Bitácora de Sergi Bellver: Hosco (o de América).

3/6/06

Hosco (o de América).

Inti-Illimani: Tema de la quebrada de Humahuaca.


Cuando el simio echó a andar desde la grieta adánica, en toda tu inmensidad vertical no había una sola huella del nómada erguido. Cuando su prole emigró en todas direcciones en busca de nuevas tierras, descubriendo el hielo boreal y alcanzando el alba de los primeros días, saltando de isla en isla, empleando generaciones en vencer estepas y domesticar los brotes salvajes, tus praderas no tenían horizonte ni tus cordilleras nombre, y en el corazón de tus selvas latía el susurro de la creación, sin árbol de la ciencia ni pecado original. Cuando los glaciares tendieron puentes y abrieron desfiladeros, la primera familia humana que hollaba tu paisaje buscó en tu lecho inmaculado el mismo refugio que perseguirá hasta el fin de los tiempos. Con tanto temor como audacia, una mujer y un hombre palparon a tientas un mundo que llegaría a ser el hogar de los hijos de sus hijos.

Mientras el viejo mundo despertaba, y las gentes del río eterno descifraban el cielo al son de sus crecidas, y los padres de la razón trazaban el atlas humano con las gestas del mito, y amanecía el alma en la consciencia de un asceta, y el crepúsculo de los dioses estaba por llegar, cuando sólo existía el hombre, tu pueblo se hermanaba con los animales sagrados, ataba el sol a los cerros, alzaba peldaños para hablar con las estrellas, y horadaba tu vientre para sembrar su sangre y cosechar la vida. El mundo ensayaba con dos barajas su partida, sin que cada mano supiera lo que hacía la otra, separadas por el océano insondable del silencio. Hubo antes exiliados y aventureros, hoy olvidados, que hicieron pie en tus orillas, pero aún no había llegado el momento de mezclarse.

Hasta que la codicia infinita de aquél que había esquilmado su propia casa llegó a tu puerta, sin invitación, para quedarse. Tus hijos eran tan nobles o mezquinos como los vástagos de cualquier linaje, los hermanos se daban la mano o se mutilaban igual que en la manada solidaria del bisonte o el nido cruel del águila, pero esa canción original iba a desaparecer para siempre entre el tumulto extranjero. A mandobles de cruz y escondiendo la guadaña de la enfermedad bajo hábitos y corazas, tus hijos no tuvieron tiempo de cobrar conciencia de patria. En el viejo mundo el rompecabezas tuvo la paciencia de los siglos para encajar, pero la historia lanzó de repente todas las piezas sobre tu piel y te desollaron. El bárbaro dibujaba los mapas de tu figura ignota al mismo ritmo que se desvanecían los secretos y las voces de tu cartografía original, impresa en carne y piedra de norte a sur.

Aprendió tu descendencia a solapar sus ritos bajo la liturgia impuesta, aceptó los grilletes de otras lenguas para poder seguir diciendo, mezcló su estirpe con la diáspora de holocaustos silenciados, el rojo con el negro. Le enseñó la democracia iroquesa al padrastro blanco cuando este ya había olvidado la de sus ancestros helénicos, mantuvo la palabra dada mientras le traicionaban, conservó los retales ancestrales de sabiduría que pudo mientras la vorágine del instinto y la avaricia le empujaba cada vez más a poniente, cada vez más, hasta enterrarlos en el mar. Llenó la despensa anodina de la vieja casona con sabores nuevos, y las arcas del sátrapa con el expolio incesante de tus entrañas. Hasta el sudor de las sábanas en ultramar tomó el hedor de una estéril venganza. Con el tiempo, la idea de tu nombre fue una página en blanco, impostada, tachada sobre un rojo brasilado, el de la herida fresca que no cierra, y en esa hoja intentaron algunos escribir una realidad nueva, una Arcadia feliz, pero la corriente traía leños caídos y demasiada escoria, y el lodo mortecino sepultó la esperanza, la última oportunidad para que el mundo pudiera haber sido reinventado de veras.

Jamás se cobrará tu memoria todo el agravio, mientras te recuerdan la deuda usurera. Nunca recibirán los ancestros suficiente disculpa, ni los de tu casa dorada, ni los arrancados a la suya en la otra orilla. Ahora los nietos de los que lograron esconderse del rapto, emprenden odiseas a diario, dejando el alma en carne viva por la sal del mar, deslumbrados por un sol artero, soñando con regresar un día prósperos al aroma del ébano y la sombra de la acacia. También los tuyos saltan la verja y burlan al perro de presa, mojándose la espalda con el suero amargo de la desesperación, dejando sus huesos en el polvo, sin la dignidad siquiera del vientre oscuro y fresco de una vasija de barro. La independencia fue una burda estrategia, la postergación de un clamor urgente, un simple cambio de manos del mismo látigo, de la metrópoli al terrateniente. Del blasón castellano, británico o lisboeta a la herencia del mismo pedigrí. La callada ira contra el blanco en los ojos rasgados de tu estirpe fue justa, la airada rabia de sus señores contra los primos lejanos, interesada. Y nada cambió en realidad de arriba abajo, las mismas botas sobre los mismos hombros, las mismas llagas en las mismas manos. Y de los anhelos de esas manos heridas vivieron los que manejaron las mentes por el nudo del estómago, sacando de la demagogia una poltrona rentable.

Quién te iba a decir que desde los mismos puertos que llegaron una vez los barbados usurpadores a saquear tu hacienda, vendrían siglos más tarde los exiliados del hambre y la guerra, trémulos como pájaros desubicados pero con el coraje de un Ulises dispuesto a renunciar a Ítaca, para verter su capazo en el mismo granero, para volcar su esfuerzo en la misma empresa. Quién te iba a decir que ibas a ser la madre adoptiva que amamanta sin reparar en el nombre del sediento. Los hijos de los hijos de aquella familia primigenia de nómadas que se aventuró más allá de los hielos, yacieron con las hijas de las hijas de los nuevos argonautas, y hoy la hermandad es tan intensa en el abrazo como en el repudio. Ahora no hay más pureza que la del sentimiento, y son tan pródigos el rojo como el negro, el mestizo como el blanco, si pintan su esfuerzo en tus quebradas y regresan a casa con la mano tendida. A la orilla de tus caminos han germinado utopías que acabaron diluyéndose o viciadas por el moho del poder, y en las cunetas guardan aún silencio las fosas de los inocentes que cayeron en el fuego cruzado entre facciones de idearios prestados. El hermano ha sido el peor verdugo del hermano, y aunque la daga jamás fue inocente, siempre estuvo manipulada por el hilo mercader de sombras ajenas. Los huérfanos de la moral duermen con zapatos de cemento en el fondo del océano y las ballenas les cantan nanas de ausencia. Pero ahora no hay más recurso que seguir caminando, con la memoria a buen recaudo y el rostro alzado, atento a un nuevo rumbo.

De tus cordilleras eternas, del espejismo de tus salares, de los cascabeles de agua de tus bosques, del rumor de tus helechos, de la bruma de tus acantilados y de la sangre de tus herederos han venido magos a relatarnos historias de estirpes que perecen, espigas que se inclinan y minotauros suicidas. En tus plazas y cafetines, por tus pueblos y senderos, sigue resbalando un aliento que alberga la reserva de toda la riqueza de aquellas lenguas que te poblaron. De tu semblante hosco y resentido pueden surgir también la sonrisa y la mirada sostenida. En tu voz está la lisonja y el requiebro, pero también el grito del justo y la dulzura del que celebra la vida. Del humus caliente que guarda tus secretos, de las raíces que conspiran en lo profundo de tus entrañas, de lo más hondo de tu verdad, allá donde moran observantes los antepasados, ha de germinar aún una realidad nueva. Como el maíz que reverdece, como la momia del niño helado que promete un nuevo amanecer desde lo alto del volcán. Mírate el ombligo, es la marca indeleble que te recordará siempre de donde vienes, el sello de la madre que jamás podrás borrar, pero hazlo sólo cuando olvides, y no pierdas de vista tu propio camino. No sigas el que otros te vendan, ni te vendas al pastor del miedo o al domador de vanidades. No hay otra senda que la que marquen tus propios pasos, con los sueños descalzos. Descúbrete sola, América, y conquista tu propio mundo sin sables ni dioses, con la nueva voz que sube por tu garganta como lengua de lava o nube que acumula despacio un diluvio capaz de cambiar la faz de la tierra.



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hosco, ca: adj. Se dice del color moreno
muy oscuro. 2 Ceñudo, áspero. // SIN.
2 arisco, huraño.
Hosco: posible nombre primigenio de
la ciudad peruana de Cuzco, conocida como
“el ombligo del mundo” en tiempos
del incanato.
hosco: (del japonés) ombligo.

12 comentarios:

Marea Blanca dijo...

Me contaba una vez un conocido, que los chopos, tienen una reacción empática ante el dolor de su propia especie, porque parecen tener una memoria genética por la que siguen sintiendo a la chopera como un sólo cuerpo. Parecen saber que todos surgieron de una misma semilla.

Es increíble que el ser humano, la especie evolucionada, no sea capaz de comportarse del mismo modo.

Oleadas de besos.

Insanity dijo...

La verdad a medias nos ha venido contando historias sucias y castrándonos la esperanza de hermandad.
Entre vos y yo un inmenso océano, y sin embargo nada ha podido quitarnos lo mejor que tenemos, nuestra conciencia. Por eso es que la tenemos clara, vos, yo y muchos mas, porque no queremos estar huérfanos de hermanos aún cuando vivamos al otro extremo del mundo.
He leído muchos de tus textos, Sergi, y siempre sentí firmeza en cada uno de ellos; debe ser por eso que me inspiras confianza y respeto.
Me alegro de conocer personas como vos, literalmente. Me alegra reconocerme entre hermanos.
Un abrazo.

MaleNa dijo...

Inti_Illimani, el sonido del norte plagado de colores tierra y silencio, pueblitos blancos pequeños, magia y soledad, caritas hoscas ingenuas.

Querido Sergi es un placer convocar con vos ciertos temas, me habitan el alma, y eso es algo maravilloso.

Tu narración es exacta y plagada de verdad. Bueno no quiero demorarte en la lectura de este coment. Cuando nos demos cuenta que aquí o allá todos somos los mismos, no hay diferencias los unos y los otros somos del mismo gen, el mundo quizás tenga un poco más de sentido.

Abrazos desde Buenos Aires a Barcelona.

Isabel dijo...

Estamos hechos de tierra, porque somos hijos de ella. Respiramos desde ella, su mismo aire. Nos nutrimos de gua, para no secarnos, igual que los árboles. Somos árboles, aferrados a una tierra acuosa. Árboles que han olvidado su origen, y vagan, ciegos, sin saber dónde encontrarse.

Besos :) :*

Nacho Montoto dijo...

Felicidades, un placer el descubrir este blog!

solodelibros dijo...

Sólo felicitarte por la nueva apariencia del blog. El otro día ya traté de dejarte un comentario, pero algo no estaba bien, porque no pude. Los duedes del internet, ya se sabe. Un saludo.

El Navegante dijo...

"El hermano ha sido el peor verdugo del hermano, y aunque la daga jamás fue inocente, siempre estuvo manipulada por el hilo mercader de sombras ajenas."
SERGI BELLVER SIGLO XXI

"El hombre es el lobo del hombre"
THOMAS HOBBES SIGLO XVII

Cuatro siglos despúes de este último enunciado, que alguna vez en mis años mozos universitarios he estudiado , dejándome su estigma para siempre, elemental en la historia de la humanidad,veo con beneplácito que un apreciado amigo de allende los mares, de donde partieron esos barbados, hace honor a una historia plagada de tantas connotacioens y factores que han inflúido en este hoy, aquí y ahora.
Gracias Sergi por saber apreciar y evaluar desde tu tierra, el verdadero significado del contintente de América, y todas sus implicancias políticas y sociales desde que ha sido descubierta, o si prefieres como muchos afirman, redescubierta luego de los nativos originales que ya la habitaban.(tema apasionante para la antropología)
Te has destacado en una posición y profunidad de criterio, que me enorgullece proveniendo de alguien de tu origen territorial.
Mera circunstancia desde ya , hermanito, pues por suerte con gente como tu, no existen fornteras , y Lennon con su elemental principio volcado en "Imagine", pasa a ser un semidios.
Te envío un fuerte abrazo, me has enmocionado creéme, y no tengo palbras para elogiar este templo bloggero con una factura de lujo, ya desde esa apertura magistral y artística en el título del blog, sin contar todos los detalles que has volcado a esta tu nueva casa, donde es un placer navegar.
PD:te dejo un ticket, hay función a bordo , se admiten albatros.....

hechi boquiabierta dijo...

Te voy a ser sincera Sergi, me queda grande comentarte este texto por que se que tienes razón, por que leo los comentarios y voy a firmando con la cabeza con le alma...y por que no puedo evitar la deformación "profesional" y ver y sentir lo que dices, y como lo dices la forma, y...perdoname la expresión txiki...pero escribes que te alucino.
Que gozadón volver a leerte!!!
Beso de alma a alma

Anónimo dijo...

No sé si eres consciente de que vas a sufrir mucho, si sigues así, sin darte cuenta de que nadie va a darte lo que esperas. Es bonito soñar, es bonito creer, pero la realidad es otra cosa, que te va a mellar el alma para siempre si no despiertas.

Anónimo dijo...

Si te digo esto es porque pienso que tienes buen fondo, pero no lo enarboles como bandera, porque te la van a hacer jirones.

Buen-a-venturas dijo...

hermoso texto... No me sale otra cosa para decir, que esa: hermoso texto.... Ah! si... esto de los enlaces es una joya...me permitió encontrarte... te guardo en favoritos... :)
un abrazo

Insanity dijo...

Yo creo y sueño, izo la bandera del alma y pueden venir calientes que yo estoy hirviendo (Perdón, no lo puedo decir de otra forma y va dirigido a quien corresponda)
Desde muy lejos se puede ver como brilla tu alma, no dejes de soñar.
Admiro tu trabajo en cada post, y ya lo sabes, siempre podrás contar conmigo.
Que tengas un fin de semana espectacular. Un abrazo.