son los que alimentan la ilusión, y el ser humano necesita de iusiones para caminar hacía delante.
Besitos y felicidades.
Pd: Te sigo.

Darilea dijo...
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Marian dijo...

Hola Sergi!
Mil gracias pot visitarme y comentarme!

Pues qué bonito el texto con el que me he encontrado...

Nada nos garantiza la felicidad plena o la paz segura, pero ciertamente no podemos desfallecer en ese camino de búsqueda.

Arranquemos pues, día a día, las hierbas malas que nos impiden alcanzar la paz!

Un gran saludo!

Acerina dijo...

¡Dios mío Santo!

Sinceramente me encantó el post, pero el último párrafo me impactó...

¡A veces nos desmoralizamos o entristecemos tan fácilmente por nimiedades!!! Y si vemos a nuestro alrededor están pasando cosas de mayor importancia...

Saludos...

La flaka Alexa dijo...

Hola poepillo! Te quiero muchote aliado. Oye! pasa por mi blog para que te enteres de lo que hecho hihihi!

Un abrazote

pamels dijo...

preferire siempre la locura del sediento, siempre sera mejor sufrir a conformarse...

abrazos...

b dijo...

todo cuesta
tanto lanzarse como dejarse llevar

Lflak Alexa dijo...

Verdaderamente eres un necio!

Ya sabes por aquello del comentario final en lo que me escribistes. Será que te digo mi opinión?...mmmmmm... no!

Ya sabes como soy Mitt Hemmelig Alliert:)

Isabel Romana dijo...

Creo que has hecho una hermosa descripción del vivir. Estoy ardientemente contigo en que es preferible decir "he vivido" aunque sea un sólo instante, entre años de lucha y frustraciones. Y también en lo importante que es situar nuestros propios pesares en el contexto del sufrimiento del mundo y aprender que hasta en las situaciones más desesperadas florece la vida y la esperanza. Quizá en eso consista ser humano. Un abrazo.

Martín dijo...

Hola, Sergi

Tienes un blog muy interesante. Por ahora he leído «Comentarios sobre Literatura y Crítica VIII». Pero seguiré visitándote.

Un abrazo

Martín

Martín dijo...

Otra cosa, Sergi, estaré atento a tu escrito sobre el amor (dijiste que recogerías la propuesta de Isabel y estoy a la espectativa). Estoy seguro que será muy interesante.

Saludos

Martín

Hipolitta dijo...

Al menos el esclavo siempre podrá desear lo que el amo ha perdido.
Tu blog es de excelencia.
Saludos

gabriela dijo...

Hola Sergi,
te encontré comentando sobre la catharsis en el blog de mi amiga, la Gaby Cortazariana.
Me gustó mucho lo que dijiste acerca de Sublimar y por eso me apeteció darme una vuelta por el tuyo.
(Pero estoy teniendo muchos problemas técnicos para visitarlo!!!)
Lo que llevo leído me gusta mucho pero me temo que no podré acceder a todo lo visitable. Hay algún truco, algún navegador recomendado,...¿?

Reb molta pau i molta llum d'una porteña , residint a Barcelona !!!!
petonets :-)