Bitácora de Sergi Bellver: Rainer Maria Rilke (I de III).

13/6/06

Rainer Maria Rilke (I de III).



Inicial

ENTREGA siempre tu belleza
sin echar cuentas, sin hablar.
Callas. Ella dice por ti: Existo.
Y en mil formas distintas llega,
llega al final a todo el mundo.



Vicente Amigo: Morente.


El peligro de acercarse a la obra de un autor desde una traducción o una antología, por muy buenas que sean (y las de Jaime Ferreiro en la colección Austral, por ejemplo, a mi parecer lo son), reside en la duda inevitable de cuestionarnos si habremos sido capaces de captar la esencia del poeta. Rilke fue siempre tan fiel a la suya que soporta la versión y el compendio arbitrario. Poco importa que poemas como el que abre esta entrada (un lema redentor para el que suscribe) hayan quedado fuera, porque aún habiendo leído ya casi toda su obra poética en diferentes traducciones, siempre siento que en lo que desconozco aún de Rilke me aguardan pacientes nuevos hallazgos.

Inauguro con uno de mis más admirados poetas la sección Maestros, y como dije en su día, no pretendo hacer inventario de cultismos ni caer en el usual anecdotario. Mi única intención es tratar de plasmar los lazos que un buen día, como en el albor de un nuevo mundo, me rescataron de las penumbras al darme de bruces con la lucidez y la profundidad de un autor determinado. La vida y obra de un escritor a menudo es fuente de discursos redundantes, y entre los críticos más parece que se utiliza como estilete en el monólogo o medalla en la solapa, que como marco y lienzo de lo que su existencia pintó entre los hombres. Las apreciaciones que vuelque en estas alas serán siempre personales y, acaso alguna vez, transferibles, porque la magia de una obra encuentra rara vez el mismo eco en corazones distintos, pero cuando sucede es como la voz de una ola, nunca idéntica pero siempre constante desde la garganta de la eternidad.

A finales del siglo XIX, Praga era un hervidero literario al que vino a sumarse la llama de Rilke. No relataremos aquí toda la suerte de circunstancias que rodearon su infancia, ni la compleja sombra de su madre, a veces derramada en telas de ninfa sobre la contrariada presencia del hijo, a veces animándole a la poesía con la espuela de Schiller, ni tampoco la habitual proyección paterna en cuanto a su plan vital a expensas de la propia voluntad del vástago (tan común, desde antiguo hasta hoy, en tantos progenitores). Para todos esos asuntos puede el lector dirigirse a la bibliografía disponible o a las páginas pertinentes en la red de redes. Baste decir que Rainer Maria levantó pronto el vuelo en busca de aire no viciado y que escogió su propio nombre, rechazando el recibido de sus padres en la pila, en un renacimiento que conmueve al autor de este cuaderno de bitácora, por reconocerse, punto por punto, en la misma huida y el mismo bautismo regenerador.

Praga tenía en aquella época algo de periferia, y mucho de crisol. Su situación geográfica y la realidad política del momento la abocaban a un intercambio fronterizo entre el centro de la vieja Europa y la vasta bruma de lo eslavo y lo oriental. Muchos escritores empleaban el alemán como medio de expresión literaria pero también conocían el checo, en un país diverso y vital que vibraba bajo la gruesa capa militar del imperio austrohúngaro. Praga acogía a todas esas voces, que sentían de manera distinta pero inequívoca una pertenencia común a cierta esencia de aquellas piedras y fantasmas afables. Toda aquella pequeña patria edificada la cantó Rainer Maria en su juventud, desde el hechizo de sus puentes y agujas a la liturgia cotidiana de las gentes. Pero hubo algo más que sed de libertad, que hambre de luz diurna, en la desaforada salida de Rilke hacia Munich, y es que el poeta habría de conducir para siempre su existencia con el timón de un alma nómada y abierta, que le llevaría a distintos paisajes, a encuentros al borde del camino que, para su mirada atenta y socavadora, iban a convertirse en las piezas de un mosaico universal. Rainer Maria Rilke logró trazar en su no demasiado dilatada vida (si la leucemia no le hubiera secado la voz, es seguro que el poeta nos habría dejado aún una senda nueva, que apenas acertaba a desbrozar en sus “Sonetos a Orfeo” ), la inefable pero reconocible huella de lo que es verdadero y puro en un poeta que vive pegado a la vida y en un hombre que vuela encaramado a su visión cósmica. Así como Rusia iba a convertirse en su primera mirada al océano, París en la buhardilla del artesano, o Suiza en su retiro, España (y en especial, la malagueña Ronda) también habría de ser un punto esencial en la obra de Rilke. Por eso, en esta primera entrada sobre la visión íntima que albergo hacia su legado, le dedico el reflejo de vino de esta guitarra y la mano emocionada de esta lectura.



Sergi Bellver lee a Rainer Mª Rilke:
Del "Libro de las horas". I. Libro de la vida monástica, VII.
(22 de septiembre de 1899).



(Mucho mejor si antes detienes la reproducción de la música y subes el volumen de tus altavoces, porque la grabación no es buena).

12 comentarios:

Marea Blanca dijo...

Querido Albatros, como siempre, un placer poder gozar con su lectura.

Por mi parte el autor al que hace referencia, decir que es un desconocido y lo digo sin orgullo, pero con ánimo de solución.

Oleadas de besos.

Isabel Romana dijo...

Me ha gustado mucho el planteamiento que haces en esta primera entrega de la biografía de Rilke. Todo lo que se explica desde el corazón suele ser más rico y sugerente que lo que procede únicamente de la inteligencia. Cuando se unen las dos cosas, como en este caso, ¡es el colmo!. Espero la continuación. Saludos.

MaleNa dijo...

Rilke es uno de los poetas que me hacen volar, sin moverme del viejo sillón de mi abuela Catalina.

Cuando era niña mi abuelo solía leer sobre Rilke y su estadía en Munich, cuando conoció a Lou Andreas-Salomé, antigua amante de Nietzsche, con la que sostuvo un apasionado idilio que duraría un tiempo. Incluso después de su separación, Lou Andreas-Salomé continuó siendo la principal confidente de Rilke hasta la muerte del poeta. Sergi me encanto de encantamiento entrar a tu templo, encontrarme con él y vos.

Mi beso desde Buenos Aires impregnada de otoño.

El Navegante dijo...

También desde mi Buenosn Aires otoñal, que se deleita siguiéndoles los pasos a Malena, venog a saludary a aplaudir a este albatro ilustrado como nadie.
A leer esta entrega de uno de tus autores predilectos (no por nada),me contesto a mí mismo por qué me resulta tan difícil expresar tantas coas, un mundo, como lo ha hecho este maestro, con tan pocas y hondas palabras.
Y más allá de deleitarme con ese estilo impecable,Sergi, advierto tal vez algo distráido por no haberlo resaltado antes, la profunda ilustración que se percibe en cada comentario.
Creo que una vez te dije que es doblemente admirable en una perosona tan joven como tú.
Haz expuesto una pormenorizada pincelda de la vida y obra de uno de los máximos maestros de la literatura, como quien se toma un helado, con la misma sencillez, modestia, pero gran profundidad.
no dudo que estás llamado a ser uno de los más talentosos escritores y estudiosos de tu generación.
Y ahora más que nunca me sorprendo gratamente que hayas tenido la deferencia de visitar mi modesto barco, no sabes lo que te agradezco ese gesto de humildad,en tus palabras siempre tan cordiales.
Un fuerte abrazo maestro.

Anónimo dijo...

Un blog de lo más curradito, muy bueno, espero algún día llegar tan lejos. Besicos.

http://blogs.ya.com/mariagarcia/

hechi dijo...

No me canso de leerte Sergi y es que hasta hablando de maestros( cosa que prefiero hacer en papel y que en internet reconozco que me cuesta...) consigues darle ese toque mágico de combinación entre tu pluma sabía, dulce, sensible y profunda incluso hablando de otro ( quiero decir que con un texto propio es más fácil lucirse y muy difícil tratar el ensayo, lo has bordado) y al final, mi admiración crece, y te diré lo que consigues con tus propias palabras:
"porque la magia de una obra encuentra rara vez el mismo eco en corazones distintos, pero cuando sucede es como la voz de una ola, nunca idéntica pero siempre constante desde la garganta de la eternidad."
A eso yo le llamo, leer a alguien por dentro, y por unos minutos, segundos o lo que dure la lectura…rozarle el alma , hablarse con ella desnuda, así es fácil estar dispuesto a escucharte…aunque eche de menos tu poesía, tu prosa poética…me gusta aprender a leerte de nuevas maneras.
Enhorabuena, te veo absolutamente profesional, escritor, amigo.
Muá

Wenuan dijo...

Interesante, buen post para todo aquel que quiera un buen baño cultural (como yo evidentemente. A pesar de que no he leído nada de Rilke (me siento mal por eso)el tema de la traducción de poesía a otros idiomas es una cuestión francamente compleja, esto me recuerda un texto que leía hace rato ya, perteneciente a Gonzalo Rojas, poeta chileno cuyos textos son traducidos en varios paises de Europa. Aquí su traductor al francés, nos planteaba esta enorme dificultad-responzabilidad al tratar de dar cuenta de complejas imágenes tejidas en el acervo linguístico del poeta, pero, en un idioma distinto.Me llamó la atención como planteaba la reproducción de una suerte de "ruido interno" propio del poema original. Cuando la traducción poseía esta misma condición, el autor daba como certero este esfuerzo...en fin...cosas de la poesía cuando se abre camino fuera de casa...
Un abrazo...

Marea Blanca dijo...

*Querido Albatros,

No sé cómo, pero me perdí en su casa...

Kat dijo...

Delicioso paseo he dado por tus mares de letras...

Slds.

Solvvinge dijo...

Siento haber tardado tanto en regresar, pero me está costando organizarme el tiempo después de esta larguísima temporada de inactividad. Eso sí, ciertos caminos no se olvidan por muy lejos que te encuentres, como el tuyo, al que siempre es un placer volver y sentir como tus alas siguen planeando sobre las nubes.
Un besazo.

Sol

Paty dijo...

Queridísimo amigo, ¡qué gusto!¡Qué llegada! Algo tiene que ser todo este cambio maravilloso... y me has alegrado la noche y los últimos días con tus palabras y recordándome a Rilke, me has alegrado con Bach, mi queridísmo genio del contrapunto y del espíritu. Gracias, amigo, por darnos este regalo de ti, de tu tiempo, de tu ser, de tu generosa persona.

Yo estoy de vuelta, con ganas de escribir, de reflexionar, de seguir soñando y sacarale jugo a esta vida. Sigo creciendo, o más bien, mi Emmanuel sigue creciendo dentro de mí y yo adaptándome a los cambios (que pronto entro a las filas de desempleados), con mil proyectos, muy bien acompañada, querida y plena.

Te dejo un gran abrazo lleno de cariño y de vida!!

Paty

Anónimo dijo...

Querido Sergi:

Mi corazón se recoge de admiración por la simpleza y maestría que empleas para hablar de este gran Maestro que ha sido Rilke (y sigue siendo)y cuyo eco acaricia mi vida. Lo considero mi primer y gran Maestro en las letras. Tienes un estilo maravilloso.
Desde Córdoba, Argentina, te saluda otro sencillo y humilde escritor. J. Agustín Edmé. soypensamiento@hotmail.com